Lenguaje Kinésico

Publicado por LosRecursosHumanos.com el 28 de noviembre de 2010

Según los estudios de Mehrabian en los principios de la década del ’70, se demostró que la mayor parte de nuestra comunicación pasa a través del lenguaje no verbal, aquella que se da por los gestos corporales y la mirada. Hay que tener en cuenta que no todas las culturas comparten los mismos códigos gestuales, y por eso a través del estudio del lenguaje corporal se puede establecer como se comunican las sociedades.
La comunicación verbal está ligada con la paralingüística,  que es todo aquello que rodea a la palabra, desde los gestos hasta la forma de vestirse del hablante. La paralingüística encierra las cualidades fónicas, las pausas y silencios, los sonidos fisiológicos o emocionales, etc.

El paralenguaje está conformado por diferentes aspectos:
1)    Los modificadores fónicos y las cualidades.
Hay cualidades del sonido que son físicos, como el timbre, el tono, la cantidad e intensidad, las cuales son parte de la comunicación no verbal. Esto ayuda a descubrir cuando alguien entendió lo que dijimos por su forma de responder, si es segura y firme lo más probable es que haya entendido lo que dijimos, en cambio si suena parco, se le puede agregar que no le gustó mucho lo dicho.

2)    Sonidos emocionales y fisiológicos.
Por otro lado, hay ciertos sonidos que comunican, pero que tienen que ver con cuestiones fisiológicas, como el carraspeo, el hipo, los eructos, el estornudo, que en diferentes partes del mundo tienen sus significados, ya sea produciéndolos como evitándolos. Con respecto a los sonidos emocionales como el llanto, el sollozo, el grito sucede algo similar. Ambos tipos de sonidos puede confirmar un mensaje, debilitarlo, ocultarlo, camuflarlo, contradecirlo, etc.

3)    Elementos cuaxi-léxicos.
Los elementos cuaxi-léxicos son las consonantizaciones y vocalizaciones, de gran valor funcional pero escaso contenido léxico, que ayudan a la expresividad del hablante. Por lo general se trata de interjecciones (como ¡Ay!, ¡ah!, etc.), las onomatopeyas y aquellos sonidos que poseen nombre como chistar, roncar, sisear y los sonidos como “uff”, “Hm”, “Pss”, etc. Todas estas palabras se los denomina “alternantes lingüísticos”, las cuales se utilizan como el resto de los signos lingüísticos o kinésicos ya que poseen un valor comunicativo equivalente.

4)    El silencio
El silencio es uno de los signos paralingüísticos más importantes, ya que es uno de los que más comunica a la hora de transmitir un mensaje. Las pausas momentáneas en ciertas partes de un discurso, sean voluntarias o no, pueden cambiar el tono de ésta.
La pausa tiene distintas funciones: por ejemplo, se la utiliza para la apertura y cierre del turno del hablante, para buscar un pensamiento o hacer memoria, etc. Pero el silencio, como tal, también comunica, dentro de cada cultura tiene su significado, por ejemplo, en occidente el silencio es aterrador, pero en diversas culturas orientales, el silencio lleva a la reflexión e interrumpirlo es una falta de respeto.
El semblante corporal es estudiado por la kinésica. Los movimientos, las posturas del cuerpo consciente o inconscientemente conforman el sistema kinésico, comunicando o matizando los discursos. También incluye los movimientos aprendidos, de percepción visual, audiovisual y táctil, que ligados a las combinaciones lingüística y paralingüística poseen valor comunicativo.
Hay cuatro formas de percibir la actividad kinésica: de forma visual, de forma auditiva, kinestésicamente y de forma táctil. Se puede sustituir un enunciado con la kinésica, por ejemplo se puede llamar a alguien para que venga utilizando solo un gesto con la mano, también se puede confirmar lo dicho asintiendo con la cabeza y así sucesivamente para duplicar lo dicho, repetirlo, debilitar, contradecir o camuflar entre tantas otras. Hay que destacar que la mayoría de las características paralingüísticas tienen que ver con la kinésica, estos dos sistemas se cohesionan morfológica y semánticamente a la perfección con la parte verbal.

La kinésica diferencia los gestos, las posturas y las maneras:
1)    Gestos.
Los gestos son los movimientos con la cabeza, la cara, las extremidades, las miradas, ya sean conscientes o inconscientes, o dependientes o independientes del sistema paralingüístico, que se conjugan o alternan con el lenguaje verbal.
2)    Maneras.
Toser, comer, hablar, son ejemplos de las maneras de cada región. Sean conscientes o dinámicas, son aprendidas socialmente según cada contexto situacional, las cuales se alternan o conjugan con el discurso.
3)    Posturas.
Las posturas pueden ser estáticas, tienen un factor consciente o inconsciente y se pueden ritualizar, al igual que las maneras. También se utilizan menos en la comunicación.

Para obtener la fluidez cultural no verbal, es necesario dominar éstas tres categorías. Se necesita aprender las maneras y las posturas para añadirlo a los gestos y así poder comunicarnos debidamente. Las tres categorías pueden ser libres o trabados, esto quiere decir que sólo participan los órganos del emisor de forma independiente, sin contactos con otros ni con recursos objetuales o que los órganos que participan se traban entre sí o entran en contacto con partes del cuerpo con otras personas.
Hay un lenguaje visual, que se lo denomina icónico o digital, este tipo de lenguajes se ven representados por signos visuales que comparten diferentes atributos con la realidad o un objeto en sí, por ejemplo los mapas.
Los colores, las formas, las texturas dan información de lo que se quiere decir, este es el famoso caso de que “una imagen vale más que mil palabras”, ya que nos ayuda a sustituir un discurso, complementarlo o interpretarlo. Es un complemento más de la comunicación diaria.
Dependiendo de la intención del emisor, el lenguaje, el paralenguaje y la kinésica pueden combinarse, aparecer simultánea o independientemente. Además, estos sistemas pueden pertenecer o no a la cultura, de allí se desprenden algunos sistemas como la proxémica y la cronémica, por ejemplo.
La proxémica es el uso que le damos al espacio, su concepción, estructuración. Como se dan las comunicaciones entre dos personas, cual es la distancia, si se besan o no, por ejemplo si al caminar por la calle rozamos a alguien. Todo esto tiene un significado diferente para las personas dependiendo de donde procedan.
El uso que se tiene con respecto al tiempo, está dado por la cronémica, también su concepción y estructuración. El ejemplo más cotidiano con respecto a la cronémica es el problema cultural de los individuos que llegan desde la ciudad a un lugar donde se hace la siesta y no encuentran negocios abiertos a esa hora.
La proxémica y la cronémica interfieren en el paralenguaje, la kinésica y el lenguaje modificándolos, aunque también pueden actuar de manera independiente en los hábitos mentales, de comportamiento o ambientales de cada cultura.
Para finalizar, el lenguaje, el paralenguaje y la kinésica son la base de la comunicación. Ésta triada ayuda a que un objeto o una concepción abstracta pueda ser expresada con una palabra, con una reacción paralingüística o una reacción kinésica y tener el mismo efecto comunicativo en cualquiera de las situaciones.