Hace algunos años, no solamente las grandes empresas, realizaban planes basados en el comportamiento del mercado, crecimiento económico, innovadoras investigaciones y todo aquel panorama que parecía seguro y previsible. En los últimos años, hemos sido testigos de numerosos y constantes cambios en el entorno económico. El panorama empresarial está transformándose en un nuevo escenario donde nuestras prácticas y premisas tradicionales ya no son válidas. Para sobrevivir las organizaciones deberán adoptar nuevas maneras de pensar y organizar las empresas para obtener su máximo rendimiento. La empresa en constante movimiento, se adapta a este panorama determinando las oportunidades presentes en ese futuro imprevisible, son capaces de crear constantemente nuevas fuentes de ventajas competitivas.
Las empresas en movimiento saben escuchar a sus trabajadores. Las jerarquías han dado paso a una nueva forma de colaborar unos con otros en todos los niveles y dentro de cada área. El modelo gerencial de mando y control ha dado paso al coaching, a una nueva cultura que incentiva a los trabajadores a colaborar de forma espontánea, a tomar decisiones, a asumir riesgos, innovar y aprender. Este modelo de organización se estructura en torno a los trabajadores que inician y ejecutan proyectos individuales, imprevisibles y discontinuos; ya sea aprovechando las oportunidades del mercado o satisfaciendo las solicitudes imprevisibles del cliente. El desarrollo de estas estrategias exige trabajadores comprometidos con el éxito de toda la organización y no solo con el de su propio cargo, equipo o departamento. Para lograr estos objetivos, los trabajadores deben ampliar sus habilidades de organización, comunicación e innovación. En estas organizaciones no existen organigramas rígidos ni trabajos definidos, los trabajadores están unidos a sus compañeros de trabajo, proveedores y expertos externos. Los trabajadores trabajan como un equipo, pero para lograrlo, para que la empresa realice acciones inmediatas, necesita tecnologías de la información y comunicación que permitan conocer a cada trabajador lo que sabe la organización, hacer seguimiento de sus operaciones en tiempo real y comunicarse con cualquier persona en cualquier momento y lugar. Es aquí donde las nuevas tecnologías aplicadas a cada una de las áreas de la empresa (Recursos Humanos, Finanzas, Ventas, Producción, Distribución, etc.) aportan una efectiva herramienta de comunicación e interrelación que permite una continua adaptación, crecimiento y movimiento motivado desde dentro del conocimiento y acceso a la información, así como la participación de todas las áreas implicadas. Las organizaciones con estas capacidades permiten crear productos y servicios singulares y únicos para un cliente único y aprovechar las nuevas oportunidades del mercado, de forma rentable e inmediata. Ante cualquier acontecimiento inesperado, la organización es capaz de reaccionar rápidamente y enfrentarse al cambio innovando sobre
Una nueva visión de lo imprevisible: la empresa en movimiento
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