II Estudio Empleo y Colectivos Desfavorecidos

La economía española continúa sumergida en una espiral de contracción en la que cada vez escasean más las ofertas de empleo. La intensa competencia se ha convertido en uno de los principales obstáculos para acceder al mercado laboral: cada vez hay más personas que demandan empleo y cada vez están más preparadas.

En medio de este difícil escenario, ¿qué sucede con los grupos más desfavorecidos como las personas con discapacidad, los mayores de 45 años o las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de la violencia de género? Todos ellos se enfrentan a un doble desafío: convencer a las empresas de que son igualmente válidos y encontrar un puesto de trabajo, que hoy en día es difícil para todos.

En pleno siglo XXI, siguen existiendo prejuicios y estereotipos asociados a estos grupos, lo que les sitúa en inferioridad de condiciones a la hora de competir en el mercado laboral. Sin embargo, todas estas personas cuentan con cualidades inherentes que pueden resultar de gran utilidad para desempeñar con éxito determinados puestos de trabajo: motivación, afán de superación, fidelidad, orientación a resultados, etc.

La Fundación Adecco ha elaborado el segundo estudio Empleo y colectivos desfavorecidos, cuyo objetivo es descubrir a las empresas las potencialidades de estas personas y ser la linterna que les ilumine en su búsqueda de trabajo.

Dada la pluralidad de circunstancias y perfiles, este estudio no pretende sentar cátedra, ni ser extensible a la totalidad de situaciones, sino realizar una aproximación a las opciones laborales más adecuadas para estos grupos.

Quedan descartados los perfiles más cualificados, ya que el presente informe se dirige a las personas que lo tienen más difícil en todos los sentidos.

Empleos con futuro para personas con discapacidad

Tener limitadas ciertas capacidades no implica carecer de la concentración y las habilidades necesarias para ocupar un puesto de trabajo. Muy al contrario, las personas con discapacidad ven reforzados valores como la motivación, el afán de superación o la responsabilidad. Por este motivo, la Fundación Adecco apuesta por ellos como fuerza laboral y trabaja porque no se sientan excluidos de un activo tan vital como empleo.
¿Y qué puestos de trabajo son más adecuados para ellos? Existen tantas discapacidades, que resulta imposible establecer unos criterios comunes para todas ellas. Sin embargo, podemos clasificarlas en cinco grandes grupos: intelectual, física, sensorial, psíquica y orgánica, dentro de los que expondremos unas opciones laborales determinadas.

Discapacidad intelectual: más metódicos que nadie

Las personas con discapacidad intelectual cuentan con dos cualidades muy valoradas por las empresas: son metódicas y constantes. Lejos de lo que pudiera parecer, la posibilidad de fallo en el trabajo es mínima, porque cuando adquieren una rutina, la interiorizan por completo y no se les escapa ni una: no hay lugar a la dejadez o a la falta de atención.

En este sentido, podemos destacar varios empleos en los que encajan de forma muy positiva, pues apenas necesitan apoyo una vez los aprenden. Además, todos ellos siguen generando trabajo a pesar de la crisis económica:

– Ordenanza. Se encarga, entre otras cuestiones, de gestionar el correo diario, repartir la valija interna, acudir a organismos públicos y realizar diferentes tareas administrativas. Es un perfil que sólo requiere una mínima formación en lenguaje y cálculo. Además, su demanda es constante independientemente de la situación del mercado laboral, pues realizan funciones esenciales para su departamento o empresa.

– Operario/a de limpieza. Se encarga de la limpieza y el mantenimiento de inmuebles. Es un trabajo que no requiere formación y cuyas funciones son rutinarias, repetitivas y sencillas. Es un puesto que siempre es demandado, pues sus funciones son necesarias independientemente de la crisis. Una persona con discapacidad intelectual puede resultar más eficaz en este puesto que otros trabajadores. Según Delia Salinero, consultora de la Fundación Adecco: “Si a un trabajador con discapacidad le dices que debe pasar un trapo tres veces por la mesa todos los días, lo hará matemáticamente y sin dudar”.

– Reponedor/a. Sus funciones básicas son reponer el género de las estanterías y mantener ordenado el almacén. Estas tareas son rápidas de interiorizar y motivan a los trabajadores con discapacidad intelectual, ya que advierten que su trabajo es de gran importancia para el buen funcionamiento de la empresa.

– Jardinero, mantenimiento de espacios naturales. La lucha ambiental y la protección de nuestro ecosistema son cuestiones en auge en la actualidad, habida cuenta de la creciente toma de conciencia por parte de los ciudadanos. Asimismo, está demostrado que la interacción de las personas con discapacidad intelectual con el medio ambiente, resulta muy positiva para su desarrollo personal y bienestar emocional. De modo que, naturaleza y discapacidad funcionan como un tándem perfecto. Si bien este nicho de empleo no genera demasiados puestos de trabajo, sí cobra un especial sentido en zonas como Andalucía o Canarias, donde habitualmente se generan empleos relacionados con la gestión del agua y la protección y el mantenimiento de zonas naturales. Además, en determinados territorios de España, y a nivel estacional, las campañas de recogida hortofrutícola y la vendimia, crean puestos de trabajo temporales.

A diferencia del grupo anterior, las deficiencias físicas se convierten en la única barrera que encuentran estas personas para acceder a un empleo, ya que su discapacidad no afecta a nivel cognitivo. El gran valor añadido de estas personas reside en su capacidad de comunicación, pues sus limitaciones físicas les obligan a reinventarse y desarrollar sus habilidades comunicativas día a día.

A grandes rasgos, podemos afirmar que las personas con discapacidad física comparten una característica: no pueden levantar pesos ni realizar sobreesfuerzos, lo que las limita a trabajos sedentarios y de oficina, en muchos casos con algunas adaptaciones. Aunque resulta difícil generalizar, podemos citar ciertas profesiones que están resultando ser accesibles para las personas con este tipo de discapacidad:

– Gestor/a de cobros. La crisis ha acentuado la morosidad y estos profesionales son los encargados de garantizar el cobro de impagos. Por otra parte, estamos asistiendo a un importante cambio en la figura del gestor de cobros. El buen negociador ya no se caracteriza por su capacidad de coacción, sino que adopta un estilo asertivo y de comprensión con la persona deudora. En este contexto, las empresas deben descubrir las ventajas de las personas con discapacidad, pues contribuyen a derribar el estereotipo de trabajador agresivo.

– Administrativo/a. Se encargan de las funciones esenciales de su departamento: documentación, gestión de nóminas, contabilidad, atención telefónica, etc. Para este perfil, son aptitudes muy valoradas el trabajo en equipo, la motivación y la capacidad de comunicación, todas ellas muy presentes en las personas con discapacidad física.. Es un trabajo demandado a pesar de la crisis: ante el aumento de la morosidad, se requieren profesionales que realicen el control de facturas, albaranes y pedidos.

– Teleoperador/a u operador/a de venta telefónica. El sector del telemárketing continúa en crecimiento, ya que la utilización de servicios de call center reduce costes a las empresas y permite una mayor cercanía con el cliente en un momento en que su fidelización es esencial para que las ventas no decaigan. Las compañías están comenzando a ser conscientes del valor añadido que las personas con discapacidad aportan a su plantilla, pues crean un buen clima laboral, y más humano, en medio de una profesión que se caracteriza por elevados índices de rotación e insatisfacción.

Discapacidad sensorial: un alto poder de concentración
La discapacidad sensorial conlleva principalmente deficiencias visuales o auditivas y dificulta la comunicación y el lenguaje de quienes la padecen. Por este motivo, y salvando excepciones, suelen descartarse los trabajos que requieran la atención al público personal o telefónica. Aunque su inserción no es sencilla, especialmente en afectaciones severas, se están desarrollando adaptaciones que les permiten realizar muchos trabajos en condiciones normalizadas. Independientemente de que no cuenten con una elevada formación, se ha demostrado que pueden alcanzar altos niveles de concentración y que la tenacidad es una de sus mejores cualidades.

Discapacidad visual
Cuando la ceguera es parcial, las personas con problemas de visión tienen posibilidades de integrarse en empresas de telemárketing. Muchas de ellas, están incorporando adaptaciones a sus programas de ordenador: magnificadores de pantalla, lupas aumentativas, conversor de textos en braile, etc, que las permiten desarrollar eficazmente el trabajo en condiciones normalizadas. En estos casos, y al igual que en otras discapacidades, son empleos adecuados el de administrativo, teleoperador o gestor de cobros.
Cuando la ceguera es muy acusada o total, resulta difícil lograr una integración laboral efectiva. Sin embargo, en los últimos años se está abriendo una nueva posibilidad para estas personas: la radio, el único medio al que las personas ciegas no tienen que adaptarse. Son muchas las emisoras que manifiestan su fascinación por los locutores invidentes, pues su imaginación es superior a la del resto de las personas y son capaces de transmitir con gran fuerza sus emociones.

Discapacidad auditiva
Las personas con este tipo de discapacidad tienen más posibilidades de desempeñar un puesto de trabajo de manera exitosa. Suelen caracterizarse por ser rápidos en sus tareas y poco conflictivos.

Una opción muy recomendable es la de grabador de datos, pues tras un curso de mecanografía pueden alcanzar altos niveles de productividad, gracias a su capacidad de concentración.

Además, destacan otras como la de operario/a de limpieza –sobre todo en oficinas-, peón/a de producción o jardinero/a (mantenimiento y conservación de zonas ajardinadas), pues no requieren comunicación continua y no hay peligros derivados de su falta de audición.

Discapacidad orgánica y psíquica: empleos sin estrés
La discapacidad orgánica, también conocida como “invisible”, es aquella que afecta a los órganos internos, por lo que resulta imperceptible ante los ojos de los demás. Por su parte, la discapacidad psíquica afecta a la estabilidad emocional de aquellos que la padecen, pero puede controlarse si se trata adecuadamente, hasta el punto de pasar totalmente inadvertida.

Por todo ello, ambos colectivos tienen capacidades para desempeñar cualquier tipo de trabajo y en cualquier sector. Sin embargo, desde la Fundación Adecco se recomiendan empleos poco estresantes y cuyo ritmo no sea muy elevado, pues ayudan a mantener el equilibrio físico y emocional. En general, sobre todo en el caso de la discapacidad psíquica, los trabajos de atención al cliente son poco aconsejables.

Las perspectivas de empleo variarán en función de la formación, pero de modo genérico, enunciaremos varias profesiones que están capeando bien la crisis y en las que estas personas pueden encajar a la perfección:
– Manipulador/a de alimentos (en cadenas de producción, líneas de envasado, etc). El sector alimentación está sobrellevando bien el trance económico, especialmente en lo que se requiere a las marcas blancas, ya que éstas se convierten en la mejor opción para las familias que quieren reducir el gasto de la cesta de la compra. Este perfil es especialmente aconsejable para personas con discapacidad psíquica, pues favorece su capacidad de planificación y organización.
– Mozo/a preparador de pedidos. La actividad de las plataformas de logística y transporte, y de los entornos industriales en general – sobre todo en regiones como el País Vasco- sigue generando una importante demanda de profesionales. El repunte es mayor en determinadas fechas, como los meses previos a navidad, debido al aumento de la producción. Sus funciones son sencillas: identificar mercancías, proceder a su etiquetado y realizar la gestión de albaranes.
– Grabador/a de datos. Es un trabajo repetitivo, donde apenas existen imprevistos y que requiere un corto periodo de adaptación. Por tanto, es adecuado al ritmo de aquellas personas con una salud física o psíquica delicada.

 

Referencias, créditos & citaciones APA: www.losrecursoshumanos.com. Portal especializado en temas de RRHH con más de 8000 artículos a la fecha. Título del artículo: "II Estudio Empleo y Colectivos Desfavorecidos". Fecha de publicación: 01/02/2012. Autoría del contenido: LosRecursosHumanos.com. Obtenido el 28/09/2022, desde la url: https://www.losrecursoshumanos.com/ii-estudio-empleo-y-colectivos-desfavorecidos/

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