¿Qué hacer con los empleados de izquierda o marxistas?


A menudo los empleados que profesan pensamientos de izquierda pero cumplen con las normas del puesto de trabajo con eficiencia y trabajan productivamente no generan ningún problema. Este artículo se orienta cuando esos pensamientos conllevan acciones que pueden perjudicar la convivencia y a la empresa en general.

Los empleados marxistas o de izquierda son verdaderos problemas en las empresas ya que muchas veces intentan provocar el mayor daño posible. Sus creencias van en contra del sistema de trabajo y de producción industrial.
Karl Marx lo único que hizo fue escribir una serie de ensayos y postulados absolutamente maliciosos,  en contra del desarrollo económico y en contra de los “dueños de los medios de producción” o sea los dueños de maquinarias, fábricas y empresas. El fin último del legado marxista es la apropiación de ese capital y el regenteo por parte de los obreros o trabajadores.
La dictadura del proletariado que definió Marx es el comunismo que se conoció en la práctica con la sangrienta Revolución rusa, que masacró a millones de personas, simplemente por infundir el terror al resto o “no cuadrar” con el sistema comunista. Principalmente asesinaron cristianos y personas relacionadas con las clases altas y la nobleza. Más adelante asesinaron a miles de campesinos, quienes habían colaborado en la revolución. Lo mismo hizo Fidel Castro en Cuba, fusilar a los propietarios de las tierras de la rica Cuba, que podían enfrentarlo y quienes pudieron escapar debieron exiliarse dejando su patrimonio al nuevo régimen.
Por su estilo de vida Marx es fácilmente rebatible para cualquier adepto. Jamás participó en ninguna revuelta, marcha, manifestación o movilización. Sus escritos los redactó desde su plácida residencia burguesa de Alemania. Provenía de una familia de banqueros multimillonarios, de las altas finanzas de Europa y se casó con una aristócrata, hija de condes. En sus manifiestos jamás señala o dice que hay que atacar al mundo de las finanzas y los banqueros. Sólo arremete contra la organización empresarial y los dueños de empresas.

Karl Marx, padre del marxismo. Un rufián cuyas doctrinas se estudian y se veneran en casi todas las universidades públicas de América Latina.

Los propietarios de empresas, ejecutivos o directivos de recursos humanos pueden implementar varias medidas si perciben que hay personas en su empresa que promueven asambleas permanentes, reclamos infinitos de cualquier índole sólo para martirizar al empleador o daños a la propiedad de la empresa.

1) Diagnóstico. en una importante empresa española cuya sede en Buenos Aires mandaron a realizar un estudio sobre los empleados conflictivos que eran todos autocalificados marxistas. Ese estudio surgió un perfil: sexo, edad, zona de residencia, carreras que cursa (Letras, Humanidades, etc.) que continuamente producían problemas internos. Decidieron no contratar más personas con esas características.

2) Educación interna: La educación, el alineamiento con valores corporativos, las charlas grupales, los encuentros o actividades de integración son buenos para repasar qué espera la compañía de la gente. La mención de temas como la ética, conducta, filosofía de trabajo, como obligación para alinearse y ser considerado un buen empleado, son un antídoto a todo lo que tenga que ver con creencias de izquierda. La empresa no va a impedir que la gente piense de una manera ú otra pero las ideologías son para ejercer después del horario laboral.

3) Neutralizar: Las personas que realizan aunque sea un incumplimiento, robo o pequeño acto de vandalismo en la empresa o fábrica no pueden ser pasadas por alto. Las sanciones como suspensiones, despidos, apercibimientos verbales y por escrito deben ser establecidas con firmeza. Se deben realizar causas penales acordes, por actos de vandalismo o violencia, más allá del despido para que el ejemplo advierta a los demás. Los abogados penalistas son muy caros y el hecho de siquiera pensar en contratar a uno va a frenar los impulsos de más de un izquierdista o anarquista.  Un importante supermercado de Argentina inició 50 causas penales contra un grupo que quería autoerigirse en gremio oficial (e impedía la entrada a trabajar de todos los empleados) y al poco tiempo todos abandonaron la empresa.


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  1. Claudio Potthoff
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  5. carlos ernesto luna

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