Reverdecer de la economía argentina, alienta inmigrantes de países limítrofes


BUENOS AIRES,- El sonido de una charla en idioma extranjero se cuela desde un edificio en obra del pequeño y bullicioso barrio chino de Buenos Aires. Pero no hay nada de asiático en la conversación; es puro guaraní, la lengua nativa de los indígenas paraguayos.Una docena de trabajadores de la construcción de ese origen discuten sobre cigarrillos y refrescos de naranja, mientras cuentan que vinieron a Argentina para vivir la explosión económica que registra desde hace tres años y que permitió el resurgimiento de la inmigración desde las naciones vecinas.
"Hace poco tiempo que llegué, 4 ó 5 meses. En realidad vine a probar suerte. Trabajando allá en el campo, no ganás. Acá hay mucho más trabajo", dijo en un tímido español Darlis González, a metros de locales comerciales chinos y taiwaneses, vestigios de una camada inmigratoria anterior.
En las últimas décadas, Argentina recibió la mayoría de sus inmigrantes de Bolivia, Paraguay y Perú y antes de eso a millones de europeos que llegaron atraídos por las riquezas naturales del país, que lo encaramaron entre los 10 más ricos del mundo a fines de la Segunda Guerra Mundial.
Pero sus encantos terminaron de desvanecerse cuando la economía se contrajo un 20 por ciento entre 1999 y 2002, y el peso perdió cerca del 70 por ciento de su valor ante el dólar.
Ahora que el Producto Interno Bruto del país crece por tercer año consecutivo a una tasa anual que supera el 8,0 por ciento, las señales indican que Argentina está recuperando su viejo rol de imán de extranjeros pobres.
Si bien no hay datos oficiales sobre la inmigración tras la crisis, distintas organizaciones no gubernamentales afirman que los obreros llegan a Buenos Aires y a la Patagonia en grandes cantidades seducidos por la potencia que muestra la construcción.
Otros
trabajan en fábricas textiles, granjas o como vendedores de frutas y verduras.
"La mayoría que está viniendo es de Bolivia, Perú, Paraguay un poco menos, pero sigue siendo bastante. Ganan mucho menos en sus países. En Bolivia especialmente, por la inestabilidad", explicó Mario Santillo, director del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, Cemla, en Buenos Aires.
Según datos oficiales de Asunción, hay más paraguayos viviendo en la provincia de Buenos Aires que en cualquier ciudad de su propio país, incluyendo la capital.
El Cemla
estima que hay unos 600.000 bolivianos en Argentina, lejos de los 233.000 que fueron censados en el 2001, aunque algunos permanecen ilegalmente con visas de turista, según reportan organizaciones no gubernamentales.
El interés de los bolivianos por trabajar en Argentina es tal que algunos empleadores los reclutan en La Paz con promesas de trabajo legal y les retienen sus pasaportes cuando llegan a Buenos Aires, donde los someten a tareas cercanas a la esclavitud, dice el Cemla.
La semana pasada, funcionarios argentinos presentaron cargos contra un empresario al que acusaron de haber forzado a un grupo de mujeres bolivianas a trabajar como costureras 16 horas diarias en un local donde vivían con sus hijos.



SIN TIERRA PROMETIDA

La economía argentina puede estar en una etapa de esplendor pero la calidad de vida aún no se ha recuperado de la crisis. El 38 por ciento de los argentinos es pobre, el desempleo ronda el 11,3 por ciento y los pronósticos indican que este año habrá una inflación de dos dígitos.
Sin embargo, los analistas dicen que las cosas aún están mejor que en Bolivia, la nación más pobre de América Latina en donde la agitación social y política tumbó dos presidentes en el último bienio.
Los salarios en Argentina son atractivos para peruanos y paraguayos, aunque ahora envíen menos dinero a sus casas que en los tiempos de bonanza de la década de 1990, cuando el peso local estaba atado al dólar en una paridad de uno a uno.
"Lo que parece haber habido es un cambio en la composición de los inmigrantes. Es más familiar. En el caso de los peruanos debe ser muy similar a lo que era antes" de la crisis, dijo Jorge Urieri, investigador de la Organización Internacional para las Migraciones, entidad con sede en Ginebra.
González, el obrero paraguayo, dice que probablemente se quedará en Argentina aunque será con sacrificio. "Estoy solo, no tengo familia aquí (…) Tienes que únicamente trabajar", dijo.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Leave a Reply