El empleo formal cae un 14 % en Brasil en 2011 por pérdida de competitividad

Brasil generó de enero a julio 1,59 millones de nuevos empleos formales, una reducción del 14 % frente al mismo período de 2010, resultado atribuido hoy por el Gobierno a la pérdida de competitividad de las empresas nacionales por la entrada masiva de productos importados baratos.

El "gran problema" de Brasil actualmente es la competencia de los productos importados, que llegan baratos por la apreciación del real frente al dólar y por la necesidad de las empresas de países desarrollados en crisis de buscar nuevos mercados a cualquier costo, afirmó el ministro de Trabajo, Carlos Lupi.

"Lo que más afecta la industria nacional y reduce la generación de empleo es la competencia internacional. Hay productos importados que en muchos casos llegan más baratos que los nacionales", agregó Lupi en una rueda de prensa en la que presentó los datos sobre la generación de empleo hasta julio.

Según el Ministerio de Trabajo, tras haber generado 1,67 millones de nuevos empleos formales en los siete primeros meses de 2009 y 1,86 millones en igual período de 2010, Brasil sólo creó 1,59 millones entre enero y julio de este año.

La situación se agravó en julio, cuando el país generó 140.563 empleos formales, un 22,6 por ciento menos que en el mismo mes de 2010 y un 30,8 por ciento por debajo del récord de julio de 2008 cuando se crearon 203.218 plazas.

La cifra de julio también fue inferior a los 215.393 empleos creados en junio de este año.

Los números se refieren a los empleos formales, es decir, a los registrados oficialmente y que ofrecen todas las garantías laborales legales.

Brasil, cuya economía creció un 7,5 por ciento el año pasado, generó en 2010 un récord de 2,52 millones de nuevos empleos formales, muy por encima de los 990.000 de 2009, año en que el país sintió los reflejos de la crisis económica internacional.

Pese a que la nueva crisis también comienza a reflejarse en el empleo de este año, el ministro considera que esa desaceleración será temporal y que el país cerrará 2011 con un récord de tres millones de nuevos puestos.

"Lo que tenía que ocurrir (de impacto) ya ocurrió. No habrá más impacto en el empleo. Hubo un impacto pero fue más psicológico. Los empresarios tenían miedo de aumentar su producción pero ya comienzan a percibir que la crisis es externa y especulativa", afirmó.

Según Lupi, "Brasil se diferencia de los países en crisis porque tiene un mercado interno en crecimiento. Es lo contrario de Estados Unidos, en donde el poder de consumo está bajando".

Pese al menor ritmo, el empleo generado en los primeros meses del año ayudó a reducir la tasa oficial de desempleo en junio a 6,2 por ciento de la población económicamente activa, la menor para este mes en los últimos diez años.

 

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