|
El desarrollo
de valores
ético-profesionales
de los
trabajadores
del sector
turístico
por
MsC Irela
Barreras
Cedeño
Profesora
Escuela de
Hotelería de
Cienfuegos.
Profesora
Adjunta
Universidad de
Cienfuegos.
Cuba.
ibarreras@ehtcf.co.cu
RESUMEN
El
turismo se ha convertido
en los últimos años en un
importante sector de la
economía y la sociedad
cubana no sólo porque
reporta ingresos, sino
que, con su gestión
fortalece la imagen del
país; esto indica la
necesidad de potenciar en
los trabajadores los
valores que identifiquen a
la organización y que se
conviertan en el impulso
permanente para el
trabajo; lo anterior es
posible si se fomentan
proyectos educativos que
aborden el desarrollo de
los valores
ético-profesionales como
parte de la superación
continua a los egresados
del Sistema de Escuelas
para el Turismo.
En consecuencia la Escuela
de Hotelería de Cienfuegos
desarrolló una
investigación en la
Delegación de Cubanacán
para la determinación de
valores organizacionales y
su tratamiento en las
entidades subordinadas
comenzando por el Hotel La
Unión por su apego al
desarrollo de una cultura
institucional sólida
basaba en los valores;
como paso previo a la
declaración de intención
de elaborar una propuesta
educativa desde la
escuela, por la escuela y
para la empresa.
La escuela forma valores
ético-profesionales para
que las organizaciones
puedan aspirar a
desarrollar valores
compartidos por todos sus
miembros que guíen la
conducta de sus individuos
y caracterice al
colectivo; la formación
continua al especialista
del sector turístico
constituye un escenario
adecuado para que se
desarrollen procesos
socio-psicológicos y
formativos coherentes y
socialmente útiles.
El objetivo de este
trabajo es ofrecer
consideraciones
teórico-metodológicas a
tener en cuenta en el
diseño de propuestas
educativas para la
formación de valores a
partir de la experiencia
en el Hotel La Unión en
Cienfuegos y como
resultado constituye un
material de contenido
pedagógico que resume las
premisas para el
tratamiento y desarrollo
de los valores con un
enfoque integral.
INTRODUCCIÓN
El
desarrollo de valores
morales con énfasis en los
ético-profesionales se ha
colocado en los últimos
años en un aspecto clave
para la investigación
educativa, pues resulta
imprescindible lograr la
coherencia entre la
investigación en este
campo y las necesidades
que presenta la práctica
social máxime cuando se
trata de aspectos tan
sensibles a desarrollar en
condiciones muy complejas,
a la vez que son
necesarios para producir
cambios a favor del
progreso.
En Cuba es significativo
este asunto porque el
núcleo de nuestro proyecto
social es la formación de
individuos cada vez mejor
preparados para enfrentar
los retos de una época
demandante de trabajadores
capaces en el orden
técnico y moral; lo que
convierte al desarrollo de
valores y actitudes
conscientes una necesidad
para la cultura de las
organizaciones; quedando
claro que es posible
lograr tal empeño si se
concretan proyectos
educativos organizados,
controlados y validados
que faciliten la
adecuación de la actuación
profesional a las
exigencias de la época.
La escuela refuerza así su
capacidad de intervención
en los colectivos no solo
escolares sino laborales,
en los que merece atención
la significación que tenga
para los trabajadores la
actividad que realizan,
cómo la realizan y para
qué la realizan. Esto es
viable si se diseñan
proyectos construidos a
partir de las necesidades
concretas del lugar y se
ofrezcan soluciones a
dichas necesidades.
Este trabajo ofrece
consideraciones
teórico-metodológicas a
considerar en el diseño de
propuestas educativas para
la formación de valores a
partir de la experiencia
en el Hotel La Unión en
Cienfuegos partiendo de
conceptualizaciones que
reafirman el carácter
multifacético y complejo
de este fenómeno que
demuestran la importancia
de utilizar la
investigación en función
de la educación de
valores.
¿Cómo determinar los
valores
ético-profesionales
necesarios para el
desempeño profesional?,
¿cuáles son las
condiciones que propician
el desarrollo de una
propuesta educativa que
facilite la formación de
valores
ético-profesionales en los
trabajadores? y ¿qué
fundamentos pedagógicos
permiten elaborar la misma
para fomentar los valores
ético-profesionales en los
trabajadores? son
interrogantes que
encuentran respuesta en el
itín erio en que se
concreta una propuesta
educativa para la
formación de valores.
DESARROLLO
En
nuestro tiempo ha crecido
la necesidad social de la
preparación moral
orientada a numerosos
tipos de actividades
laborales; ya que el
desarrollo de la economía
ha llevado a ser masivas
todas las profesiones,
visto así, el adecuado
cumplimiento de las
funciones productivas o de
servicios prevé altas
exigencias a la
cualificación y la
competencia de los
especialistas que deben
conjugar la
profesionalidad con la
capacidad de comprender a
fondo la responsabilidad y
estar dispuesto a cumplir
irreprochablemente el
deber.
De cuán unidos estén en la
persona los principios
puramente profesionales y
morales depende el éxito
de la labor, la entereza
de la personalidad del
especialista y la medida
de su automanifestación
creadora; en gran medida
el funcionamiento de la
organización esta
determinado por los
valores que posee, los
cuales deben funcionar
como un sistema operativo
y de orientación indicando
de forma adecuada cómo
solucionar las necesidades
e incluso la prioridad que
se debe dar a cada una.
Cuba defiende la
concepción de que la
escuela puede formar
valores
ético-profesionales para
que la sociedad y las
organizaciones puedan
aspirar a tener valores
compartidos por todos sus
miembros, que guíen la
conducta de los individuos
y caracterice la cultura
de cada organización.
La
educación para la vida y
la formación de valores.
Cada
sociedad, de acuerdo con
sus necesidades, crea un
sistema de
representaciones de
significación social
expresadas en ideales,
principios y metas de ahí
la necesidad del análisis
histórico-concreto de la
formación de valores en
general y su aprehensión
por la práctica educativa;
cada individuo conforma su
propio sistema subjetivo
de valores en dependencia
entre otros factores de
las influencias educativas
de la escuela, por eso, es
vital la armonía entre las
condiciones sociales y la
escuela.
Lo anterior indica que no
es posible considerar a
los valores como innatos
en el ser humano sino que
estos se adquieren durante
la vida y muy
estrechamente ligados a la
sociedad donde se
desarrollen los
individuos; estos reflejan
los valores de la sociedad
a través del prisma de sus
necesidades, intereses y
fines, por eso existen
diferencias e incluso,
antagonismos entre lo
social, lo individual y
grupal, lo que se hace más
perceptible cuando ocurren
cambios de significación
en las condiciones de
existencia de las
personas.
A partir del año 90 en
Cuba se experimentaron
modificaciones asociadas a
los cambios en las
relaciones internacionales
y la pérdida de
influencias culturales
positivas en los
ciudadanos cubanos por la
existencia del sistema
socialista; lo anterior
unido a las medidas
económicas que
necesariamente comenzaron
a aplicarse reforzaron la
inminencia de potenciar
los valores humanos
generales, lo patrióticos
y los ético-profesionales,
no sólo en las más jóvenes
generaciones sino en los
trabajadores por su papel
en la producción y los
servicios.
A partir del desarrollo
del turismo en el país, se
ha modificado el nivel de
aspiraciones y las
actitudes de las personas
que integran este sector,
según estudios
comparativos realizados
entre 1992 y 1995 habían
aumentado los criterios
relativos al interés
material de índole
personal. (Revista
Temas No. 15/1998.
Artículo Juventud y
valores. ¿Crisis,
desorientación, cambio? M.
Molina Cintra y RT.
Rodríguez . p.71)
A comienzos de los 90
la mayoría de las personas
que ingresaban a este
sector lo hicieron por las
características de la
actividad valorando sus
perspectivas para el
desarrollo económico del
país y las condiciones de
limpieza y el ambiente de
trabajo agradable que lo
distinguen.
Según se señaló en el IV
Pleno del CC del PCC ¨No
podemos pasar por alto que
el creciente acceso legal
a la divisa tiende a
provocar un cambio en
algunos de los valores de
las personas en
determinados sectores de
la sociedad, presentándose
casos de quienes optan por
abandonar puestos de
trabajo importantes para
ir a cubrir una plaza de
menor calificación
profesional en el frente
turístico con la que
puedan resolver algunas
carencias actuales, aunque
ello entrañe dejar de
aportar al país sus
conocimientos y
experiencia en labores tan
necesarias y abnegadas.
(Informe aprobado por el V
Pleno del CC del PCC sobre
la situación política y la
correspondiente labor del
Partido. Presentado por
Raúl Castro el 23 de marzo
de 1996. p.3)
La devaluación social
del trabajo a partir de su
función social y de su
contenido mismo impone la
necesidad de que se
fortalezcan y desarrollen
otras vías de satisfacción
y motivación laboral que
sirvan de compensación a
este elemento psicológico
deficitario. Se trata de
motivaciones de carácter
social y moral que
desarrolla el individuo en
el trabajo, y de las vías
de gratificación en este
sentido, para los cuales
el medio laboral, su
influencia, así como los
factores sociopolíticos
desempeñan un papel
fundamental.
De esta manera se concluye
que la educación es una
vía adecuada para la
formación y desarrollo de
valores, por lo que no se
concibe la primera sin lo
segundo porque se perdería
el sentido de la
educacionalidad de la
personalidad.
Consideraciones de la
educación en valores de
los trabajadores como vía
de capacitación continua.
La
educación de los
trabajadores debe
encuentra como medio
idóneo el propio puesto de
trabajo, es donde comparte
con sus compañeros sus
experiencias,
contradicciones y donde
encuentra respuesta a sus
aspiraciones y demandas
laborales, de ahí la
importancia de lograr la
interrelación entre los
valores personales y los
de la organización como
premisa para consolidar
los valores compartidos.
Los valores compartidos
son los que los
trabajadores y la
organización en general
asumen con elevada
importancia, son metas
compartidas por la mayoría
de las personas de un
grupo que suelen dar forma
a la conducta del grupo y
que con frecuencia
persisten en el tiempo,
incluso a pesar de que
cambien los miembros,
significan fortalezas para
la organización si la
dirección sabe emplearlos
para desarrollar y ampliar
comportamientos y cuando
existen diferencias entre
la significación que le
otorga la organización y
la que le atribuyen sus
miembros se denomina valor
distanciado.
La cultura de una
organización no está
acabada desde el inicio de
la misma, sino que se va
formando gradualmente; y
es a través de su cultura
que las organizaciones se
identifican, se integran y
se valoran a sí mismas
para dar respuestas
adecuadas y coherentes al
entorno donde se
encuentran. Se entiende
por cultura organizacional
el conjunto de patrones de
conducta que caracteriza a
una organización y la
identifican respecto a
otras organizaciones,
incluye un sistema de
valores que permiten su
funcionamiento así como el
desenvolvimiento adecuado
de cada uno de sus
miembros y del colectivo.
Los valores son los
cimientos de la cultura
organizacional, ellos
proporcionan un sentido de
dirección común para todos
los miembros y establecen
directrices para su
compromiso diario,
inspiran la razón de ser
de cada institución, están
explícitos en la voluntad
de sus fundadores así como
en la formalización de la
misión y la visión de la
organización.
Es necesario que todos los
miembros de la
organización conozcan el
sistema de valores de la
empresa, por eso en su
formulación deben ser
claros, compartidos y
aceptados por todos, de
esa manera existe un
criterio unificado que
fortalezca los intereses
de todos, pero eso no
basta, es preciso que se
desarrollen en las
organizaciones proyectos
educativos que integren
las características del
lugar con los valores de
sus miembros y esto se
logra con la intervención
de la Escuela desde la
concepción de seguimiento
al egresado o superación
continua de los
trabajadores.
Transmitir los valores
organizacionales es un
asunto muy tratado, sin
embargo hay coincidencia
en que no siempre se logra
con originalidad y
transparencia, para
transmitir algo hay que
poseerlo y exhibir una
conducta observable de
acuerdo a ello para que
tenga credibilidad. Para
que los valores se
legitimen en la
organización hay que
implementarlos, aplicarlos
a la toma de decisiones,
en la atención al cliente,
en toda la gestión; se
inculcan en todos los
momentos y además hay que
capacitar al personal de
reciente incorporación y
al que lleva más tiempo en
la organización; pero
sobre todo, el directivo
debe dar el ejemplo porque
nada es más importante que
el poder de las acciones
de los ejecutivos como
mensaje de coherencia y
compromiso con los valores
Los valores para cada
empresa se diferencian por
su identificación y
aplicación, si adecuamos
la concepción anterior al
proceso educativo se
declara el enfoque
sistémico del mismo en el
cual se interrelacionan el
medio social en el que se
desarrollan, los
objetivos, los contenidos,
los métodos, los medios y
la evaluación del proceso
desarrollado.
Las actividades que se
organicen con este
propósito requieren un
sentido crítico para que
el trabajador aprenda con
cierta actitud de revisión
y confrontación con lo que
ya sabía, posiblemente su
criterio cambiará en
función de esas nuevas
ideas, o tal vez
permanecerá con las
anteriores.
Esta concepción se enmarca
en el aprendizaje
significativo a la luz del
enfoque histórico cultural
y el principio de la
significación elaborado
por Vigostsky, el cual
está siempre relacionado
con el autocontrol y por
ende con la
responsabilidad, de la
forma que se sea capaz de
trabajar el proyectos para
el desarrollo de valores
profesionales dependerá la
significación que adquiere
el aprendizaje para él.
Consideraciones
teóricas-metodológicas a
tener en proyectos
educativos para la
formación de valores
ético-profesionales.
La
Escuela es responsable de
diseñar proyectos
educativos atendiendo a
las características de
cada colectivo y al
contexto en que se
desarrolle de manera que
se puedan integrar todas
las dimensiones del mismo.
Es
necesario tener en cuenta
además lo siguiente:
I: La
formación profesional está
estrechamente ligada a las
exigencias del desarrollo
social y en particular del
desarrollo de la
profesión.
II: El
enfoque sistémico a cada
acción educativa de manera
que todas tributen al
proyecto como un todo.
III: La
actividad conjunta,
cooperación
participante-participante
y participante-facilitador
para la solución de las
situaciones
educativas-profesionales.
Si los
mecanismos de inserción y
participación imponen
normas rígidas contrarias
a la realidad cotidiana
solo contribuirán a
estimular contradicciones
lo que exige observar los
siguientes indicadores:
-
Condiciones del medio
social: Lo que explica
la necesidad de
determinar las
condiciones externas e
internas en que se
desarrolla el colectivo
participante del
proyecto educativo con
énfasis en su objeto
social y la posición
respecto a otros
colectivos
pertenecientes a la
misma organización
empresarial.
-
Condiciones de la
comunicación: Supone el
estudio del organigrama
de la empresa para
determinar el nivel de
influencia entre un área
y otra, lo que facilita
la organización de las
actividades educativas
en función del
desempeño.
-
Conocimientos de sí
mismo: Propiciando la
evaluación de actitudes
ante situaciones que
deben ser resueltas con
decisiones durante el
desempeño y que re
requieren del
autocontrol, el
autoconocimiento y la
capacidad para
solucionar conflictos.
-
Atención al mundo
espiritual: Durante la
actividad laboral se
producen situaciones que
demandan la expresión
práctica de sentimientos
y principios acordes a
la formación de
individuos en una
sociedad humanitaria por
su esencia, las cuales
pueden ser utilizadas
para incentivar
valoraciones positivas
acerca de las
potencialidades
espirituales del
individuo.
- Formación de
intereses profesionales:
Aspecto que es entendido
como proceso permanente
de formación, desarrollo
y perfeccionamiento de
intereses adecuados a
las condiciones en que
se desarrolle el
individuo dentro y fuera
de la empresa y con
dependencia de los
estímulos que
experimente en la
práctica profesional.
- Formación activa:
Donde el individuo
demuestra la toma de una
conducta en el
cumplimiento del deber
como participante
directo y responsable
durante el desempeño; es
muy importante para ello
que la actividad
educativa refuerce el
sentimiento de
pertenencia a la
profesión.
- Formación de un
pensamiento flexible:
Que refleje las
contradicciones
objetivas del entorno y
estimule la previsión de
alternativas que
faciliten posibilidades
de adecuarse a los
cambios que impone la
práctica social.
- Estimular el sentido
de la sinceridad: Lo que
puede se posible si se
emplean métodos de
participación preactivos
donde se relacionen las
acciones grupales e
individuales y no se
limite la exposición de
experiencias personales
ante la solución de
problemáticas de la
práctica profesional.
La
transmisión de valores
éticos entendida como
educación requiere también
la búsqueda de métodos,
vías y procedimientos que
la hagan más eficaz y
efectiva como para hacer
realidad el ideal de
hombre que cada época
traza.
Por eso, cada organización
necesita contar con una
estrategia en
correspondencia con los
principios ideológicos
sobre los que se erige y
pretende consolidarse y
que incluya el tipo de
personalidad que aspira a
obtener de sus
trabajadores, esto último
se convierte en una
necesidad; dentro de dicha
estrategia juega un papel
esencial el desarrollo de
los valores
ético-profesionales con la
participación activa de la
Escuela.
Según Alicia Sierra
Salcedo (2003) Smirnov,
Rubinstein, Leontiev,
Abuljánova y Ansiferova
consideran "la
personalidad es, desde el
punto de vista
psicológico, el resultado
de la interrelación de
múltiples influencias del
medio social donde el
individuo se desarrolla
sobre determinados
presupuestos individuales,
se forma se transforma y
se desarrolla
paralelamente con el
hombre". (Modelación y
estrategia: Algunas
consideraciones desde una
perspectiva pedagógica.
Compendio de Pedagogía.
Editorial Pueblo y
Educación. 2003. p. 311)
Una vía adecuada de
llevar a la práctica la
influencia educativa que
facilite el desarrollo de
valores es la organización
de acciones en función de
las exigencias del
presente y del futuro. No
puede emprenderse tal
proyecto si no se han
delimitado problemas,
escogido programas y
planes que solucionen
dichos problemas y
faciliten actitudes
tendenciosas al progreso
de la organización.
Fundamentos de partida de
la investigación educativa
para el desarrollo de
valores.
En las
condiciones actuales la
educación en valores
requiere de
investigaciones que
perfeccionen su desarrollo
teniendo en cuenta que se
trata de un fenómeno
complejo y dinámico del
que dependen muchas
soluciones a situaciones
de la comunidad debiéndose
considerar como
fundamentos de partida los
siguientes elementos:
- Enfoque integrador,
que supone un estudio
del entorno que
desarrolle el objeto de
investigación,
reconociendo las
influencias que ejerce
así como su
comportamiento en
diferentes momentos. Se
trata de un fenómeno muy
cambiante y las
condiciones que
favorecen o entorpecen
el desarrollo de
proyectos educativos
deben ser punto de
partida para el diseño
de acciones educativas
de potencien las
fortalezas y minimicen
los obstáculos.
- Caracterización
objetiva-subjetiva del
objeto de estudio, la
que responde al
protagonismo de los
participantes que
transforman el medio con
sus actitudes y
criterios en
correspondencia con la
existencia del problema.
Si el objeto es la
formación continua de
los trabajadores es
imprescindible conocer y
considerar el nivel de
motivación de los
individuos hacia la
profesión y a partir de
ello hacerlos
participantes activos.
- La relación
teoría-práctica como
vinculación de lo
facto-perceptible con lo
teórico-histórico
teniendo en cuenta que
las influencias
educativas están
dirigidas a desarrollar
un profesional con
determinadas
características
personales en las que se
insertan los valores que
autorregulan su conducta
de forma consciente en
dependencia de la
apreciación que tengan
de la práctica en que se
desarrollan.
En
resumen, lo anterior debe
responder a:
- ¿En qué sujetos
vamos a desarrollar los
valores profesionales?
- ¿Qué valores poseen
esos sujetos?
- ¿Qué valores vamos a
desarrollar?
- ¿Qué influencias
tendremos en cuenta?
- ¿Qué escenario
utilizaremos?
- ¿Quienes van a
desarrollar el proyecto
educativo?
- ¿Qué principios
psicopedagógicos
considerar?
- ¿Para qué vamos a
desarrollar el proyecto
educativo?
La práctica
investigativa a partir de
la experiencia en el Hotel
La Unión en Cienfuegos.
Las
etapas de desarrollo de la
estrategia educativa
comienzan con la Reunión
de Apertura considerada
por la autora como una
entrevista grupal con el
objetivo de explicar las
fases de conformación de
la propuesta educativa
ante la necesidad social
de alcanzar una sólida
ideología empresarial y
recopilar información
acerca de la aceptación y
conveniencia de
desarrollar una propuesta
educativa sobre valores
ético-profesionales.
El diagnóstico: Es
necesario durante esta
etapa determinar las áreas
directas y las áreas
acompañantes en las que se
determinan los valores
específicos con sus
indicadores de desarrollo.
En este caso se consideran
como directas: la
dirección, alojamiento
(recepción y
comercialización),
alimentos y bebidas,
cocina y ama de llaves y
como acompañantes:
aseguramiento, recursos
humanos, economía y
mantenimiento. Esta
clasificación responde a
la distancia del turista
durante la prestación de
servicios.
Esta etapa incluye la
determinación de actitudes
positivas y negativas
presentes en la
organización que son
incluidas en el contenido
de las acciones educativas
que conforma el proyecto.
Como paso previo al
desarrollo de la propuesta
se identifican los valores
ético-profesionales que
según la consideración del
colectivo han ser
desarrollados: en este
caso son profesionalidad,
honestidad, espíritu de
equipo, responsabilidad en
el trabajo y hospitalidad,
lo que se determina luego
de aplicar técnicas de
reducción de listados.
También es preciso que los
participantes identifiquen
los valores seleccionados
como compartidos o
deseados por la
organización, pues su
tratamiento es diferente
en la propuesta educativa,
los primeros se fortalecen
y los segundos se
desarrollan.
La estrategia educativa
para el desarrollo de
valores
ético-profesionales: Es la
expresión de la
correspondencia de la
misión, visión y objetivos
empresariales y cómo deben
ser desarrollados los
valores que sustentan los
resultados de la gestión a
partir de lo que se
desarrollan los valores
ético-profesionales
ajustados a las
condiciones concretas de
la entidad.
Se trata de desarrollar el
valor a partir de la
solución de tareas
educativas en forma de
taller que incluyan
acciones educativas
relacionadas con el puesto
de trabajo; los
participantes deben estar
conscientes del proceso de
desarrollo del valor y qué
hacer para adquirirlo a
partir del uso del debate,
la ejemplificación y las
vivencias. Para esto son
recomendables el trabajo
en equipo sin perder de
vista que el valor que se
desarrolla es individual.
La organización de los
talleres para el debate
requiere de la selección
de los equipos por áreas
de desempeño, en
representación de
diferentes áreas, por la
jerarquía u otros
intereses educativos. No
se trata del trabajo
frontal sino de asignación
de temas para el debate
posterior a la preparación
individual o grupal según
el tema de análisis.
Todas las acciones
educativas contienen en
forma de sistema las
creencias de la
organización, valores de
la organización, normas en
las que se sustenta,
actitudes deseables de los
trabajadores y conductas
laborables adquiridas
durante el desarrollo de
los valores. Se incluyen,
además, temáticas
generales como
comunicación interpersonal
hasta las referidas a
situaciones eminentemente
profesionales.
La auditoria de la
estrategia: Garantiza la
comprobación de su
viabilidad y los puntos de
mejoramiento continuo.
Evaluar las modificaciones
en las valoraciones de los
participantes resulta
clave para lo que se
recomienda comparar el
diagnóstico inicial con
uno final en los que al
aplicar técnicas de
análisis científico se
demuestre las
potencialidades de la
propuesta educativa,
incluso su posible
aplicación en otros
colectivos.
Lo contenido en estas
páginas es, en definitiva,
el resultado de un estudio
consciente sobre temas de
educación y
específicamente de los
valores
ético-profesionales, lo
que resulta beneficioso
para el perfeccionamiento
profesional de los que lo
apliquen y para la
educación en general.
CONCLUSIONES
El
tratamiento y desarrollo
de los valores
ético-profesionales
constituye una necesidad
porque la formación de
individuos responsables
garantiza la preservación
del modelo social cubano,
en este sentido la Escuela
juega un papel
trascendente si utiliza la
investigación educativa
como vía de
correspondencia entre las
demandas de la sociedad y
las acciones que organice
en consecuencia.
La elaboración de
proyectos educativos para
el desarrollo de valores
requiere determinar las
condiciones favorables y
desfavorables de la
organización empresarial
en que se va a desarrollar
el proyecto de manera que
este responda a las
exigencias del lugar, por
ende, cumpla los objetivos
concebidos en el proceso
pensado.
El desarrollo de valores
constituye un proceso que
necesita determinar etapas
y acciones ya que por su
carácter dialéctico pueden
presentarse condiciones
que cambien los supuestos
establecidos por nuevas
alternativas educativas.
No pueden emprenderse
proyectos si no se han
delimitado problemas,
escogido programas y
planes que solucionen
dichos problemas y
faciliten actitudes
tendenciosas al progreso
de la organización.
El Sistema de Escuelas
para el Turismo (FORMATUR)
ha asumido la
responsabilidad de
elaborar propuestas para
el tratamiento de valores
ético-profesionales en las
empresas turísticas
teniendo en cuenta su
capacidad para influir en
los egresados de dichas
escuelas que se mantienen
prestando servicios
hoteleros y
extrahoteleros.
Uno de los escenarios en
que se produce este
proceso es la propia
empresa aplicando si se
aplican las premisas
teórico-metodológicas
validadas por la práctica
educativa y reconociendo
el trabajo colectivo como
transformador de
individualidades y del
propio colectivo a partir
de objetivos previamente
determinados y con métodos
que faciliten el éxito del
proyecto.
___________________________
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
ALBIZU,
PANCIOLI. Análisis de los
currículos de Filosofía en
el medio de Iberoamérica.
Tres desafíos: Democracia,
desarrollo e integración,
1998.Organización de
Estados Iberoamericanos
para la Educación de la
Ciencia y la
Cultura.-p.308.
ALDEA, LÓPEZ ELIANA. La
evaluación en educación en
valores.- (Material
mimeografiado).
ÁLVAREZ DE ZAYAS, CARLOS.
Características esenciales
pedagógicas de la escuela
|