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Trabajo infantil: la OIT aportará fondos para Entre Ríos

LosRecursosHumanos.com 16 de octubre del 2005 Argentina

ENTRE RÍOS. La Organización Internacional del Trabajo rubricó un convenio con la asociación civil Caminos Esperanza, con subsede en Concepción del Uruguay, para el desarrollo de un programa destinado a la prevención y erradicación del trabajo infantil. En diez años la Argentina pasó de 250 mil a casi dos millones de niños en esta situación.
Como sucede en muchos aspectos de la vida social e institucional de Entre Ríos, la ausencia de institutos, públicos y privados, que recojan, sistematicen y difundan información con estricto rigor académico dificulta la visibilidad estadística de realidades, más expuestas o subterfugias, que constituyen el entretejido cotidiano de la provincia.
Este es el caso del trabajo infantil, que se reproduce y refleja en casi todos los distritos del país y de América latina, donde los indicadores no dejan de crecer apuntando hacia la marginación, la exclusión y la inaccesibilidad de los menores a condiciones de vida que hagan respetar sus derechos básicos.
En este marco es que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de firmar un convenio con la Asociación Civil Caminos Esperanza, con subsede en Concepción del Uruguay, en la que se compromete a financiar un programa destinado a la prevención y erradicación del trabajo infantil.
Es que en el país, y en la provincia también, no se detiene el ascenso del número de menores que trabajan en sus diversas formas, en zonas rurales o urbanas, sin perjuicio de aquel que, como la prostitución infantil, ponen en riesgo su vida.
El Prof. Guillermo García, presidente de la entidad entrerriana, aseguró que es muy difícil saber con precisión el número efectivo de niños que, de una manera u otra, deben trabajar y que uno de los puntos del convenio es favorecer el desarrollo de información fehaciente y científicamente comprobable. “En la provincia no existe ninguna medición de este problema en particular. Uno de los temas clave es encarar una investigación con las universidades para obtener información científica.” En una etapa inicial, Caminos Esperanza buscará contactarse con el Gobierno provincial, municipios, universidades y ONGs para establecer mecanismos legales que apunten a instalar el tema en la agenda de los gobiernos, para que a partir de campañas y compromiso se generen ordenanzas y se llegue a una ley provincial.

NÚMEROS. Según los datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, en el país trabaja un total de 1.900.000 niños entre 5 y 14 años. Si se aplican a este indicador datos de participación proporcional de la riqueza y la distribución geográfica, Entre Ríos se ubicaría en el orden del 5 %, lo que hace que cerca de 100 mil niños en la provincia estén actualmente cumpliendo alguna tarea en el mundo del trabajo.
“Nosotros hace mucho años que trabajamos en materia de infancia y desarrollamos muchos proyectos. Desde el año pasado concentramos nuestros esfuerzos en el trabajo infantil, donde hay un gran hueco legislativo, de políticas en concreto; es una debilidad estructural en muchos lugares y también en la provincia. El 85 % de los chicos que trabajan, en cualquiera de las formas posibles, según datos nacionales pero que son muy similares en toda América latina, no siguen estudiando.
La costa del Uruguay tampoco escapa a esta realidad, y por ser el nudo comunicacional del Mercosur tiene el agravante de la explotación sexual de nenas que, como en los casos recientes, traen desde Misiones y se la considera como una zona roja en el tema de Sida y tráfico de otro tipo”, describe García.
En este sentido es que se busca articular una gran red provincial que tienda a formar grupos operativos para erradicar el flagelo que conculca derechos básicos de niños que, al dedicar horas de su vida al trabajo, “deterioran sus estudios, el juego, la familia, derechos básicos de los niños, ya que necesitamos que tengan una infancia feliz y no una infancia robada”, reflexionó el profesional, que añade: “Creemos que los grandes números se replican con bastante fidelidad en Entre Ríos. Tenemos mediciones de otros temas que también se dan en la provincia. En el país hay 1.900.000 niños trabajando, cifra que creció ocho veces en los últimos diez años. A mediados de los `90 estábamos en los 250.000 niños”.

HÁBITOS. “En los centros urbanos vemos el trabajo a ojos vista. Chicos mendigando, lavando autos, explotación sexual, etc., pero el crecimiento del trabajo infantil se da en todos los niveles y en el campo también, aunque allí hay una cuestión cultural que hace que se naturalice el chico trabajando y esto tiene que ver mucho con la pobreza que lo multiplica, pero hay muchos otros factores. En algunos lugares es normal que trabaje si no va a la escuela, y estas barreras culturales paralizan cualquier iniciativa. Tenemos la necesidad de ir cambiando esta realidad porque el tema cultural es muy fuerte en los sectores mas vulnerables”, refrendó García, quien aportó el dato de que, desde el año pasado, el tema forma parte del cuestionario de la Encuesta Permanente de Hogares que elabora el Indec.
Consultado acerca del rol del Ministerio de Trabajo nacional y sus agencias provinciales sobre los mecanismos de control, ya que una gran parte se da en establecimientos, en negro y con salarios muy inferiores a los que percibe un adulto, García entendió que desde la sociedad civil debe aportarse al trabajo que realiza la Nación ya que “es la primera vez que desde el Gobierno nacional hay respuestas concretas para políticas de prevención y radicación del trabajo infantil, incluso el presidente Kirchner lo incluyó en la apertura de las sesiones legislativas de este año. El ministro Tomada siempre nos ha recibido y la Dirección de Trabajo provincial tiene un organismo, el Cetiper, y estuvimos trabajando en coordinación con ellos durante el año pasado”. García aseguró que el Ministerio de Trabajo ha capacitado su gente y está dando cuenta de que están ocupados en este tema. “Estamos conformes, es un tema nuevo, que no está en las agendas de los Gobiernos porque si no se miran, por ejemplo, los niveles de capacitación veremos que crecerá la población con necesidades básicas insatisfechas ya que un adulto con baja capacitación tiene menor acceso a estabilidad laboral y a nivel remunerativo. Un niño que abandona hoy la escuela es un adulto futuro con menores posibilidades. Estamos validando la conculcación de derechos”, remató.

La necesidad de armar una red

En principio se articulará una experiencia piloto en la Costa del Uruguay pero aspira a ser una gran red.
En los próximos días se comenzará con conversaciones con autoridades de Trabajo provincial y se iniciarán entrevistas con distintos organismos públicos y privados, incluidos los intendentes para establecer estrategias comunes.
“Necesitamos articular la mayor cantidad de recursos que están dispersas pensando en una fuerte red que nos permitirá políticas locales reales. Necesitamos avanzar hacia la capacitación de los recursos humanos y la posibilidad de armar políticas de cada comunidad. En principio vamos a interesar al Gobierno provincial y a los intendentes en actividades tendientes a la capacitación de diversas áreas, le ofrecemos la posibilidad de colaborar en el armado de pequeñas estructuras en cada localidad para que se puedan desarrollar medidas para, a partir de ahí, crear ordenanzas municipales que reconozcan la problemática y se articulen estructuras más estables. Queremos poner el acento en lo que se llama las peores formas del trabajo infantil, que son aquellas que ponen en riesgo la vida de los niños como la explotación sexual”, adelantaron desde la sociedad civil Caminos Esperanza. La Organización Internacional del Trabajo financiará una parte del proyecto, previsto para 12 meses, y el resto deberá costearse con recursos genuinos.

 

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