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Subcontratación: un poco
más de lo mismo
por Huberto Berg M.
Director Berg Consultores.
(Chile)
La historia de los últimos
años en materia laboral en
Chile, no cambia. Los
temas en discusión son los
mismos: que más
protección, que más
flexibilidad, que más
rigidez, que menos empleos
etc. Dada la forma en que
se ha llevado la discusión
de todos y cada uno de los
muchos proyectos que han
promovido los distintos
gobiernos de la
Concertación, pareciera
que el país está dividido
entre quienes quieren
proteger a los
trabajadores y entre
quienes no están
interesados en
protegerlos. Los que
apoyan estos proyectos
estarían a favor de los
trabajadores y quienes los
objetan o rechazan
estarían totalmente en
contra de ellos. Por otra
parte, da la impresión que
el tema laboral en Chile
se agota discutiendo los
diferentes aspectos
legales de los distintos
proyectos. Tanto es así,
que incluso los
empresarios, después de
unos pocos intentos de
incluir en la discusión
otros puntos asociados a
estos proyectos, tales
como empleo y
competitividad de las
compañías chilenas, al ver
que sus argumentos no son
escuchados, optan por
concentrar todos sus
esfuerzos en los aspectos
legales de dichos
proyectos. Hay que
reconocer que la
estrategia utilizada todos
estos años por los
promotores de estas
iniciativas, de catalogar
como anti trabajadores a
todos aquellos quienes
osan cuestionar sus
propuestas, ha terminado
incluso por hacer mella
hasta en la capacidad de
argumentación del
empresariado.
La verdad es que resulta
lamentable la absoluta
falta de visión de futuro
y de país con que se ha
abordado el tema laboral
durante todos estos
últimos años. Todos somos
responsables, autoridades,
políticos, cúpulas
sindicales, gremios
empresariales, expertos y
no tan expertos que
opinamos sobre estos
temas. La autoridad, por
tener una visión simplista
del mismo, reduciendo sus
esfuerzos a modificar la
ley laboral, para después
establecer incentivos
económicos al empleo como
una forma de mitigar los
efectos de las rigideces
introducidas en el mercado
del trabajo por ella
misma. Los políticos,
precisamente por politizar
el debate sobre estos
temas, dando la sensación
de estar más preocupados
por el efecto mediático
que pueden provocar sus
apariciones públicas
apoyando los proyectos,
que por los efectos reales
que éstos pueden tener en
los trabajadores y
empresas chilenas, una vez
aprobados. Las cúpulas
sindicales, especialmente
la CUT, por insistir en el
viejo discurso de las
“reivindicaciones”, con
las mismas propuestas de
hace 40 años. Los gremios
empresariales, por no
darle al tema laboral la
importancia que realmente
tiene. En este aspecto,
siempre se nota una
disposición a actuar en
forma reactiva y muy rara
vez proactiva. Los temas
laborales aparecen en la
agenda del empresariado
casi exclusivamente cuando
la autoridad o algún
parlamentario presenta un
nuevo proyecto de ley en
esta materia. Los
“expertos”, por limitar
sus aportes a los temas
puramente económicos
asociados al tema laboral
o a los aspectos legales
de los distintos
proyectos.
Está claro que este tema
no ha sido abordado con la
misma altura de miras con
que se han tratado tópicos
tales como, la inserción
de nuestro país en el
comercio internacional.
Estoy seguro que si el
tema laboral se hubiera
abordado con la misma
dedicación de tiempo,
energía, esfuerzo y por
sobre todo con la misma
visión de futuro y de país
que tanto autoridades,
parlamentarios de gobierno
y de oposición, cúpulas
sindicales, gremios
empresariales y expertos
han dedicado al estudio,
concreción y promoción de
los distintos tratados de
libre comercio firmados en
estos últimos años, hace
mucho rato que el tema
laboral habría dejado de
ser un tema de división y
conflicto como lo es en la
actualidad, para ser uno
de cooperación,
oportunidades y
desarrollo.
El actual proyecto de
subcontratación es un poco
más de lo mismo ya
señalado. Nadie habla
sobre cómo aprovechar las
oportunidades que presenta
la subcontratación, todos
hablan de cómo acotarla.
Algunos datos que nos
debieran hacer pensar: un
estudio de la Onudi señala
que en los últimos 30 años
el sector de la
subcontratación ha crecido
a un ritmo más rápido que
el del sector industrial.
En este contexto, y con el
fin de fomentar, apoyar y
promover las pequeñas y
medianas empresas,
principalmente en los
países en desarrollo, la
Onudi ha ido estableciendo
a escala mundial, desde
1982, bolsas de
subcontratación y alianzas
industriales (BSA/SPX).
Estas bolsas operan como
puntos de confluencia de
la oferta y la demanda de
subcontratación
industrial. Otro informe
señala que un ranking
efectuado por A.T. Kearney
establece los diferentes
países donde es más
conveniente trasladar
determinados procesos
empresariales (“Offshore
Location Attractiveness
Index”). Para 2003, India
era el líder del grupo
formado por 22 países. Le
seguían Canadá, Brasil,
México, Filipinas,
Hungría, Irlanda. Al final
de la lista estaba China.
El ranking del año 2004
era el siguiente: India,
China, Malasia, la
República Checa, Singapur
y Filipinas Nueva Zelanda
ocupaba el lugar doce. Los
39 criterios utilizados
para establecer el ranking
se organizan dentro de
tres grandes categorías:
costos (40%), habilidades
y capacidad de la
población (30%) y entorno
empresarial (30%). A su
vez cada categoría se
divide en subgrupos. La
categoría “costos” tiene
tres: costos totales de
los trabajadores; costo de
las infraestructuras; y
costos fiscales y
reguladores. La categoría
“habilidades y capacidad
de la población” tiene
cuatro subgrupos:
experiencia y habilidades
en tecnologías de la
información y
telecomunicaciones;
disponibilidad de
trabajadores y tamaño de
la fuerza laboral del
país; niveles educativos
de los trabajadores,
incluyendo idiomas y
expedientes académicos. La
categoría “entorno
empresarial” comprende el
entorno económico y
político, su
infraestructura de
telecomunicaciones y
tecnologías de la
información, adaptabilidad
cultural y la protección
de la propiedad
intelectual.
Ejemplos como los aquí
presentados hay muchos,
por lo que a lo mejor
todavía se está a tiempo
de abordar este tema de la
subcontratación en Chile
con una visión más de
mundo y no tan estrecha
como se ha hecho hasta
ahora, donde el énfasis
esté puesto en qué tenemos
que hacer para participar
más activamente de esta
nueva realidad, en vez de
seguir discutiendo cómo la
restringimos. Los
trabajadores chilenos se
merecen este esfuerzo.
Puede ser el punto de
partida para abordar, de
una vez por todas, el tema
laboral con la seriedad e
importancia que se merece.
Diario Financiero (Chile)
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