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Sistemas de
trabajo de
alto desempeño
(S.T.A.D.)
por
Elisa Corzo
para Los
Recursos
Humanos.com
editor@losrecursoshumanos.com
STAD:
Expansión de los
horizontes de la
Administración
de Recursos
Humanos
En un
mercado altamente
competitivo, las empresas
más exitosas descubrieron
que un sistema de trabajo
basado en la comunicación
y la cooperación es la
ventaja competitiva. Estos
también se aplican a las
PYMES.
En el
pasado, “los libros de
texto de recursos humanos
terminaban después de
presentar y explicar cada
uno de los aspectos de la
administración de recursos
humanos”[i].
Sin embargo, en la
actualidad se están
desarrollando nuevas
teorías en torno a
estrategias de management
que para aumentar la
productividad, apuntan a
producir transformaciones
profundas en la cultura de
la empresa, haciendo
desaparecer las jerarquías
para dar lugar a
relaciones de trabajo
horizontales,
cooperativas, basadas en
una comunicación fluida.
En este contexto, surgen
los sistemas de trabajo de
alto desempeño (S.T.A.D.)
para dar respuesta a las
necesidades de empresas
insertas en una economía
altamente competitiva.
Los
S.T.A.D.
se constituyen a partir de
la combinación entre
prácticas habituales de
recursos humanos –que
antes se trataban de forma
aislada, como el
reclutamiento,
capacitación y
compensación de los
empleados -, con un
sistema global para
mejorar su compromiso y
desempeño con la empresa.
Con ese fin, fomentan el
desarrollo de sistemas de
trabajo sobre la base de
cuatro principios: la
información compartida, el
desarrollo del
conocimiento, los enlaces
entre desempeño y
recompensa, y el
igualitarismo.
Principios
fundamentales
El
principio de información
compartida responde a
una necesidad actual de
las organizaciones, que
cada vez dependen más de
la experiencia e
iniciativa de los
empleados. Así, para poder
reaccionar con rapidez a
problemas y oportunidades
incipientes, e incluso
plantear sugerencias
válidas para mejorar la
estructura organizacional
o participar en la toma de
decisiones, gracias a los
S.T.A.D.
los empleados reciben
información oportuna sobre
el desempeño, planes y
estrategias de la
empresa,. De lo contrario,
los trabajadores se
limitarían a cumplir
órdenes y desempeñar sus
papeles en una forma
relativamente mecánica.
Asimismo en el entorno
laboral contemporáneo, los
sistemas de trabajo de
alto desempeño enfatizan
el principio de
desarrollo de conocimiento.
Dado que los cambios se
producen con mayor
velocidad, los
conocimientos y
habilidades que se
requieren también deben
actualizarse con rapidez.
De este modo, como los
puestos de trabajo exigen
personas cada vez más
capacitadas, “los
empleados necesitan
aprender en “tiempo real y
en el puesto, utilizando
enfoque innovadores para
resolver problemas
novedosos”[ii]
Por su parte, el
principio de enlace entre
desempeño y recompensa
rompe con la idea de que
“los intereses de los
empleados y las
organizaciones divergen en
forma natural[iii]”.
En este sentido, lo que se
intenta es hacer concordar
las metas del empleado y
la organización, con el
fin de que los
trabajadores busquen
resultados benéficos para
ambas partes. Cuando esto
ocurre, “pueden suceder
algunas cosas
sorprendentes”[iv].
Por ejemplo, si los
empleados son capaces de
ocuparse , por decisión
propia, de que sus
compañeros obtengan la
ayuda que necesitan, que
lo sistemas y los procesos
funcionan con eficiencia y
de que los clientes están
satisfechos, los
supervisores no tendrán
que vigilar de manera
constante para asegurarse
que sus subordinados hacen
las cosas correctas.
Por su parte, un entorno
de trabajo basado en el
principio de equidad
elimina las diferencias de
nivel y de poder y así, a
las tradicionales batallas
que existen entre
gerentes, empleados y
sindicatos,
reemplazándolas por
enfoques más cooperativos.
De esta forma, “la
productividad puede
mejorar si las personas,
que alguna vez trabajaron
en aislamiento (o en
oposición) comienzan a
trabajar en conjunto”[v].
S.T.A.D. como sistemas de
piezas interrelacionadas
No
obstante, al referirnos a
sistemas de trabajo de
alto desempeño no hay que
olvidar el concepto
fundamental de los mismos,
es decir, el de sistema.
De este modo, se considera
que las organizaciones
están compuestas por
piezas que se enlazan con
las metas estratégicas
globales, y que poseen un
valor específico en
términos de cómo ayudan a
que el sistema funcione
como un todo.
Así, la situación ideal
que se debe asegurar es la
de una estructura
organizacional horizontal,
que ocurre cuando todos
los elementos de
complementan y refuerzan
entre ellos. Al mismo
tiempo, se debe establecer
una estructura vertical,
lo que implica que los
S.T.A.D.
apoyan las metas y
estrategias
organizacionales y todos
trabajan en pos de los
mismos objetivos.
Dentro de los
S.T.A.D.,
las partes del sistema
adquieren características
distintas a las que
poseían en otros programas
de planificación de
recursos humanos. Esto se
debe, principalmente, a
que están mediadas por y
trabajan para lograr una
comunicación fluida.
Así, la
comunicación que se
establece es descendente y
bilateral, es decir que a
los empleados se les
permite expresar
sugerencias a los niveles
ejecutivos y que, además,
se fomenta el diálogo
entre los pares y los
líderes. Esto no solo
contribuye a que se tomen
decisiones más favorables
a la empresa, también
puede ayudar a reducir los
miedos y preocupaciones de
los empleados.
En este
sentido, las
tecnologías de la
comunicación y la
información desempeñan
un rol fundamental, en
especial al crear la
infraestructura para
comunicar y difundir la
información vital para el
desempeño de la empresa.
Por su parte, el trabajo
cotidiano se configura de
forma diferente. Así, en
lugar de separar los
puestos en unidades
discretas, los gerentes se
concentran primero en los
procesos fundamentales de
negocios que agregan
valor para el cliente y
después crean los
equipos de trabajo que
se encarguen de tales
procesos.
Las prácticas de
reclutamiento de personal,
así como la capacitación y
la compensación, se
complementan a los nuevos
diseños de flujo de
trabajo, como prácticas
que fomentan una alta
participación de los
empleados. El
reclutamiento se
identifica por ser amplio
e intenso, a fin de elegir
a personas calificadas con
capacidad de aprender
continuamente y de
trabajar en cooperación.
El beneficio de esta
selección minuciosa es que
con trabajadores
eficientes, es probable
que las organizaciones
recuperen el tiempo y
gasto que invirtieron en
el proceso.
Por otro
lado, surge una nueva
modalidad de
capacitación “cruzada”,
es decir, la capacitación
de empleados en puestos
que tiene poca relación
con el suyo. Esto favorece
el trabajo en equipo,
porque de esta manera los
empleados cuentan con las
herramientas para
solucionar problemas o
colaborar con compañeros
de otras áreas.
Asimismo, en los
S.T.A.D.
las cuestiones de
liderazgo surgen en varios
niveles. Esto apunta a que
en lugar de gerentes se
hable de líderes de
equipo, que no imponen
sus órdenes de forma
acrítica sino que
comparten la toma de
decisiones con los demás
empleados. Ésta es una
característica clave de
los STAD porque cuando los
empleados acompañan al
nivel ejecutivo, es más
probable que se logre
cambiar, en mayor
profundidad, la cultura de
la empresa.
Resultados de los sistemas
de trabajo de alto
desempeño
Para
concluir, es posible
afirmar que una
adecuada administración de
recursos humanos
constituye la ventaja
competitiva de las
empresas. Sin embargo,
“esta no es un suposición
meramente altruista: el
personal satisfecho con
sus condiciones laborales
y estimulado por el
ambiente suele ser el más
productivo”[vi].
De este modo,
organizaciones como Wal-Mart,
Microsoft y Southwest
Airlines han instrumentado
exitosamente los sistemas
de trabajo de alto
desempeño, obteniendo a
cambio amplios beneficios.
Algunos de los resultados
que alcanzan las
organizaciones al aplicar
los S.T.A.D. son: mayor
productividad, costos más
bajos, mayor capacidad de
respuesta a los clientes,
mayor flexibilidad y
rentabilidad elevada. El
siguiente cuadro
proporciona una muestra de
las historias de éxito de
algunas empresas que han
instrumentado S.T.A.D..
EL IMPACTO DE LOS
SISTEMAS DE TRABAJO
DE ALTO DESEMPEÑO
·
Ames Rubber
Corporation,
fabricante de
productos de hule y
componentes para
máquinas de oficina
con sede en Nueva
Jersey, experimentó
un aumento del 48
por ciento de la
productividad y
cinco años
consecutivos de
aumento en las
utilidades.
·
Ashton Photo, una
empresa de acabados
fotográficos en
Oregon, alcanzó
aumentos promedio de
productividad de 7.5
a 8 por ciento cada
año y un crecimiento
de 22 por ciento en
la cantidad de
clientes.
·
Las ventas en Connor
Formed Metal
Products, una
empresa de San
Francisco, crecieron
21 por ciento, en
tanto que los
pedidos nuevos
aumentaron 34 por
ciento y las
utilidades por
operaciones
aumentaron 21 por
ciento, para llegar
a niveles récord.
·
Durante un lapso de
siete años, Granite
Rock, una empresa de
material para
construcción y
minería en
Watsonville,
California,
experimentó un
aumento de 88 por
ciento en
participación en el
mercado; la norma
para las entregas a
tiempo subió de 68 a
95 por ciento y las
utilidades por
empleado fueron 30
por ciento mayores
al promedio
nacional.
·
En One Valley Bank
en Clarksburg,
Virginia, la
rotación de los
empleados bajó 48
por ciento, la
productividad se
elevó 24 por ciento,
el rendimiento sobre
la particpación
creció 72 por ciento
y las utilidades
saltaon 109 por
ciento en tres años.
·
La división
Tennessee Eastman de
Eastman Chemical
Company experimentó
un aumento de
productividad de
casi 70 por ciento,
y 75 por ciento de
los clientes la
clasificaron como la
mejor empresa
química en términos
de satisfacción al
cliente.
·
Un estudio de John
Paul MacDuffie sobre
62 plantas
automotrices
demostró que las que
tenían STAD contaban
con niveles de
calidad 47 por
ciento mejor y una
productividad mejor
en 43 por ciento.
·
Un estudio realizado
por Mark Huselid
sobre 962 empresas
en diversos sectores
demostró que estos
sistemas tuvieron
como consecuencia un
aumento anual en las
utilidades de más de
3,800 dólares por
empleado.
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Fuente:
Martha A. y Mark E.
Van Bauren, “The
Power of High
Performance Work
Systems”, Training
and Development 50,
no. 10 (octubre
1996): 21-36. |
Los
S.T.A.D.
en las Pymes
Aunque los
ejemplos que se han
utilizado para ilustrar
las ventajas de la
aplicación de los sistemas
de trabajo de alto
desempeño a la
administración de recursos
humanos proceden de
empresas grandes, “las
filosofías, principios y
técnicas que se encuentran
en los sistemas son
igualmente apropiados para
la dirección de pequeñas y
medianas empresas”[1].
Así, organizaciones de
diversos tamaños han
instrumentado los S.T.A.D.
con base en equipos y
prácticas de personal que
eligen a empleados de alta
calidad, desarrollando
programas de capacitación
que actualizan
continuamente las
habilidades de los
empleados y utilizando
prácticas de compensación
que apoyan metas
organizacionales
específicas.
“La clave es que deben
realizar estas cosas de
manera coordinada e
integradora”[2].
Estas pequeñas
organizaciones simplemente
aplicaron un enfoque de
sistemas al diseño
organizacional, combinando
prácticas de recursos
humanos, estructuras de
trabajo y procesos que
utilizan con eficacia las
competencias de los
empleados.
[1]
A. Sherman, G.
Bohlander, S. Snell;
(1999); “La
administración de
recursos humanos”;
International Thomson
Editores S.A.
[2]
Idem.
[3]
Idem.
[4]
Idem.
[5]
Idem.
[6]
Ch. Lusthaus, M-H
Adrien, G. Anderson,
F. Carden; (2000);
“Mejorando el
desempeño de las
organizaciones”;
Editorial tecnológina
de Costa Rica.
[7]
A. Sherman, G.
Bohlander, S. Snell;
(1999); “La
administración de
recursos humanos”;
International
Thomson Editores
S.A.
[8]
Idem.
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