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13 de Noviembre 2006
Sanidad
en España: Sin planificación en materia de recursos
humanos
A pesar de los cambios
vertiginosos que está experimentando la profesión
médica en España, el Ministerio de Sanidad y las
comunidades autónomas mantienen su tradicional ritmo
de tortuga a la hora de planificar los recursos
humanos necesarios para afrontar las nuevas demandas
asistenciales. Mientras centenares de facultativos
se ven abocados a abandonar nuestras fronteras en
busca de mejores salarios, y mientras llegan riadas
de profesionales extranjeros con y sin el título
homologado para ocupar las plazas que quedan libres
en hospitales y centros de salud, el ministerio y
los servicios de salud autonómicos permanecen
sobrepasados por las circunstancias y parecen
incapaces de avanzar dos pasos más allá de planes
generales que, a la vista de lo ocurrido hasta
ahora, poco resuelven, por no decir nada. El nuevo y
flamante director general de Recursos Humanos del
ministerio, José Antonio Benedicto —que no ha
podido estrenarse peor en el puesto, con la
aprobación de un decreto MIR que ha provocado el
rechazo unánime de toda la profesión—, afirma
orgulloso que para este Gobierno la planificación de
dichos recursos "es una prioridad", y asegura que su
departamento ha venido trabajando a lo largo de este
último año en los mecanismos que permitan
desarrollar esa planificación. Ver para creer.
Sería injusto exigirle ahora a Benedicto —un recién
llegado al cargo— y a Elena Salgado que
tuvieran ya encima de la mesa un mapa de las
necesidades laborales, de las especialidades que
serán más demandadas en el futuro y de los
desembolsos económicos que harían falta para retener
en España a cientos de médicos formados con dinero
público. Se trata de una labor que requiere años y
que no se ha realizado en legislaturas pasadas ni
por el Gobierno anterior del PSOE ni por los
Ejecutivos del PP entre 1996 y 2004. Esta desidia
política ha llevado a paradojas tales como que ni
Sanidad ni los servicios de salud sepan hoy a
ciencia cierta el número exacto de profesionales a
su cargo, o, por ejemplo, el de ginecólogos que
ejercen en la sanidad pública, o el de los
especialistas en Endocrinología que harán falta en
el futuro para cubrir la demanda. Lisa y llanamente,
puede decirse que ninguna entidad que gestiona la
asistencia sabe lo que tiene, ni qué le hace falta a
la vista de los cambios que está experimentando la
sociedad española. Algo inaudito, que destapa todas
las carencias por las que atraviesa el Sistema
Nacional de Salud. ¿Existe alguna empresa privada en
España que no sepa el número de trabajadores a los
que tendrá que pagar la nómina a fin de mes o los
que le harán falta para satisfacer las peticiones de
su producto que van a efectuar los consumidores?
Dice Benedicto que Sanidad trabaja ya en la
elaboración de un registro de profesionales, como
marca la Ley de Ordenación de las Profesiones
Sanitarias (LOPS), y que está profundizando en el
estudio de las necesidades futuras de especialistas,
a la vista de las nuevas demandas y necesidades. Se
trata de una encomiable declaración de intenciones
que, sin embargo, suscita varios interrogantes: ¿por
qué no está listo ya dicho registro, cuando han
transcurrido dos años y medio desde el inicio de
legislatura? ¿Estará finalizado antes de que lleguen
las elecciones? ¿Se está contando con organizaciones
médicas como la OMC, CESM, Facme o las comisiones
nacionales de cada especialidad a la hora de
elaborarlo?
Las palabras del nuevo director general de Recursos
Humanos de Sanidad resultan esperanzadoras, pero la
realidad demuestra que otros antecesores suyos en el
cargo se han pronunciado innumerables veces en los
mismos términos y el resultado es la práctica
inexistencia de datos sobre la situación laboral de
los médicos y del resto de los profesionales
sanitarios de que adolecen tanto el Ministerio de
Sanidad, como el de Educación, Trabajo,
Administraciones Públicas o los servicios de salud
autonómicos. Sin estadísticas, no hay planificación
que valga. De ahí que toda declaración programática
resulte simplemente eso, y no pueda ser creíble.
Gaceta Médica
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