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Cómo vencer en
la Revolución
digital
por
Nicholas Negroponte
(*) Considerado el mayor
experto en tecnología de
la información, comercio
electrónico y medios de
comunicación. Negroponte
analiza los cambios
profundos que sufren las
telecomunicaciones debido
al desarrollo de la
tecnología digital.
Es autor del best seller
El Mundo Digital, libro
que ha sido traducido a
más de 30 idiomas y estuvo
presente en la lista de
best-seller del New York
Times durante varias
semanas. Además, es
columnista experimentado
de la revista Wired, entre
otros medios importantes.
Negroponte es fundador y
director del Laboratorio
de Medios del MIT. Este
laboratorio tiene diez
años de trayectoria y es
considerado un centro
interdisciplinario y con
importantes recursos
intelectuales y
tecnológicos dirigidos al
estudio y a la
experimentación de futuras
formas de comunicación
humana y mecánica.
También es presidente
fundador de la
International Federation
of Information Processing
Society Computers. En el
sector privado forma parte
del Consejo de Motorola.
En el ámbito académico
Negroponte es profesor
invitado en Yale, Michigan
y Berkeley.
Competitividad y
Demanda
¿Cuáles son los cambios
que se están generando a
partir de la utilización
de la tecnología?
El impacto real proviene
de nuevos servicios y de
los modelos económicos
vinculados con ellos. El
mayor cambio se está
generando a partir de la
utilización de Internet,
que es el origen de miles
de ideas por minuto. La
utilización de Internet
muestra, de forma
sorprendente, que el
producto o servicio de una
persona puede ser
considerado solamente
publicidad por otra. Habrá
una demanda cada vez mayor
de formas personalizadas
de contenido.
¿Qué elementos
tecnológicos serán
fundamentales de aquí a 10
años?
Nos sentimos arrinconados
por el tipo de complejidad
que proviene de las
continuas mejoras y de las
constantes opciones para
nuestro software. El
resultado es que casi
todas las nuevas versiones
de software son levemente
peores que la versión
anterior: es una época
apropiada para crear
sistemas inteligentes, que
resulten más fáciles de
usar y verdaderamente más
simples.
¿Cómo
afecta a la creatividad y
a la efectividad de las
personas la utilización de
Internet?
Internet tiene un
efecto muy importante en
nuestra creatividad
colectiva, por una
variedad de razones:
reduce las jerarquías,
relega el valor de los más
grandes, alienta la
aparición de ideas y
permite que la evolución
de una persona abarque
mercados globales. La
consecuencia es un cambio
rápido del panorama
comercial, que presenta
una oportunidad para la
imaginación.
Internet
tiene un efecto muy
importante sobre la
potencialidad de nuestra
creatividad colectiva,
como resultado de una
serie de características
que le son inherentes.
Cualquier industria cuyos
productos puedan
entregarse en forma de
bits gozará de una ventaja
competitiva, porque el
transporte físico se
convertirá en un factor
limitador del comercio
electrónico. Por lo tanto,
el secreto está en el
valor agregado a esos
bits.
El mayor impacto de
Internet reside en que es
un multiplicador de nuevos
productos y servicios, y
los nuevos modelos
económicos asociados a
ellos. En Internet se
originan miles de ideas
por minuto, que pueden
representar nuevos
productos y servicios para
algunos, y sólo publicidad
para muchos otros. En este
sentido, los únicos que
quedarán fuera de este
mundo digital y global
serán aquellos que no
puedan usar la imaginación
para incorporarse a esta
nueva economía y se
aferren a viejos modelos
de negociación. Un ejemplo
serían las empresas que se
sorprenden porque otras,
regalan lo que ellas
venden.
Cada vez es menor el
número de ejecutivos que
no entienden la
transformación que
implica, para su actividad
diaria, pasar de átomos a
bits. Con el fin de
observar esa diferencia,
resulta útil un ejemplo
práctico: el caso de una
fábrica de tostadoras. Por
simple que parezca, se
necesita personal con
diferentes habilidades
para procesar la variedad
de materiales y elementos
químicos que, combinados,
se convertirán en una
tostadora. Si el modelo o
el diseño de la tostadora
resultara exitoso en el
mercado, aumentará la
demanda, la empresa
avanzará posiciones en el
mercado y, como resultado,
mayor poder de negociación
en la compra de materias
primas, razón por la cual
estará en condiciones de
bajar sus costes.
Teóricamente, también
debería bajar el precio de
venta al público de la
tostadora.
Y mejorar la calidad del
producto.
Ahora bien, si lo que se
produjeran fueran bits en
lugar de tostadoras, ante
el mismo éxito, con el
consiguiente crecimiento
de la participación de
mercado, el proceso sería
absolutamente diferente
porque el coste marginal
de fabricar más bits es
igual a cero. Un cambio
fundamental en la economía
que nos introduce en la
demografía del mundo
digital. Un mundo en el
que, como en el real, hay
personas, países y cosas.
¿Cómo
se distribuyen los
usuarios?
En
Estados Unidos hay un gran
grupo de usuarios jóvenes,
con poco más de quince
años, que podríamos llamar
“cien por cien” digitales.
Usan el ordenador y
navegan por Internet como
peces en el agua. Pero
también hay un segundo
conjunto oculto, tan
fascinante como
sorprendente: el de las
personas de más de 65
años, uno de los de más
rápido crecimiento.
Comparten con el primero
una característica: la
disponibilidad de tiempo.
En el medio, están los
“desamparados digitales”,
los que no entraron en el
proceso de digitalización.
Pero no por pereza o falta
de recursos, sino porque
llegaron al mundo en el
momento equivocado. Es
probable que sus intereses
sean diferentes, o que su
visión del mundo no
incluya con facilidad la
tecnología en la vida
diaria. Lo más interesante
es que quienes hoy dirigen
escuelas, empresas y hasta
naciones, son los miembros
de esta última categoría.
Y allí podría residir,
precisamente, la causa de
la lentitud de algunos
avances.
¿Qué clase
de objetos están
“conectados” a Internet?
No se
trata de los ordenadores
de escritorio, las
“agendas electrónicas” o
el servidor. Tampoco de
los teléfonos móviles.
Tiene que ver con las
cosas que están en
Internet con entidad
“propia” y con la manera
de usarlas. En otras
palabras, se trata de
aprovechar la inteligencia
de la Red para lograr un
mayor rendimiento. Por
ejemplo: una máquina de
bebidas que informe cuándo
necesita reponer un
determinado refresco; o
una lámpara de alumbrado
público que indique si
está a punto de agotarse.
Si seguimos así, en poco
tiempo la población
dominante de Internet no
va a estar compuesta por
gente sino por cosas.
Como mundos paralelos y a
la vez integrados, la
revolución tecnológica y
la nueva sociedad
construyen el futuro
digital. Todos hubiesen
calificado de cínico a
quien, hace 20 años,
hubiera anticipado la
caducidad de los sistemas
informáticos de entonces
en menos de dos décadas.
Sin embargo, eso fue lo
que ocurrió. Porque si
bien conocemos el mundo de
los átomos, desconocemos
el de los bits: no tenemos
una sensación “visceral”
de los bits, ni de su
tamaño, ni de su forma, ni
de su color. No obstante,
con el paso del tiempo, al
menos hemos aprendido a
percibir ese universo de
unidades de información
informática de una manera
diferente. Incluso en el
mundo de los negocios.
La Era de la Post
Información
Durante mucho
tiempo se ha discutido la
transición de una era
industrial a una era
postindustrial o de la
información, y no nos
hemos dado cuenta de que
estamos pasando a una era
de la postinformación.
El concepto: “producción
de masa” fue introducido
por la era industrial, en
un espacio y momento
determinado. La era de la
información, la de los
ordenadores, mostró las
mismas economías de
escala, pero con menos
dependencia del espacio y
del tiempo. Los bits se
podían fabricar en
cualquier lugar, en
cualquier momento y se
podían mover, por ejemplo,
entre las bolsas de Nueva
York, Londres y Tokio como
si fueran tres
herramientas de la misma
máquina.
En la era de la
información, los medios de
comunicación de masas se
hicieron más grandes y al
mismo tiempo más pequeños.
Nuevas formas de emisión
como CNN y USA Today
alcanzaron grandes
audiencias y ampliaron la
cobertura. Las revistas
especializadas, las ventas
de videocasetes y los
servicios por cable, son
ejemplos de transmisión
selectiva, que nutren a
pequeños grupos
demográficos. Por eso los
medios de comunicación de
masas se hicieron grandes
y al mismo tiempo
pequeños. En cambio, en la
era de la postinformación
a veces la audiencia es
sólo una persona. Todo se
hace por encargo y la
información se personaliza
al máximo. Se asume que la
individualización es la
extrapolación de la
transmisión selectiva: se
pasa de un grupo grande a
uno pequeño, después a
otro más pequeño y al
final al individuo. En el
momento en que tienen
nuestra dirección, estado
civil, edad, ingresos,
marca del coche, compras,
hábitos de bebida e
impuestos, ya nos han
cazado: somos una unidad
demográfica de una
persona.
El
mundo digital
Los bits se están
transformando en el
elemento básico de la
interacción humana. Este
libro es una recopilación
de 18 artículos que
escribió para Wired sobre
el ser digital. Un
completo análisis de
nuestra relación con el
mundo tecnológico en un
futuro no tan lejano. Los
bits, el ADN de la
información, se están
transformando en el
elemento básico de la
interacción humana. La
diferencia entre una
pantalla de televisión y
la de un ordenador se ha
reducido meramente a una
cuestión de tamaño. Y lo
que hasta hace poco se
había convertido en un
medio masivo, se está
convirtiendo en una doble
vía de comunicación
personalizada. Describe la
evolución del CD-ROM,
multimedia, hypermedia...
Ofrece una mirada sobre el
futuro y predice el
significado del ser
digital para los próximos
años. La revolución
digital convertirá a los
ordenadores en objetos.
Estos cambios alterarán
nuestra forma de aprender,
de trabajar, de
divertirnos... “en fin,
toda nuestra forma de
vida”, asegura el autor.
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