|
14 de Febrero 2006
Acoso a Repsol en su año más
vulnerable
Las autoridades de EEUU fuerzan cambios en la cúpula
de la petrolera española y una investigación
interna, mientras bufetes neoyorquinos presentan
demandas millonarias por la pérdida de reservas,
esgrimiendo una carta del propio presidente, Antonio
Brufau. Pero el grupo promete salir adelante con
transparencia y cuenta con apoyo del Gobierno.
Por Carlos Segovia
Queridos accionistas. Los resultados obtenidos en el
pasado ejercicio muestran que 2004 fue un buen año
para Repsol YPF». Así empezaba Antonio Brufau, el
presidente ejecutivo de la primera petrolera
española, su carta de presentación del informe anual
aprobado por los accionistas el pasado 31 de mayo.
Ahora se arrepiente seguramente de haber incluido
también estos dos párrafos: «Durante el ejercicio
2004, por encargo de nuestra compañía, las
consultoras independientes De Golyer & Mc Naughton y
Gaffney Cline & Associates, concluyeron la auditoria
del 100% de los activos del libro de reservas de
hidrocarburos de Repsol YPF, iniciada hace tres
años. Como resultado de dicha auditoria, en el
capítulo de revisiones de estimaciones previas de
hidrocarburos, las reservas probadas tuvieron una
leve corrección del 4,1%, lo que representa para
nosotros una gran tranquilidad» (ver reproducción
íntegra en la siguiente página).
¿Gran tranquilidad? Esta carta es una de las pruebas
de «material falso y engañoso» esgrimido por Brufau
«para engañar a los accionistas y mantener
artificialmente alto el valor», según Jack Reynolds,
del bufete neoyorquino Lerach Coughlin Stoia Geller
Rudman & Robbins. Reynolds resalta que, en contraste
con esa carta, el pasado 26 de enero, Brufau hizo
público que las reservas de Repsol YPF eran en
realidad un 25% inferiores a las que él describió en
su informe anual de 2004 y que van a proliferar las
demandas millonarios de accionistas, al menos en
Estados Unidos. Ya van tres bufetes neoyorquinos
acudiendo a los tribunales con argumento similar.
«El mundillo de los abogados en Estados Unidos es
como el lejano Oeste, están pendientes de cualquier
cosa para intentar presentar una demanda contra una
gran empresa y presionarla con el objetivo de sacar
una cantidad a cambio de dejarla después en paz»,
lamentan en la petrolera. Pero estos pleitos son
tomados en serio por algunos analistas, por si
terminan representando un alto coste para Repsol
YPF. «Se abren incertidumbres legales. Hemos
decidido recortar nuestro precio objetivo en 2 euros
por acción», ha anunciado, por ejemplo, Urquijo
Bolsa.
Otra prueba que manejan los bufetes es que Repsol
YPF remitió también el pasado año un informe
detallado a la Securities Exchange Commission (SEC),
el órgano rector de los mercados de valores de EEUU,
en el que daba cuenta del mismo dato tranquilizador
sobre las reservas. Aunque también detalló «factores
de riesgo».
Brufau acompañó el informe, con fecha de 30 de junio
de 2005, una carta con su firma en la que asegura,
como es habitual: «En mi conocimiento, este informe
no contiene ningún relato de hechos que no sea veraz
ni hay omisiones». Según su entorno, es todo lo que
se podía sostener con los datos que existían en ese
momento y de acuerdo con el periodo que cubría el
informe, el año 2004. Pero aunque transmitía esa
información oficial, Brufau no se conformó, según
aseguran en la petrolera, con el cierre de la
auditoria encargada por su antecesor, Alfonso
Cortina, nombrado con el Partido Popular en el
poder. Y, según se desprende de anuncios públicos
realizados en las mismas fechas en las que Brufau
transmitía tranquilidad a los accionistas, se
empezaron a tomar medidas por si acaso.
El Ejecutivo catalán, que había tomado posesión de
su cargo en octubre de 2004, procedente de la Caixa
-principal accionista de Repsol YPF- , sabía desde,
al menos, el pasado abril que había indicios de que
la petrolera había incurrido en el mismo error que
Shell: sobrevalorar sus reservas de gas y petróleo;
y que había que revisar el asunto. Brufau había sido
consejero de Repsol YPF en nombre de la Caixa antes
que presidente.
El 28 de abril de 2005, hizo público que «de acuerdo
con las mejores prácticas de gobierno corporativo»,
el Consejo de Administración había decidido reforzar
las competencias de la Comisión de Auditoria y
Control. «Dentro de las nuevas funciones asumidas
por la citada comisión destacan las de supervisión
del control de las reservas de hidrocarburos de
Repsol YPF». Pero la maquinaria tarda en ponerse en
marcha y el trago llega al acercarse las navidades.
En los dos últimos meses de 2005, De Golyer & Mc
Naughton y Gaffney Cline & Associates, las mismas
firmas auditoras internacionales que habían
tranquilizado a la petrolera un año antes,
realizaron un nuevo trabajo auditor avanzando
conclusiones preliminares diferentes a las de 2004.
Se avecinaba un drama en mal momento.
En los trabajos participan idénticos auditores que
meses antes no veían tanta pérdida de reservas. La
petrolera considera lógico recurrir a los mismos,
porque no ve un gran número de alternativas en el
limitado mundo internacional del control de reservas
de hidrocarburos.
Con las conclusiones ya cerradas, Brufau da el paso
y se confiesa el pasado 26 de enero. Falta un 25% de
las reservas y, por tanto, castañazo en Bolsa,
aunque menor del esperado.
Pero ahora viene la auditoria peor, la de dilucidar
si se ha hecho bien el trabajo y si se han incurrido
en responsabilidades. Para ello, la consigna de
Brufau ha sido no hacer nada que pueda despertar
sospechas en la SEC. Por eso, de acuerdo con la
institución estadounidense, se ha contratado al
bufete King&Spalding. Sus cuatro abogados
desplazados a la sede de Repsol YPF en Madrid ocupan
despachos y una sala de reuniones y tienen acceso
libre a todos los empleados en cualquier parte del
mundo, según asegura la petrolera.
King&Spalding ni siquiera reportará a Brufau, sino a
la Comisión de Auditoría y Control que está
integrada por cuatro consejeros considerados
teóricamente «independientes». Es más, el pasado 29
de diciembre, cuando ya se veía venir el pastel,
Brufau anunció la incorporación de Paulina Beato -ex
presidenta de Red Eléctrica Española cuando Carlos
Solchaga fue ministro de Economía- como nueva
consejera independiente de Repsol YPF. Y, nada más
llegar, sustituyó en la Comisión de Auditoria y
Control al vicepresidente de la Caixa, Jordi
Mercader. La razón es que la SEC no acepta que un
consejero que representa al principal accionista
esté presente en una comisión que debe ser
independiente de la dirección.
En este primer cambio en el organigrama, Mercader se
ha quedado ahora como vocal de la Comisión de
Nombramientos y Retribuciones. En la de Auditoria y
junto a Beato, que se estrena con una misión de
peso, figuran Ignacio Bayón, el ex ministro de UCD
que ya la presidía en la etapa de Cortina; Marcelino
Oreja, el ex comisario europeo a propuesta del
Partido Popular ; y Carmelo de las Morenas, ex
director corporativo financiero de la petrolera.
Ellos cuatro deberán esbozar, de acuerdo con el
informe de King&Spalding, si Brufau ha actuado
correctamente o si la responsabilidad es de Cortina,
del ex director general Ramón Blanco o de ninguno de
ellos. «Quieren echarles la culpa a los anteriores»,
pronostica una fuente próxima al antiguo equipo.
Brufau eludió en el momento del anuncio de la
pérdida de las reservas cualquier ataque a sus
antecesores. Cortina y Blanco declinaron atender las
llamadas de este diario para recabar su versión
sobre los hechos. Conocidas las conclusiones, la SEC
abrirá probablemente un expediente sancionador que
Repsol YPF confía en que no vaya más allá de una
multa simbólica, puesto que estima que su
comportamiento ha sido mucho más transparente que el
de Shell. «Y así va a ser, se va a actuar con la
máxima transparencia y confiamos en que en verano ya
haya pasado todo sin mayores dificultades», afirma
un alto directivo de Repsol YPF. La petrolera
angloholandesa tuvo que dar hasta cinco
explicaciones públicas en pocas semanas tras ser
acusada de falta de transparencia en la pérdida de
reservas y terminó recibiendo una sanción de 125
millones de dólares. Los abogados clave que ahora
asesoran a Brufau, el bufete Davis Polk&Wardwell
-que también trabajó en el caso Shell-, han
aconsejado no ocultar nada. El presidente no sólo
pretende aplicar esa regla, sino que incluso ha ido
más lejos al atreverse a dar la cara en la dura
rueda de prensa del pasado 26 de enero, con gran
riesgo, según los abogados, de que pudiera desviarse
del guión del comunicado enviado a la Comisión
Nacional del Mercado de Valores (CNMV), a la
Comisión Nacional de Valores argentina y, sobre
todo, a la SEC.
Otros asesores de Brufau le hicieron ver también la
inoportunidad de efectuar el anuncio de la pérdida
de reservas en plena tormenta catalana. Repsol YPF
ha salido a la palestra en un momento en que otra
participada por la Caixa, Gas Natural, ha obtenido
un polémico visto bueno del Gobierno para lanzar una
OPA hostil sobre Endesa. Y todo ello mezclado con la
controvertida negociación del Estatuto de Autonomía
de Cataluña.
Brufau, arquitecto en la sombra de la OPA de Gas
Natural sobre Endesa, cuenta con apoyo del Gobierno
y, especialmente, del también catalán, ministro de
Industria, José Montilla. En los últimos días, el
presidente de la petrolera ha intentado también un
acercamiento al presidente del PP, Mariano Rajoy,
para que Repsol YPF no se vea envuelta en la
tormenta política que ha engullido ya a Gas Natural.
Le llamó el día 27, cuando Rajoy iba a ser recibido
en Roma por Benedicto XVI, pero no se puso al
teléfono, según fuentes populares. El siempre
impetuoso Brufau, crítico en innumerables ocasiones
con las posiciones del PP, no entusiasma en la calle
Génova. El interlocutor habitual de Rajoy con el
mundo de la Caixa es el director general, Isidro
Fainé. El portavoz económico parlamentario del PP,
Vicente Martínez-Pujalte, afirmó la semana pasada
que la petrolera debe tener «una gestión más
transparente» y que es «vulnerable» a una OPA.
Y otro frente. El nuevo presidente de Bolivia, Evo
Morales, acusó el pasado día 7 «a algunas empresas
petroleras», de haber participado en «una
conspiración contra él». Morales precisó
posteriormente que no se refería a Petrobrás, la
petrolera brasileña. Para el embajador español en
Bolivia, Francisco Montalbán, «nada más lejos de las
intenciones de cualquier inversor español que
atentar los intereses y la estabilidad del
Gobierno». También en los últimos días, el
presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos, Jorge Alvarado, acusó en este diario a
Repsol YPF de sacar crudo de Bolivia «de
contrabando». La petrolera califica de «imposible»
esa acusación de delito y asegura que puede
documentarlo. Brufau mantiene paralizadas
inversiones en Bolivia y ha culpado a los cambios
regulatorios que se están produciendo en ese país de
parte de la culpa de que Repsol YPF haya tenido que
revisar a la baja sus reservas, pero espera alcanzar
acuerdos con el equipo de Morales.
Y en todo este entorno, la ex petrolera estatal
acaba de perder la acción de oro con que el Gobierno
podía vetar cualquier OPA hostil, pero Montilla ya
ha afirmado que no quiere asaltos extranjeros a la
empresa de Brufau. Además, tiene vigente una
disposición de 1999 para vetar empresas públicas
extranjeras en el sector energético español. Pero es
el año más vulnerable, a priori, de Repsol. «Es un
año de prueba para ti», bromeó el pasado jueves
Brufau. Se refería a Dani Pedrosa, una de las
figuras del motociclismo español que patrocina.
Bailar con las feas
TOM BURNS MARAÑON
La debilidad de Repsol YPF es su concentración en
Latinoamérica. Eso se dice. ¿A quién se le ocurre
invertir en un país cuyo presidente, caluroso
todavía por los abrazos y palmadas recibidos de
Fidel Castro y Hugo Chávez, miró al cielo el día de
su inauguración y pidió un tiempo de silencio en
homenaje a Che Guevara? Pero el proyecto Bolivia
antecede a Antoni Brufau y al presidente de la
petrolera le ha tocado bailar con la feísima
realidad de un continente que en un abrir y cerrar
de ojos se ha entregado al rancio populismo de la
demagogia antiglobalizadora, antigringa o como se
quiera llamar. Ni al ejecutivo más brillante, y
Brufau pertenece a esa quinta, le salen las cuentas
en tal situación. Hizo lo que tuvo que hacer
reduciendo sus estimaciones de reservas y, como es
muy listo, anunció también compromisos de control y
transparencia. El mercado le penalizó, como no podía
de otra manera, pero también le agradeció. El mejor
cumplido que pueda recibir una empresa es que le
salgan novios.
Si yo fuera Brufau miraría de reojo un mapa y unos
cuadros cada mañana a la hora de afeitar. El mapa
sería, evidentemente, el de Latinoamérica y
mostraría el trazado, de norte a sur, del gaseoducto
que proyecta el caudillo de la república
bolivariana. Los gráficos ilustrarían la grandiosa
producción de la cual disponen Venezuela, Perú y
Bolivia y la demanda que se proyecta en Argentina,
Brasil y Chile. Tanto el mapa como los cuadros
aparecen en la edición de esta semana del Economist
y si yo fuera Brufau recortaría esa página y la
pegaría al espejo para afeitarme con tranquilidad.
Con tiento y mano izquierda, esa debilidad
latinoamericana se convierte en fortaleza. Las
realmente feas están en la Unión Soviética, en Irán,
incluso en Argelia. Ante tentaciones totalitarias y
fundamentalistas, es preferible el populismo de
nuestro patio particular.
El Grupo, en la encrucijada (PDF)
El Mundo -
Nueva Economía
|