|
17
de Abril 2006
España: La nueva regulación laboral de SAS
El
Servicio Andaluz de Salud (SAS) piensa negociar con
las centrales sindicales un proyecto de sistema de
retribuciones que liga la percepción de los salarios
y complementos de sus empleados al desempeño que
acrediten en sus puestos de trabajo. Esta propuesta
ha sido planteada en la mesa de negociación abierta
con los sindicatos de la mayor organización
sanitaria del Estado –bajo la tutela del SAS
trabajan 80.000 personas– y pretende establecer un
sistema de retribuciones en el que se prime y
reconozca a los profesionales que mejor se
desenvuelvan en el desempeño de sus tareas. Esta
medida pretende mitigar la desilusión y apatía que
se percibe en el seno de su plantilla y se traduce
en el establecimiento de cinco niveles de carrera
profesional, a los que quedarán asignados todos los
trabajadores en virtud de dos criterios: la
acreditación de sus competencias y la baremación de
los méritos de los aspirantes a subir de nivel en su
carrera profesional. La dirección quiere que cada
profesional pueda ascender después de estar un
tiempo mínimo de cinco años en el anterior nivel,
pero también abre la puerta a la posibilidad de que
se pueda descender en esta escalera laboral, con la
consiguiente merma de sus emolumentos. En principio,
las centrales sindicales observan con desconfianza
esta propuesta, que cobra vida después de que el
Ministerio de Administraciones Públicas haya
anunciado que tomará medidas para potenciar el
rendimiento laboral de los funcionarios. Esta
cautela es normal. Los sindicatos se han mostrado
siempre reticentes a la adopción, en el seno de las
instituciones que pagamos con nuestros impuestos, de
criterios de eficiencia más propios de empresas
privadas. Por el contrario, han optado siempre por
la defensa a ultranza de la calidad en el empleo
público, sin entrar en consideraciones menores tales
como el gasto en costes salariales o la propia
eficacia de los servicios públicos, en demasiadas
ocasiones mermada por la escasa eficiencia en su
prestación. El mercado laboral, sin embargo, está
cambiando. Los ciudadanos, como contribuyentes,
reclaman de sus administraciones la misma eficacia
en el servicio que le reclaman, como clientes, a las
empresas. De ahí que sea razonable buscar elementos
que ilusionen y motiven a los trabajadores que
cumplen con su desempeño y que acreditan su
profesionalidad, ya sea en una empresa privada, en
un ministerio o, como en este caso, en el mismo SAS.
Europa Sur
|