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¿Qué hacer cuando te
toca un mal jefe? (I)
por Lic
Alejandro Delobelle.
Director General de
www.ezensitive.com.
Ha
sido durante 5 años
Gerente de Estrategia y
Desarrollo de Recursos
Humanos para AGA / Linde
Gas Therapeutics, con
responsabilidad directa
en Colombia, Venezuela,
Ecuador, Perú, Chile,
Uruguay y Argentina.
Todos tenemos o hemos
tenido jefes a los que
los hemos llamado ‘malos
jefes’. ¿Pero qué
significa realmente ser
un mal jefe? Expongo a
continuación lo que he
observado en empresas,
ya sean multinacionales
o pymes: que ambos
extremos son
perjudiciales: en uno
encontramos a aquel que
no le importa nada sobre
la gente, su motivación,
su crecimiento y su
productividad (y en
contrapartida su único
foco es el ‘bottom
line’) y en el otro está
aquel tan preocupado por
gustarle a la gente,
tener la última
tecnología y simpatizar
con el equipo que pierde
de vista la estrategia,
el desafío y la
competitividad en el
largo plazo. En ambos
casos estamos en
presencia de un
obstáculo. Qué actitud
tomar depende del caso,
pero te presento algunas
ideas para que puedas
utilizar, según la
situación, para que te
mantengas auténtico,
seas respetuoso y logres
lo que te propones.
Importa acaso la
definición real de bueno
o malo? Lo que vale
realmente es cómo
impacta la percepción
que tienes de tu jefe en
tu desempeño y los
resultados para la
empresa.
No me hubiera detenido a
escribir sobre este tema
si no fuera por el gran
daño en el tejido
relacional-organizacional
que generan ciertas
actitudes, provenientes
de quien se supone
debería hacerle honor a
aquello de ser ‘jefe’.
Veamos dos tipos
distintos de actitudes
que provocan sin embargo
el mismo nivel de
malestar, desgano y
apatía en la gente:
Al principio puede
resultar hasta
‘liberador’ el sentir
que uno cuenta con
autonomía y espacio para
hacer también sus cosas
personales y tomar
alguna decisión. Pero
llega el momento en que
las decisiones no pueden
esperar y comienza a
generarse una
incertidumbre sobre lo
que está pasando.
¿’Quién está a cargo’? y
a la larga ¿’por qué me
tengo que hacer cargo
siempre del trabajo del
jefe yo si no me pagan
para que sea el
jefe’?... se escucha por
las oficinas. De ahí a
la frustración hay un
paso. Esto pasa por que
el jefe - responsable -
no está cuando tiene que
estar. Y quizás no esté
por distintos motivos:
porque no quiere estar
(era un ex vendedor y
prefiere seguir
visitando clientes) o
porque el gimnasio u
otros cuidados
personales lo requieren
(atención: no hablo de
viajes programados o
reuniones de alto valor
estratégico, ya que
estos forman parte de su
trabajo). Hablo de su
decisión personal de
preferir no estar, de
ser un gerente que no
administra o de ser un
líder que no lidera. De
aquel que deja que la
resolución de problemas
y soluciones recaiga en
el equipo por ‘default’.
De aquel que crea un
vacío de
liderazgo que ningún
equipo puede reemplazar.
Y cuando finalmente le
llega el problema, te
dice ‘haga lo que le
parezca, pero
resuélvalo’.
§
‘El
jefe que no tiene idea
del negocio’
Imagina un ‘family
business’ y pusieron al
hijo, el cual no tiene
idea del negocio o
recién sale de la
universidad y el ego le
nubla la visión: lleva
el apellido, el master y
papá lo cubre
económicamente, lo cual
hace que no quiera
entender de aspectos muy
‘soft’ como para tratar
con ellos (tampoco se
los enseñaron en la
universidad!).
Inclusive, lleva
‘inmunidad diplomática’
a las críticas, ya que
el padre podría saltar a
su defensa ante
cualquier ataque. Y para
empeorarla, empieza a
tomar decisiones, que
van a contramano de la
cultura, las reglas no
escritas y las prácticas
habituales del negocio.
Estas son varias
posibles alternativas de
acción para cada una de
las dos actitudes
mencionadas
anteriormente:
-
En el caso del jefe
que no actúa como
jefe:
§ Si
tienes que tomar
decisiones, síguelo
haciendo (alguien más
las estará viendo
posiblemente) y avísale
a otros que tú las
tomarás, de manera que
el resto no se sienta
confundido y frustrado
por que el jefe nunca
está;
§ No
te preocupes por los
aspectos técnicos,
seguro tú sabes más que
él / ella del asunto.
El / ella sabe que
tampoco tiene toda la
autoridad moral
para rebatir alguna
decisión técnica que
hubieras tomado, desde
el momento en que no
estuvo presente;
§ Trata
de conseguir apoyo y
aliados para poder
decirle, enfatizando
claramente, que el
equipo necesita
su guía y dirección, su
feedback y apoyo, sus
decisiones e
información, para lograr
mayores resultados (tip
– cuida tu pellejo: sé
suave con su conducta y
dura con el impacto
negativo que produce en
el equipo);
§ Eres
libre!, recuerda, para
tomar la decisión de
irte, de ser
protagonista de tu
vida, decirle lo que
piensas (‘rock the boat’),
dejarlo con su actitud y
sacarle las telarañas a
tu CV... pero si aún así
decidieras quedarte, lo
anterior te ayudará para
poder aceptar tu
situación actual.
-
En el caso del jefe
que no tiene idea
del negocio:
§ No
te recomiendo que lo
dejes mal parado, lo
hagas pasar vergüenza o
luches contra su ego. Un
approach distinto sería
el ponerte en un rol de
‘consultor’,
explicándole y
demostrándole porqué,
las decisiones que
comenzó a tomar no
logran el apoyo y no
conseguirán el efecto
deseado. Explícale tu
lógica. Esta práctica
podría requerir varios
‘fracasos’ previos,
hasta que tome en cuenta
tu opinión y, para
cubrirse y comenzar a
obtener nuevos
resultados, comience a
aplicar tus sugerencias.
Hazte inmune al fracaso
(según la definición de
otros).
§ Aquí
la estrategia es
informar y educar.
Informa al padre si hay
decisiones que podrían
dañar los resultados y
edúcalo indirectamente a
él (es menos riesgoso
ésto que esperar que
realmente se produzca
una baja de rentabilidad
y tengan que prescindir
de personal, tú
incluido);
§ Recuerda
que no tiene nada de
malo el arrancar con
entusiasmo pero sin
ideas claras en la
cabeza en cuanto al
negocio (a ti también te
podría pasar); el punto
es estar bloqueado y no
escuchar a quienes saben
más sobre el tema. Sé
persuasivo y trata de
lograr que otros, como
tú, sigan la misma
estrategia. Si no lo
consigues, sugiere a un
Coach para que logre
esos cambios
comportamentales que
amenazan potencialmente
el futuro de la firma.
Prueba con proponérselo
al dueño del negocio.
Recuerda
que el mejor
acercamiento a
utilizar en una
situación particular
depende siempre de las
circunstancias, de tu
estilo personal y de tus
objetivos. Lo ideal es
que mantengas un balance
que te permita tener las
mayores posibilidades de
éxito. Identifica lo
antes que puedas el
estilo de tu jefe,
porque a veces tendrás
que romper las reglas y
otras tendrás que
seguirlas, algunas otras
tendrás que ser fuerte y
decidido y otras
calmarte y esperar el
mejor momento; y en
algunas podrás hacerle
frente tu solo y en
otras tendrás que pensar
en alguna alianza con
otros miembros del
equipo. No hay
posibilidad de evitar el
conflicto con él (tanto
tu jefe como el
conflicto potencial
están en todas partes);
simplemente tienes que
aprender a ponerte al
control de ti mismo.
Conclusión
Vuelvo al punto: no se
trata de otra cosa de
que seas inteligente y
de que desarrolles tu
sentido común, el cual
tienes a disposición las
veinticuatro horas.
Habrá veces y lugares en
los que te convendrá ser
asertivo y abierto y en
otras te convendrá jugar
tus cartas
estratégicamente.
Recuerda que tu
supervivencia en el zoo
corporativo dependerá,
en definitiva y en gran
parte, de la relación
que mantengas con tu
jefe, sea éste de la
especie que fuera. Como
sabemos, no lo podrás
cambiar a él o ella (ni
estás para eso), pero
sabrás qué es lo que no
querrás repetir cuando
tú seas el Jefe. Y
recuerda este artículo!
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