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16
de Enero 2006
Argentina: en el mundo laboral privado, las pequeñas
empresas son las que generan más trabajo
El 70 por ciento del
empleo privado es generado por los emprendimientos
pequeños, de baja productividad y con mayoría de
trabajadores no registrados, percibiendo sueldos
mucho menores que los que se desempeñan en las
grandes empresas.
Mientras las
regulaciones son diseñadas suponiendo que serán
aplicadas en grandes empresas, la mayor parte de los
empleos son generados por las pequeñas empresas.
Esto pone de manifiesto una de las principales
contradicciones de la política laboral en Argentina,
según analiza el Instituto para el Desarrollo Social
Argentino (IDESA).
A partir de evaluar cuál es el tipo de empresas que
generan la mayor cantidad de puestos de trabajo y
cuáles son las características de estos empleos, se
llega a resultados frustrantes. Según datos de la
EPH del INDEC para el segundo trimestre del 2005,
referidos a trabajadores asalariados del sector
privado, excluido el servicio doméstico, se
concluye:
* Las empresas con menos de 40 trabajadores generan
el 71 por ciento de los puestos de trabajos
asalariados privados.
* Entre estas empresas, el 57 por ciento es empleo
no registrado mientras que en las empresas medianas
y grandes el empleo no registrado apenas llega al 14
por ciento.
* El salario promedio en estas empresas se ubica en
los 710 pesos mensuales mientras que entre las
empresas más grandes llega a los 1.420 pesos.
Los datos que aporta el INDEC sobre la composición
del empleo son interpretados por IDESA como el
resultado de los incentivos que genera las reglas de
juego del mercado de trabajo.
El análisis indica que los pisos regulatorios para
los salarios y demás condiciones de trabajo que fija
la legislación laboral y los convenios colectivos de
trabajo, los procedimientos de registración laboral
complejos, las ambigüedades legales a través de las
cuales se filtran oportunidades para la litigiosidad
y el alto nivel de las cargas sociales dificultan,
en general, la contratación, y en particular, tienen
un impacto altamente discriminador contra la
contratación de mano de obra de baja calificación.
GRANDES EMPRESAS CON POLíTICA CONSERVADORA
En este entorno regulatorio, las empresas grandes
son estimuladas a seguir una política de recursos
humanos muy conservadora, basada en manejarse con
grupos relativamente reducidos y estables de
trabajadores de alta calificación.
“Es sintomático que entre los trabajadores de las
empresas grandes, menos de un tercio no alcanzó la
educación media”, subrayó IDESA. Así, el costo
laboral que implica respetar los básicos de convenio
más las cargas sociales es tolerable gracias a la
mayor productividad. Los costos administrativos que
implica lidiar con la complejidad de la registración
laboral se diluyen gracias a la gran escala. Los
riesgos de un juicio por despido o enfermedad
profesional se minimizan por la baja rotación
laboral. Las tasas de rotación laboral entre las
empresas más grandes es menos de la mitad que en las
pequeñas empresas.
Sin embargo, para desarrollar las tareas que
demandan la contratación de mano de obra menos
calificada o que exigen mayor inestabilidad laboral,
las grandes empresas apelan a la tercerización de
los servicios, frecuentemente en pequeñas empresas.
Como ocurre en otras parte del mundo, esto responde
a la lógica de la especialización en la producción,
pero en la mayoría de los casos el objetivo también
es “tercerizar” el problema que implica la gestión
de mano de obra menos calificada y más inestable. Es
decir, se trata de transferir a un tercero las
dificultades que imponen las normas laborales cuando
la productividad de los trabajadores es muy baja.
ENCONTRAR NUEVOS MECANISMOS
Sobre este panorama, IDESA considera que mantener y
profundizar un marco regulatorio poco amigable para
la generación de empleos, como viene ocurriendo
desde larga data en la Argentina, implica apostar a
que las soluciones para los problemas laborales van
a surgir de las empresas grandes y medianas. Y en
este sentido no es optimista. “Sólo para absorber a
los trabajadores actualmente insertados en pequeñas
empresas, las más grandes deberían triplicar los
puestos de trabajo que generan. Un proceso utópico
máxime cuando los incentivos son muy claros en favor
de la adopción de políticas de contratación muy
conservadoras”.
Por ello, concluye en que el desafío es encontrar
los mecanismos para que la legislación laboral
induzca a las empresas más grandes a no seguir
aplicando políticas de contratación tan
conservadoras y que las empresas más pequeñas se
favorezcan por migrar hacia la formalidad.
Fuente: diario El
Independiente (La Rioja)
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