INTRODUCCION
Es
por todos conocido que en
los tiempos que corren,
aquellas personas u
organismos que pretendan
aplicar una técnica rápida
y eficaz para optimizar
sus metas estratégicas y
producir mejoras decisivas
en el rendimiento,
recurrirán muy seguramente
a la reingeniería, la
cual, como método en este
sentido, se ha extendido
con pasmosa rapidez en la
última década. Ella ha
sido definida como "el
rediseño rápido y radical
de los procesos
estratégicos de valor
agregado (y de los
sistemas, políticas y
estructuras
organizacionales que los
sustentan) para optimizar
los flujos del trabajo y
la productividad de una
organización"(1). A su
vez, entendemos por
proceso a una serie de
actividades relacionadas
entre sí que convierten
insumos en producto o
servicio. Los procesos se
componen de tres tipos
principales de
actividades; las que
agregan valor, actividades
de traspaso (las que
mueven el flujo de trabajo
a través de las fronteras
que son principalmente
funcionales, entre
juzgados y otras oficinas)
y las actividades de
control (las que se crean
en su mayor parte para
controlar los traspasos a
través de las fronteras
mencionadas).
De
acuerdo a esta definición
cabe aclarar que el
presente trabajo atenderá
- dentro de lo que fue
mencionado como elementos
sustentadores de la
reingeniería de procesos:
sistemas, políticas y
estructuras
organizacionales-
principalmente a los
sistemas de procesamiento
y administración de la
información, así como
también a los sistemas
sociales y culturales.
Tomaremos asimismo en
cuenta la estructura
organizacional existente
en el organismo
jurisdiccional al que se
aplica este estudio. Sin
embargo, no abordaremos
las políticas que
sostienen las actividades
del proceso (reglas
escritas y reglamentos que
prescriben la conducta y
el comportamiento de cómo
se ha de realizar el
trabajo), sino en tanto y
en cuanto sea factible su
reforma por parte del
mismo Poder Judicial y
necesaria para realizar el
presente proyecto.
Dicho de otro modo:
teniendo en cuenta de que
la reforma debe afectar
tanto a los operadores
como a las organizaciones
y a las reglas somos
conscientes de que en el
estudio propuesto se
afectan primeramente a las
dos primera mencionadas
mientras que las reglas
(procesales legales),
justamente por no ser de
competencia de la Corte
Suprema no podrán ser
modificadas y sí solamente
-como lo advertimos supra-
en cuanto por Acordada
deban reglamentarse
cuestiones de
Superintendencia
relacionadas al proyecto
que presentamos.
Es
así como en la primera
parte se presenta a modo
de experiencia -y se
relata como tal- cómo un
Juez que se identifica no
sólo como director del
proceso sino también como
alguien que se involucra
personalmente apoyando al
Secretario (Jefe de
Personal) en el
gerenciamiento de los
recursos humanos va
provocando una
"reingeniería" en lo que
podríamos llamar el
sistema social y cultural
de su oficina
jurisdiccional la cual ha
permitido generar un clima
óptimo de trabajo, y una
confianza y solidaridad
tales que se pudo ya
efectuar, en esta unidad
funcional, una experiencia
piloto de selección por
concurso de antecedentes y
oposición del actual
Secretario. Este cambio de
mentalidad y cultura
seguramente permitirá
sustentar también, en el
futuro, el proyecto que se
pretende ahora realizar.
Nótese que el trabajar en
lo que es el sustento de
una futura reingeniería
total del proceso arroja
ya un primer resultado
consistente en crear un
clima laboral
absolutamente propicio
para un óptimo desempeño
en las funciones de cada
cual.
En
el terreno fértil de este
cambio cultural efectuado
ha podido germinar la idea
del doble turno como una
modalidad a implementar a
fin de optimizar los
recursos existentes para
un mejor servicio de
justicia. Se partió del
diagnóstico de la
situación actual de la
Sala de que se trata, es
decir, se contó con el
sistema de información ya
existente en relación a la
gestión y a los resultados
que viene arrojando esta
oficina jurisdiccional a
la que se le va a aplicar
el cambio. Desde allí, se
presenta una serie de
indicadores de gestión y
desempeño tanto respecto
del resultado (sentencia
vs. autos) como en
relación a las actividades
intermedias (cédulas,
mandamientos, oficios,
etc.). Se termina por
elaborar, a partir de este
punto, la propuesta actual
considerando uno por uno,
todos los elementos
necesarios para llegar a
un pronóstico de
mejoramiento de la
productividad: recursos
materiales, humanos,
funciones que se cumplen,
tiempo de ejecución de
tareas, espacio físico,
condiciones ambientales,
etc.
Esta
propuesta se centra
principalmente en el
ahorro de tiempo que el
doble turno y al
aprovechamiento al máximo
de los recursos existentes
permiten estar al día en
las tareas diarias así
como, eventualmente,
producir una
reestructuración de la
conformación de la Sala.
En
la segunda parte de este
trabajo, entonces,
presentarnos esta
prepuesta que espera
producir la optimización
del flujo de trabajo y de
la productividad del
organismo jurisdiccional a
la que se aplica,
entendida esta
productividad como el
aumento de la cantidad y
calidad de las sentencias
producidas en igual o en
menor tiempo (mayor
precisión y rapidez en la
confección de las mismas)
a través principalmente,
del mejoramiento de la
administración de los
recursos materiales de
esta unidad jurisdiccional
buscando la asignación más
eficaz de los recursos
existentes frente a
prioridades y propósitos
definidos ya claramente en
la primer etapa realizada
(cambio cultural).
Por
otra parte, si recordamos
que se puede aumentar la
productividad no sólo
disminuyendo costos sino
también aumentando
resultados concluiremos
que, por cualquiera de
estos dos caminos,
llegamos a este aumento
buscado. En efecto, el
proyecto, al posibilitar
la mejor y más eficiente
distribución de los
recursos temporales,
humanos y materiales puede
lograr: a) la reducción
del personal si de la
evaluación surgiera que la
mejor administración de
tiempos y recursos
materiales posibilita la
redistribución de los
recursos humanos que,
sobreabundantes en la Sala
en estudio pudieran
necesitarse en otras
oficinas del mismo Poder;
b) la rectificación de la
composición de la Sala
mediante el traslado de
los empleados que puedan
sobrar de acuerdo a los
resultados de esta
reingeniería
reemplazándolos a estos
por, por ejemplo, un
funcionario (vgr.:
relator) que posibilite un
aumento en la calidad y
cantidad de la meta del
proceso judicial, esto es:
la sentencia. Con ello no
se bajarán costos pero
siempre se aumentaría la
productividad.
Si
bien es verdad que los
problemas relacionados con
la prestación de los
servicios de tribunales
pueden a veces ser
resultado directo de la
legislación (leyes
procesales o
fundamentales) o de la
ausencia de ésta; otras
veces una judicatura
disfuncional puede ser
también la consecuencia de
una falta de
infraestructura adecuada y
de insuficientes recursos
(i.e.: capital, personal,
bienes y servicios)
necesarios para el buen
funcionamiento del sistema
judicial. En este trabajo
tratamos sólo algunos de
estos problemas tratando
de darles solución en la
conciencia de que sólo una
reforma integral, que
abarque todos los aspectos
de la misma (mejoras en la
administración de
tribunales, en la gestión
práctica de los casos,
informatización,
capacitación, mecanismos
alternativos de resolución
de disputas, independencia
judicial que implica
autonomía presupuestaria,
reformas legales a los
sistemas de administración
de justicia, etc.) podrá
finalmente llevar a buen
puerto el objetivo de una
justicia independiente,
eficiente, rápida y segura
y del aumento en la
satisfacción de los
letrados profesionales, de
los justiciables y de
todos los usuarios del
sistema de administración
de justicia en general.
Dime, me olvidaré.
Muéstrame, es probable que
recuerde.
Pero involúcrame
Y comprenderé.
(Proverbio Chino)
PRIMERA PARTE
LA EXPERIENCIA DE UN JUEZ
A.- EL CAMBIO CULTURAL
La
función de administrar
justicia es una de las que
integran el Poder del
Estado. Para su
satisfacción, el Estado
establece en su estructura
gubernativa órganos
especialmente encargados
de cumplirla y
procedimientos a tenor de
los cuales deben
tramitarse las causas ante
esos órganos.
Entre las actividades que
concurren al cumplimiento
integral de la función
judicial, las más
trascendentes son las que
incumben al Juez
(instructor las y
ordenatorias) o a varios
jueces según se trate de
un cuerpo colegiado
(Tribunal) a quienes
compete el dictado de
sentencias definitivas
(cuando se constituyen
como Tribunal de instancia
única) y en grado de
apelación respecto de
interlocutorias dictadas
por el Inferior.
Las
restantes actividades, no
por ello menos importantes
para el eficiente
funcionamiento del
servicio de justicia, se
hallan encomendadas a
quienes cabe denominar
Funcionarios (Secretarios
y Prosecretarios), quienes
integran un equipo con un
conjunto de personas
(auxiliares internos
comúnmente conocidos como
empleados judiciales) los
que, colaborando con los
Jueces y Tribunal, tienden
a alcanzar un adecuado
desarrollo del proceso que
surge justamente de una
fluida intercomunicación e
interrelación entre sus
miembros, dentro de un
marco de colaboración,
solidaridad, autoridad y
respeto para alcanzar el
fin buscado y perseguido,
cual es el de una
eficiente administración
de justicia, a la altura
de las exigencias del
momento histórico, social
y económico que nos toca
vivir en el que el
litigante espera
respuestas con prudente
celeridad.
El primer interrogante que
se nos presenta es si en
el momento actual es
posible alcanzar, para un
magistrado abarrotado de
causas para resolver, con
una infraestructura no
sólo edilicia sino también
de recursos materiales e
instrumentales no muy
modernizados ni
actualizados, con personal
no especializado ni
capacitado que coadyuve a
la optimización y eficacia
querida en la
administración de
justicia, la eficiente y
señalada prudente
celeridad que se le
requiere.
A
nuestro entender la
respuesta a dicho
interrogante varía,
indudablemente en relación
con la postura que el Juez
asume en lo que, entiende,
abarca la integridad
exclusiva y excluyente de
sus funciones .
Así
por ejemplo, si el Juez se
considera inserto e
identificado con la
conceptualización y visión
del rol que le compete en
lo jurisdiccional
solamente, es decir: como
órgano del Poder Judicial
que en nuestro derecho
constitucional del poder
-como principio-,
solamente actúa en causas
judiciales dictando
sentencias, sin
inmiscuirse ni participar
en la cogestión
organizativa dentro de su
ámbito real de trabajo
(Juzgado o Sala
integrativa de un Tribunal
Colegiado), arribaremos a
la conclusión de que nos
encontramos frente a un
magistrado que se ha
convertido en un
funcionario que sólo
decide, desconectado de la
realidad que lo circunda y
vive, sin tomar
participación activa a fin
de buscar y dar soluciones
desde el punto de vista
organizativo para que ese
conjunto de personas que
con él trabajan rindan, en
sus diarias tareas, con
mayor eficiencia y sentido
de servicio y solidaridad.
En
otras palabras -y
contestando el
interrogante planteado-
nos encontrarnos frente a
un Juez que, pese al
esfuerzo y dedicación
puesta en su función, se
encuentra solo y aislado
del equipo que trabaja con
él y, como no participa ni
opina en su organización
interna, su trabajo
(quizás por esperar
soluciones que otros, ya
sean sus superiores o
estamentos del poder le
provean) no es visto ni
valorado en la medida de
su esfuerzo.
Un
juez involucrado, en
cambio, asume la función
de "timón" y brinda el
objetivo central: la
claridad en el propósito,
en el rol de cada uno de
los integrantes del
equipo, una dirección
determinada y conocida por
todos. Y esto es lo
primero que hay que
realizar y lograr: si no
se sabe adónde se quiere
ir no llegaremos a ningún
lugar. O, se dice: "si reo
sabes adónde vas,
cualquier camino te
conducirá a otra parte".
Pero
si el Juez, con una visión
de "autogestor", que es la
que se comparte y se puso
en práctica en este
proceso de cambio, se
siente inserto, puede
colaborar en la resolución
de las deficiencias o
carencias internas propias
de todo equipo o grupo de
trabajo del que él mismo
participa e integra,
compartiendo el mayor
tiempo del día. Tiempo
éste que con creces supera
el que deseamos compartir
con nuestras familias.
Dicha autogestión implica
y requiere del Juez la
toma de decisiones
apropiadas y urgentes para
intentar lograr una
eficiente administración
del servicio de justicia,
tan reclamada por los
ciudadanos.
Yendo a nuestra
experiencia concreta, es
dable expresar que esta
tarea no resultó fácil,
pero tampoco imposible. A
ella plasmamos y
concretamos a más de haber
sido llevada por nuestro
personal espíritu inquieto
y participativo, por
razones de apremiante
urgencia ante el cúmulo de
causas recibidas que
exigían de un inmediato y
sobre la marcha replanteo
de la organización interna
de la oficina
jurisdiccional a nuestro
cargo.
Desde un primer momento,
tomamos conciencia que
para lograr que el
servicio de administración
de justicia que deseábamos
alcanzar resultase
eficiente en nuestra
jurisdicción, era
necesario trabajar en
equipo.
Ello
requería, liminarmente
revertir la visión
anterior que se tenía del
Juez (como inserto en una
isla en la soledad de su
despacho ocupado y
preocupado solamente del
dictado de sentencias),
para transformarla en la
de un Juez protagonista,
que debe tomar iniciativas
en la organización del
equipo con el que le toca
trabajar, y lo que es más
difícil aún, que debe
promover un profundo
cambio de mentalidad,
tratando de resolver los
problemas internos y de
distribución de tareas y
responsabilidades, en
constante y fluida
comunicación con los
funcionarios y empleados,
evitando roces y
produciendo un clima de
trabajo que no agobie a
los integrantes del
equipo.
Otro obstáculo a estos
objetivos lo constituyó,
en cierto sentido, el
encontrarnos con una
estructura en la que las
tareas estaban
reglamentadas respecto de
los empleados (así
teníamos al pasante de
sentencia, al empleado de
mostrador, al que
confeccionaba oficios,
cédulas, exhortos, al que
preparaba expedientes para
su elevación a la Corte y
envío a los Juzgados de
origen, etc.), que
realizaban en forma diaria
éstas tareas asignadas y
nada más que ésas.
Si
bien decimos que la tarea
no nos resultó sencilla,
debemos aclarar que no por
ello dejó de ser
apasionante, lográndose
sus frutos en un corto
tiempo. De la observación
que hicimos de cada uno de
los empleados descubrimos
que podían hacer otras
tareas más, sin que ello
los sobrecargara, y
aprovechando el cambio de
funcionario en las Salas
objeto de este estudio,
comenzamos a implementar
el sistema de trabajo en
equipo y de tareas
rotativas. Esto nos llevó
a replantearnos y
redefinir la importancia
del gerenciamiento de los
recursos humanos. Sólo
faltaba darles el empujón
inicial y el equipo
comenzaría a funcionar.
Es
decir se trató de lograr
que todos nos sintiéramos
piezas indispensables del
sistema, en el que los
logros fueran apreciados
como producto del esfuerzo
y colaboración que con
espíritu de servicio
habíamos alcanzado. Los
traspiés (que de hecho
existieron) nos llevaron a
una autoevaluación
conjunta en busca de las
causas y razones de la
falencia con espíritu
crítico, lo que nos sirvió
para exigirnos aún más en
el celo que debíamos poner
en nuestras tareas o
funciones.
En
definitiva, podemos decir
que las iniciativas
consistieron -y se propone
que consistan-
concretamente, en:
1.-
Pasar de la concepción de
un Juez aislado a uno
involucrado con su gente;
uno que, sin descuidar en
nada su función primordial
del dictado de sentencias,
pueda marcar objetivos
centrales y colaborar con
el Secretario en el
gerenciamiento de los
recursos humanos.
2.-
Comunicar los objetivos
que se intenten lograr
dejando o relegando la
decisión respecto al cómo
efectuar las tareas
intermedias a los mismos
que tienen el deber de
realizarlas. Se trata de
intentar cambiar, en la
medida de lo posible, la
organización de la Sala de
una guiada por reglas
estrictas a otra inspirada
en objetivos, dando así un
fuerte impulso a la
iniciativa particular de
cada cual, otorgando mayor
flexibilidad y
creatividad.
3.-
Observar el comportamiento
de los integrantes del
grupo de trabajo en las
tareas que vienen
cumpliendo a fin de
valorar no sólo el
rendimiento en las mismas,
sino también las aptitudes
dormidas que posibilitan
salir de las estancadas y
reglamentadas tareas
asignadas. Para ello, la
comunicación y
conversación con el
Secretario y con cada uno
de los demás funcionarios
y empleados es
fundamental.
4.-
Proponer (no imponer) a
cada uno de ellos que
enseñe a otros compañeros
lo que saben hacer y
reciban de otros
integrantes del equipo la
enseñanza y adiestramiento
de las tareas que estos, a
su vez, realizan. Es
decir, aplicar el sistema
de rotación de tareas
acorde a la demanda de
trabajo.
La
rotación de, tareas
resulta -y resultó -
beneficiosa en varios
aspectos:
a)
agiliza el rendimiento de
la oficina jurisdiccional
desde el aspecto procesal
(pues al terminar la
jornada se habrán logrado
las metas propuestas
cumpliéndose el diagrama
que a través de circulares
internas se confecciona
con el Secretario);
b)
los empleados no se
sienten recargados ni
automatizados al no
cumplir todos los días las
mismas tareas;
c)
resuelve el problema de la
ausencia de cualquiera de
ellos por licencia u otro
motivo cualquiera, al no
resentirse su trabajo el
que es suplido y cumplido
por otro empleado que ya
conoce y cumple tales
tareas;
d)
produce la oxigenación del
pesado trabajo;
e)
soluciona rápidamente el
problema de la inserción
de nuevos empleados los
cuales pueden ser
enseñados por cualquiera
de los empleados que los
reciben, a fin de que
adquieran el conocimiento
y la práctica de tales
tareas y la
responsabilidad que ella
implica;
f)
se sacan a flote talentos
escondidos al posibilitar
la flexibilización y
aumento en la creatividad
lo que, a su vez, permite
que cada uno vaya
asentándose en la tarea
respecto de la cual más
habilidad y satisfacción
tenga para realizar, pues
se trata de identificar
las distintas cualidades y
"vocación" de manera de
asignar los mejores
empleados para cada
puesto(2);
g)
el proceso de enseñanza-
aprendizaje que se da
entre unos y otros genera
relaciones de cooperación
mutuas y mejora la gestión
por rendimiento, todo lo
cual es rico abono para el
cambio cultural que se
quiera y que se van
produciendo efectivamente.
h)
permite a cada empleado
vivir de una manera
diferente las necesidades
y contratiempos cotidianos
de las tareas cumplidas
por sus otros compañeros
de trabajo.
5)
Respetar las
individualidades, sin
olvidar la necesidad de
motivación e importancia
respecto de la función que
cada uno de ellos cumple
en el equipo, ya que el
esfuerzo mancomunado en el
servicio de justicia es el
factor clave para lograr
la eficiencia buscada.
6)
Trasladar partes
significativas del poder
para tomar decisiones a
los niveles inferiores de
la jerarquía,
transformando las normas
detalladas y las órdenes
jerárquicas en misiones y
objetivos compartidos que
obligan a rendir cuenta de
los rendimientos. Siempre
tuvimos en cuenta que: "La
delegación consiste en
conferir facultades a un
subordinado con la
instrucción suficiente a
fin de que sea factible
cumplir adecuadamente una
función o tarea
determinada. La delegación
de autoridad es la
condición formal para que
comience a funcionar la
organización y es así
porque una persona con
función supervisora no
puede centralizar todas
las tareas que demanda una
entidad administrativa a
riesgo de inhibir su
funcionamiento. La
delegación implica
confianza personal de
reconocimiento de la
eficacia ajena. Esto se
complementa, por parte de
quien delega, con claridad
y precisión de sus
instrucciones, con el
estímulo a las iniciativas
y el control efectivo de
los resultados"(3).
7)
Pasar del poder formal al
poder de referencia;
sabiendo escuchar y
brindar confianza, sin que
ello signifique pérdida de
autoridad, ya que la
autoridad bien entendida y
aplicada es la que permite
el mayor crecimiento en
todo sentido, personal y
profesional, de los
empleados (despertando e
incentivando las
cualidades que tienen),
buscando que ese
crecimiento contribuya a
la eficiencia no sólo
organizativa sino
funcional del equipo de
trabajo, mediante el
espíritu de servicio y
colaboración de sus
integrantes.
Con
todo ello: ¿Qué se logró?.
Esencialmente un cambio de
mentalidad en todos los
integrantes del equipo
(Magistrados, Funcionarios
y empleados) en los que se
valora el esfuerzo puesto
de manifiesto y
especialmente el sentido
de solidaridad y servicio,
en el que, a conciencia,
sabemos que somos piezas
necesarias para que el
sistema funcione, sin
imposiciones ni presiones,
respetándose, en el fluido
intercambio de ideas y
opiniones, la autoridad y
credibilidad; trabajando
grupalmente en un clima
tranquilo, que es en el
que más rinde un empleado.
Es decir que con esfuerzo
se logró un cambio
cultural, en el que todos
salimos beneficiados y
aprendiendo más de lo que
sabíamos o creíamos saber,
al haber aprovechado
nuestros propios recursos
para alcanzar el objetivo
propuesto.
B.- EL PROCESO DE
SELECCION DEL SECRETARIO
JUDICIAL
Una
experiencia que deseamos
destacar por haber sido
implementada como
experiencia piloto en
nuestro sistema judicial
provincial fue la
designación del Secretario
que actualmente cumple
funciones en nuestra sala.
En
un trabajo conjunto con la
Dirección de Recursos
Humanos del Poder
Judicial, los Vocales de
las salas que componemos,
utilizamos un sistema de
selección y elección del
nuevo funcionario que
consistía en lo siguiente:
Búsqueda interna: se
eligió este método porque
se priorizó la experiencia
del postulante en
tribunales, ello en
relación con el
profesional que se
postulaba de afuera.
Se
abrió así, la inscripción
para todos los
funcionarios de Juzgados y
Defensoría que deseasen
postularse al cargo a
cubrir.
a)
Cargo : Secretario de
Cámara.-
b)
Perfil: el candidato
preferentemente tenía que
reunir las siguientes
condiciones:
1.-que conozca el
procedimiento laboral,
2.-
que tenga experiencia en
el fuero,
3.-que tenga capacidad de
mando,
4.-que sepa trabajar en
equipo (implicando ello
sentido participativo,
pacificador en el manejo
de conflictos que pudieran
presentare en el equipo,
capacidad de escuchar
ideas, opiniones,
sentimientos,
retroalimentación y
búsqueda de alternativas
que hacen a sus funciones
especificas en el
desarrollo de normas o
reglas de juego que
coadyuven al control del
comportamiento de sus
miembros).
Partiendo del perfil
requerido, la Dirección de
Recurso Humanos preparó
una planilla de acuerdo a
un orden de mérito
conforme a la curricula,
legajos personales y
calificaciones que los
Jueces de los postulantes
enviaron en sobre cerrado
a los fines de su
evaluación.
Con
ello, la Sra. Directora de
Recursos Humanos realizó
entrevistas previas.
Cumplido dicho paso, se
convino una reunión con
los Sres. Vocales de las
Salas donde existía la
vacante del Secretario,
acordándose realizar una
segunda entrevista a los
postulantes tomada esta ya
por los Magistrados.
Se
obtuvo así como resultado
la elevación a la Excma.
Corte de una terna
confeccionada por los
Vocales en sobre cerrado
según orden de mérito, a
los fines de la elección
del funcionario.
Esta
experiencia fue muy
positiva porque la
participación de los Sres.
Vocales permitió que desde
un principio se creara un
ambiente de apoyo y
confianza en la persona
del funcionario elegido.
Ello posibilitó también
continuar con el sistema
de trabajo en equipo,
implementado ya en la
práctica en las Salas con
el funcionario saliente.
C.- ENCUESTA REALIZADA AL
PERSONAL DE LAS SALAS
La
encuesta ha sido
confeccionada a fin de
testear el comportamiento
de algunas variables
(ambiente de trabajo,
preferencias por el fuero,
objetivos del trabajo, y
respecto del secretario),
que puedan incidir en la
ratificación o
rectificación de: a) la
experiencia de selección y
elección del secretario, y
de la organización que
éste, junto al magistrado,
implementó en el juzgado,
para aumentar la
eficiencia en el mismo y
b) el cambio cultural
llevado a cabo por el juez
en colaboración con el
Secretario. Siempre
teniendo en cuenta que a
través de los años no hubo
muchos cambios en el
equipo.
Las
conclusiones que podemos
sacar son las siguientes:
a)
Observamos que el casi un
89 % de las personas, les
gusta el fuero para el
cual trabajan. (Este
aspecto desde el punto de
vista de la eficiencia es
muy importante porque
partimos de la base con
gente que le gusta el área
de incumbencia).
b)
Otro de los puntos
relevantes, es el ambiente
de trabajo. Es conocido
por todos que los temas
que allí se tratan, son
siempre de intereses en
conflictos, y que las
personas que intervienen
en los casos ya vienen
predispuestas a enfrentar
y a ganar el conflicto.
Ante este panorama el
ambiente que debe existir
en las Salas tiene que ser
lo más armónico posible.
Vemos que un 77,78 %
coincidió que hay un clima
de armonía y compañerismo
y un 11% opinaron que a
sólo a veces se logra ese
clima.
c)
Un 55% de ellos confirmó
que hay entre ellos
confianza, que integran un
equipo de trabajo y que
reciben un trato
respetuoso y considerado
de los superiores.
CUADRO N° 1:
Respuestas: