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PNL y la
negociación
por
Joaquín Monzó
Sánchez
Consultor
Grupo Fycsa
joaquín.monzo@fycsa.es
La
Programación
Neurolingüistica
(PNL) estudia
la experiencia
humana
subjetiva,
analiza cómo
organizamos lo
que percibimos
y filtramos el
mundo exterior
a través de
los sentidos.
Cuando
negociamos
mantenemos una
comunicación
en la cual nos
creamos una
imagen
positiva o
negativa de la
otra parte
según lo que
percibamos de
ella. Por un
lado está la
imagen
personal pero
por otro, está
la imagen que
se forma a
través de la
utilización
del lenguaje
verbal y no
verbal.
Mediante la
correcta
utilización de
dichos
lenguajes
podemos
conseguir que
la otra parte
negociadora se
cree una
imagen
positiva
nuestra y esté
predispuesto a
negociar o,
por el
contrario, una
incorrecta
utilización de
dichos
lenguajes hace
que esta
imagen sea
negativa e
interrumpa el
buen hacer del
negociador.
Todos
percibimos a
través de los
sentidos, pero
la teoría de
la PNL nos
refleja que
hay personas
que utilizan
con más
frecuencia, en
la percepción
del mundo
exterior, unos
sentidos que
otros.
Hay personas
que perciben
el exterior
preferentemente
por la vista,
otros por el
oído y otros
por el olfato,
gusto y tacto,
dando lugar a
los visuales,
auditivos y
kinestésicos
respectivamente.
Conocer qué
tipo de
persona es la
otra parte
negociadora
(auditiva,
visual o
kinestésica)
nos facilita
la preparación
del proceso
dialéctico;
hay que tener
en cuenta su
lenguaje
verbal y
utilizarlo
nosotros
también en la
comunicación.
La aplicación
de la PNL
requiere
practica y
entrenamiento,
el negociador
debe preparar
expresiones y
palabras para
cada tipo de
personas, con
el fin de que
la
comunicación
resulte fluida
y variada.
Los negociadores visuales
Son los que perciben la
realidad preferentemente a
través de la vista. Cuando
estamos negociando con
ellos tienen que ver que
se les presta atención,
necesitan ser mirados. De
esta manera se facilita el
feedback y se ayuda a que
la otra parte se cree una
imagen lo más positiva
posible de nosotros.
Para
ganarse su confianza hay
que comunicarse con ellos
mirándoles a la cara,
conseguiremos que se
sientan atendidos y
entendidos. Utilizan mucho
palabras relacionadas con
lo visual, se sienten a
gusto cuando se comunican
con otras personas que
también las utilizan, por
lo que cuando negociemos
con este tipo de personas
debemos utilizar palabras
y verbos visuales como;
mirar, ojear, percibir,
reparar, divisar,
distinguir, advertir,
contemplar, presenciar,
asistir.
Para detectar si la otra
parte negociadora es
visual o no, hay que
fijarse en su modo de
hablar. Por lo general,
hablan más rápido de lo
normal, explican muchas
cosas al mismo tiempo y no
terminan las frases, su
tono de voz es alto,
piensan en imágenes.
Toda negociación empieza
por un sondeo inicial
donde se tratan aspectos
generales. Aquí se puede
utilizar el verbo ver, y
palabras como
visualización, visión ...
Por ejemplo: Ayer vi un
artículo de vuestra
compañía en el periódico
local.
En el transcurso de la
negociación, cuando
estamos tratando aspectos
importantes para ambas
partes (las llamadas
variables a dosificar)
podemos introducir el tema
con palabras y verbos que
despierten su atención e
interés como mirar.
Si tratamos temas
importantes pero que
queremos mentarlos
superficialmente (son
nuestros secretos en la
negociación) se puede
utilizar palabras y verbos
más superficiales como
ojear, echar un vistazo.
Si queremos tratar algo
que no se ha hecho hasta
el momento y es importante
para nosotros, podemos
utilizar el verbo advertir
o reparar y palabras que
despierten atractivo e
inclinación hacia el tema
tratado.
Cuando queremos que la
otra parte se fije en algo
o llamarle la atención
sobre algún argumento se
puede utilizar el verbo
contemplar.
En negociaciones en las
que hay que hacer una
demostración de algún
producto o servicio se
puede utilizar el verbo
presenciar y palabras que
reflejen la situación
presente, sobre todo,
hablar en presente, se
consigue que la persona
perciba las cosas como
accesibles e inmediatas.
Ejemplo: - Te
llegará dentro de dos
meses.
- Te
llega dentro de dos meses.
Es
bueno, durante todo el
proceso dialéctico
mantenerse a una distancia
que permita a la otra
parte visualizar todos los
movimientos que hagamos,
esto le hace sentirse
cómodo.
Los negociadores
auditivos:
Los que perciben la
realidad preferentemente a
través del oído. Les gusta
que se trate tema por
tema, para ganarse su
confianza hay que hacer
pausas frecuentes, Es
aconsejable utilizar
palabras que describan
situaciones de escucha.
Cuando la
otra parte se está
dirigiendo a nosotros hay
que utilizar estímulos
verbales que reflejen que
se les está atendiendo y
entendiendo. Son
negociadores que para
sentirse escuchados
necesitan oír, de vez en
cuando, estímulos como
“aha…”, “si…”,
“entiendo…”, “eso es…”,
“mmmmm…”
A la hora de argumentar
las variables hay que
organizarlas e ir tratando
tema por tema, sin prisas.
Los auditivos tienden a
alargar las
conversaciones.
En las negociaciones
cuando se tratan temas
generales es bueno
utilizar el verbo oír y
palabras que denoten cosas
sin importancia.
En el transcurso de la
negociación con los temas
importantes para ambos o
con temas que queremos que
despierten curiosidad, se
debe utilizar palabras
relacionadas con la
escucha (oye…, escucha…) y
el verbo escuchar.
Al tratar
temas de interés para mi
parte, utilizar palabras
relacionadas con atender,
prestar atención, hacerse
cargo, estar pendiente.
Si una de
las partes es auditiva y
la otra visual es difícil
que lleguen a un
entendimiento, ocurre lo
que comúnmente se llama
“no hay feeling”, “hay
algo que no me convence”.
Esto es debido a que el
visual habla más rápido,
no termina las frases y
trata varios temas a la
vez, justo lo contrario al
auditivo.
Los
negociadores kinestésicos.
Personas que perciben el
exterior principalmente a
través del tacto, gusto u
olfato. Son personas con
mucha capacidad de
concentración. Para
ganarse su confianza
tenemos que demostrarles
cercanía, que estamos
dispuestos a ir de su mano
a cualquier lugar.
Les gusta ir despacio en
las negociaciones, más aún
que a los auditivos.
Tratan tema por tema con
una lentitud que suele
poner nerviosos a los
visuales.
Al principio de la
negociación, les gusta
saludar muy amistosamente,
no se sienten incómodos si
se les habla muy cerca.
Habitualmente saludan
dando una palmada en la
espalda o te cogen del
brazo para hablar contigo,
también agradecen que la
otra parte utilice este
tipo de comportamiento.
Para que se sientan a
gusto con nosotros tenemos
que demostrarles
proximidad. No vale una
llamada por teléfono para
acercar posturas, tenemos
que ir y estar presentes,
en contacto físico.
Respecto a las llamadas
telefónicas hay que
considerar que, por lo
general, una misma llamada
telefónica dirigida a un
kinestésico, con
frecuencia, no da el mismo
resultado que la misma
llamada dirigida a un
auditivo o visual. A los
auditivos se les llama más
asiduamente y a los
kinestésicos y visuales se
les visita.
En el sondeo inicial es
bueno tratar temas
relacionados con sus
sensaciones. Siempre
comenzar el diálogo
preguntando ¿Cómo estas? O
expresiones similares que
demuestren que te
interesas por ellos.
En el transcurso de la
negociación debemos
utilizar palabras que
describan sensaciones. Los
verbos más utilizados son
palpar, tentar, sonar,
pulsar, corresponder,
competer, incumbir,
pertenecer, repartir,
importar, olfatear,
inquirir, indagar,
averiguar, investigar ,
oliscar, olfatear.,
probar, paladear,
saborear, degustar, catar
, agradar, placer,
satisfacer, complacer,
disgustar, desagradar.
Es difícil que un visual y
un kinestésico se
entiendan, al primero le
gusta mantener una
distancia prudencial a la
hora de comunicarse con la
otra parte, así tiene una
visión general de ésta. El
kinestésico sin embargo,
busca la proximidad, no se
siente a gusto si hay una
separación más o menos
amplia entre las partes.
Todo esto hay que
practicarlo y se puede
aprender. En el mercado
nos encontramos muchos
cursos de negociación pero
no todos compaginan el
arte de negociar con la
importancia de la
comunicación. Hay que
buscar un tipo de
formación que desarrolle
una modalidad de
aprendizaje dónde se aúne
conocimientos y
habilidades para alcanzar
dicho objetivo.
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