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La Facultad de Ingeniería
y el Uruguay productivo
Entrevista a Ismael
Piedracueva. Decano de la
Facultad de Ingeniería de
la Universidad de
Montevideo.
publicado en diario la
República (Uruguay) el
02/05/2005
"Si
desde el Estado se define
que Uruguay pretende ser
un país productivo, la
ingeniería tiene mucho
para decir y hacer”. Con
esa idea Ismael
Piedra-Cueva asumió el
decanato de la Facultad de
Ingeniería de la
Universidad de la
República en Montevideo,
Uruguay. Propone
incorporar la formación
empresarial para que los
ingenieros encaren sus
propios emprendimientos y
avanzar en el trabajo de
la institución junto a las
empresas.
Ingeniero
Piedra-Cueva, usted está casado y tiene dos hijos, de 15
y 10 años; está viviendo en Montevideo desde 1996
cuando volvió de Francia tras completar sus estudios de
doctorado. Justamente, a propósito de estudios y de presentarlo
rápidamente, usted se graduó de Ingeniero en Recursos
Hídricos en la Universidad Nacional del Litoral, Facultad
de Ingeniería y Ciencias Hídricas, de la Provincia
de Santa Fe, y luego revalidó su título en la Universidad
de la República. ¿Por qué estudió
en Santa Fe?
ISMAEL
PIEDRACUEVA:
Yo provengo de una familia de exiliados, en la época de
la intervención militar mi familia se exilió en
Argentina, más particularmente en Rosario, y de allí
que haya realizado mis estudios secundarios y universitarios en
Argentina.
EC
- Después, entre 1993 y 1996, realizó un doctorado
en la Universidad Joseph Fourier, en Grenoble, Francia; obtuvo
un título doctoral en “Mecánica de los medios
geofísicos y su medio ambiente”. ¿De qué
estamos hablando exactamente?
IP
- Se refiere a la mecánica de los fluidos por oposición
no industrial sino referida a los fluidos del medio ambiente,
agua, aire en definitiva, pero no desde la óptica industrial
sino desde la óptica ambiental.
EC
- Si no me fallan los cálculos, usted ya había terminado
su doctorado con 35 años.
IP
- Sí, aproximadamente.
EC
- No es algo muy frecuente.
IP
- No es muy frecuente a la escala uruguaya, a nivel internacional
es una edad bastante madura ya. Cuando yo comencé mis estudios
era claramente el mayor de la generación.
EC
- ¿Cómo fue la adaptación al regreso, cómo
fue pasar de la vida de estudiante en el exterior a instalarse
en Uruguay, un país donde ser académico no es necesariamente
un buen negocio? ¿Por qué resolvió volver?
IP
- Esas preguntas no son sencillas. Pero en definitiva mi familia
y yo ya habíamos pasado una experiencia similar, en el
año 1990 habíamos estado viviendo en Inglaterra,
en Oxford, prácticamente un año también realizando
actividades académicas. En esas instancias también
se generaron distintas oportunidades de quedarse en Inglaterra,
pero decidimos volver porque era el compromiso que habíamos
tomado. El Instituto de Mecánica de los Fluidos en ese
entonces tenía una actividad muy importante, muy pujante,
y los recursos humanos, como en todos lados, son el motor de la
actividad. Entonces en ese momento fui a prepararme en una determinada
temática, que en definitiva después dio origen a
mi tesis doctoral, y regresamos al país, pero ya definimos
planes de terminar el doctorado algunos años después,
y por eso en 1993 nos fuimos a Francia y 1993-1996 fue el período
durante el cual realicé el doctorado.
De
la misma manera tenía pautado retornar. Mi aspiración
no era quedarme a vivir en Europa sino volver al país,
consciente de las dificultades que eso genera. Sin embargo, por
un tema de políticas realizada en ese instituto, el hecho
de haber desarrollado varios años antes actividades fuertes
de investigación y de relacionamiento en la Facultad de
Ingeniería, me permitía tener un vínculo
muy sólido, de modo que a mi regreso ya había condiciones
para insertarme en proyectos o actividades que el instituto estaba
desarrollando en ese momento. Eso de alguna manera facilita, porque
cuando uno regresa quizás los primeros dos o tres años
está buscando acomodarse porque es muy difícil acceder
a fuentes de financiamiento y más difícil aún
acceder a cargos, entonces el drama de la gente que hoy retorna
y no tiene un cargo es justamente ese: encontrar algo para tener
un sueldo estable por algunos meses.
EC
- Desde 1999 es profesor titular grado 5, en régimen de
dedicación total, y desde mayo de 2004 es director del
Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería
Ambiental de la Facultad de Ingeniería.
Para
muchos de nuestros oyentes esto de "Instituto de Mecánica
de los Fluidos" es un gigantesco misterio. En todo caso alguno
puede haberse acercado a qué es eso si alguna vez anduvo
por el edificio de la facultad del lado de la playa Ramírez
y se encontró con algunas instalaciones de hormigón
que quedaron a la vista durante varios años y que habían
sido usadas para proyectos de investigación. ¿Por
qué no les cuenta a los oyentes de qué se ocupa
ese instituto, y sobre todo algunos ejemplos concretos de investigaciones
en los que ha trabajado en estos años, que tienen mucho
que ver con la realidad uruguaya?
IP
- El Instituto de Mecánica de los Fluidos se funda en el
año 1986 y tiene como su antecedente directo el antiguo
Instituto de Máquinas, cuyo director fue el ex rector Óscar
Maggiolo, que era un hombre que se dedicaba a la hidráulica,
a la mecánica de los fluidos, tanto desde el punto de vista
civil como desde el punto de vista mecánico. En ese momento
un nombre amplio, que no limitara la hidráulica más
tradicional, era justamente la mecánica de los fluidos,
en una visión si se quiere muy grande de los fluidos e
incorporando la noción de ingeniería ambiental.
El
antecedente fuerte del gran proyecto fue el estudio que hizo el
ingeniero Maggiolo... Hay dos grandes estudios, uno sobre la propagación
de las ondas de crecida sobre el río Uruguay, con base
en el cual se hizo un modelo físico gigantesco en el exterior
de la facultad, que se vio durante muchos años desde el
Parque Rodó y luego fue demolido; y otros estudios, como
los producidos por las erosiones en Rincón del Bonete en
1959, porque durante la gran crecida hubo grandes problemas erosivos
y la facultad hizo algunos modelos y algunos estudios vinculados
a ese proyecto en particular.
EC
- ¿Y ahora más recientemente y con usted al frente,
por ejemplo?
IP
- De ahí en adelante debemos tener al menos 200 proyectos
en los cuales el instituto ha participado en la temática
vinculada con el sector social. Proyectos que estamos ejecutando
actualmente, por ejemplo el instituto está trabajando en
un proyecto muy interesante con la Intendencia Municipal de Montevideo
destinado a diseñar y optimizar el punto de descarga del
emisario oeste, que es un emisario que iría en paralelo
al emisario de Punta Carretas. La Intendencia está estudiando
desde hace algunos años su punto de ubicación. Ya
tenemos dos o tres años en esa actividad que es muy interesante.
Pero
hay un sinnúmero de temas. Por ejemplo hay un grupo que
se dedica a la parte ambiental del viento, la facultad tiene un
túnel de viento muy importante a escala de América
Latina donde se hace todo tipo de ensayos de edificios, de formaciones,
de estructura, pero también hay temas vinculados con la
variabilidad climática, estudios hidrológicos para
predecir cultivos, por ejemplo para el sector arrocero, cuáles
son las previsiones de precipitación de aquí a seis
meses, si va a haber que regar mucho, si va a haber déficit
de agua. Es enorme la cantidad de actividades que hay.
EC
- ¿Le sorprendió el nombramiento como decano, sobre
todo un nombramiento con unanimidad?
IP
- Sí, realmente me sorprendió. Todo el proceso se
desarrolló en forma relativamente rápida y tuvo
su impacto, no estaba tan preparado para asumirlo, sobre todo
con un apoyo tan grande. No sé si hubo unanimidad, porque
creo que un miembro del Claustro de la facultad no fue, pero fue
casi por unanimidad. Eso genera una responsabilidad muy alta.
Ya de por sí la Facultad de Ingeniería es una institución
de mucho peso socialmente y dentro del mundo universitario, ya
de por sí hay una gran responsabilidad, pero tanto apoyo
obliga a mayores responsabilidades aún.
***
EC
- A partir de la responsabilidad que una designación con
estas características implica, ¿qué es lo
que usted se propone? ¿Cuáles son sus planes a grandes
rasgos, para después entrar en temas concretos?
IP
- Hay problemáticas de muy diverso calibre. A gran nivel
el país está iniciando un proceso significativamente
distinto del de los años anteriores, por lo cual hay una
expectativa de desarrollo, desarrollo social, desarrollo productivo.
En la medida que desde el Estado se define que Uruguay pretende
ser un país productivo, la ingeniería tiene mucho
para decir y fundamentalmente tiene mucho para hacer. La Facultad
de Ingeniería ya viene haciendo desde hace unos 15 años,
cuando el decano Luis Abete tomó el decanato después
de la intervención, ya se marcaron líneas de vinculación
con la sociedad, pero aun así hay una gran actividad para
hacer.
Desde
un punto de vista conceptual mi preocupación es que la
Facultad de Ingeniería en la actualidad forma ingenieros,
forma profesionales, pero claramente no ha acompasado el objeto
de esa formación con una política de Estado a nivel
nacional de para qué se requieren esos profesionales.
EC
- ¿Puede desarrollar un poco mejor esta idea?
IP
- Durante muchos años el principal lugar de inserción
de los profesionales era el Estado, el ingeniero salía,
egresaba y esperaba a ser incorporado a una empresa estatal o
privada, o a lo sumo a trabajar para terceros en forma dependiente.
EC
- Es más, durante la propia carrera ya había buenas
posibilidades de empleo como ayudante de ingeniero en los entes
autónomos; por mencionar un caso, y no sólo en los
entes autónomos, también en la administración
central, etcétera.
IP
- Eso fue lógico durante todos esos años, en ese
período durante el cual el Estado desarrolló una
política de obra pública tremendamente fuerte, con
una gran presencia, entonces tenía su lógica que
los profesionales se incorporaran a esa gran estructura. Pero
hace muchos años que dejó de ser así, el
Estado cambió drásticamente su política,
sin embargo la formación no acompasó ese cambio
de política general que ha habido respecto de la inserción
de los profesionales. El Estado ha sufrido una reducción
muy significativa y por ahora no hay indicios claros de que eso
se vaya a revertir. Entonces se llega a la paradoja de que después
de cinco, seis, siete años de estudios, tras los cuales
uno se imagina que los profesionales tienen un bagaje de conocimiento
y una cantidad de herramientas muy importantes con relación
a las que tenían cuando iniciaron su actividad, pero tienen
un estado de orfandad total, si no viene una empresa, alguien
que les diga: “Señor, venga a trabajar con nosotros”,
esa persona está desvalida, de alguna manera se refleja
que ha cambiado la política general de mano de obra.
Entonces
la facultad se debe una discusión sobre cómo redireccionar
la formación de los ingenieros incorporando el concepto
de cuál es la estrategia país que se quiere en este
nuevo período. Y la Universidad debe adecuar la formación
de sus profesionales en alguna medida a esas grandes líneas.
EC
- En términos prácticos, ¿qué podría
implicar eso?
IP
- Podría implicar, por ejemplo, que a la formación
de los ingenieros se le incorporase formación empresarial,
formación en manejo de negocios.
EC
- ¿Hoy no la tiene?
IP
- Se ha iniciado. Durante el decanato de la ingeniera Simón
se creó un Departamento de Inserción Social del
ingeniero que podemos potenciar más aún y en ese
ámbito incentivar la formación, para las personas
que lo deseen, de aspectos más empresariales, de manera
que los ingenieros cuando egresen tengan elementos que les permitan
desarrollar actividad independiente a nivel empresarial. El caso
más típico es el de la gente del área informática,
que claramente, sin que nadie le haya enseñado nada, de
alguna manera se ha adecuado a la nueva situación y tiene
una industria independiente muy significativa, a tal punto que
los niveles de exportación de la informática representan
un rubro de mucha importancia para el país.
EC
- Como usted mismo acaba de poner de manifiesto con este ejemplo,
este problema no es sólo de formación, no sólo
de conocimiento; también es un tema de actitud del profesional
que egresa de la Facultad de Ingeniería. ¿Eso se
puede educar? ¿La actitud se puede educar? ¿Se puede
educar para que ese ingeniero que egresa o que está por
egresar tenga iniciativa como para constituirse él mismo
en generador de sus propias oportunidades de trabajo, las suyas
y las de otra gente, es decir generador de puestos de trabajo?
IP
- Como alguien dice: si hay un ejemplo de que es posible quiere
decir que es posible. En este caso la gente de informática
ha demostrado que es posible, que no es genético.
EC
- ¿Pero la facultad misma puede hacer algo en esa dirección?
IP
- Puede contribuir, porque incluso en la formación en el
área informática, que es el área de referencia,
en la cual los egresados tienen actividad individual, generan
ellos mismos sus pequeñas empresas, los egresados son muy
huérfanos, no tienen elementos, son muy pocos los elementos
empresariales que tienen para acompañar su formación
técnica. Se podría incorporar alguna formación
complementaria para aquellos que lo deseen, de manera que cuando
vaya transcurriendo la carrera ya se vaya habilitando una nueva
visión. No puede ser que me formo y recién a partir
de ahí tomo una nueva formación, debe ser incorporada
durante todo ese proceso, porque como mucho depende de las características
de cada persona, la facultad de alguna manera ahoga algunas iniciativas
o algunas inquietudes que pueden tener algunos estudiantes desde
esa óptica. Entonces la idea es desarrollarlo y potenciarlo.
EC
- Ya hay un antecedente cercano en la Facultad de Química.
De esto mismo hemos conversado con el decano Alberto Nieto, que
tiene esta preocupación y ya ha puesto en marcha planes
en esa dirección hace algunos años.
IP
- Ellos tienen una relación bastante estrecha con la gente
de Fundasol que dicta algunos cursos a la medida de las necesidades,
y en paralelo está todo el tema del polo tecnológico,
el polo de Pando, que ha generado un ámbito en el cual
tienen una apuesta muy fuerte para la inserción de egresados
y sobre todo de la gente que finaliza su posgrado.
EC
- Casualmente al mismo tiempo se ha hecho público un panorama
según el cual a partir del incremento de la inversión
extranjera en sectores que demandan mano de obra calificada en
el área de ingeniería, concretamente en ingeniería
de sistemas, apareció que el mercado estaba saturado, que
en ese rubro concreto la demanda estaba superando a la oferta.
¿Cómo están viendo esta parte del problema
del mercado de los ingenieros desde la dirección de la
facultad?
IP
- Está claro que una facultad que no tenga alumnos no existe,
porque no hay forma de incidir sobre el desarrollo social, sobre
la transformación, si no hay una masa muy significativa.
La Facultad de Ingeniería tiene una enorme fortaleza, tiene
un número de interesados y de estudiantes enorme, ingresan
entre 800 y 1.000 estudiantes por año, quiere decir que
tenemos un potencial extraordinario; pero por una cantidad de
temas, incluyendo los presupuestales y otros, tenemos algunas
dificultades por las cuales el nivel de egreso no acompaña
el nivel de ingreso, o sea tenemos un egreso un tanto débil.
Uno
de los aspectos sobre los cuales tenemos que trabajar es la mejora
de todo el proceso de formación a lo largo del cual muchos
estudiantes quedan en el camino, muchos de ellos realmente con
condiciones y capacidad, pero que el sistema, como es un tanto
brusco porque hay una cantidad de limitaciones, expulsa.
EC
- ¿Qué quiere decir? ¿Flexibilizar las exigencias,
entonces?
IP
- No, mantener las exigencias. Quizás sea necesario realizar
alguna adecuación de algunos aspectos, pero sobre todo
implementar estrategias para mejorar la formación en los
primeros años, en el primero y el segundo año, que
son el gran cuello de botella. Si se lograse descomprimir generando
más grupos, generando mejores condiciones para que el proceso
de aprendizaje sea mejor, más eficiente en esos primeros
dos años, probablemente podríamos mejorar fácilmente
el nivel de egreso. De las personas que pasan segundo, tercer
año, prácticamente egresa el 100 por ciento, la
dificultad está en los primeros dos años.
EC
- Por último, en un pantallazo que necesariamente tiene
que ser breve y casi en titulares a propósito de lo que
la facultad en sí misma puede hacer con relación
a la sociedad y el futuro del país y su desarrollo productivo,
en lo que es la investigación en la facultad, en eso que
usted decía que ya se ha puesto en práctica, que
no es algo a estrenar, que ya existe, que es la relación
con el sector privado, ¿qué novedades puede haber,
cuáles tiene usted planteadas?
IP
- A partir de este mes que prácticamente llevo a cargo
del decanato la visión es muy auspiciosa porque hay enormes
contactos con diferentes actores sociales, tanto con algunas empresas
estatales y municipales, en los cuales se está abriendo
una cantidad tan enorme de canales, se están volcando tantas
inquietudes a la Universidad, en particular a la Facultad de Ingeniería,
sobre una cantidad de temas tan impresionante, que hay un abanico
enorme de posibilidades de actividad. Lo cual nos genera un desafío
muy grande porque es muy difícil retener los recursos humanos
que están en condiciones de realizar ese tipo de actividad
y de apoyo a las demandas sociales.
EC
- ¿Cómo es esto?
IP
- El caso de la ingeniera Simón, por ejemplo, que se la
llevan del sistema universitario. Claro, tiene un rol muy importante
para realizar.
EC
- Es la nueva presidenta de Antel.
IP
- Es la nueva presidenta de Antel. Y hay otras personas que son
extraídas del sistema universitario para ocupar puestos
importantes en el sistema de gestión nacional, que claro,
son recursos humanos especializados con que la facultad cuenta
para realizar actividades. También las universidades privadas
tientan facialmente a profesores de la Universidad de la República
porque el nivel salarial es mejor. Es muy difícil retener
a esas personas. Con esa dificultad se merma un poco la capacidad
de ejecución que la facultad tiene. Ese es el cuello de
botella más importante que tenemos en la actualidad.
EC
- ¿Y cómo lo sortean?
IP
- El sistema universitario tiene instalado un sistema que permite
pagar algunas compensaciones salariales a los docentes que participan
en proyectos, y eso es un paliativo. Pero es una dificultad, porque
las personas con formación que se van de la Universidad
no son sustituibles en forma inmediata, sino que hay un proceso
de unos cuantos años. Estamos sobrellevando la situación
de la mejor manera posible, pero no hay una solución clara
si no hay un incremento de los salarios en forma clara.
EC
- El desarrollo de los convenios con instituciones públicas
y con empresas privadas, ¿no permitiría una inyección
de recursos para sortear ese obstáculo?
IP
- Así es, eso es lo que hasta ahora de alguna manera ha
permitido consolidar grupos muy importantes dentro de la facultad,
esos ingresos extrapresupuestales. En la actualidad la facultad
por todo orden de cosas prácticamente percibe un 20, un
25 por ciento de su presupuesto total de recursos extrapresupuestales
obtenidos a través de convenios, proyectos, cursos.
EC
- Pero no alcanza.
IP
- No, no alcanza. Imagínese la infraestructura informática
de una institución que tiene 7.000 estudiantes, 700 docentes,
el costo de mantener una red de computadoras funcionando para
la gestión es enorme y desde el punto de vista presupuestal
no es suficiente.
***
EC
- Eduardo, que llama desde Minas, dice que le manda un saludo
y que faltó decir que usted es de allí, de la capital
de Lavalleja, y que además juega muy bien al básquetbol.
¿Está bien?
IP
- Jugaba.
EC
- Hay otros saludos, hay uno de Lucía, también de
Minas. Por lo visto en aquella zona lo recuerdan con especial
cariño.
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