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26 de Junio 2006
Mujeres
directivas son 32,7% frente al 67,3% de hombres
Los puestos de
dirección siguen en manos predominantemente
masculinas ya que las mujeres directivas de empresas
privadas y de la administración pública son el 32,7
por ciento frente al 67,3 por ciento de los hombres,
y desde hace diez años (1995) no se ha producido
mucho cambio.
Estos datos de 2005
del Instituto Nacional de Estadística se recogen en
un artículo de la doctora en ciencias de la
educación y catedrática de didáctica y organización
educativa de la Universidad de Sevilla Araceli
Estebaranz publicado en la revista Empleo, que edita
el Servicio Andaluz de Empleo de la Consejería de
Empleo.
Según expone la profesora de la Universidad de
Sevilla, el 25,3 por ciento de las empresas
andaluzas son de mujeres, si bien las creadas y
dirigidas por féminas son sobre todo microempresas,
trabajo autónomo o pequeñas, y aún así, sólo el once
por ciento de los puestos de alta dirección de micro
y pequeñas empresas los ocupan mujeres, precisa.
Destaca como dato de interés que en los consejos de
administración de las cajas de ahorro de Andalucía
sólo hay 21 mujeres (el 17 por ciento) frente a 119
hombres (82 por ciento).
También se hace eco en su artículo de la
discriminación salarial, ya que el sueldo medio
anual de las mujeres es un 34 por ciento inferior al
de los hombres, con datos de 2005, por desempeñar el
mismo tipo de trabajo.
Sostiene que la formación es el primer requisito de
igualdad, que afecta al acceso al trabajo y a la
promoción profesional del colectivo femenino, y
señala que lo que ha hecho posible "romper el techo
de cristal" ha sido que el 82,5 por ciento de las
empresarias y directivas del estudio "Andaluzas
abren camino" (de la federación andaluza de mujeres
empresarias) tienen estudios universitarios.
Indica que en la empresa privada, sobre todo
familiar, hay técnicos y directivos sin titulación,
pero las mujeres deben tener más alto nivel de
formación, aunque después desempeñen un trabajo de
baja categoría profesional.
Por ello, la autora defiende una formación que
incida en el tipo de estudios elegidos, de forma que
las chicas "elijan en libertad perdiendo el lastre
de los estereotipos de género".
También influyen factores como el nivel de
aspiraciones, la autoevaluación, la confianza en sí
mismas, la capacidad de liderazgo y la conciliación
de la vida laboral y familiar y la reducción de
jornada, entre otros elementos.
Aboga por la formación de equipos directivos mixtos
que aprovechan los recursos personales de ambos
sexos y puedan aportar liderazgo acordes con las
exigencias del trabajo en la sociedad de la
información.
Según los datos aportados por la profesora, el 52,5
por ciento de las mujeres trabajadoras lo hace en la
pequeña empresa, que predomina en la economía
andaluza y que supone el 58,4 por ciento del empleo
(63,7 por ciento masculino y 36,3 por ciento
femenino).
Sin embargo, la mediana y gran empresa, aunque sólo
supone el uno por ciento de las empresas andaluzas,
aporta el 41,5 por ciento del empleo, que se
distribuye de forma más equitativa entre hombres
(56,1 por ciento) y mujeres (42,9 por ciento).
La autora concluye que el resultado de prácticas
históricas de discriminación laboral de las mujeres
que se han asentado sobre todo en estructuras
institucionales se reproducen en las nuevas
empresas, las de tecnologías de la información.
EFECOM
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