|
08 de Mayo 2006
Miles de mexicanos con
estudios van a EEUU
Un nuevo tipo de emigrantes mexicanos
busca trabajos mejor remunerados en Estados Unidos:
personas educadas, venidas de una clase media urbana
relativamente acomodada, que contrastan con el
estereotipo de los campesinos pobres.
De ellos, muchos consiguen permisos de trabajo o
estudio, y hasta se reúnen con parientes que ya
estaban en Estados Unidos. Pero cientos de miles no
los obtienen.
"Nunca en mi vida pensé venirme para acá", cuenta
Juan Manuel Guillermo, quien estaba a un año de
graduarse como abogado cuando repentinamente su bebé
enfermó y necesitó una costosa cirugía intestinal.
Entonces el joven padre abandonó los estudios con la
esperanza de unirse a su hermano, quien trabajaba
como agricultor en Santa Ana, California.
Actualmente el joven de 22 años se encuentra en
Tijuana, luego de cuatro intentos infructuosos de
cruzar la frontera. "Quería convertirme en un
profesional y estar con mi familia", dice.
"Antes, sólo veíamos gente pobre y campesinos, con
poca educación", comenta Efraín Jiménez,
vicepresidente de un grupo que asesora en Los
Ángeles a inmigrantes de Zacatecas, estado mexicano
norteño. "Ahora vemos a jóvenes profesionales o a
aquellos que, tras años de trabajar (en México) no
han reunido mucho capital y buscan otras opciones".
Es el caso de José Álvaro López, quien luego de tres
años de estudios técnicos logró obtener un trabajo
donde gana apenas cien dólares a la semana en su
nativa Ensenada, 75 kilómetros al sur de California.
Sus amigos le "dijeron que en Las Vegas podía ganar
35 dólares por hora arreglando refrigeradores".
Por eso el joven de 30 años confiesa en un refugio
de inmigrantes en Tijuana que intentará cruzar la
frontera y reunirse con amigos en Nevada.
Es difícil encontrar una familia mexicana, rica o
pobre, que no tenga parientes o amigos viviendo en
Estados Unidos.
Incluso el abogado Felipe Calderón, ex secretario de
Energía que lidera las últimas encuestas para las
elecciones presidenciales del 2 de julio,
frecuentemente refiere que tiene un primo y un
cuñado en el país del norte, aunque evita detallar
sus nombres y estatus migratorio.
Para muchos profesionales mexicanos la vida cambia
drásticamente cuando cruzan la frontera. Algunos de
los doctores, odontólogos y enfermeras que emigran
atienden a sus pacientes en sus domicilios en
Estados Unidos, al carecer de la certificación o
visa necesaria para trabajar en centros de salud.
Profesionales de otras ramas, especialmente
profesores e ingenieros, tramitan visas para ejercer
sus labores. Otros simplemente dejan de lado sus
años de educación y preparación y se dedican,
ilegalmente, a oficios como asear casas, cuidar
jardines por temporada o empaquetar carnes. En esas
labores ganan más dinero que practicando sus
profesiones en México.
Se estima que entre los 10,6 millones de mexicanos,
legales o no, que viven en Estados Unidos, unos
700.000 tienen títulos universitarios. La proporción
sería de 1 de cada 15, según Rodolfo Tuirán, ex
subsecretario de Desarrollo Urbano y Ordenación del
Territorio de la Secretaría de Desarrollo Social.
Según Tuirán, emigrantes provenientes de zonas
urbanas, incluyendo las tres mayores ciudades del
país, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey,
están cruzando al norte a un ritmo mayor que sus
compatriotas de áreas rurales.
Un estudio divulgado en abril por la Universidad de
Georgetown y el gobierno mexicano determinó que,
aunque la mayoría de los inmigrantes mexicanos en
Estados Unidos tienen bajo nivel educativo, en
promedio cuentan con mejor nivel que el mexicano
común, que sólo asiste a la escuela hasta octavo
grado.
"Sus características sociales y personales,
incluyendo la educación, les ayudan a lidiar con los
riesgos y los costos de un traslado internacional",
reportó la investigación.
También concluyó que los mexicanos con poco nivel
educativo y los que poseen estudios de posgrado
tienen mayor tendencia a emigrar a Estados Unidos
que aquellos que sólo tienen títulos profesionales
básicos.
Karol Trejo viajó de Cuernavaca a California a los
19 años para aprender inglés. "Quería estudiar,
seguir aprendiendo", dice hoy, siete años después,
mientras trabaja como mesonera y cursa estudios
políticos en la Universidad de San Francisco. "Me
pagaban tan bien que me quedé" en Estados Unidos.
Trejo afirma que el nivel educativo de algunos
inmigrantes sorprende a muchos estadounidenses.
Wayne Cornelius, director del Centro de Estudios
Comparativos Migratorios de la Universidad de
California, en San Diego, dice que las familias de
clase media de México comenzaron a emigrar al norte
luego de las devaluaciones de 1982 y 1994, que
pulverizaron los ahorros de la población.
Hoy, además de los perennes factores económicos,
muchos se sienten tentados a mudarse a Estados
Unidos para reunirse con amigos y parientes.
"Sin importar el contexto social, quienes emigran a
Estados Unidos ya tienen una oferta de trabajo o al
menos una oportunidad definida por sus parientes ya
establecidos allí", apunta Cornelius. De esa manera
el recién llegado "no estará desempleado y tendrá
acceso a un trabajo relativamente bien pagado. Si el
empleo no resulta, tiene una red social donde
apoyarse".
Para Cornelius, la caída de la tasa de natalidad en
México eventualmente permitirá mejorar los salarios
en el país y reducir la emigración, pero tomará
décadas, y hasta generaciones, para poder notar
alguna diferencia.
"En los últimos 10 a 12 años, tras el Tratado de
Libre Comercio de Norteamérica (firmado entre
México, Estados Unidos y Canadá), la diferencia
salarial ha aumentado, en vez de disminuir", acota.
"El problema está empeorando. Y eso no cambiará en
largo tiempo", pronostica.
El Nuevo Herald
(Miami)
|