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Situación del mercado laboral europeo al primer trimestre de 2006


por José Ramón Pin, Ángela Mª Gallifa y Diego Barceló. Junio de 2006

Euroíndice Laboral IESE – Adecco (EIL)
Estado de situación del mercado laboral europeo
1 al primer trimestre de 2006. Proyecciones para los dos trimestres posteriores.

1.1. Datos del primer trimestre

El Euroíndice Laboral IESE-Adecco (de aquí en más, EIL) alcanzó en el primer trimestre un valor de 71,8 puntos, con un incremento interanual de 0,3%. Si tenemos en cuenta que en los últimos siete trimestres el EIL ha oscilado en torno a valores similares a los actuales (la media de ese lapso es también de 71,8 puntos), podemos concluir que el mercado laboral europeo encuentra dificultades para seguir progresando y permanece estancado en el área baja del rango de valores considerado bueno.
El incremento de la ocupación (de 1% interanual), el descenso de la tasa de desempleo (que ahora se encuentra en 9,2%, cinco décimas menos que un año antes), así como la reducción del paro femenino y juvenil (hasta 10% y 19,2%, respectivamente), contribuyeron positivamente a la calificación del EIL.
Sin embargo, esas aportaciones fueron neutralizadas en amplia medida por un deterioro en la mejora de la productividad media del trabajo (el aumento interanual de 0,8% del primer trimestre es inferior al 1,1% que se registraba hace un año), la reducción del diferencial positivo entre productividad media y salarios reales y un incremento interanual de 8 décimas en la proporción de parados de larga duración dentro del total de desocupados, que alcanzó a 41,2%.
El EIL español avanzó 5,5%, con lo que encabezó los incrementos y marcó un nuevo máximo histórico. La base de este progreso fue amplia, ya que todas las variables contribuyeron positivamente con excepción de Rendimiento (relación entre productividad y salarios reales). En particular, fueron relevantes las aportaciones derivadas del crecimiento del empleo así como la reducción de la proporción de parados de largo plazo, que cayó 3,5 puntos porcentuales hasta 26,1%.
También se destacaron los avances de los indicadores alemán (de 5,4%, hasta 76,2 puntos) e italiano (que alcanzó a 63,4 unidades, con una mejora interanuales de 3,7%). Si bien el resultado obtenido por Italia significó un nuevo máximo, no ha sido suficiente para abandonar el área de valores regulares.
Polonia, Portugal, Francia y Reino Unido, por el contrario, experimentaron retrocesos interanuales. El de mayor magnitud fue el del EIL polaco, que se retrajo 7,3% hasta 57,4 puntos, el peor resultado de su serie histórica que, además, lo ubica como el único país en el rango de valores malo.
Los descensos de los EIL de Portugal (cayó 3,3%) y de Francia (retrocedió 2,8%) no tuvieron mayores repercusiones por cuanto en ambos casos se mantuvieron en la zona de valores buena. Sin embargo, sí puede apuntarse que, tal como ocurrió hasta comienzos de 2005, el indicador de Portugal volvió a situarse por encima de su similar francés.
El EIL británico, por su parte, se redujo 2,5%. Aunque fue el descenso menos pronunciado y que tampoco impide a Reino Unido continuar liderando la clasificación, tiene el efecto de confirmar a este país, por segundo trimestre consecutivo, en la zona de valores buena, cuando hasta el tercer trimestre de 2005 acumulaba dos años de permanencia solitaria en el rango de calificaciones muy buena.

1.2. Proyecciones para el segundo y tercer trimestres de 2006

Tras un descenso interanual de 0,4% en el segundo trimestre, el EIL promedio del conjunto de países considerados podría registrar un alza de 1% en el trimestre posterior. De confirmarse esta previsión, el EIL alcanzaría un valor de 72,9 puntos, el más elevado de la serie histórica, con lo que podría comenzar a salirse favorablemente del estancamiento al que aludíamos anteriormente.
La evolución positiva que experimentaría el EIL también puede observarse desde la perspectiva de los países estudiados. En efecto, mientras en el primer trimestre cuatro de los siete países mostraban descensos interanuales en sus calificaciones, nuestras proyecciones señalan que en el segundo trimestre exhibirían caídas tres países (Francia, Reino Unido y Polonia). Un trimestre después, las reducciones en la puntuación sólo afectarían a dos países (Francia y Reino Unido).
Mientras que en el segundo trimestre Alemania lideraría los avances, con un incremento de 3,4% que situaría su EIL en 75,8 unidades, en el tercero sería Portugal el que ostentaría el crecimiento interanual de mayor magnitud (+6%, con el EIL en 75,1 puntos). Las razones principales de esa mejoría serían, en Alemania, un sostenido avance de la productividad laboral, en tanto que en el caso luso la mejora de la relación entre los salarios reales y la productividad.
El EIL español también experimentaría aumentos interanuales en los dos trimestres proyectados. En el segundo trimestre, se situaría en 76,7 puntos (incremento de 2,1%), al tiempo que en el tercero se ubicaría en 78,2 unidades (subida de 4%). Lo relevante de las previsiones atinentes al EIL de nuestro país es que no sólo determinarían sucesivos nuevos máximos sino que por primera vez serían los segundos más elevados, sólo superados por el EIL de Reino Unido.
Del resto de países, merece mencionarse que el ascenso interanual previsto para el EIL polaco durante el tercer trimestre (+5,3%, que lo llevaría a 62,3 puntos) le permitiría abandonar el área de valores malo y pasar a cohabitar con Italia dentro del rango considerado regular.

2. Empleo
2.1. EMPLEO TOTAL Y DESEMPLEO
2.1.1. Datos del primer trimestre

La dinámica del mercado laboral europeo continúa siendo positiva, ya que el número de puestos de trabajo que se crea alcanza para dar una ocupación a todos aquellos que deciden sumarse al mercado de trabajo y, además, hacer lo propio con una parte de quienes se encuentran desempleados.
Más aún, considerando los datos agregados de los siete países analizados, se observa un mayor vigor en la expansión del número de ocupados. En el primer trimestre, el aumento interanual en la cantidad de personas con empleo fue de 1.560.000 (+1%), el más significativo de los últimos cuatro trimestres.
Las nuevas ocupaciones fueron distribuidas en porciones similares entre 819.000 individuos que decidieron incorporarse al mercado de trabajo (+0,5%; aumento de la población económicamente activa) y 740.000 personas que pudieron escapar de la situación de desempleo (-4,6%).
La caída en el número de desocupados es la más pronunciada en casi cinco años.
Los 907.000 puestos de trabajo creados en nuestro país
(+4,9% interanual) equivalieron al 58% del incremento del empleo en el conjunto de países estudiado. No obstante, ese porcentaje representa una moderación respecto del trimestre anterior, cuando España aportó 7 de cada 10 nuevas ocupaciones.
Por eso, a pesar de ser el país que más nuevo empleo aporta, no es España sino Francia y Alemania los que explican la aceleración en la incorporación de mano de obra. En el país galo hubo una expansión de 77.000 en el número de ocupados (+0,3%), que si bien es una cifra pequeña tiene la importancia de haber quebrado una serie de ocho trimestres consecutivos con destrucción neta de empleo.
En Alemania, en cambio, la pérdida de puestos de trabajo prosiguió, hecho que le valió ser el único de nuestro grupo de siete países que no incorporó mano de obra. Su contribución al mayor incremento de la ocupación se debe a que redujo marcadamente la pérdida de puestos de trabajo: en tanto en el primer trimestre hubo una caída interanual de 73.000 ocupados (-0,2%), en el último trimestre de 2005 la disminución había sido de 161.000 (-0,4%).
Por otra parte, aunque paradójico por la mencionada pérdida de puestos de trabajo, fue Alemania el que más vio reducirse su grupo de desocupados. La reducción fue de 447.000 personas (caída interanual de 10,5%), que aunque no obtuvieron un empleo dejaron de considerarse desocupados por abandonar la búsqueda de un empleo (en otros términos, se retiraron del mercado de trabajo). Así, 6 de cada 10 personas que salieron de la situación de paro en los últimos doce meses se encuentran en Alemania.
La reducción en el número de parados no fue generalizada. En Italia, Portugal y Reino Unido, a la par que se expandió la ocupación, también creció la cantidad de desempleados. Fue el último de estos tres países el que registró el incremento más significativo en la cantidad de parados, que alcanzó a 184.000 personas en términos interanuales (+13,1%), el peor resultado en al menos una década.

2.1.2. Proyecciones para el segundo y tercer trimestres de 2006

El aumento interanual del número de personas ocupadas en el conjunto de siete países observados sería ligeramente mayor al verificado en el primer trimestre. A finales de junio habría 1.684.000 personas con trabajo más que un año antes (+1,1%), mientras que en septiembre el aumento respecto a igual mes del 2005 sería de 1.704.000 ocupados (+1,1%).
Esa creación de puestos de trabajo permitiría que todos aquellos que comiencen la búsqueda de un empleo lo consigan, al tiempo que también disminuiría el número de parados. Sin embargo, la disminución del colectivo de personas sin empleo se moderaría, hasta llegar a septiembre próximo con una contracción interanual de 129.000 (-0,9%), que sería la más reducida en nueve trimestres.
La tenue aceleración en la incorporación de mano de obra sería el resultado de la mayor expansión en los contingentes de ocupados en Alemania, Francia e Italia, que más que
compensarían la moderación prevista para España.
Para nuestro país se proyectan incrementos interanuales de 804.000 ocupados para el segundo trimestre (+4,3%) y de 724.000 para el trimestre posterior (+3,8%), con lo que España volvería a realizar la aportación más significativa de nuevos empleos. Sin embargo, se extendería la tendencia declinante en ese rol: la previsión para septiembre equivaldría al 42% de los empleos creados en Europa, la menor proporción en cinco años.
Del resto de países lo más destacable es que Alemania podría poner fin a su ciclo de pérdida de puestos de trabajo, con una muy modesta incorporación de mano de obra (variación interanual de 92.000 empleos en septiembre; +0,2%). No obstante, el país germano continuaría exhibiendo la singularidad de ver disminuir su población activa.
En Francia podría consolidarse la recuperación del empleo, con aumentos interanuales en el número de ocupados en junio (93.000; +0,4%) y septiembre (110.000; +0,4%). A pesar de lo modesto de estas cifras, la proyección para el tercer trimestre sería el mejor resultado en 11 trimestres.
Todos los países, con la única excepción de Polonia, mostrarían una evolución del colectivo de parados menos favorable en septiembre próximo de la que exhibieron en marzo último. En el caso específico español, en septiembre podría registrarse un aumento interanual de 51.000 parados (+2,9%), que sería el primero desde el segundo trimestre de 2004.
El mayor incremento interanual en la cantidad de personas sin empleo lo experimentaría Reino Unido, que en septiembre próximo mostraría uno de 116.000 (+7,7%), con el que su colectivo de parados volvería a superar los 1.600.000 personas, algo que no ocurre desde mediados de 2002.

2.2. EMPLEO POR GRUPOS DE EDAD
2.2.1. Datos del primer trimestre

Tal como ha ocurrido de forma ininterrumpida a los largo de los últimos dos años, la creación total de empleo puede desagregarse en una reducción en el número de ocupados menores de 25 años y un incremento en el grupo de personas con empleo mayores de dicha edad.
Sin embargo, los resultados del primer trimestre fueron para los jóvenes más benignos de lo que venían siendo, ya que la pérdida interanual de empleo fue de 44.000 plazas (-0,3%), la menor disminución en dos años. Los adultos, por su parte, se beneficiaron con 1.603.000 nuevas ocupaciones (+1,2%).
España y Polonia fueron los únicos dos países que incorporaron trabajadores en ambos grupos de edad. Para ambos grupos, la aportación española fue la más significativa.
En efecto, nuestro país registró un aumento interanual de 62.000 menores de 25 años ocupados (+3,2%), que aunque resulta un incremento menos marcado que el de los dos trimestres anteriores, fue, como se dijo, la expansión más significativa entre los países observados. En cuanto al empleo de adultos, España añadió 846.000 personas de ese grupo de edad a la ocupación (aumento interanual de 5,1%). Este número implica que el 53% de los nuevos empleos en Europa para personas de 25 y más años de edad surgieron en España.
Francia, Italia, Portugal y Reino Unido vieron reducir sus respectivos grupos de jóvenes con ocupación, al tiempo que incrementaron la contratación de adultos. De estos cuatro países, la mayor contracción en el empleo juvenil correspondió a Italia, con una caída interanual de 68.000 puestos (caída interanual de 4,3%). Italia, al igual que Francia, ya acumula diez trimestres consecutivos con pérdida interanual de empleo de menores de 25 años.
Desde una perspectiva más larga, Italia y Portugal son los que sufren el retroceso más marcado en el empleo de jóvenes. Por ejemplo, en Italia, hay en la actualidad 1.492.000 jóvenes ocupados, 24% menos que en el primer trimestre de 1998. El declive es aún mayor en Portugal, donde los 461.000 menores de 25 años que hoy trabajan significan un 30% menos que hace 8 años.
Alemania experimentó una dinámica diferente de la del resto, ya que fue el único caso en que, en términos interanuales, el número de jóvenes ocupados aumentó al tiempo que el de adultos con ocupación disminuyó. Aunque el crecimiento en el contingente de menores de 25 años con empleo fue mínimo (3.000 puestos; +0,1%), resulta relevante porque interrumpe cuatro años continuados de pérdida de ocupación de jóvenes.

2.2.2. Proyecciones para el segundo y tercer trimestres de 2006

Las previsiones para el conjunto de siete países considerados en este informe correspondientes a los dos próximos trimestres anticipan la importante novedad de una posible recuperación en el empleo juvenil. En efecto, tanto en junio como en septiembre podrían verificarse incrementos en el número de ocupados de ambos grupos de edad, algo que no ocurre desde el primer trimestre de 2004. Incluso, en el tercer trimestre la ocupación juvenil crecería más deprisa que la correspondiente a adultos.
En el segundo trimestre del presente año, el grupo de menores de 25 años con ocupación contaría con 109.000 integrantes más que un años antes (+0,7%), aumento que un trimestre más tarde alcanzaría a 223.000 (+1,4%).
Por su parte, el contingente de personas de 25 y más años de edad con empleo en el grupo de siete países sumaría 1.576.000 personas en junio (+1,2%) y 1.482.000 (+1,1%) en septiembre.
España volvería a crear empleo para los dos grupos de edad, aunque en ambos casos con un ritmo que se iría atenuando. En junio, el crecimiento interanual en la cantidad de jóvenes con empleo sería de 53.000 individuos (+2,7%), al tiempo que el correspondiente a adultos alcanzaría a 750.000 personas (+4,4%). Tres meses después, los incrementos serían de 34.000 en el caso de los menores de 25 años (+1,6%, la menor incremento en 6 trimestres) y 689.000 para aquellos con 25 y más años de edad (+4%, el aumento menos pronunciado en 9 trimestres).
A pesar de la ralentización en el incremento del empleo, España seguiría ostentando el aumento más veloz en la contratación de adultos. Ese liderazgo, que ya se extiende por cerca de 10 años, va modificando lentamente la relevancia de nuestro país en el mercado laboral europeo. Para tener una prueba concreta de lo anterior, baste decir que, por ejemplo, mientras en el primer trimestre de 2001 los ocupados en nuestro país representaban el 10,7% del total de ocupados en la UE, ahora equivalen a 12,7%. También es ilustrativa la comparación con los datos de Alemania: hace cinco años, las personas con empleo en nuestro país equivalían al 40,8% de los ocupados en dicho país, en tanto que ahora significan el 50,9%.
En el tercer trimestre Polonia e Italia también experimentarían subidas interanuales en la cantidad de ocupados en los dos grupos de edad. En el caso polaco se destaca que exhibiría los mayores incrementos porcentuales en el empleo juvenil en los dos trimestres proyectados (5,8% y 4,5%, respectivamente). No obstante, la creación interanual de puestos de trabajo para jóvenes que mostraría Italia en el tercer trimestre conlleva la importancia de quebrar tres años seguidos de declive en el empleo de este grupo de edad.
En Alemania proseguiría la contratación de mano de obra juvenil simultánea a la pérdida de empleo de adultos. Esa dicotomía se haría más notable porque en el tercer trimestre el 56% de los nuevos puestos de trabajo de la UE para menores de 25 años de edad se habría creado en el país germano (un total de 126.000 nuevas plazas, con un avance interanual de 3,1%).

3. Tasa de Desempleo
3.1. TASA DE DESEMPLEO TOTAL
3.1.1. Datos del primer trimestre

La tasa de desocupación media del grupo de siete países considerados se situó en 9,2%, medio punto porcentual por debajo del nivel que tenía en el primer trimestre de 2005.
Nuestro país experimentó un descenso más marcado que dicho promedio, de 1,1 puntos porcentuales, con lo que su tasa de paro se ubicó en 9,1%.
Junto con España, Alemania, Francia y Polonia pudieron reducir sus respectivas proporciones de parados. Polonia se destacó por conseguir la mayor reducción interanual en esta variable, de 1,3 puntos porcentuales, no obstante lo cual su tasa de paro, de 17,6%, permanece como la más elevada de nuestro conjunto de siete países.
El caso inverso al polaco fue el de Reino Unido, que a pesar de registrar el mayor incremento interanual (medio punto porcentual), aún ostenta la menor tasa de desempleo de los países analizados (5,2%, la más elevada en diez trimestres).

3.1.2. Proyecciones para el segundo y tercer trimestres de 2006

La característica principal de las previsiones para los próximos dos trimestres es que las variaciones interanuales, tanto subidas como caídas, tenderían a suavizarse.
En el caso de la tasa promedio de los siete países, se producirían descensos en cada uno de los trimestres proyectados. Los mismos serían de 4 décimas interanuales en el segundo trimestre (que dejaría la tasa de paro en 8,8%) y de 2 décimas en el tercero (con la tasa en cuestión ubicándose en 8,7%, que sería el menor valor desde el cuarto trimestre de 2001).
España, Alemania, Francia y Polonia exhibirían descensos interanuales en los dos trimestres proyectados. En el caso concreto de nuestro país, la tasa de desocupación cedería 7 décimas en junio (hasta 8,6%) y una décima más en septiembre, con lo que llegaría a 8,4%, su menor valor desde el tercer trimestre de 1979.
Polonia volvería a registrar las caídas más pronunciadas, de 1,5 y 1,3 puntos porcentuales, respectivamente, en los trimestres proyectados. De ese modo, su tasa de desocupación alcanzaría a 16,1% en septiembre, su menor valor en seis años.
Reino Unido, Italia y Portugal, por su parte, mostrarían suaves aumentos interanuales en sus respectivas proporciones de personas sin empleo. Lo significativo del caso portugués es que podría estar llegando a su fin el ciclo alcista que condujo la tasa de paro desde 4% en el tercer trimestre de 2001 a 7,7%, que es el nivel proyectado para septiembre próximo.

3.2. TASA DE DESEMPLEO POR GRUPOS DE EDAD
3.2.1. Datos del primer trimestre

La tasa de desocupación correspondiente a los menores de 25 años experimentó por segundo trimestre consecutivo un descenso más marcado que la tasa de paro de los mayores de esa edad. De ese modo, parece haberse iniciado una suave tendencia hacia la convergencia de ambas tasas.
Concretamente, la proporción de parados de menos de 25 años de edad en el conjunto de siete países fue 19,2% en el primer trimestre, 8 décimas por debajo que un año antes. Paralelamente, los adultos registraron una tasa de desempleo media de 7,9%, con un descenso interanual de 4 décimas.
Todos los países, con la única excepción de Reino Unido, exhibieron declives en sus respectivas tasas de desocupación juvenil. Polonia se destacó por haber logrado el mayor descenso, de 3,6 puntos porcentuales, con lo que la variable comentada se situó en 35,8%.
Por su parte, España también logró una contracción significativa, que alcanzó a 3,1 puntos porcentuales. Con ella, ya se encadenan siete trimestres consecutivos con caídas interanuales en la tasa de paro de jóvenes, que en el primer trimestre se situó en 18,7%.
El Reino Unido, a pesar de haber mostrado, tal como se señaló, la única subida interanual en la proporción de menores de 25 años parados, no dejó por ello de ostentar el privilegio de tener la menor tasa de desempleo juvenil. En el primer trimestre, la misma fue 13%, 1,1 puntos porcentuales más que un año atrás.
En cuanto a la tasa de desocupación de personas de 25 y más años de edad, la evolución fue más heterogénea. En este caso fueron tres los países que experimentaron incrementos interanuales (Reino Unido, Portugal e Italia), mientras que los restantes cuatro países consiguieron descensos de diversa magnitud. Si tenemos en cuenta que los tres países en los que creció la proporción de adultos desocupados son justamente los que muestran las menores tasas de paro de personas de 25 y más edad, cabe plantear la hipótesis de que se trate de un primer paso hacia una convergencia en este terreno.
Alemania se distinguió por haber alcanzado el descenso interanual de mayor magnitud, de 1 punto porcentual, con lo que la tasa de desempleo de adultos cayó hasta 8,3%. Polonia mostró el segundo declive más significativo, de 9 décimas, hasta 15,1%. A pesar de ello, la de Polonia permanece como la más elevada de nuestro conjunto de países. Nuestro país, por su parte, exhibió una reducción interanual de 8 décimas, que permitió ubicar la proporción de adultos que buscan empleo en el 7,8%, en tanto que en Francia la variable comentada se situó en 8,2%, con una merma interanual de medio punto porcentual. También en lo referente a la proporción de adultos parados el mayor incremento correspondió al Reino Unido. En esta ocasión, el aumento respecto del primer trimestre del año pasado fue de medio punto porcentual. Aún así, la tasa de paro de adultos británica, de 3,8%, permanece, por amplio margen, como la más reducida del grupo de países considerados en este informe. Portugal e Italia, ambos con una tasa de desempleo de 6,9% para las personas de 25 y más edad, tuvieron aumentos interanuales de 3 y 2 décimas, respectivamente. 3.2.2. Proyecciones para el segundo y tercer trimestres de 2006 Nuestras proyecciones anticipan que la tasa de paro juvenil podría mostrar disminuciones interanuales de mayor magnitud que la indicada para el primer trimestre. Simultáneamente, la proporción de adultos sin empleo moderaría su descenso, hasta mostrar en septiembre próximo el mismo nivel que un año antes. Concretamente, en junio, la tasa de desocupación juvenil sería 18,9% (contracción interanual de 9 décimas). Tres meses más tarde la misma se ubicaría en 18,7% (descenso interanual de un punto porcentual). Este último sería su menor nivel desde finales de 2002. Con excepción de Italia y Reino Unido, todos los países podrían registrar descensos interanuales en la tasa de paro juvenil en los dos próximos trimestres. Una vez más, las caídas más pronunciadas corresponderían a Polonia. En el segundo trimestre, la reducción interanual de la proporción de menores de 25 años en situación de desempleo sería de 4,6 puntos porcentuales, al tiempo que en el tercero, dicha caída alcanzaría a 3,6 p.p. De ese modo, la tasa en cuestión se ubicaría, respectivamente, en 34% y 31,6%. España experimentaría los segundos declives en orden de magnitud, al ceder su tasa de paro juvenil hasta 17,9% en junio (caída interanual de 2,5 puntos porcentuales) y 17% en septiembre (contracción de un p.p.). Esta última previsión constituiría el mejor resultado en 28 años. Del resto de países se destacan los descensos interanuales previstos para la tasa de paro juvenil en Portugal, de 4 décimas en el segundo trimestre (hasta 14,9%) y de 8 décimas en el tercero (que la situaría en 15,8%). De confirmarse esta previsión, Portugal comenzaría a revertir la fase ascendente de esta variable, que se inició a mediados de 2000. En Reino Unido, la proporción de jóvenes sin empleo sería 14,2% en septiembre próximo, el mismo nivel que en ese mes de 2005. Es importante mencionar el proceso de convergencia que también se verifica en el desempleo de menores de 25 años. En el tercer trimestre de 2003, por ejemplo, el diferencial entre la mayor tasa de paro juvenil (41,4%, de Polonia) y la menor (10,4%, de Alemania), era de 31 puntos porcentuales, con la media de los siete países situada en 19,2%. Nuestras previsiones para el mismo trimestre de este año señalan un promedio similar (el ya mencionado 18,7%), pero una mayor proximidad entre la tasa más elevada (31,6%, de Polonia) y la más reducida (14,2%, de Reino Unido). El diferencial entre ambas sería 17,4 puntos porcentuales. Con relación a la tasa de paro de personas de 25 años o más, puede decirse que las previsiones replican en gran medida los resultados comentados del primer trimestre. Otra vez, Reino Unido, Portugal e Italia sufrirían incrementos interanuales, al tiempo que Alemania, Francia y Polonia experimentarían lo contrario. La mayor novedad está vinculada a las previsiones para España, que tras un descenso interanual en junio, podría registrar una leve subida en septiembre. En efecto, proyectamos una tasa de desempleo de adultos de 7,4% para el primero de esos meses (caída de 4 décimas), y un nivel de 7,2% para septiembre (incremento de 1 décima). De verificarse lo anterior, se pondría fin a una serie de trece trimestres consecutivos sin aumentos en esta variable. Los descensos en la proporción de adultos sin ocupación volverían a estar encabezados por Polonia, que en el tercer trimestre mostraría una tasa de paro de adultos de 13,9%, nueve décimas por debajo que en el mismo período de 2005. Por el contrario, los aumentos más pronunciados corresponderían a Reino Unido e Italia, que en el tercer trimestre del año observarían subidas interanuales de 4 décimas. En el caso británico, la tasa de desempleo de personas de 25 y más años de edad se situaría en 3,6%, mientras que la correspondiente a Italia quedaría establecida en 6%. 4. Salarios Reales

4.1. Salarios Reales
4.1.1. Datos del primer trimestre
La remuneración media de los siete países analizados tuvo en el primer trimestre una mejora interanual de 0,6% en términos reales (es decir, descontado el efecto de la inflación). Esto sugiere una tendencia de desaceleración respecto de los trimestres previos ya que, en el primer trimestre del año pasado el aumento interanual de los salarios reales fue 0,8%, en tanto que en el mismo periodo de 2004 alcanzaba a 1,3%. No todos los países mostraron una evolución positiva en sus remuneraciones reales. De hecho, podemos distinguir entre tres situaciones diferentes. En primer lugar, España y Alemania, que exhibieron una caída interanual en su salario real. En el otro extremo se encuentran Polonia, Reino Unido y Francia, con mejoras salariales superiores a la media europea. Finalmente, Italia y Portugal, que experimentaron modestos avances con relación al primer trimestre del año pasado. En nuestro país, la caída del salario real medio fue de 0,5%. De ese modo ya se encadenan seis trimestres consecutivos con reducciones interanuales en el poder adquisitivo del salario que, con la disminución mencionada, ahora se encuentra apenas 0,4% por encima del valor real que tenía en 1997. Desde esta perspectiva amplia, el salario real promedio de España es el que exhibe la peor evolución de los siete países. En Alemania la contracción resultó aún más marcada, de 1%. Además, se trató de la séptima reducción interanual consecutiva. Aún así, el salario medio real alemán tiene en la actualidad un poder de compra que es 6,5% superior al de 1997. El c