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Situación del
mercado
laboral
europeo al
primer
trimestre de
2006
por
José Ramón Pin,
Ángela Mª
Gallifa y
Diego Barceló.
Junio de 2006
Euroíndice
Laboral IESE –
Adecco (EIL)
Estado de
situación del
mercado
laboral
europeo1
al primer
trimestre de
2006.
Proyecciones
para los dos
trimestres
posteriores.
1.1. Datos del primer
trimestre
El Euroíndice Laboral
IESE-Adecco (de aquí
en más, EIL) alcanzó en el
primer trimestre un valor
de 71,8 puntos, con
un incremento interanual
de 0,3%. Si tenemos en
cuenta que en los
últimos siete trimestres
el EIL ha oscilado en
torno a valores similares
a los actuales (la
media de ese lapso es
también de 71,8 puntos),
podemos concluir que el
mercado laboral europeo
encuentra dificultades
para seguir progresando y
permanece estancado en el
área baja del rango de
valores considerado bueno.
El incremento de la
ocupación (de 1%
interanual), el descenso
de la tasa de desempleo
(que ahora se encuentra en
9,2%, cinco décimas menos
que un año antes), así
como la reducción del paro
femenino y juvenil (hasta
10% y 19,2%,
respectivamente),
contribuyeron
positivamente a la
calificación del EIL.
Sin embargo, esas
aportaciones fueron
neutralizadas en amplia
medida por un deterioro en
la mejora de la
productividad media del
trabajo (el aumento
interanual de 0,8% del
primer trimestre es
inferior al 1,1% que se
registraba hace un año),
la reducción del
diferencial positivo entre
productividad media y
salarios reales y un
incremento interanual de 8
décimas en la proporción
de parados de larga
duración dentro del total
de desocupados, que
alcanzó a 41,2%.
El EIL español
avanzó 5,5%, con lo que
encabezó los incrementos
y marcó un nuevo
máximo histórico. La
base de este progreso fue
amplia, ya que todas las
variables contribuyeron
positivamente con
excepción de Rendimiento
(relación entre
productividad y salarios
reales). En particular,
fueron relevantes las
aportaciones derivadas del
crecimiento del empleo así
como la reducción de la
proporción de parados de
largo plazo, que cayó 3,5
puntos porcentuales hasta
26,1%.
También se destacaron los
avances de los indicadores
alemán (de 5,4%,
hasta 76,2 puntos) e
italiano (que alcanzó
a 63,4 unidades, con una
mejora interanuales de
3,7%). Si bien el
resultado obtenido por
Italia significó un
nuevo máximo, no ha sido
suficiente para abandonar
el área de valores
regulares.
Polonia,
Portugal, Francia
y Reino Unido,
por el contrario,
experimentaron retrocesos
interanuales. El de mayor
magnitud fue el del EIL
polaco, que se retrajo
7,3% hasta 57,4 puntos,
el peor resultado de su
serie histórica que,
además, lo ubica como el
único país en el rango
de valores malo.
Los descensos de los
EIL de Portugal
(cayó 3,3%) y de
Francia (retrocedió
2,8%) no tuvieron mayores
repercusiones por cuanto
en ambos casos se
mantuvieron en la zona de
valores buena. Sin
embargo, sí puede
apuntarse que, tal como
ocurrió hasta comienzos de
2005, el indicador de
Portugal volvió a situarse
por encima de su similar
francés.
El EIL británico,
por su parte, se redujo
2,5%. Aunque fue el
descenso menos pronunciado
y que tampoco impide a
Reino Unido continuar
liderando la
clasificación, tiene el
efecto de confirmar a este
país, por segundo
trimestre consecutivo, en
la zona de valores buena,
cuando hasta el tercer
trimestre de 2005
acumulaba dos años de
permanencia solitaria en
el rango de calificaciones
muy buena.
1.2.
Proyecciones para el
segundo y tercer
trimestres de 2006
Tras un descenso
interanual de 0,4% en el
segundo trimestre, el
EIL promedio del conjunto
de países considerados
podría registrar un alza
de 1% en el trimestre
posterior. De
confirmarse esta
previsión, el EIL
alcanzaría un valor de
72,9 puntos, el más
elevado de la serie
histórica, con lo que
podría comenzar a salirse
favorablemente del
estancamiento al que
aludíamos anteriormente.
La evolución positiva que
experimentaría el EIL
también puede
observarse desde la
perspectiva de los países
estudiados. En efecto,
mientras en el primer
trimestre cuatro de los
siete países mostraban
descensos interanuales en
sus calificaciones,
nuestras proyecciones
señalan que en el segundo
trimestre exhibirían
caídas tres países
(Francia, Reino Unido y
Polonia). Un trimestre
después, las reducciones
en la puntuación sólo
afectarían a dos países
(Francia y Reino Unido).
Mientras que en el
segundo trimestre Alemania
lideraría los avances,
con un incremento de 3,4%
que situaría su EIL
en 75,8 unidades, en el
tercero sería Portugal
el que ostentaría el
crecimiento interanual de
mayor magnitud (+6%, con
el EIL en 75,1 puntos).
Las razones principales de
esa mejoría serían, en
Alemania, un sostenido
avance de la productividad
laboral, en tanto que en
el caso luso la mejora de
la relación entre los
salarios reales y la
productividad.
El EIL español también
experimentaría aumentos
interanuales en los dos
trimestres proyectados.
En el segundo trimestre,
se situaría en 76,7 puntos
(incremento de 2,1%), al
tiempo que en el
tercero se ubicaría en
78,2 unidades (subida
de 4%). Lo relevante de
las previsiones atinentes
al EIL de nuestro
país es que no sólo
determinarían sucesivos
nuevos máximos sino que
por primera vez serían
los segundos más elevados,
sólo superados por el
EIL de Reino Unido.
Del resto de países,
merece mencionarse que el
ascenso interanual
previsto para el EIL
polaco durante el
tercer trimestre (+5,3%,
que lo llevaría a 62,3
puntos) le permitiría
abandonar el área de
valores malo y pasar a
cohabitar con Italia
dentro del rango
considerado regular.
2.
Empleo
2.1.
EMPLEO TOTAL Y DESEMPLEO
2.1.1. Datos del primer
trimestre
La dinámica del mercado
laboral europeo continúa
siendo positiva,
ya que el número de
puestos de trabajo que se
crea alcanza para dar una
ocupación a todos aquellos
que deciden sumarse al
mercado de trabajo y,
además, hacer lo propio
con una parte de quienes
se encuentran
desempleados.
Más aún, considerando los
datos agregados de los
siete países analizados,
se observa un mayor vigor
en la expansión del número
de ocupados. En el primer
trimestre, el aumento
interanual en la cantidad
de personas con empleo fue
de 1.560.000 (+1%), el
más significativo de los
últimos cuatro trimestres.
Las nuevas ocupaciones
fueron distribuidas en
porciones similares entre
819.000 individuos que
decidieron incorporarse al
mercado de trabajo (+0,5%;
aumento de la población
económicamente activa) y
740.000 personas que
pudieron escapar de la
situación de desempleo
(-4,6%).
La caída en el número de
desocupados es la más
pronunciada en casi cinco
años.
Los 907.000 puestos de
trabajo creados en nuestro
país
(+4,9%
interanual) equivalieron
al 58% del incremento
del empleo en el conjunto
de países estudiado.
No obstante, ese
porcentaje representa una
moderación respecto del
trimestre anterior, cuando
España aportó 7 de
cada 10 nuevas
ocupaciones.
Por eso, a pesar de ser el
país que más nuevo empleo
aporta, no es España
sino Francia y
Alemania los que
explican la aceleración en
la incorporación de mano
de obra. En el país galo
hubo una expansión de
77.000 en el número de
ocupados (+0,3%), que si
bien es una cifra pequeña
tiene la importancia de
haber quebrado una serie
de ocho trimestres
consecutivos con
destrucción neta de
empleo.
En Alemania, en
cambio, la pérdida de
puestos de trabajo
prosiguió, hecho que le
valió ser el único de
nuestro grupo de siete
países que no incorporó
mano de obra. Su
contribución al mayor
incremento de la ocupación
se debe a que redujo
marcadamente la pérdida de
puestos de trabajo: en
tanto en el primer
trimestre hubo una caída
interanual de 73.000
ocupados (-0,2%), en el
último trimestre de 2005
la disminución había sido
de 161.000 (-0,4%).
Por otra parte, aunque
paradójico por la
mencionada pérdida de
puestos de trabajo, fue
Alemania el que más vio
reducirse su grupo de
desocupados. La
reducción fue de 447.000
personas (caída interanual
de 10,5%), que aunque no
obtuvieron un empleo
dejaron de considerarse
desocupados por abandonar
la búsqueda de un empleo
(en otros términos, se
retiraron del mercado de
trabajo). Así, 6 de
cada 10 personas que
salieron de la situación
de paro en los últimos
doce meses se encuentran
en Alemania.
La reducción en el número
de parados no fue
generalizada. En Italia,
Portugal y Reino
Unido, a la par que se
expandió la ocupación,
también creció la cantidad
de desempleados. Fue el
último de estos tres
países el que registró el
incremento más
significativo en la
cantidad de parados, que
alcanzó a 184.000 personas
en términos interanuales
(+13,1%), el peor
resultado en al menos una
década.
2.1.2.
Proyecciones para el
segundo y tercer
trimestres de 2006
El aumento
interanual del número de
personas ocupadas en el
conjunto de siete países
observados sería
ligeramente mayor al
verificado en el primer
trimestre. A finales de
junio habría 1.684.000
personas con trabajo más
que un año antes
(+1,1%), mientras que en
septiembre el aumento
respecto a igual mes del
2005 sería de 1.704.000
ocupados (+1,1%).
Esa creación de puestos de
trabajo permitiría que
todos aquellos que
comiencen la búsqueda de
un empleo lo consigan,
al tiempo que también
disminuiría el número de
parados. Sin embargo,
la disminución del
colectivo de personas sin
empleo se moderaría,
hasta llegar a septiembre
próximo con una
contracción interanual de
129.000 (-0,9%), que sería
la más reducida en nueve
trimestres.
La tenue aceleración en la
incorporación de mano de
obra sería el resultado de
la mayor expansión en los
contingentes de ocupados
en Alemania,
Francia e Italia,
que más que
compensarían la moderación
prevista para España.
Para nuestro país
se proyectan
incrementos interanuales
de 804.000 ocupados para
el segundo trimestre
(+4,3%) y de 724.000 para
el trimestre posterior
(+3,8%), con lo que
España volvería a
realizar la aportación más
significativa de nuevos
empleos. Sin embargo, se
extendería la tendencia
declinante en ese rol: la
previsión para septiembre
equivaldría al 42% de
los empleos creados en
Europa, la menor
proporción en cinco años.
Del resto de países lo más
destacable es que
Alemania podría poner fin
a su ciclo de pérdida de
puestos de trabajo,
con una muy modesta
incorporación de mano de
obra (variación interanual
de 92.000 empleos en
septiembre; +0,2%). No
obstante, el país germano
continuaría exhibiendo la
singularidad de ver
disminuir su población
activa.
En Francia podría
consolidarse la
recuperación del empleo,
con aumentos interanuales
en el número de ocupados
en junio (93.000; +0,4%) y
septiembre (110.000;
+0,4%). A pesar de lo
modesto de estas cifras,
la proyección para el
tercer trimestre sería el
mejor resultado en 11
trimestres.
Todos los países, con la
única excepción de
Polonia, mostrarían
una evolución del
colectivo de parados menos
favorable en septiembre
próximo de la que
exhibieron en marzo
último. En el caso
específico español,
en septiembre podría
registrarse un aumento
interanual de 51.000
parados (+2,9%), que sería
el primero desde el
segundo trimestre de 2004.
El mayor incremento
interanual en la cantidad
de personas sin empleo lo
experimentaría Reino
Unido, que en
septiembre próximo
mostraría uno de 116.000
(+7,7%), con el que su
colectivo de parados
volvería a superar los
1.600.000 personas, algo
que no ocurre desde
mediados de 2002.
2.2. EMPLEO
POR GRUPOS DE EDAD
2.2.1. Datos del primer
trimestre
Tal como ha
ocurrido de forma
ininterrumpida a los largo
de los últimos dos años,
la creación total de
empleo puede desagregarse
en una reducción en el
número de ocupados menores
de 25 años y un incremento
en el grupo de personas
con empleo mayores de
dicha edad.
Sin embargo, los
resultados del primer
trimestre fueron para los
jóvenes más benignos de lo
que venían siendo, ya que
la pérdida interanual de
empleo fue de 44.000
plazas (-0,3%), la menor
disminución en dos años.
Los adultos, por su parte,
se beneficiaron con
1.603.000 nuevas
ocupaciones (+1,2%).
España y Polonia fueron
los únicos dos países que
incorporaron trabajadores
en ambos grupos de edad.
Para ambos grupos, la
aportación española fue la
más significativa.
En efecto, nuestro país
registró un aumento
interanual de 62.000
menores de 25 años
ocupados (+3,2%), que
aunque resulta un
incremento menos marcado
que el de los dos
trimestres anteriores,
fue, como se dijo, la
expansión más
significativa entre los
países observados. En
cuanto al empleo de
adultos, España añadió
846.000 personas de ese
grupo de edad a la
ocupación (aumento
interanual de 5,1%). Este
número implica que el 53%
de los nuevos empleos en
Europa para personas de 25
y más años de edad
surgieron en España.
Francia, Italia, Portugal
y Reino Unido vieron
reducir sus respectivos
grupos de jóvenes con
ocupación, al tiempo que
incrementaron la
contratación de adultos.
De estos cuatro países, la
mayor contracción en el
empleo juvenil
correspondió a Italia, con
una caída interanual de
68.000 puestos (caída
interanual de 4,3%).
Italia, al igual que
Francia, ya acumula diez
trimestres consecutivos
con pérdida interanual de
empleo de menores de 25
años.
Desde una perspectiva más
larga, Italia y Portugal
son los que sufren el
retroceso más marcado en
el empleo de jóvenes. Por
ejemplo, en Italia, hay en
la actualidad 1.492.000
jóvenes ocupados, 24%
menos que en el primer
trimestre de 1998. El
declive es aún mayor en
Portugal, donde los
461.000 menores de 25 años
que hoy trabajan
significan un 30% menos
que hace 8 años.
Alemania experimentó una
dinámica diferente de la
del resto, ya que fue el
único caso en que, en
términos interanuales, el
número de jóvenes ocupados
aumentó al tiempo que el
de adultos con ocupación
disminuyó. Aunque el
crecimiento en el
contingente de menores de
25 años con empleo fue
mínimo (3.000 puestos;
+0,1%), resulta relevante
porque interrumpe cuatro
años continuados de
pérdida de ocupación de
jóvenes.
2.2.2.
Proyecciones para el
segundo y tercer
trimestres de 2006
Las
previsiones para el
conjunto de siete países
considerados en este
informe correspondientes a
los dos próximos
trimestres anticipan la
importante novedad de una
posible recuperación en el
empleo juvenil. En efecto,
tanto en junio como en
septiembre podrían
verificarse incrementos en
el número de ocupados de
ambos grupos de edad, algo
que no ocurre desde el
primer trimestre de 2004.
Incluso, en el tercer
trimestre la ocupación
juvenil crecería más
deprisa que la
correspondiente a adultos.
En el segundo trimestre
del presente año, el grupo
de menores de 25 años con
ocupación contaría con
109.000 integrantes más
que un años antes (+0,7%),
aumento que un trimestre
más tarde alcanzaría a
223.000 (+1,4%).
Por su parte, el
contingente de personas de
25 y más años de edad con
empleo en el grupo de
siete países sumaría
1.576.000 personas en
junio (+1,2%) y 1.482.000
(+1,1%) en septiembre.
España volvería a crear
empleo para los dos grupos
de edad, aunque en ambos
casos con un ritmo que se
iría atenuando. En junio,
el crecimiento interanual
en la cantidad de jóvenes
con empleo sería de 53.000
individuos (+2,7%), al
tiempo que el
correspondiente a adultos
alcanzaría a 750.000
personas (+4,4%). Tres
meses después, los
incrementos serían de
34.000 en el caso de los
menores de 25 años (+1,6%,
la menor incremento en 6
trimestres) y 689.000 para
aquellos con 25 y más años
de edad (+4%, el aumento
menos pronunciado en 9
trimestres).
A pesar de la
ralentización en el
incremento del empleo,
España seguiría ostentando
el aumento más veloz en la
contratación de adultos.
Ese liderazgo, que ya se
extiende por cerca de 10
años, va modificando
lentamente la relevancia
de nuestro país en el
mercado laboral europeo.
Para tener una prueba
concreta de lo anterior,
baste decir que, por
ejemplo, mientras en el
primer trimestre de 2001
los ocupados en nuestro
país representaban el
10,7% del total de
ocupados en la UE, ahora
equivalen a 12,7%. También
es ilustrativa la
comparación con los datos
de Alemania: hace cinco
años, las personas con
empleo en nuestro país
equivalían al 40,8% de los
ocupados en dicho país, en
tanto que ahora significan
el 50,9%.
En el tercer trimestre
Polonia e Italia también
experimentarían subidas
interanuales en la
cantidad de ocupados en
los dos grupos de edad. En
el caso polaco se destaca
que exhibiría los mayores
incrementos porcentuales
en el empleo juvenil en
los dos trimestres
proyectados (5,8% y 4,5%,
respectivamente). No
obstante, la creación
interanual de puestos de
trabajo para jóvenes que
mostraría Italia en el
tercer trimestre conlleva
la importancia de quebrar
tres años seguidos de
declive en el empleo de
este grupo de edad.
En Alemania proseguiría la
contratación de mano de
obra juvenil simultánea a
la pérdida de empleo de
adultos. Esa dicotomía se
haría más notable porque
en el tercer trimestre el
56% de los nuevos puestos
de trabajo de la UE para
menores de 25 años de edad
se habría creado en el
país germano (un total de
126.000 nuevas plazas, con
un avance interanual de
3,1%).
3. Tasa de
Desempleo
3.1. TASA DE DESEMPLEO
TOTAL
3.1.1. Datos del primer
trimestre
La tasa de
desocupación media del
grupo de siete países
considerados se situó en
9,2%, medio punto
porcentual por debajo del
nivel que tenía en el
primer trimestre de 2005.
Nuestro país experimentó
un descenso más marcado
que dicho promedio, de 1,1
puntos porcentuales, con
lo que su tasa de paro se
ubicó en 9,1%.
Junto con España,
Alemania, Francia y
Polonia pudieron reducir
sus respectivas
proporciones de parados.
Polonia se destacó por
conseguir la mayor
reducción interanual en
esta variable, de 1,3
puntos porcentuales, no
obstante lo cual su tasa
de paro, de 17,6%,
permanece como la más
elevada de nuestro
conjunto de siete países.
El caso inverso al polaco
fue el de Reino Unido, que
a pesar de registrar el
mayor incremento
interanual (medio punto
porcentual), aún ostenta
la menor tasa de desempleo
de los países analizados
(5,2%, la más elevada en
diez trimestres).
3.1.2.
Proyecciones para el
segundo y tercer
trimestres de 2006
La
característica principal
de las previsiones para
los próximos dos
trimestres es que las
variaciones interanuales,
tanto subidas como caídas,
tenderían a suavizarse.
En el caso de la tasa
promedio de los siete
países, se producirían
descensos en cada uno de
los trimestres
proyectados. Los mismos
serían de 4 décimas
interanuales en el segundo
trimestre (que dejaría la
tasa de paro en 8,8%) y de
2 décimas en el tercero
(con la tasa en cuestión
ubicándose en 8,7%, que
sería el menor valor desde
el cuarto trimestre de
2001).
España, Alemania, Francia
y Polonia exhibirían
descensos interanuales en
los dos trimestres
proyectados. En el caso
concreto de nuestro país,
la tasa de desocupación
cedería 7 décimas en junio
(hasta 8,6%) y una décima
más en septiembre, con lo
que llegaría a 8,4%, su
menor valor desde el
tercer trimestre de 1979.
Polonia volvería a
registrar las caídas más
pronunciadas, de 1,5 y 1,3
puntos porcentuales,
respectivamente, en los
trimestres proyectados. De
ese modo, su tasa de
desocupación alcanzaría a
16,1% en septiembre, su
menor valor en seis años.
Reino Unido, Italia y
Portugal, por su parte,
mostrarían suaves aumentos
interanuales en sus
respectivas proporciones
de personas sin empleo. Lo
significativo del caso
portugués es que podría
estar llegando a su fin el
ciclo alcista que condujo
la tasa de paro desde 4%
en el tercer trimestre de
2001 a 7,7%, que es el
nivel proyectado para
septiembre próximo.
3.2. TASA
DE DESEMPLEO POR GRUPOS DE
EDAD
3.2.1. Datos del primer
trimestre
La tasa de
desocupación
correspondiente a los
menores de 25 años
experimentó por segundo
trimestre consecutivo un
descenso más marcado que
la tasa de paro de los
mayores de esa edad. De
ese modo, parece haberse
iniciado una suave
tendencia hacia la
convergencia de ambas
tasas.
Concretamente, la
proporción de parados de
menos de 25 años de edad
en el conjunto de siete
países fue 19,2% en el
primer trimestre, 8
décimas por debajo que un
año antes. Paralelamente,
los adultos registraron
una tasa de desempleo
media de 7,9%, con un
descenso interanual de 4
décimas.
Todos los países, con la
única excepción de Reino
Unido, exhibieron declives
en sus respectivas tasas
de desocupación juvenil.
Polonia se destacó por
haber logrado el mayor
descenso, de 3,6 puntos
porcentuales, con lo que
la variable comentada se
situó en 35,8%.
Por su parte, España
también logró una
contracción significativa,
que alcanzó a 3,1 puntos
porcentuales. Con ella, ya
se encadenan siete
trimestres consecutivos
con caídas interanuales en
la tasa de paro de
jóvenes, que en el primer
trimestre se situó en
18,7%.
El Reino Unido, a pesar de
haber mostrado, tal como
se señaló, la única subida
interanual en la
proporción de menores de
25 años parados, no dejó
por ello de ostentar el
privilegio de tener la
menor tasa de desempleo
juvenil. En el primer
trimestre, la misma fue
13%, 1,1 puntos
porcentuales más que un
año atrás.
En cuanto a la tasa de
desocupación de personas
de 25 y más años de edad,
la evolución fue más
heterogénea. En este caso
fueron tres los países que
experimentaron incrementos
interanuales (Reino Unido,
Portugal e Italia),
mientras que los restantes
cuatro países consiguieron
descensos de diversa
magnitud. Si tenemos en
cuenta que los tres países
en los que creció la
proporción de adultos
desocupados son justamente
los que muestran las
menores tasas de paro de
personas de 25 y más edad,
cabe plantear la hipótesis
de que se trate de un
primer paso hacia una
convergencia en este
terreno.
Alemania se
distinguió por haber
alcanzado el descenso
interanual de mayor
magnitud, de 1 punto
porcentual, con lo que la
tasa de desempleo de
adultos cayó hasta 8,3%.
Polonia mostró el
segundo declive más
significativo, de 9
décimas, hasta 15,1%. A
pesar de ello, la de
Polonia permanece como la
más elevada de nuestro
conjunto de países.
Nuestro país, por su
parte, exhibió una
reducción interanual de 8
décimas, que permitió
ubicar la proporción de
adultos que buscan empleo
en el 7,8%, en tanto que
en Francia la
variable comentada se
situó en 8,2%, con una
merma interanual de medio
punto porcentual. También
en lo referente a la
proporción de adultos
parados el mayor
incremento correspondió al
Reino Unido. En esta
ocasión, el aumento
respecto del primer
trimestre del año pasado
fue de medio punto
porcentual. Aún así, la
tasa de paro de adultos
británica, de 3,8%,
permanece, por amplio
margen, como la más
reducida del grupo de
países considerados en
este informe. Portugal
e Italia, ambos
con una tasa de desempleo
de 6,9% para las personas
de 25 y más edad, tuvieron
aumentos interanuales de 3
y 2 décimas,
respectivamente. 3.2.2.
Proyecciones para el
segundo y tercer
trimestres de 2006
Nuestras
proyecciones anticipan que
la tasa de paro juvenil
podría mostrar
disminuciones interanuales
de mayor magnitud que
la indicada para el primer
trimestre.
Simultáneamente, la
proporción de adultos sin
empleo moderaría su
descenso, hasta
mostrar en septiembre
próximo el mismo nivel que
un año antes.
Concretamente, en
junio, la tasa de
desocupación juvenil sería
18,9% (contracción
interanual de 9 décimas).
Tres meses más tarde la
misma se ubicaría en
18,7% (descenso
interanual de un punto
porcentual). Este último
sería su menor nivel
desde finales de 2002.
Con excepción de Italia
y Reino Unido,
todos los países podrían
registrar descensos
interanuales en la tasa de
paro juvenil en los dos
próximos trimestres. Una
vez más, las caídas más
pronunciadas
corresponderían a
Polonia. En el segundo
trimestre, la reducción
interanual de la
proporción de menores de
25 años en situación de
desempleo sería de 4,6
puntos porcentuales, al
tiempo que en el tercero,
dicha caída alcanzaría a
3,6 p.p. De ese modo, la
tasa en cuestión se
ubicaría, respectivamente,
en 34% y 31,6%. España
experimentaría los
segundos declives en orden
de magnitud, al ceder
su tasa de paro juvenil
hasta 17,9% en junio
(caída interanual de 2,5
puntos porcentuales) y
17% en septiembre
(contracción de un p.p.).
Esta última previsión
constituiría el mejor
resultado en 28 años.
Del resto de países se
destacan los descensos
interanuales previstos
para la tasa de paro
juvenil en Portugal,
de 4 décimas en el segundo
trimestre (hasta 14,9%) y
de 8 décimas en el tercero
(que la situaría en
15,8%). De confirmarse
esta previsión,
Portugal comenzaría a
revertir la fase
ascendente de esta
variable, que se inició a
mediados de 2000. En
Reino Unido, la
proporción de jóvenes sin
empleo sería 14,2%
en septiembre próximo, el
mismo nivel que en ese mes
de 2005. Es importante
mencionar el proceso de
convergencia que también
se verifica en el
desempleo de menores de 25
años. En el tercer
trimestre de 2003, por
ejemplo, el diferencial
entre la mayor tasa de
paro juvenil (41,4%, de
Polonia) y la menor
(10,4%, de Alemania),
era de 31 puntos
porcentuales, con la media
de los siete países
situada en 19,2%. Nuestras
previsiones para el mismo
trimestre de este año
señalan un promedio
similar (el ya mencionado
18,7%), pero una mayor
proximidad entre la tasa
más elevada (31,6%, de
Polonia) y la
más reducida (14,2%,
de Reino Unido). El
diferencial entre ambas
sería 17,4 puntos
porcentuales. Con relación
a la tasa de paro de
personas de 25 años o más,
puede decirse que las
previsiones replican en
gran medida los resultados
comentados del primer
trimestre. Otra vez,
Reino Unido,
Portugal e Italia
sufrirían incrementos
interanuales, al tiempo
que Alemania,
Francia y Polonia
experimentarían lo
contrario. La mayor
novedad está vinculada a
las previsiones para
España, que tras un
descenso interanual en
junio, podría registrar
una leve subida en
septiembre. En efecto,
proyectamos una tasa de
desempleo de adultos de
7,4% para el primero de
esos meses (caída de 4
décimas), y un nivel de
7,2% para septiembre
(incremento de 1 décima).
De verificarse lo
anterior, se pondría
fin a una serie de trece
trimestres consecutivos
sin aumentos en esta
variable. Los
descensos en la proporción
de adultos sin ocupación
volverían a estar
encabezados por Polonia,
que en el tercer trimestre
mostraría una tasa de paro
de adultos de 13,9%, nueve
décimas por debajo que en
el mismo período de 2005.
Por el contrario, los
aumentos más pronunciados
corresponderían a Reino
Unido e Italia,
que en el tercer trimestre
del año observarían
subidas interanuales de 4
décimas. En el caso
británico, la tasa de
desempleo de personas de
25 y más años de edad se
situaría en 3,6%, mientras
que la correspondiente a
Italia quedaría
establecida en 6%.
4. Salarios Reales
4.1. Salarios Reales
4.1.1. Datos del primer
trimestre
La remuneración media de
los siete países
analizados tuvo en el
primer trimestre una
mejora interanual de 0,6%
en términos reales (es
decir, descontado el
efecto de la inflación).
Esto sugiere una tendencia
de desaceleración respecto
de los trimestres previos
ya que, en el primer
trimestre del año pasado
el aumento interanual de
los salarios reales fue
0,8%, en tanto que en el
mismo periodo de 2004
alcanzaba a 1,3%. No todos
los países mostraron una
evolución positiva en sus
remuneraciones reales. De
hecho, podemos distinguir
entre tres situaciones
diferentes. En primer
lugar, España y
Alemania, que
exhibieron una caída
interanual en su salario
real. En el otro extremo
se encuentran Polonia,
Reino Unido y
Francia, con mejoras
salariales superiores a la
media europea. Finalmente,
Italia y
Portugal, que
experimentaron modestos
avances con relación al
primer trimestre del año
pasado. En nuestro
país, la caída del salario
real medio fue de 0,5%.
De ese modo ya se
encadenan seis trimestres
consecutivos con
reducciones interanuales
en el poder adquisitivo
del salario que, con la
disminución mencionada,
ahora se encuentra
apenas 0,4% por encima del
valor real que tenía en
1997. Desde esta
perspectiva amplia, el
salario real promedio de
España es el que exhibe la
peor evolución de los
siete países. En
Alemania la
contracción resultó aún
más marcada, de 1%.
Además, se trató de la
séptima reducción
interanual consecutiva.
Aún así, el salario medio
real alemán tiene en la
actualidad un poder de
compra que es 6,5%
superior al de 1997. El
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