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Los médicos merecen un
trato más digno
por Jorge Coronel.
Secretario
de Asuntos Universitarios
y Científicos de la
Confederación Médica de la
República Argentina (Comra).nota de opinión
publicada en el diario La
Nación (Arg.) 21/09/2005
Cuando observamos una
población y su estado de
salud, vemos una dimensión
de la calidad de vida de
los pueblos. La salud es
un componente fundamental
del desarrollo y, al mismo
tiempo, un resultado de
ese proceso.
Sin embargo, para mantener
el estado de salud, además
de los múltiples factores
de los cuales depende, se
encuentran como eje
fundamental los recursos
humanos. Estos son los
actores principales,
responsables de que se
puedan implementar los
cambios que las políticas
de Salud necesitan para
llevar a cabo las reformas
de los sistemas
sanitarios, según las
necesidades de la
población, a fin de
disminuir las iniquidades.
Sin embargo, vemos con
preocupación cómo se ha
deteriorado el prestigio
de los profesionales, con
gran segmentación de éstos
y evidenciando
desigualdades dentro de un
mismo sector.
A la vez, ha disminuido el
poder adquisitivo de los
médicos, con una exagerada
pauperización de los
haberes que dependen del
subsector público. Los
reclamos salariales en
distintos hospitales de
nuestro país reflejan las
condiciones laborales en
que se encuentran. Debido
a esta situación, muchos
migran a otros subsectores.
Aquellos que buscan
ingresos más dignos,
encuentran la salida en el
multiempleo, lo que trae
aparejado un menor grado
de compromiso
institucional donde
desempeñan sus tareas y el
no sentirse valorizados,
con la consecuente pérdida
de motivación para
realizar actividades
esenciales.
Si a esto le sumamos la
falta de una ley de
carrera profesional
hospitalaria, en la cual
estén contemplados no sólo
los estímulos económicos,
sino aquellos que
promuevan la educación
médica continua y
permanente, sistemas de
capacitación, incentivos
para la superación
laboral, para la
dedicación a la
investigación y a la
docencia, en un ámbito de
trabajo que le asegure el
desarrollo personal, todo
esto atenta contra las
condiciones dignas de
trabajo que los
profesionales se merecen.
La voz de los trabajadores
debe ser escuchada y
tenida en cuenta.
Luchar por un trabajo
digno es fundamental para
el progreso social. Este
derecho está contemplado
en el artículo 14 bis de
nuestra Constitución
Nacional y en la
Declaración Universal de
Derechos Humanos que, en
su artículo 23, establece
que toda persona tiene
derecho a condiciones
equitativas y
satisfactorias de trabajo
y a una remuneración que
le asegure una existencia
conforme a la dignidad
humana.
El Pacto de San José de
Costa Rica dice que toda
persona tiene derecho a
que se respete su
integridad física,
psíquica y moral y agrega
que nadie debe ser
sometido a tratos crueles,
inhumanos o degradantes.
Además, toda persona tiene
derecho al respeto de su
honra y al reconocimiento
de su dignidad.
Sin embargo, algunas
autoridades en los
ministerios de Salud de
las provincias parecen
haber olvidado estos
principios, ya que someten
a los trabajadores a
ejercer en condiciones
laborales límites,
recibiendo sueldos
indignos, con contratos
por tiempo indefinido, sin
aportes previsionales,
manteniéndolos en la
incertidumbre de la
inestabilidad laboral, sin
tener expectativas ciertas
de una carrera
hospitalaria, dejando de
lado lo que consagra
nuestra Constitución
Nacional en el artículo 14
bis, donde se refiere a
las condiciones
equitativas de labor.
Al trabajar de esta
manera, el médico está
sometido a una presión y
tensión psicológica
sistemática durante un
tiempo prolongado, similar
al acoso moral en el que
una persona ejerce
violencia psicológica en
forma recurrente por largo
tiempo en el lugar de
trabajo (mobbing), con la
finalidad de destruir las
redes de comunicación,
arruinar su reputación,
perturbar el ejercicio de
sus labores y lograr que
esa persona abandone el
lugar de trabajo con
destrucción de la imagen
pública y de la carrera
profesional.
Es así como se ve
degradada la integridad
física, psíquica y moral
del médico, con pérdida de
respeto por su honra, sin
reconocimiento de su
dignidad, constituyendo un
verdadero acoso moral.
La Confederación Médica de
la República Argentina -Comra-
viene reclamando desde
hace varios años una
asignación correcta y
transparente de los
recursos económicos a los
hospitales y centros de
atención, para preservar
la salud y posibilitar la
atención de la enfermedad.
También ha pedido el
reconocimiento de la
carrera hospitalaria,
denunciando los contratos
"basura". Ha reclamado,
aranceles mínimos dignos,
la resolución de leyes que
protejan a los médicos
contra la industria de los
juicios de responsabilidad
médica, y la posibilidad
de participación activa
por parte de nuestras
entidades en las políticas
de recursos humanos.
De otra manera, sólo
obtendremos profesionales
cada día más desmotivados,
alienados en su trabajo,
limitados en su
creatividad para dar
soluciones, que tengan
escasa conciencia de
valores y de la dignidad
que implica su actividad,
y que se mantengan
fragmentados, ajenos a la
responsabilidad que la
sociedad espera de ellos.
La única forma de lograr
cambios en los sistemas de
salud es por medio del
consenso entre todos los
actores del sector.
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