Limitaciones de la planificación

Publicado por LosRecursosHumanos.com el 27 de marzo de 2008

La planificación, también tiene sus limitaciones. No es la respuesta a todos los problemas de dirección y gestión, sino que también presenta insuficiencias algunas de las más importantes que se mencionan a continuación:

-Los acontecimientos no siempre pueden ser controlados:
La previsión no es ninguna ciencia exacta y los planes basados en predicciones incorrectas pueden acabar fracasados. en el caso del modelo de coches Edsel, coincidió una recesión económica con la introducción del automóvil y el desastre fue de los que ni siquiera una empresa con el poderío de Ford es capaz de evitar. Acontecimientos inesperados, unidos a acciones gubernamentales (como pueden ser la cancelación de contratos) o actuaciones imprevisibles de los sindicatos, son factores que subrayan la incertidumbre del futuro y que crean un riesgo en la planificación.

-Resistencia interna:
Dentro de las empresas hay secciones que pueden manifestarse como áreas potenciales de resistencia y con ello frustran la planificación. Los individuos tienden a resistirse al cambio, y los cambios que acompañan a la planificación pueden ser contrarrestados por esta inclinación humana. El Presidente Kennedy solía decir, cuando se le presentaba un proyecto para su aprobación: "Sí, lo apruebo, pero el Departamento de Estado no me secundará". Aquí queda ejemplificado el conocido problema de muchos ejecutivos al tratar de lograr que se haga algo, cuando se encuentra resistencia en el interior de una organización. Como dijo alguien con sentido del humor es intentar empujar algo atado con una cuerda. Los viejos modos de hacer las cosas, las viejas normas, los antiguos procedimientos, los métodos tradicionales llegan a asentarse y atrincherarse de forma tal que resulta difícil modificarlos. Cuanto más crecen las empresas, tanto mayor es la cuantía del escombro envejecido con que se tropieza. Unos viejos métodos que subrayan la actuación -en cuanto a las ganancias- a corto plazo, pueden desviar con toda facilidad los planes a largo plazo.

-La planificación es cara:
La dedicación que la planificación global requiere, aunque sea la de una empresa media, supone un gran esfuerzo, requiere tiempo y dinero desde los estudios preliminares. Planificar es caro y exige la total aplicación de los directivos, de manera constante a un examen o módulo de coste-beneficio. No es posible trasladar cuantitativamente esta inversión tan costosa y a tan largo plazo como puede ser un plan corporativo pero hay que tener presente la idea porque no es difícil acabar con costes que excedan a los posibles beneficios.

-Las crisis presentes:
Los planes corporativos globales y a largo plazo no siempre sirven para salir de una crisis repentina, como se especificaba antes los problemas de la constructora de aviones Douglas Aircraft Co. a finales de 1966 son ejemplos de cuanto decimos. En el tercer trimestre de 1966, la empresa tenía un déficit de 17 millones de dólares, a pesar del retraso de pedidos que ascendía a dos mil millones de dólares. Eran muchas las causas de este problema, pero básicamente se debía a que la Douglas había vendido demasiados aviones comerciales de diferentes modelos con lo que se alteraba la producción en cadena por los retrasos en la entrega de motores o piezas. Además la Douglas vendía demasiado baratos algunos de sus modelos. Los costes se le escaparon de las manos. He aquí un tipo de problema que la planificación debía haber impedido y que no hizo. Una vez planteado el problema,  su solución era una fusión, una inyección importante de nuevo capital y un esfuerzo por alcanzar un mejor control de tiempos y costes de producción.

-La planificación es difícil:
Planificar es un trabajo difícil que requiere un elevado nivel de imaginación, capacidad analítica, creatividad y vigor para elegir algo y comprometerse a ello. la dirección tiene que presionar y exigir el máximo rendimiento a su staff y a sus inmediatos subordinados. Los talentos necesarios para ello son limitados en números y el mantenimiento de una planificación de alta calidad es difícil de conseguir. Pero si no se cumplen estas condiciones, en vez de ser una salvación el plan constituirá un fracaso. Según ha indicado Kirby Warren (1962, p.11) "Si se realiza el máximo esfuerzo y no se llega a alcanzar del todo la perfección, los que están implicados, sabiendo que se espera de ellos un esfuerzo máximo, reflexionarán y quizá se estimulen pero donde no se exige el máximo y se aceptan en cambio esfuerzos de menor entidad, los primeros que se dan cuenta de que no se espera gran cosa de nuestros planes "son los que están trabajando en los mismos. He ahí una de las razones clave de la mala planificación".