|
Liderazgo por
valores ¿El
deber ser o el
ser por deber?
por
Lic. Emilio Oberst
Licenciado
Relaciones del
Trabajo,
Universidad de
Buenos Aires (U.B.A.)
Posee una gran
trayectoria en
el área
Recursos
Humanos y
actualmente
asesora a
varias
empresas como
consultor
privado.
De negrero a
socio: "Allá
por 1562, el
capitán John
Hawkins había
arrancado
trescientos
negros de
contrabando de
la Guinea
portuguesa. La
reina Isabel
se puso
furiosa: "Esta
aventura
-sentenció-
clama la
venganza del
cielo". Pero
Hawkins le
contó que en
el Caribe
había
obtenido, a
cambio de los
esclavos, un
cargamento de
azúcar,
pieles, perlas
y jengibre. La
reina perdonó
al pirata y se
convirtió en
su socia
comercial."
del libro "Úselo
y Tírelo", de
Eduardo
Galeano,
editorial
Planeta, 1994.
Ética y
negocios
¿Premios a la
conciencia
ética
empresaria?
¿Especialistas
en ética
Corporativa?
¿Oficinas de
tiempo
completo
dedicadas a la
gestión ética?
¿Talleres de
ética en las
empresas? Sí,
efectivamente.
Hoy podemos
decir que ya
esto es una
realidad. Se
pueden seguir
dando ejemplos
e indicios
claros de que
algo está
pasando y que
además está
creciendo
explosiva y
sostenidamente.
Por supuesto,
no estamos
hablando aún
de que esto
esté
sucediendo en
nuestro país,
pero sabemos
-por
experiencia-
que si esta
realidad se
está
consolidando
en USA y
Europa, tarde
o temprano
estará entre
nosotros.
Para muchos,
hablar de
ética
empresaria es
una utopía. Se
dice: "ética y
negocios son
como el agua y
el aceite",
"el hombre es
malo por
naturaleza",
"la
supervivencia
del más
fuerte"; por
supuesto
excusas para
justificar
ciertos
comportamientos.
Pero, está
claro que las
presiones
competitivas
obligan a las
firmas a
tratar a su
personal de
modo de
diferenciarse
de las
prácticas del
pasado. Si se
suma que están
cada vez más
bajo la lupa
del público
encabezado por
las
Organizaciones
No
Gubernamentales
(ONG) , no es
de
sorprenderse
que responder
a cuestiones
éticas se
convertirá en
una
responsabilidad
de la empresa
y en parte del
trabajo de
todo jefe.
En Europa y
EE.UU., las
empresas
tienen un
incentivo
especial para
ser
"virtuosas":
el deseo de
evitar
castigos
legales. Pero
la ley no es
lo único que
las motiva El
temor a ser
desenmascaradas
por las ONG,
los clientes
internos y/o
externos, o
los medios ha
dado un
impulso aún
mayor a la
ética de los
negocios.
¿Por qué
invertir en la
ética?
Básicamente,
hay dos
motivos
para que las
empresas se
preocupen de
"invertir" en
cuestiones
éticas. Una es
anticiparse a
las malas
conductas para
no crear un
escándalo
público,
encuadrado en
el marco
legal. La
otra, la cual
es más
trascendente y
fundamental,
es la
confianza. Una
empresa que no
cuenta con la
confianza de
sus empleados,
socios,
clientes y
proveedores,
sufrirá
perjuicios
mucho más
graves. La
reputación de
ser confiable
resulta más
importante.
Claro, que uno
reflexiona: a
los malos no
siempre les va
mal y a los
buenos no
siempre les va
bien. Sin
embargo, las
empresas
internacionales
están
sometidas a
una creciente
presión para
que sus
conductas de
negocios se
adecuen a
códigos
éticos. Las
sanciones por
mal proceder
empresarial se
van volviendo
cada vez más
duras y las
exigencias son
cada vez
mayores. Se
podrían dar
varios
ejemplos de
multas a
empresas por
sumas
millonarias,
pero como
sobran los
casos que han
tomado estado
público, no es
necesario dar
nombres.
El
comportamiento
ético en una
empresa no es
una moda,
muchas de las
grandes
corporaciones
ya lo han
entendido y
trabajan
activamente en
este sentido.
Las conductas
morales se
transforman en
beneficios
tangibles para
la
organización,
para los
individuos que
la integran
y para la
comunidad en
la cual se
inserta.
Los códigos
de ética
¿Para qué
sirven los
códigos de
ética? Son
simplemente
reglas
preestablecidas
que tienen
como propósito
general guiar
el
comportamiento
de los
miembros de
una
organización.
esto en muchos
casos se hace
extensivo a
clientes,
proveedores,
contratistas,
etc. Lo que
expresan son
principios que
dicen qué
debemos hacer,
qué es lo
correcto y qué
no lo es. Los
códigos de
ética son el
producto de
una decisión
del management
de hacer
públicas las
pautas con las
que quieren
identificar a
su empresa y
orientar las
conductas de
los miembros
de su
organización.
Se podría
decir que
funcionan
también como
un marco
regulatorio de
las relaciones
internas de
sus miembros y
de éstos con
el entorno.
Evidentemente
la ética está
orientada a
resultados
esperados.
¿Quién
lidera la
gestión ética?
Incorporar
el liderazgo
por valores
-ser modelo de
comportamiento
ético- como
estilo de
conducción o
de gestión
empresaria se
está
convirtiendo
en un
imperativo
para la
competencia
global.
Tomar el
concepto de
ética
empresaria
como parte del
concepto de
responsabilidad
social es sin
ninguna duda
una tendencia
que va a
prevalecer.
Pero, ¿quién
debería
coordinar o
liderar esta
gestión
interna en la
empresa?
¿Legales?
¿Auditoría?
¿Dirección
general?
¿Recursos
Humanos?
¿Comité de
Ética?
Todo directivo
debe actuar
como modelo de
comportamiento
ético porque
esa es la base
de la
predicación.
Nadie puede
pretender que
los empleados
adopten un
comportamiento
que los
propios
directivos no
son capaces de
mantener
frente
sí mismos.
De lo que sí
debemos estar
seguros los
especialistas
de recursos
humanos es que
el tema no no
es ajeno y que
debemos
trabajar
incansablemente
ayudando a
incorporar un
claro
liderazgo por
valores en
nuestras
organizaciones,
cada uno desde
el rol o nivel
de
responsabilidad
en que pueda
intervenir
para crear o
fortalecer un
sistema de
valores
institucional.
¿Qué
implica la
gestión por
valores?
Uno de los
principales
desafíos que
actualmente
presentan las
organizaciones
es el de
incorporar y
mantener un
modelo de
gestión
integrado y
que además sea
compartido y
aceptado por
todos los
integrantes de
la empresa. Es
fundamental
para ello,
incorporar un
marco claro y
transparente a
través del
diseño de un
Directorio de
Valores
Compartidos
con las
conductas
deseadas
(buenas
prácticas) y
no deseadas
(malas
prácticas)
claramente
diferenciadas,
con claros
indicadores de
gestión que
midan el
impacto en el
negocio de las
conductas de
las personas.
Debe ser una
propuesta
integradora y
sumamente
eficaz
elaborada
necesariamente
con la
participación
de todos los
que componen
la
organización.
Sus reglas de
juego deben
ser
compartidas
por todos los
integrantes de
la
organización;
y son ellos
quienes deben
detectar las
conductas y
corregirlas,
como así
también
evitarlas y
superarlas.
Beneficios
y por dónde
empezar
La Gestión
por Valores
tiene como
gran ventaja
que ayuda a
consolidar los
procesos y
proyectos
estratégicos
de la
Compañía, con
rápidas
mejoras y
beneficios
para la
empresa.
Incorporando,
por ejemplo,
valores como
compromiso,
servicio,
lealtad,
cooperación
-entre otros-
lleva a
rápidos y
efectivos
resultados
(mejora de
procesos,
aumento de la
motivación,
reducción de
conflictos,
calidad de
servicio,
trabajo en
equipo, entre
otros).
El proceso de
implementación
es simple,
claro,
transparente y
motivador; con
lo cual
rápidamente se
inserta y
comienza a
andar. Se
puede iniciar
en toda la
Compañía en
cascada o a
través de
proyectos
pilotos. Se
recomienda, si
no se puede
trabajar
integralmente,
iniciarlo en
sectores que
actúan como
clientes
-proveedores
internos, ya
que son muy
medibles los
beneficios a
corto plazo.
También, en el
diseño o
revisión de
procesos,
proyectos,
políticas,
procedimientos,
sistemas (ej.
atención al
cliente,
evaluación del
desempeño,
toma de
decisiones,
reuniones,
negociaciones,
etc.). Sólo es
cuestión de
empezar.
Reflexiones
finales
Todo
problema se
transforma en
un tema
filosófico
cuando es
llevado al
extremo y esto
implica que
casi todo
puede ser
considerado
desde el punto
de vista
filosófico. La
ética, como
ciencia, se
centra en el
estudio de los
objetos
morales en
todas sus
formas y se
define como la
rama de la
filosofía que
se ocupa de
indagar,
analizar y
especular
sobre "lo
moral". Las
teorías éticas
son
desarrolladas
para
comprender los
aspectos
morales y
trabajar sobre
los principios
implícitos de
la vida, guiar
y orientar el
pensamiento
crítico y
aportar una
herramienta de
análisis de
cuestiones.
La ética
resulta
entonces un
saber
pragmático,
orientado a
determinar en
función del
objetivo de la
acción cuál
debería ser el
hábito a
desarrollar y
aquellos
valores por
los que
convendría
orientarse.
El proceso de
análisis de
las cuestiones
éticas no es
simple y
tampoco
conduce
siempre a
conclusiones
evidentes y
definitivas;
pero las
organizaciones
tienen una
responsabilidad
ineludible, no
sólo porque
sus
actividades
repercuten en
forma directa
sobre la
sociedad sino
también porque
los objetivos
que persiguen
son sociales,
por y para la
sociedad en
que se
insertan y por
ello, las
actividades
empresarias y
económicas
constituyen un
proyecto
compartido e
implican
necesariamente
siempre un
proceso
social.
Ningún
esfuerzo
realizado por
difundir un
comportamiento
ético en una
empresa
fructificará y
será viable si
no se
encuentra
respaldado por
la Dirección y
una cultura
propia de la
organización.
La ética se
construye paso
a paso. Ser
ético es un
rasgo que hay
que ganarse.
Perderlo es
fácil,
mantenerlo es
difícil.
La brecha
entre lo que
se dice y hace
siempre va a
existir. Lo
importante es
achicar el
gap.
La ética es
responsabilidad
de todos. |