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La creación de
un líder
global
por
Manfred FR
Kets de Vries
en "La conducta del
directivo". Ed.
Deusto.
Bilbao,
España. 1996
"La batalla
de Waterloo se
ganó en los
campos de
juego de Eton"
Duque de
Wellington
"Mira por
encima de tu
hombro de vez
en cuando para
ver si alguien
te sigue"
Henry Gilmer
En la
actualidad, es
sabido que las
fronteras
desaparecen
cada vez más,
las prácticas
protectoras
comerciales
son cada vez
menos
aceptadas y
los negocios
son un juego
que se
desarrolla en
el terreno
internacional.
Por esto es
que las
organizaciones
globales
necesitan otro
tipo de líder
para ser
dirigidas:
personas
capaces de
superar las
barreras
nacionales y
culturales.
Pero las
características
de un líder
global tal vez
sean conocidas
por todos
nosotros.
Existen
publicadas más
de setenta
definiciones
de liderazgo y
en el idioma
inglés hay más
de 18.000
palabras que
se utilizan
para describir
los diversos
rasgos de un
líder.
Las
características
más
reconocidas
por los
expertos para
un liderazgo
eficaz son:
conciencia de
las cosas,
energía,
inteligencia,
dominio,
confianza en
si mismo,
actitud
abierta a la
novedad,
estabilidad
emocional y
conocimientos
relevantes
sobre la
tarea. Estas
cualidades son
aplicables a
todos los
líderes,
globales o no,
pero los
líderes
globales,
cuentan con
características
específicas
que
complementan
las
anteriores.
Un líder
global debe
tener un
sólido
conocimiento
de la
situación
política y
socioeconómica
internacional.
Quienes
dominan
firmemente la
historia
cultural y
económica de
distintos
países tienen
más
posibilidades
de triunfar
como líderes
globales que
los ejecutivos
"cabeza en la
arena" que no
ven más allá
de su propia
empresa. Los
altos
ejecutivos
trotamundos
poseen un
destacable
conocimiento
de la historia
económica y
cultural de
los países en
que están
trabajando.
Segundo, los
líderes
globales
necesitan
poseer una
doble dosis de
sensibilidad
interpersonal
y transcultural.
Con la
explosión de
empresas del
sector
servicios, la
sensibilidad
interpersonal
se ha hecho
cada vez más
importante.
Pero con el
surgimiento de
la empresa
global no
basta con la
sensibilidad
intrapersonal.
Es fundamental
una auténtica
afinidad por
otras
culturas,
junto con una
buena
capacidad de
observación y
de escucha.
En resumen el
líder global
debe tener un
sentido de la
relatividad
cultural. El
líder debe
comprender que
no hay una
sola forma de
hacer las
cosas.
Cada vez se ve
más claramente
que la
integración y
transferencia
de prácticas
de otras
culturas
produce un
efecto
sinergético.
Para triunfar
es necesario
razonar
globalmente y
actuar
localmente.
Personas como
Carlo de
Benedetti, de
la empresa
Olivetti y
Percy Barnevik
de ABB son
buenos
ejemplos de
este nuevo
líder. Han
vivido en
otras
culturas,
tienen gran
sensibilidad
hacia ellas y
saben la forma
de utilizar
los puntos
fuertes de
cada una de
esas culturas
para su mejor
provecho.
Otro factor es
la necesidad
de tener un
sólido sentido
de si mismo.
Las personas
que triunfan
en el entorno
global saben
quienes son y
conocen sus
raíces. Por
esto, pueden
adaptarse a
las nuevas
situaciones o
a las nuevas
culturas sin
perder su
sentido de
identidad.
Uno de los
peligros de no
tener una
identidad
estable, es el
impulso por
"volverse
nativo"
cuando van al
extranjero.
Una persona
que actúa de
esta manera es
una especie de
camaleón que
deja de lado
totalmente su
herencia
originaria.
Otra reacción
que puede
darse es la de
pensar que la
otra cultura
puede destruir
nuestro propio
sentido de
identidad
cultural. Esta
persona
terminará
aislada de ese
entorno
desconocido.
Como suele
ocurrirles a
los ejecutivos
japoneses que
viven en el
extranjero.
Los ejecutivos
más eficaces
son los que
conservan el
sentido de sus
propias raíces
culturales y,
a la vez,
adoptan
prácticas de
la otra
cultura.
Otra capacidad
del líder
global, es el
interés para
hablar otro
idioma. Pero
muchos
angloparlantes
se niegan a
hacer el
esfuerzo de
aprender el
idioma de la
cultura en la
que viven. No
deben olvidar
que la esencia
de una cultura
queda
reflejada en
su idioma.
Existe siempre
la discusión
sobre si el
líder nace o
se hace, pero
la mayoría de
estos debates
siempre llega
a punto
muerto.
La verdad
probablemente
estará en un
punto medio.
Los factores
genéticos,
tales como la
fuerza
fisiológica y
el nivel de
energía
ayudan. Tener
mala salud no
será de ayuda,
sin embargo el
desarrollo de
las
capacidades de
liderazgo a
temprana edad
es
fundamental.
Depende
claramente de
la clase de
educación que
se recibe
desde niño. La
infancia es
una etapa
fundamental
que pocas
veces se trata
en
artículos
sobre
liderazgo.
La facilidad
con la que un
niño trata con
extraños
depende de la
seguridad del
vínculo
hijo-madre. Es
a una edad muy
temprana
cuando se
establecen los
cimientos de
la forma en
que los
adultos se
enfrentarán a
situaciones
desconocidas.
Una de las
ventajas que
ayudan al
líder global
es haber
tenido
contacto con
otras culturas
desde muy
joven. Los
hijos de
padres
procedentes de
culturas
diferentes
gozan de esa
ventaja. Lo
mismo puede
decirse de los
hijos de
diplomáticos o
de hijos de
expatriados
que crecen en
una cultura
extraña.
Ayudan también
participar en
programas de
intercambio en
otros países,
desarrollando
de esta manera
el interés por
otras
culturas.
Cuando
entrevisto a
líderes
globales y les
pregunto donde
aprendieron a
liderar, me
cuentan
anécdotas de
cuando tenían
veintitantos o
treinta años y
fueron
enviados a
Argentina,
Taiwán,
Australia o
Canadá para
levantar una
fábrica o
reorganizar
una oficina de
ventas.
Por último, el
líder global
debe ser
humilde. Es
fácil sentirse
endiosado
cuando se
viaja en
primera clase
y te reciben
con un "Salve
el Jefe" en
varias partes
del mundo.
Sentido de la
humildad,
sentido de la
humanidad y
sentido del
humor, son
siempre
características
claves, del
líder global. |