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La imagen personal y la
gestión de los recursos
humanos
La imagen personal en
la empresa. Cómo crear
y mejorar tu reputación en
el ámbito laboral. por
Paul Rosenfeld, Robert
Giacalone y Catherine A.
Riordan. Thomson Spain.
2003
El control de las
cualidades positivas
No basta con poseer
grandes cualidades;
también debemos tener
control sobre ellas
(La Rochefoucauld)
La cita de La
Rochefoucauld parte de dos
premisas básicas: que las
grandes cualidades son
positivas y que el control
de las mismas es esencial.
ello nos hace plantearnos
varias cuestiones
interesantes. Por ejemplo,
¿cuales son las "grandes
cualidades"? ¿Está
hablando el autor de
cualidades físicas (como
un cuerpo bien formado) o
de atributos psicológicos
como la motivación y la
capacidad? ¿El concepto de
grandeza es subjetivo y
está determinado por las
concepciones de cada uno?
¿Quien define la grandeza?
¿Las cualidades se definen
por sí mismas, es la
jerarquía organizacional
la que las decide, por
consenso, o bien ciertas
tradiciones sociales? Si
un individuo que posee
esas cualidades no obtiene
grandes logros, ¿quien
tiene la culpa? ¿El
directivo? ¿El empleado?
¿Los autores de este
libro?
Estos son algunos de los
interrogantes que se
plantean a diario los
directivos de recursos
humanos, implícita y
explícitamente. Estas
preguntas hacen referencia
a las funciones básicas
del departamento de
recursos humanos
(reclutamiento, selección,
formación y valoración) y
son una fuente de
confusión y frustración
para el directivo de
RR.HH. ¿Por qué? en
nuestra opinión, esos
interrogantes representan
llamadas a la opinión
basadas en las
percepciones de los
directivos de RR.HH. sobre
sus empleados. Son
percepciones que no se
suelen basar en en
información de primera
mano sobre el rendimiento
y las capacidades del
empleado, sino en la
impresión que tenga el
directivo de RR.HH. sobre
ese empleado; una
impresión a la que el
empelado ha contribuido
mediante en buen o mal uso
de la I.P. (imagen
personal).
Para los directivos de
RR.HH. la IP es un
instrumento muy poderoso
que debe entenderse a la
perfección. Los empleados
no son meros observadores
pasivos de sus destinos en
la organización, sino que
son actores en el drama de
la vida organizacional.
Así, los intentos de los
empleados de crear
imágenes de sí mismos y de
su rendimiento deben ser
parte del proceso general
evaluado por el directivo
de recursos humanos. Por
ejemplo, los directivos de
RR.HH. deben tener en
cuenta que es incorrecto
considerar las
evaluaciones del
rendimiento como
indicadores del
rendimiento real. Por el
contrario, las
evaluaciones del
rendimiento representan
una matriz compleja del
rendimiento real, moderada
por la imagen personal del
evaluado (que está
interesado en causar una
imagen personal positiva),
la Imagen Personal del
evaluador (cuyo interés es
causar una impresión
positiva basada en l
apercepción de la
justicia, la equidad,
etc.) y muchos otros
factores (Villanova
y Bernardin, 1989; 1991).
Así, los directivos de
RR.HH. han de saber cómo y
por qué la Imagen Personal
influye en el proceso de
tomas de decisiones.
Las funciones del área RH
afectan de forma directa y
forzosa las vidas y
carreras de los empelados.
Los directivos de RR.HH.
toman decisiones a diario
que influyen en los
salarios, las promociones,
los despidos y otros
factores que tiene
repercusiones a largo
plazo en las vidas de los
empelados. Lo que se
define como "rendimiento
excelente" o "buenas
relaciones con el cliente"
pertenece a la realidad
social, es decir
una realidad definida
mediante el consenso entre
personas, y no a una
realidad objetiva. (Halle,
1965) Por ejemplo, todos
los empleados presentes en
la reunión que tiene lugar
en en la oficina del
jefe estarían de acuerdo
en que la mesa del jefe
está en su oficina; puede
verificarse físicamente.
La función de
la mesa del jefe es
discutible, pero no así su
existencia. Por el
contrario, la existencia
del rendimiento excelente
es subjetiva por
naturaleza; debe
interpretarse
contrastándola con algún
tipo de estándar. Por
ejemplo, Hillary
distorsiona la
información, ofrece una
buena versión de su
rendimiento mediocre o
aporta pruebas que definen
su rendimiento de forma
que su carrera se vea
beneficiada. Los motivos
de Hillary para hacerlo
dependen en parte del
impacto que tiene sobre
ella la imagen personal
adecuada. Las tácticas de
Imagen Personal (IP) son
esenciales a la hora de
definir el modo en que los
demás perciben el trabajo
de Hillary.
La nueva competencia
Se dice que la capacidad
de uso de la Imagen
Personal es una nueva
competencia (Wexler,
1986). En los siglos
pasados, los trabajadores
elaboraban un producto
tangible que podía
evaluarse por y en sí
mismo. Sin embargo, según
Wexler (1986, págs. 253-4)
A pesar de que cada vez
son menos las personas que
se dedican a la
fabricación de productos
alimenticios, y muchas
menos las que trabajan en
la industria
manufacturera, son cada
vez más...las que se
dedican a generar
productos que no son
tangibles, de hecho,
generan servicios, lo cual
da lugar a un juego
totalmente diferente, un
juego en el que ya no
tiene importancia la
capacidad de luchar con
las cosas, sino la
facultad de dar a conocer
el valor de uno mismo a
los demás.
Los directivos de RR.HH
son los responsables de
validar conocimientos,
potencial y habilidades
que no son tangibles ni
están claramente definidos
o sujetos a la capacidad
del empleado para crear la
impresión de que posee
esas facultades y de que
son útiles, escasas y
excelentes. Por ejemplo,
uno de los autores de este
libro presenció dos
conversaciones entre
profesores de dos
universidades
estadounidenses. En la
primera conversación,
varios profesores cuya
universidad no estaba
vinculada a la Liga Ivy
(grupo de las ocho
Universidades más
prestigiosas de EEUU)
hablaban de una beca a la
creatividad. En la segunda
conversación, un profesor
de una de las
Universidades de la Liga
Ivy ofrecía una
presentación mediocre,
aburrida y hablaba de
varios temas
superficialmente. Sin
embargo, constantemente
hacía referencias a su
Universidad de la Liga Ivy,
a sus compañeros de la
Liga Ivy, y a las "grandes
mentes" de la disciplina,
lo cual nos hace pensar
sutilmente en personas de
la Liga Ivy. ¿Puede
imaginarse lo que salió de
estas conversaciones? Como
era de suponer, el
profesor de la Universidad
que no pertenecía a la
Liga Ivy fue valorado
positivamente por su
público; el profesor de la
Universidad de la Liga Ivy
impresionó a algunas
personas, aunque éstas
admitieron que no habían
entendido mucho de lo que
habían oído. ¿Por qué? Los
miembros del público
estaban impresionados por
sus "credenciales", es
decir, ser profesor en una
Universidad de la Liga Ivy.
"Si está en un lugar como
ese" señaló una persona,
"debe de estar muy
capacitado". El uso de la
Imagen Personal indirecta
(lograr que le asociaran
con la Liga Ivy) dominó la
conversación, y fue la
causa de que la evaluación
del profesor y de su
presentación fuera
positiva.
La imparcialidad en el
ámbito laboral
Los directivos de RR.HH
han de entender la Imagen
Personal para llevar a
cabo sus tareas con
imparcialidad. La
imparcialidad es un
objetivo desde el punto de
vista ético, que establece
lo que es correcto (Arvey
y Renz, 1992) Sin embargo,
la imparcialidad es
deseable por otras razones
que no son sólo éticas.
Una de ellas es que la
falta de imparcialidad
puede producir una
disminución o una
neutralización en la
motivación de los
empleados.
Las gratificaciones que se
distribuyen injustamente o
sin tener en cuenta el
rendimiento del empleado
no favorecen la motivación
(Luthans y Kretiner, 1985)
La IP interesa a los
directivos de RR.HH
porque, si conocen su
funcionamiento, les
permite distinguir el
rendimiento de calidad de
la imagen, y asignar así
los recursos de forma más
justa, basándose en la
sustancia y no en el
estilo. Además, puesto que
las sospechas de
injusticia pueden
perjudicar al clima ético
y a la motivación del
empleado, los directivos
de RR.HH y sus
colaboradores deben
emplear la IP de
forma eficaz para que sus
decisiones parezcan justas
(Feldman y Klich, 1991).
Por ejemplo se acusa a
Ariel de dar prioridad a
algunos de sus empleados a
los que considera
favoritos.
Los empleados se quejan de
que los "clones de Ariel"
reciben la mayoría de las
gratificaciones que
conceden en el
departamento. Cuando hay
oportunidades de
promoción, Ariel
recomienda a Sharon, una
empleada que, según el
consenso del departamento,
es la más calificada para
ese trabajo. Aunque a
Ariel no le cae del todo
bien Sharon, cree que es
la mejor para el puesto.
Para que los demás
consideren que toma sus
decisiones objetivamente y
lo consideren un directivo
justo, Ariel hace su
recomendación.
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