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La imagen de la empresa.
por Joan Costa.
Experto catalán en
Identidad Corporativa
Los signos que integran el
sistema de identidad
corporativa.
La identidad corporativa
es un sistema de signos
visuales que tiene por
objeto
distinguir-facilitar el
reconocimiento y la
recordación- a una empresa
u organización de las
demás. Su misión es, pues,
diferenciar (base de la
noción de identidad),
asociar ciertos signos con
determinada organización y
significar, es decir,
trasmitir elementos de
sentido, connotaciones
positivas; en otras
palabras, aumentar la
notoriedad de la empresa.
Los signos de la identidad
corporativa son de diversa
naturaleza:
Lingüística. El nombre de
la empresa es un elemento
de designación verbal que
el diseñador convierte en
una grafía diferente; un
modo de escritura
exclusiva llamada
logotipo.
Icónica. Se refiere a la
marca gráfica o distintivo
figurativo de la empresa.
La marca pasa por la
heráldica y asume una
función más institucional,
con lo cual se define su
doble carácter
significativo: la marca en
su función comercial
(marketing), e
institucional (imagen
pública). Cualquiera que
sea su forma y su
intencionalidad expresiva,
la marca cristaliza en un
símbolo (un signo
convencional portador de
significados), que cada
vez responde más a las
exigencias técnicas de los
medios.
Cromática. Consiste en el
color, o los olores, que
la empresa adopta como
distintivo emblemático.
Diferencia entre los
conceptos de identidad e
identificación.
Para el sentido común,
identidad equivale a
identificación, pues una y
otra se experimentan
indistintamente. Hasta tal
punto depende una de la
otra, que no pueden
existir por separado, y
así aparecen en la
conciencia como una misma
y única cosa.
Etimológicamente, la
identidad puede expresarse
con una ecuación muy
simple: es el propio ser o
el ente (lo que es, existe
o puede existir) más su
entidad (su esencia, su
forma y valor). La
identidad es, pues, la
suma intrínseca del ser y
su forma, autoexpresada en
el conjunto de los rasgos
particulares que
diferencian a un ser de
todos los demás. En esta
línea de razonamientos, la
idea de identidad supone
la idea de verdad, o de
autenticidad, puesto que
identidad significa, sobre
todo, idéntico a sí mismo:
Identidad: ente + entidad
= sí mismo (idéntico)
La identificación es, por
otra parte, el acto de
reconocer la identidad de
un sujeto, esto es, el
acto de registrar y
memorizar de modo
inequívoco aquello que lo
hace intrínsecamente
diferente de todos los
demás y, al mismo tiempo,
idéntico a sí mismo
(noción de unicidad). La
identificación se produce
en el otro sujeto que se
halla situado en el
extremo opuesto al primero
en un proceso de
comunicación.
La identificación presenta
una secuencia inversa a la
anterior, y es,
esencialmente, más
compleja.
Identificación = rasgos
físicos percibidos +
valores psicológicos
atribuidos =
reconocimiento de la
identidad.
La identidad es algo
consustancial en el
emisor, y a la
identificación como la
acción de percibir y
reconocerlo.
Formación de la imagen
mental.
Tener una imagen mental
supone siempre un proceso
que abarca desde la
percepción del dato
significativo y su
memorización, hasta
sucesivas percepciones y
asociaciones de ideas, y
la configuración de un
estereotipo, el cual rige
finalmente determinadas
conductas.
Tener una imagen implica
la existencia de un
proceso. Dos rasgos
principales sobresalen a
primera vista: la duración
del proceso y la
persistencia de la imagen
en la memoria social.
Puede hablarse de 2
etapas:
En primer lugar, tenemos
un objeto configurado por
una serie de rasgos
propios que lo distinguen
de los demás una condición
esencial del objeto
percibido es su pregnancia
o su impacto.
La percepción supone un
filtrado, o un acceso a
las capas más profundas,
que depende
fundamentalmente de la
fuerza del impacto sobre
la sensación (un impacto
débil es rápidamente
olvidado, en el supuesto
de q llegue a franquear el
filtro), y de la
significación, o la
profundidad psicológica
con que lo percibido
concierne o no al
receptor). Establecidas
las condiciones de
pregnancia y de intensidad
psicológica, el sistema
nervioso central conduce a
la memoria lo que será el
embrión de una imagen del
objeto percibido.
En el 1º eslabón de este
proceso, el objeto es un
estímulo, en el 2º, un
mensaje, en el 3º
una imagen en potencia.
Las percepciones sucesivas
ocasionan a través del
tiempo una re-impregnación
de la memoria, en la cual,
de un modo esencialmente
acumulativo, se construye
la imagen al mismo tiempo
que se desarrolla en ella
todo un sistema de
asociaciones y de valores
que se estabilizan más o
menos en la mente.
La estructura de una
imagen.
La idea de estructura
puede también aplicarse al
análisis de una
construcción mental (una
forma mental o una
imagen).
Todo objeto o fenómeno
observable y enunciable,
es decir toda realidad q
permite ser aislada de su
contexto para estudiarla,
definirla y evaluarla con
independencia de éste,
puede ser estudiada como
estructura, y con ello
comprenderla a través del
análisis conceptual.
La hipótesis
estructuralista se
fundamenta en el principio
de que una totalidad (Gestalt)
puede ser descompuesta en
partes constitutivas. El
todo es más que la simple
suma de las partes da al
concepto de estructura su
verdadero valor: todo
funciona por determinadas
leyes de organización de
sus partes.
El conjunto de los datos
diversos (por ej. En una
máquina de escribir) puede
ser clasificado en 2
grandes grupos: los
elementos de la estructura
y las leyes de estructura,
a lo que la práctica añade
la noción de complejidad
estructural.
Una estructura observada
(objeto, fenómeno,
organización) nos lleva a
interrelaciones más
indirectas con otras
estructuras dependientes.
Cada elemento observado
por separado constituye en
sí mismo una estructura,
el conjunto de algunos de
ellos constituye la
instalación, y las
interrelaciones
funcionales entre ellos
constituyen a su vez otra
estructura: la
organización del trabajo.
Al analista le es
relativamente fácil pasar,
indistinta o
alternativamente, de una
microestructura (la
maquina de escribir) a sus
elementos más simples (las
piezas que la componen), y
de ello a una
macroestructura (el
contexto inmediato de la
maquina de escribir).
Pero cuando lo que nos
interesa entender ya no es
un sistema de objetos
físicos sino un fenómeno
mucho más complejo y
abstracto como lo es la
imagen de una empresa
instalada en la memoria
social, es preciso
recurrir a un
procedimiento que
comprenda una secuencia de
abstracciones. Tales son
consideradas como
artificios en la medida en
que ellas mismas no son
sino un modelo analógico
de la realidad.
Si la identidad visual es
un sistema de signos (o
una estructura de signos)
la imagen a ellos asociada
es un sistema mayor de
signos y de atributos.
Precisiones semánticas a
las que hace mención el
autor cuando intenta
establecer un modelo
conceptual.
Relación lógica que existe
entre los conceptos de
empresa, marca y producto.
Hay un orden de jerarquía
decreciente que va desde
lo único (empresa) a lo
múltiple (productos o
servicios), o de la
organización a la
producción y la gestión. Y
también el enlace que va
de lo más permanente y
duradero hasta lo más
efímero.
Visto por separado es
comprensible que cada uno
de ellos tenga una imagen
determinada, e incluso,
que coexista una identidad
visual que llega a ser
triple. Hablamos de
identidad e imagen de
empresa cuando nos
referimos a la cualidad de
ésta como institución, al
conjunto de sus
actividades de gestión y
de servicio, de sus
atributos de solvencia,
potencia, organización y
eficacia. Esta imagen
generalmente va ligada a
las palabras clave de su
razón social: cuando se
identifica, se lee, se
pronuncia o se piensa en
ella, surge en la mente
una determinada imagen. La
empresa puede
identificarse visualmente
de un modo distinto del
que se identifica a sus
productos. Por otro lado
hablamos de identidad e
imagen de marca, cuando
nos referimos a los signos
verbales y visuales de
identificación (y también
los signos psicológicos)
con los que reconocemos
esta marca.
Hablamos también de
identidad e imagen de
producto para designar de
un modo especial su
posición en el mercado, es
decir, el lugar mental q
ocupa y la valoración de q
es objeto colectivamente
en comparación con otros
productos similares o q
pueden sustituirlo: la
identidad visual del
producto Coca Cola es
diferente a la de Fanta
aunque las 2 proceden del
mismo fabricante.
Lo que es válido
considerar acerca de una
imagen lo es igualmente
para la identificación
visual.
Los conceptos son
comunes, aun cuando los
problemas sean diferentes.
Un mismo nombre designa
simultáneamente:
a) una empresa como
entidad.
b) Una o varias marcas
comerciales.
c) Unos productos.
d) Una garantía del
fabricante.
También se emplean las
primeras letras o sílabas
del nombre de la compañía
como prefijo de las marcas
q comercializa. Es aquí
donde la noción de marca
se generaliza e incluso
alcanza ya no sólo los
elementos verbales (nombre
de marca), sino también
los elementos visuales
(grafismo de marca y
logotipo).
Concepto de marca y sus
distintos niveles.
Una marca es algo muy
complejo que abarca al
mismo tiempo un signo
verbal (nombre de marca),
un signo gráfico (grafismo
de marca) y un signo
cromático (colores propios
de la marca). Y también
comprende aspectos como
psicológicos como la
posición y la valoración.
Es un supersigno (un
conjunto estructurado de
signos).
Niveles:
§ Etimológico.
§ Conceptual.
§ Formal o morfológico.
§ Creativo
§ Estratégico.
§ Económico
§ Legal.
§ Funcional
§ Sociológico
Nivel etimológico:
La idea de marca está
etimológicamente ligada a
la identidad y a la
propiedad, y a la acción
del marcaje de los
objetos, en sus acepciones
de "huella», "rasgo',
'impronta", etc. Es un
signo sensible que
distingue una cosa de
otras para reconocerla,
denotar su origen,
calidad, etcétera.
Así, la marca está
asociada a un propietario
(individuo o grupo
poseedor) y, a través de
ella, éste es identificado
por los demás. La marca,
en tanto que elemento
verbal, posee un doble
sentido desde el punto de
vista de la comunicación:
es bidireccional,
lo cual sólo ocurre en el
nivel fonético. Esto es,
la marca, al ser
verbalizable, es
igualmente nombrable por
el emisor y por el
receptor (lo que no
ocurre, evidentemente, en
el nivel visual, que sólo
tiene una sola dirección:
de emisor a receptor).
Si bien decimos que la
marca es un distintivo de
propiedad, ésta abarca por
igual lo que este
propietario posee y lo que
hace. En la primera
acepción se incluyen las
posesiones del individuo o
de la empresa, las cuales
son señalizadas en
demostración de
pertenencia: su firma o la
marca de fábrica inscrita
en la fachada, pintada en
los vehículos de reparto,
impresa en los membretes.
En la segunda acepción “lo
que hace” se incluyen las
producciones de la empresa
Nivel conceptual
Marca, símbolo, anagrama,
sigla, logotipo, emblema,
alegoría, grafismo de
marca, distintivo de
marca, distintivo gráfico.
El origen del problema
está en la inadecuación de
dos clases diferentes del
lenguaje que se han
llegado a confundir: el
lenguaje discursivo,
verbal -de donde se
han traspuesto los
términos enumerados más
arriba-, y el lenguaje
puramente semiótico o
icónico.
Numerosos autores han
pretendido hallar una
correlación más o menos
exacta entre el lenguaje
verbal y lenguaje visual.
La alegoría, no cabe
dentro del concepto de
identidad visual; por
tanto, lo eliminaremos de
nuestro vocabulario. La
alegoría es una figura
retórica (adorno
artificial del arte de la
expresión o del buen
decir) que consiste en
usar metáforas (figuras de
dicción).
Otro vocablo que debe
suprimirse es el de
emblema, aun cuando sea
una figura de carácter
visual (el emblema se
sitúa en el nivel cultural
para representar
visualmente ideas
abstractas). Ej: balanza,
paloma de la paz.
Logotipo, anagrama,
monograma y sigla son
cuatro conceptos de una
misma raíz alfabética y
gráfica. La sigla, el
anagrama y el monograma
son formas logotipadas.
Del latín logos
(palabra) y tipos
(acuñación), el
logotipo es una
palabra cuajada que forma
una unidad y no una simple
sucesión de letras. El
logotipo juega con los
contactos., enlaces y
superposiciones de sus
letras--., con líneas q
encierran a la palabra
así logotipada. De este
modo, el logotipo pasa del
orden legible al visible.
Con lo que el nombre de
marca adquiere así una
figura participar y
característica.
El anagrama, que posee
asimismo los rasgos
logotipados, es una
palabra que nace de la
combinación de algunas
letras o sílabas del
nombre de marca.
El monograma es la forma
gráfica que toma una
palabra escrita cuando
ésta se construye
enlazando rasgos de unas
letras con otras, e
incluso suprimiendo las
letras que en una palabra
se repiten.
El anagrama y el monograma
pueden ser leídos como una
palabra; en cambio, la
sigla es un conjunto de
iniciales que han de ser
deletreadas
Finalmente, analicemos
estas expresiones ambiguas
y redundantes: grafismo
de marca, distintivo de
marca, distintivo
gráfico. Marca lo son
todos ellos, por cuanto
constituyen la
identidad visual
(signos de identidad de la
marca o, en términos más
exactos, dimensiones
semióticas de la marca).
Grafismos lo son asimismo
todos ellos, puesto que
hablamos de identidad
visual. Todos son
también distintivos por su
función de distinguir y
diferenciar la marca. Por
estas razones, tales
expresiones serán
suprimidas de nuestro
vocabulario.
Otros 2 elementos: el
símbolo (que ha sido
evocado implícitamente en
referencia a la forma
gráfica de la marca) y la
gama cromática (que se
sitúa en un nivel
igualmente visual).
La identidad visual se
compone de: logotipo,
símbolo, gama cromática.
Nivel formal o
morfológico.
La marca es un supersigno.
La marca es
morfológicamente una
combinación de 3 modos
distintos, pero
simultáneos, de expresión;
una superposición de 3
mensajes distintos: uno
semántico (lo que dice),
uno estético (como lo
dice) y uno psicológico
(lo que evoca).
El signo verbal (el nombre
de la marca) posee, como
todo signo del lenguaje
fonético, un signo
alfabético
correspondiente, es decir
la palabra o el nombre
escrito, su grafía. Cuando
esta se escribe con un
rasgo propio y
característico, adquiere
el estatuto de logotipo.
El logotipo posee un
diseño especifico, dotado
de algún rasgo de
inhabitual o exagerado que
lo hace fácilmente
identificable o
memorizable.
El símbolo es de
naturaleza gráfica. Ej la
estrella de Mercedes Benz.
Posee caracteres gráficos
q van desde la
representación icónica más
realista a la más
abstracta.
La gama cromática es otro
de los elementos visuales
tan fuertemente vinculado
al concepto de marca q
llega a ser su equivalente
en muchos casos. Ej: el
amarillo Kodak.
Nivel creativo.
La observación del
nacimiento y desarrollo de
la marca, desde el nivel
creativo, pone de
manifiesto su estructura
actual.
La marca nace de una idea,
en el sentido más pleno
del término.
Esta idea:
Evoca o sugiere cosas
concretas y reales, evoca
o sugiere cosas
fantasiosas, evoca o
sugiere valores
funcionales o
psicológicos; provoca, o
pretende provocar, un
efecto en el receptor, es
expresable en una o varias
palabras, es visualizable.
Nivel estratégico
Una marca es siempre una
estructura -en su sentido
más amplio y exacto.
Entre las comunicaciones
de la empresa más
directamente
estructurantes, tenemos la
identidad visual, el
diseño de productos y
servicios, el packaging,
la publicidad. Entre
estos ítems se establece,
quiérase o no, un sistema
de ataduras. Esta
condición estructurante de
la personalidad visual de
la empresa se establece
siempre que existe un
mínimo de fuerza y de
coherencia entre los
distintos elementos.
La estructura de la marca
se establece de dos formas
distintas:
1. Por asociaciones
aleatorias que el público
hace entre los diversos
elementos simples que
configuran la marca.
2. Por una
organización consciente
por parte de la empresa, o
una programación dirigida,
que conduce a la reducción
de lo aleatorio y, por
tanto, a la eficacia.
Nivel económico.
La marca es un valor
añadido. El precio de
venta también forma parte
de la imagen de la marca.
Cuando los productos o
servicios similares, es
decir, competidores, se
asemejan cada día mas
entre si, es la cualidad
de la marca lo que
establece aquella
diferencia que determina
finalmente las decisiones
de los consumidores.
La noción de good will es
una forma de medida del
valor de una marca. La
medición es siempre
subjetiva.
Nivel legal.
Como elemento de
identidad, las marcas son
objeto de registro en
propiedad, en protección
de su uso exclusivo para
su beneficiario.
Poseer una marca en
propiedad supone haber
realizado 2 clases de
gestiones: concepción,
formalización y registro.
Ambas casos comportan un
itinerario dialéctico:
acertar o no acertar.
Distintos pasos o
gestiones que se incluyen
en el proceso:
Conceptualización,
brainstorming, selección
de nombres de marca,
pruebas, creación gráfica
de los signos de
identidad, proyectos,
selección, pruebas,
ajustes, formas
definitivas, trámites de
registro, descripción,
presentación, sometimiento
a unas normas legales,
comprobación, tiempo de
impugnación o de
aceptación, ajustes.
Alternativas, aprobación,
nuevos trámites,
descripción, presentación,
comprobación, tiempo de
impugnación o de
aceptación.
Nivel funcional.
La marca es un sistema
memotécnico de identidad
que abarca, sucesivamente:
el estadio de la sensación
y de la percepción, la
integración, la
acumulación y la
impregnación en la
memoria, y el estadio de
la influencia psicológica
y del determinismo de los
actos de comportamiento
( reacciones del mercado).
Esta cadena opera en el
contexto acumulativo de la
memoria pasando por varios
procesos: desde el olvido
inmediato o progresivo
hasta su inverso, el
recuerdo progresivo y la
fijación en la mente.
Las funciones principales
de la marca en el sentido
de la identidad visual son
las de hacer conocer,
reconocer y memorizar a la
empresa, a la misma marca,
y a los productos y
servicios que ésta ampara.
Nivel sociológico.
Una marca es un elemento
publico, socializado.
Para el lenguaje corriente
la marca es un nombre. Así
q este nombre es la
dimensión verbal de la
marca. La marca es también
un símbolo (dimensión
icónica), ésta es también
un logotipo
( dimensión escripto –
visual).
Una marca comprende
también un posicionamiento
(dimensión intelectual).
La marca lleva al producto
la marca es un valor
psicológico, es decir, una
imagen mental.
§
Una marca es un supersigno
de 5 dimensiones
articuladas entre sí.
§
Una marca es una
estructura cerrada.
§
Una marca, incluidas sus
distintas dimensiones
sensibles, es un sistema
memotécnico en el cual
cada signo o elemento es
reconocido por separado y
asociado a los demás.
Signos de identidad.
Los signos que constituyen
la identidad visual de la
empresa son el logotipo,
el símbolo y la gama
cromática.
En la práctica hay casos
de probada eficacia q
utilizan de diferentes
maneras estos elementos.
En esta operación
intervienen las siguientes
variables: la naturaleza y
filosofía de la empresa,
el sector en el que se
inscribe, el tipo de
servicios, bienes o
productos que se venden,
la imagen publica que
posee o que desea
implantar, el tamaño de la
audiencia, la magnitud de
la difusión de los
mensajes.
Las combinaciones de los
signos de identidad son:
logotipo- color y logotipo
símbolo – color. El
logotipo es más
informativo, por que es
representativo.
El símbolo por representar
el aspecto icónico, posee
menor fuerza directa de
explicación, pero mucho
más fuerza de
memorización, aunque es
como toda imagen
polisémico (tiene varios
significados).
La gama cromática ha de
considerarse un elemento
complementario en la
identificación visual.
Considerar el color per
se, en identidad visual,
es una abstracción. El
color introduce una carga
emocional, estética,
connotativa a la identidad
y una notables fuerza
señalética.
Relación hay entre la
integración de los signos
de identidad y el
rendimiento de la
comunicación.
Otro aspecto de la
identidad visual: la
complementariedad, o sea,
el refuerza recíproco con
que operan.
La combinación del
logotipo, símbolo y gama
cromática, en la identidad
visual de las
organizaciones, favorece
una simbiosis, que es
parte importante de la
integración de tales
elementos por parte del
publico en una percepción
global. Esta integración
es una fuerza q esta
potencialmente en la
naturaleza de cada signo
por separado, pero q sola
cristaliza cuando se hace
un uso inteligente de
éstos.
Hay una conexión entre los
3 tipos de signos, que
establece una red sutil
que es vía de acceso a una
percepción plena. Esta red
implica y conecta
distintos registros
sensoriales y perceptuales:
el nivel racional, por el
logotipo, que es leído y
comprendido, el nivel
estético, q es la segunda
condición del logotipo, el
nivel de la sensación, o
el impacto por el símbolo
y el color, y el nivel
subliminal o inconsciente,
q son las resonancias
psicológicas del color.
La naturaleza de cada uno
es diferente, pero se
conectan entre sí, por
ciertos rasgos q en grados
diversos, poseen en común.
Representan 3 partes de un
mismo fenómeno.
LOGOTIPO: origen
lingüístico: denotación,
semanticidad, que tiene
las funciones de designar
y de significar. Es una de
las representaciones
visuales de identidad mas
destacadas de la empresa,
y las más explícita.
El SÍMBOLO es
esencialmente icónico. Su
función de impacto sobre
la sensación lo reviste de
una cualidad sígnica. Un
símbolo es un estímulo q
remite a un significado q
se encuentra fuera de él y
con el cual no existe
generalmente relación
causal: el camello no
denota ni siquiera connota
tabaco, sino es por la
convención Camel.
SIGNO CROMÄTICO. El color
tiene aquí, una cualidad
sígnica emblemática y un
carácter fuertemente
emocional. Desde el punto
de vista semiótico el
color es lo opuesto al
lenguaje codificado o a
los sistemas secuenciales
o lineales, como son el
lenguaje oral o escrito.
El color no tiene forma,
no es isomórfico. No es
descriptivo, analógico o
imitativo de otro sujeto
portador de significado.
Sin embargo es fuertemente
evocador.
Posición de la identidad
visual en las
comunicaciones de la
empresa
Se sitúa en un lugar clave
de lo que podemos llamar
globalmente programa de
imagen. Un plan de
creación e implantación de
una imagen comporta una
tarea en cadena, que
abarca diversos aspectos
de la actividad
empresarial, y que debe
regirse mediante un
criterio esencialmente
integrador. Esto supone
que previamente se habrá
diseñado un proceso
completo en forma de
organigrama, y que en ello
se habrán aplicado métodos
precisos.
El punto de partida de un
programa de identidad es
la definición del “auto
concepto” de la empresa:
su filosofía y objetivos,
tanto institucionales como
comerciales, en función de
la imagen futura que habrá
q implantar y que deberá
corresponder y transmitir
eficazmente la verdadera
personalidad, calidad y
dimensión de la empresa.
El segundo paso es el
análisis de la imagen
existente mediante los
métodos clásicos:
exploratorios,
dimensionales, y de
estabilidad. Enseguida se
procede a la comparación
entre la imagen ideal o
futura y la imagen actual,
se detectan las
desviaciones y se
establecen los principios
para un plan corrector.
El tercer paso será el
estudio del sistema de cm
actual de la empresa.
paralelamente se
analizarán los materiales
que circulan por el
sistema. Hasta aquí el
aspecto conceptual del
proceso.
Hipótesis creativa. La
orientación del trabajo se
ha polarizado en 2
criterios maestros:
integración y coherencia.
La búsqueda de la
integración y coherencia
abarca casi toda la
cadena: autoconcepto -
filosofía - objetivos -
imagen - sistema de
comunicaciones - acciones
sobre el campo social.
No necesariamente se
incluye el sistema de
identificación en una
operación global de imagen
de empresa. En algunos
casos se procede
directamente sobre la
identificación, aunque no
sea esto lo más
recomendable, puesto q de
hecho, identificación e
imagen están
correlacionadas y nunca se
opera sobre una de ellas
sin afectar a la otra.
A partir de ahí se pasa ya
al terreno específico de
la puesta en practica. En
este punto de trabajo, y
como consecuencia de la
nueva estrategia, se
plantea la corrección, o
la creación, del sistema
de identificación,
coherente con las
directrices de la
estrategia.
El sistema de
identificación es la parte
formal de la imagen.
La necesidad de un nuevo
programa de identidad
visual y cómo se lo puede
llevar a cabo.
La dinámica de los cambios
y consecuentemente, la
necesidad de adaptarse a
ellos, la innovación, la
adecuación constante a
nuevas situaciones
sociales, económicas,
mercadológicas, etc,
inducen cada vez con más
razón a replantearse las
políticas y estrategias de
cm, así como los elementos
materiales que participan
en todo este conjunto.
Experiencias con empresas
indican que las causas más
frecuentes que aconsejan
actuar en búsqueda de
nuevas soluciones
eficaces, se deben a la
interacción simultáneas
entre causas internas y
externas y no sólo a
causas simples. Algunas
son: inadecuación de la
imagen existente a la
verdadera personalidad de
la empresa, a su calidad y
dimensión; cambios en el
estilo de dirección, en
los objetivos, políticas
estrategias de cm,
posicionamiento demasiado
rígido de la empresa o de
la marca; etc.
A menudo una de las
primeras soluciones para
los proyectos de
estrategia de cm es
renovar, corregir y
rejuvenecer el sistema de
identidad visual existente
o crear uno nuevo.
Ante la necesidad de
actuar, la empresa se
encuentra con la
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