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24 de Agosto 2006
Termina la huelga de Volkswagen en México, pero
crece la tensión en Brasil
La
plantilla de Sao Paulo rechaza el plan para despedir
a 3.600 trabajadores.
Los trabajadores de
Volkswagen México regresaron ayer al trabajo tras
permanecer cinco días en huelga para exigir alzas
salariales, informaron ayer fuentes sindicales. «Ya
se tiene el arreglo con Volkswagen», anunció ayer
durante la madrugada el secretario del sindicato,
José Luis Rodríguez Salazar. Sin embargo, el
fabricante alemán no ha resuelto todos sus
conflictos laborales en el continente americano.
Es más, los trabajadores de Volkswagen se han echado
a la calle ante los planes del consorcio de llevar a
cabo una reestructuración que implicará fuertes
recortes de empleo en su planta de Sao Paulo. El
gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva se ha ofrecido
para mediar en el conflicto.
Los empleados de Volkswagen en México volvieron a
sus puestos de trabajo a las 15.00 hora local (21.00
horas en España). La producción quedó totalmente
interrumpida el pasado día 18.
El acuerdo final consiste en un alza salarial del 4%
y del 1,5% en las prestaciones sociales de los
empleados. La petición original del sindicato era la
de un alza del 8,5% en el salario y del 2,75% en las
prestaciones, después de que el pasado año la
inflación fuera del 3,33%. El acuerdo final incluye
además el abono a los trabajadores de la planta de
Cuautlancingo, en el estado central de Puebla, la
mitad del salario no percibido en los cinco días de
paro de actividades.
La huelga, a la que se habían adherido los 9.560
trabajadores afiliados al sindicato, dejó sin
fabricar unos 4.000 automóviles de los modelos Bora,
Jetta y New Beetle, en su mayoría destinados a
mercados de exportación.
Malestar del Gobierno
En Brasil, sin embargo, la posibilidad de un acuerdo
se aleja después de que la plantilla rechazara en
asamblea un plan de reestructuración que incluye
incentivos para el despido de 3.600 de los 12.500
empleados de la planta de Sao Paulo, la mayor del
país. Volkswagen también pretende reducir en 2.101
el número de empleados en las factorías de Taubaté y
Sao José dos Pinhais. Volkswagen anunció el martes
que si la plantilla no acepta el plan de
reestructuración, la compañía suspenderá su plan de
inversiones en la planta. «Si no tenemos nuevas
inversiones, el riesgo de que la operación de la
fábrica sea cerrada es real», resumió el
vicepresidente de recursos humanos de Volkswagen de
Brasil, Josef-Fidelis Senn.
La plantilla tomó este anuncio como una amenaza y
miles de trabajadores se manifestaron de forma
espontánea junto a la entrada de la factoría de Sao
Paulo. «La nueva filosofía de Volkswagen es la de
chantajear a los trabajadores con la amenaza de
trasladar las fábricas a otros países, donde son
precarias las relaciones laborales», dijo el
presidente del Sindicato de Metalúrgicos del ABC,
José Lopes Feijóo.
El ministro de Trabajo, Luiz Marinho, consideró
«extraña» la advertencia, ya que, según sostuvo,
Volkswagen ha registrado en los últimos años niveles
récord de producción y ventas.
Diario de Navarra
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