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El papel de los grupos en
recursos humanos
por
Miguel García Saiz
migarsaiz@psi.ucm.es
SÍNTESIS:
Las organizaciones no sólo
están compuestas por
individuos en sí mismos,
sino que éstos configuran
un entramado de relaciones
sociales y son miembros de
diferentes grupos, lo cual
marca en buena medida su
comportamiento
organizacional.
El reconocimiento del
papel tan importante que
juegan los grupos en las
organizaciones goza ya de
una cierta tradición.
Entre los principales
antecedentes destacan las
experiencias que allá por
los años 20 y 30 se
realizaron en los talleres
Hawthorne de la Western
Electric Company en
Chicago, por medio de las
cuales se observó la
importante influencia que
los factores sociales
ejercían sobre el
rendimiento de las
personas en su puesto de
trabajo, y se empezó a
tomar conciencia del valor
del "grupo informal".
Estas y otras muchas
experiencias posteriores
han demostrado que las
organizaciones no sólo
están compuestas por
individuos en sí mismos,
sino que éstos configuran
un entramado de relaciones
sociales y son miembros de
diferentes grupos, lo cual
marca en buena medida su
comportamiento
organizacional.
Efectivamente, la
participación de las
personas en las
organizaciones se realiza
por medio de grupos
diversos. Éstos pueden
estar estructurados en
función de las tareas, las
competencias de sus
miembros u otros criterios
orientados a la
consecución de los
objetivos de la
organización. También se
puede tratar de grupos
surgidos de forma
espontánea y orientados a
la satisfacción de
necesidades personales y
sociales no cubiertas por
aquélla.
En la actualidad no hay
duda de que todos estos
grupos, que interactúan
entre sí, constituyen las
unidades básicas de las
organizaciones y
configuran su estructura
tanto formal como
informal. El trabajo en
grupo y con grupos se
convierte así en algo
fundamental para el
funcionamiento de
aquéllas, e implica tanto
a sus miembros (cualquiera
que sea su nivel y
función) como a
profesionales externos que
realicen algún tipo de
intervención. Todos deben
tener presente que el
trabajo en grupo y la
colaboración de los grupos
no ocurre de forma
accidental, sino que debe
planificarse y promoverse,
lo cual implica poseer las
competencias adecuadas
para dirigir y participar
en grupos.
I. ¿QUE SE ENTIENDE POR
GRUPO?
Sin pretender entrar en
disquisiciones complejas y
exhaustivas sobre el tema,
y teniendo en cuenta que
las definiciones
existentes son muy
diversas, sí podemos
concluir una serie de
características que
convierten a un mero
conjunto de personas en un
grupo:
1. Independencia: según
este criterio, lo que hace
que un conjunto de
personas se convierta en
grupo es su
interdependencia mutua,
esto es, que dichas
personas dependan unas de
otras para lograr unos
objetivos determinados. A
partir de aquí, se pueden
establecer dos
precisiones:
· Motivación por la
pertenencia al grupo: si
la pertenencia al grupo es
voluntaria o no.
· Objetivos: si los
objetivos son establecidos
por el propio grupo o le
son impuestos
externamente.
Está claro que todo grupo
tiene sus objetivos y que,
además, en situaciones en
las que hay una alta
interdependencia entre sus
miembros, los objetivos e
intereses individuales
pueden variar con el
tiempo y ser convergentes
(comunes), divergentes
(antagónicos) o mixtos, lo
cual genera tanto momentos
de cooperación como de
competición interna.
Por ejemplo, al hablar de
los grupos y equipos de
trabajo, se destaca la
importancia de compartir
objetivos, de que sus
miembros compartan una
meta común y bien
definida, para lo cual es
necesario que sean
interdependientes y
mutuamente responsables.
2. Identidad: se trata de
una cierta "conciencia
colectiva"; por el hecho
de pertenecer a un grupo
en el que sus miembros
realizan tareas, se
relacionan, comparten
objetivos, etc., o
simplemente por compartir
características que en un
momento dado se consideran
relevantes (aunque los
individuos ni siquiera se
conozcan entre sí), se
desarrolla una identidad
común: esas personas se
perciben y definen como un
grupo.
Como es obvio, esta
característica no sólo
puede darse en grupos
concretos como un equipo
de trabajo, un grupo de
investigación o un
departamento, sino que se
aplica también a grupos
mayores, de carácter
social, como por ejemplo:
por edad
(jóvenes/mayores), por
sexo (hombres/mujeres),
por profesión
(psicólogos/médicos/abogados...),
y así sucesivamente.
3. Interacción:
característica
complementaria a las
anteriores (la
interdependencia se
"materializa" por medio de
la interacción, y ésta
puede generar una
identidad común) pero que
tiene suficiente
importancia por sí misma,
ya que es el motor del
grupo y la que genera la
estructura social del
mismo (produce
diferenciación de roles y
status, promueve la
creación de normas
grupales, puede catalizar
la cohesión del grupo,
etc.).
Ni qué decir tiene que los
procesos de interacción en
los grupos juegan un papel
central en el rendimiento
y satisfacción de sus
miembros. Todo ello
resulta de gran relevancia
para el funcionamiento de
la organización.
Habría que señalar, no
obstante, que estas
características no siempre
se dan simultáneamente, de
modo que podemos encontrar
"grupos" con un fuerte
sentimiento de identidad,
pero cuyos miembros apenas
interactúan entre sí, o
apenas sólo unos pocos lo
hacen; también podemos
ver, por ejemplo, grupos
en los que se da una alta
interdependencia pero una
baja identidad.
Todo esto debe hacernos
conscientes de la
diversidad de situaciones
que se pueden dar y de lo
inadecuado de tomar
medidas estandarizadas
cuando intervenimos en o
con grupos.
II. LOS GRUPOS COMO
UNIDADES BÁSICAS DE LAS
ORGANIZACIONES
Teniendo en cuenta los
planteamientos anteriores,
podemos referirnos a los
grupos desde tres
perspectivas diferentes,
todas ellas igualmente
importantes para el
funcionamiento de una
organización:
1. Los grupos sociales o
grupos como categorías
sociales
Se trata de grupos que
responden a un criterio
amplio de clasificación y
que suelen tener un gran
tamaño. Estamos hablando,
por supuesto, de grupos
que se basan en categorías
de sexo, edad, clase
social, procedencia
geográfica, pertenencia
nacional, profesión, etc.
Las organizaciones
recurren a estos grupos
para incorporar nuevos
miembros.
Por una parte, como todos
sabemos, existen grupos
sociales (mujeres,
personas en desempleo,
discapacitados, etc.) que
se encuentran en una
situación desfavorable
desde el punto de vista
sociolaboral y que
requieren de acciones
destinadas a paliar dicha
situación.
De otro lado, más allá de
lo anterior, aunque
relacionado en buena
medida, desde esta
perspectiva se corre el
riesgo de la
generalización o, mejor
dicho, del estereotipo.
Todavía se siguen
demandando (o rechazando)
personas según su
adscripción a unos grupos
u otros bajo la creencia
de que, por el mero hecho
de pertenecer a los
mismos, ya poseen
determinadas
características valiosas
(o no) para el puesto y la
organización: sigue
habiendo ofertas de
trabajo exclusivamente
dirigidas a hombres o
mujeres, con topes rígidos
de edad, etc.
Sin embargo, la
"pertenencia" a uno de
estos grupos no garantiza
nada a priori, sobre todo
en estos momentos en los
que asistimos, entre otros
hechos, al desarrollo de
nuevos enfoques de
intervención (por ejemplo,
el enfoque de
competencias, que tiene el
potencial para evitar la
discriminación grupal), a
una redefinición de los
roles de género, a un
mayor acceso a una
formación más completa y
de mejor calidad, al
desarrollo de nuevas
tecnologías, en
definitiva, a un cambio en
muchos de los esquemas y
marcos de referencia en
los que nos movíamos
tradicionalmente.
2. Los grupos "pequeños"
como unidades formales e
informales de la
organización
Difícilmente se puede
establecer cuál es el
número de personas que han
de componer un grupo para
que podamos decir si es
grande o pequeño. Esto
dependerá de la situación,
del tipo de tarea, de los
objetivos y otras
circunstancias. En todo
caso, y por contraste con
los grandes grupos
sociales, se habla aquí de
grupos más reducidos,
fáciles de delimitar e
identificar, compuestos
por miembros de esos
diferentes grupos
sociales, que están
enmarcados en un contexto
concreto (en este caso la
organización) y en los que
sus miembros se conocen e
interactúan entre sí (al
margen de que se cumplan
en mayor o menor medida
los criterios de
interdependencia mutua y/o
identidad grupal).
Son las unidades básicas
de las organizaciones y
pueden ser de carácter
formal (de origen
planificado y orientados a
lograr los objetivos de la
organización) e informal
(de origen espontáneo y
orientados a satisfacer
necesidades personales de
los miembros de la
organización).
Los grupos que giran
alrededor del trabajo se
caracterizan por su
diversidad, la complejidad
de tareas que deben
abordar y la variedad de
objetivos y funciones que
han de cumplir. En ellos
coexisten diversas
influencias:
· Las derivadas de su
propia dinámica interna.
· Las que provienen de
las estructuras formal e
informal (en función de
las relaciones que el
grupo y sus miembros
mantienen con otras partes
de la organización y las
posiciones que ocupen en
la misma).
· Las que tienen su
origen en las relaciones
del grupo con el ambiente
externo a la organización.
Buena parte de la
influencia que la
organización ejerce sobre
sus miembros se produce a
través de esos grupos. La
percepción que los sujetos
pueden tener de esa
influencia, y en general
de toda la organización,
está mediatizada
precisamente por factores
como los grupos de los que
forman parte, los roles y
la posición que ocupan.
3. Los grupos "pequeños"
como técnica o instrumento
Desde esta perspectiva, se
contemplan los grupos como
una "herramienta" que
permite intervenir en una
situación dada con fines
muy diversos: constituir
un grupo de formación para
entrenar en habilidades a
los participantes,
realizar una dinámica de
grupo por medio de la cual
sensibilizar a los
asistentes acerca de sus
problemas de comunicación,
llevar a cabo una
situación simulada que
permita evaluar las
competencias de los
implicados, desarrollar
una entrevista grupal para
obtener información de un
colectivo determinado y un
larguísimo etcétera.
Evidentemente, esta faceta
requiere un nivel adecuado
de competencias para
utilizar dichas
"herramientas" grupales.
III. TIPOS DE GRUPOS EN
LAS ORGANIZACIONES
Una de las notas
características de las
organizaciones es la
variedad de grupos que
conviven en su seno, cuya
composición, funciones y
demás propiedades difieren
notablemente. Se pueden
tener en cuenta distintos
criterios para establecer
una clasificación de los
mismos. Los más habituales
(sin tener un carácter
excluyente) son:
1. Según un criterio
temporal: tiene que ver
con la estabilidad de las
relaciones:
· Grupos permanentes:
se conciben como estables
en el tiempo y se encargan
de las tareas habituales
de funcionamiento y
mantenimiento de la
organización. La
permanencia temporal de
estos grupos no impide que
haya cambios en su
composición. Valgan como
ejemplo los distintos
departamentos que componen
una empresa.
· Grupos temporales o
creados "ad hoc": se
conciben para realizar
tareas, proyectos o
actividades de carácter
transitorio. El grupo
tiene una duración
limitada, disolviéndose
una vez concluida su
función o alcanzado su
objetivo. Se puede tratar
de un grupo de
investigación y
desarrollo, una comisión
de estudio, un comité
asesor, etc.
2. Según un criterio de
formalidad: tiene que ver
con el origen de los
grupos:
· Formales: se trata de
grupos definidos y
planificados para lograr
los objetivos de la
organización. Equipos de
trabajo, departamentos,
comisiones..., todos
ellos, independientemente
de otros criterios,
comparten su carácter
formal.
· Informales: surgen de
las relaciones espontáneas
entre los miembros de la
organización y están
orientados a la
satisfacción de
necesidades personales y
sociales de sus
componentes. Grupos que se
constituyen por lazos de
amistad o atractivo,
grupos de personas que
comparten una misma
problemática, etc.
3. Según un criterio de
finalidad: tiene que ver
con los objetivos de los
grupos;
· Producción: grupos
cuyos integrantes realizan
conjuntamente determinado
trabajo. Configuran los
equipos de trabajo,
departamentos y unidades
de la organización.
· Solución de
problemas: se centran en
problemas particulares de
la propia organización.
Por ejemplo, los círculos
de calidad o los grupos
para el estudio de
proyectos.
· Resolución de
conflictos: orientados a
afrontar situaciones de
enfrentamiento entre
diferentes partes de la
organización o de ésta con
el exterior. Se trata
fundamentalmente de grupos
de negociación.
· Cambio y Desarrollo
Organizacional: incluyen
diferentes grupos y
técnicas grupales. Entre
otros, grupos de
entrenamiento, desarrollo
de equipos o grupos de
sensibilización.
4. Según un criterio
jerárquico: tiene que ver
con la ubicación en la
estructura organizacional:
• Diferenciación vertical:
compuesta por los
diferentes grupos que van
desde la alta dirección
("vértice estratégico"),
pasando por los grupos
directivos intermedios
("línea media"), hasta los
grupos no directivos
("núcleo operativo").
• Diferenciación
horizontal: incluye
fundamentalmente los
distintos grupos
funcionales, grupos que
proporcionan servicios
especializados (relativos
a la producción,
investigación, etc.)
basados en competencias
particulares, y comités
temporales, creados con
diferentes misiones,
fundamentalmente de
asesoramiento y toma de
decisiones.
5. Según un criterio
jerárquico: tiene que ver
con la ubicación en la
estructura organizacional:
• Actividad grupal: grupo
con tareas
interdependientes,
objetivos e incentivos
grupales, relaciones
estables, etc.
• Actividad individual: el
grupo como un contexto en
el que predominan la
actividad y los valores
individuales. Los miembros
apenas tienen más vínculo
entre sí que compartir un
espacio, una tarea, una
especialidad profesional o
estar a las órdenes de un
mismo jefe. Por ejemplo,
un "equipo de ventas" en
el que, entre otras
condiciones, se
proporcionan comisiones
individuales (lo cual
genera competición entre
sus miembros).

Como se ha dicho
anteriormente, estos
criterios no son
excluyentes entre sí de
tal modo que, por ejemplo,
un círculo de calidad será
un grupo temporal, formal,
de solución de problemas,
relacionado con la
diferenciación horizontal,
en cuyo seno se desarrolla
una actividad de carácter
grupal.
Identificar los grupos
característicos de las
organizaciones y reconocer
el papel central que
ocupan en su
funcionamiento es sólo un
primer paso. Es necesario
a partir de aquí
considerar y analizar
todos aquellos factores
que influyen en el
desempeño de dichos
grupos.
Tal y como se destacaba al
principio de este
artículo, el trabajo en
grupo y la participación
en y de los grupos no es
algo que suceda "porque
sí". Cualquiera que sea la
perspectiva que se adopte
(la de quien dirige un
departamento, la de quien
realiza un proceso de
selección, la de quien
lleva a cabo un curso de
formación...), la acción
en y por medio de grupos
precisa de una oportuna
planificación y puesta en
marcha, para lo cual es
necesario que los
responsables posean las
competencias adecuadas y,
en general, posean una
buena base en Psicología
de los Grupos.
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