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Federico y
Josefina: dos
expatriados en
el Lejano
Oriente
por
Los Recursos Humanos.com
Federico, 28 años, es
Licenciado en
Administración de Empresas
por la Universidad de
Buenos Aires (U.B.A.) e
ingresó a mediados de 2002
a SODESA SA. una empresa
argentina que provee cuero
y sus derivados a empresas
como Nike, Timberland,
Adidas entre otras.
Federico se graduó cuando
estalló la crisis de 2001
y 2002 fue un año para
olvidar, con una gran
recesión en Argentina. Así
que se le presentó la
oportunidad de trabajar en
el exterior y aceptó.
Cuando ingresó en la
empresa sabía que había un
70% de posibilidades de
trasladarse al exterior en
el corto plazo. Sin
posibilidades de trabajo
en su país, le pareció una
muy buena oportunidad
probar suerte trabajando
en el exterior.
Federico es Country
Manager de SODESA SA., y
fue enviado como primera
asignación a Indonesia para
trabajar en la oficina
local.
Después pasó un año y
medio en China, hasta que
lo enviaron a Saigón, Vietnam,
donde vive actualmente.
Federico había dejado a su
novia, Josefina,
estudiante de Relaciones
del Trabajo de 24 años en
Argentina. Después de
algunas idas y vueltas a
Josefina le pareció muy
interesante la experiencia
de vivir en un país
oriental y cuando a
Federico lo transfirieron
a China, Josefina viajó
para mudarse con él.
Federico habló con
ENLACES y contó
un poco, cuales eran la
diferencias culturales en
esos países con Occidente,
que cosas le llamaban la
atención y como es el
entorno laboral y social
en estos países.
En Indonesia, el Islam,
impregna todos los
aspectos de la vida de las
personas. “Durante el
Ramadám (celebración que
se basa en un ayuno que
dura un mes) desde las 5
de la mañana hasta las 6
de la tarde no se puede
beber ni comer, y como
hace 50 grados de calor a
la sombra, la gente se
desmaya en las calles”
cuenta Federico. Los
techos de las casas,
tienen flechas pintadas
que apuntan a la Meca, y
los trabajadores en las
oficinas, interrumpen el
trabajo para rezar, unas 5
veces por día.
La religión islámica
indica que antes de rezar,
hay que lavarse los pies.
Dado que rezan unas 5
veces por día, a distintas
horas del día, las
personas van a la oficina
en traje y hojotas.
La mayoría de los
empleados son hombres y la
religión ocupa un lugar
primordial en el lugar de
trabajo.
“En China no hicimos
amigos. Las personas son
cerradas” dice Federico
sobre su experiencia en
China. Uno de los aspectos
más importantes para los
expatriados es sin duda la
integración con la
sociedad en la que se
encuentran, y por otro
mantener las costumbres de
vida (alimenticias, etc.)
natas ya que se encuentran
en un país tan distante y
lejos de sus afectos. “En
los supermercados chinos,
apenas hay fideos, salsa
de tomate, puré
artificial, cereales y pan
en rodajas” dice Federico.
“Casi no se encuentra
carne vacuna”. Tienen
gallineros dentro de los
supermercados y si uno
quiere una gallina, la
matan en el momento y te
la dan. Asimismo cuentan
con peceras de las cuales
sacan el pez en el momento
a la hora de comprarlo.
También según su
experiencia, los lugares
no cuentan con las normas
higiénicas básicas a las
que estamos acostumbrados
al menos en Occidente. Por
suerte hace poco, dice
Federico, Carrefour abrió
una sucursal en China. Es
muy interesante lo que uno
conoce de un país, dice.
“En China estaban
construyendo una autopista
y se equivocaron en una
circunvalación. Debía
pasar por donde había un
edificio de departamentos.
Entonces dieron dos días a
los habitantes del
edificio para desalojar el
lugar, y lo derribaron
para construir la
autopista. Es un régimen
sumamente dictatorial”.
Tampoco hay TV por cable
ni Direct TV en China,
distracción mínima
seguramente, para
cualquier expatriado
occidental al finalizar el
día.
Todos los empleados comen
juntos en el horario de
almuerzo. Federico (que
era el Jefe) almorzaba con
sus compañeros de oficina
chinos que apenas hablaban
el inglés. Así que la
comunicación era la
necesaria para los temas
de trabajo. “No
escatimaban en
flatulencias y eructos
durante la hora del
almuerzo” dice. También le
sorprende que a la hora de
comer parecía que
“sumergían la cabeza
dentro del plato” y
escupían las sobras por
todas partes.
La mayor parte de los
vínculos y relaciones que
lograron Federico y
Josefina en su estadía en
China fueron con
extranjeros. Ellos
vivieron un año y medio en
una ciudad de la región
cantonesa llamada
Guangzhou.
En estos países, los
tiempos y las formas de
trabajo son muy diferentes
a las de Occidente.
Sumisos, en Oriente no
cuestionan nada, mucho
menos con alguien con un
rango mayor. Tienen otros
ritmos y manera de hacer
las cosas. “A veces hay
que repetir la cosas
cuatro veces.”
En 2004, a pedido de la
empresa, se mudaron a Saigón, Vietnam. Para su
mejor acostumbramiento,
les tocó una ciudad
turística donde quedan
huellas de la colonización
francesa. En Saigón, hay
restaurantes de primer
nivel y bares de todo
tipo. Federico tiene un
contrato de tres años y
medio, con posibilidad de
ampliar cuando se cumpla
ese plazo. Y Josefina,
que había empezado a dar
clases de inglés y español
en un colegio para
extranjeros, consiguió
trabajo en una consultora
estadounidense de primer
nivel en Selección de
personal. En sus tiempos
libres, Federico y
Josefina han conocido
Thailandia, Filipinas,
Camboya, Laos y Hong Kong,
lugares que les han
encantado.
Pero...¿cuál es la
diferencia entre un joven
empleado argentino y un
trabajador oriental? “Los
argentinos están mejor
capacitados y toman más
decisiones por su cuenta
en el trabajo. En Vietnam
por ejemplo, son muy
esquematizados, no hay
lugar para
interpretaciones sobre
cómo se tienen que hacer
las cosas”. En China, los
jóvenes son muy
técnicos sólo cumplen
órdenes no tienen otro
interés.
Otro fenómeno que comenta
Federico, sobre la nueva
economía en China, Vietnam
o Indonesia, es la
aparición de “nuevos
ricos”. A ambos le sorprenden los
contrastes que se dan en
estos países con el avance
del capitalismo y de la
economía de consumo. “En
Indonesia, por ejemplo,
hay miles de personas que
viven en chozas de hojas y
madera como las que vemos
en televisión, pero tienen
un Mercedes Benz o visten
camisas Versace.” Lo mismo
pasa en China y en Hong
Kong. “En Hong Kong
algunas personas que
viven, por ejemplo, en un
departamento básico de 2
ambientes y tienen dos
Ferraris”. Hay un alto
consumismo en China, la
gente gasta todo lo que
puede en zapatos y ropa de
primer nivel.
Con respecto a los
beneficios que reciben los
expatriados, Federico dice
que no hay una misma regla
para todos y a veces todo
depende de cómo “se
peleen” las cosas. El ha
conocido a expatriados de
distintos países y
empresas como Adidas o
HSBC, entre otras. Algunas
empresas cubren gastos
básicos del expatriado
pero no de su grupo
familiar, otras cubren
todos los gastos. Por
ejemplo Adidas les da 7500
dólares a sus expatriados
para que hagan viajes
turísticos durante el año.
Consultado sobre su
opinión sobre el auge
comercial de China,
Federico dice "el boom es
vender en China". "Adidas
abre un local nuevo cada 3
días en el país, no paran
de construir autopistas,
se visten mejor y los Mac
Donald's están llenos. Hay
250 millones de personas
de clase media alta que
son sumamente consumistas
y este número va
creciendo".
Si bien Federico está
sumamente satisfecho con
la experiencia y el
trabajo que ha podido
desarrollar a través de
SODESA SA., no niega que
le gustaría trabajar en el
futuro en su país y poder
utilizar todos los
conocimientos adquiridos
en estas culturas, en su
propia tierra.
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