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Ética y
Gestión del
Talento
por Juan A. Casals Ovalle
Economista y filósofo
reputacioncorporativa@hotmail.com
En el entorno actual, las
empresas busca modelos de
gestión que proporcionen
ventajas competitivas. Las
que consiguen gestionar
con éxito su equipo humano
están en la senda de
cumplir sus objetivos,
pues son las personas las
portadoras del talento,
fuente de toda ventaja
competitiva.
Pero el tradicional
concepto de talento debe
ser revisado. Hasta ahora
se ha considerado el
talento como el conjunto
de capacidades y actitudes
que una persona tiene y
puede desarrollar así como
el nivel de compromiso y
acción que posee.
Muy a menudo se olvida que
la principal virtud de una
persona es la bondad. Por
tanto, la gestión del
talento debe incorporar la
integridad y el compromiso
ético de los trabajadores.
Desde esta perspectiva, la
ética y la responsabilidad
social corporativa son los
instrumentos centrales de
la gestión integral
(captación, desarrollo y
retención) del talento en
las empresas.
Una buena reputación de la
empresa atrae a las
personas con talento y que
comparten los valores y la
cultura de la empresa. Una
vez captado, el talento
debe ser desarrollado. La
empresa que gestiona bien
el talento es la que pone
las condiciones adecuadas
para el pleno desarrollo
de sus empleados, para que
lleguen a ser lo que
quieren ser, como reza la
máxima ética de
Aristóteles. Por tanto, el
talento atrae al talento,
se rodea de él y lo
desarrolla completamente.
Si esto se practica, si la
empresa no defrauda las
expectativas de los
empleados y cumple sus
compromisos, se convertirá
en la “primera opción”
para trabajar, eliminará
la rotación no deseada y
se asegurará la retención
de los mejores
trabajadores.
Este modelo de gestión del
talento, une la ética y la
empresa, lo económico y lo
social, ofrece una
oportunidad vital a las
empresas y elimina riesgos
reputacionales como los
que sabiamente confiesa
Michael Blumental, ex
presidente de Unisys:
“cometí mis mayores
errores cuando puse la
inteligencia y la energía
por delante de la
moralidad”.
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