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Cuando un empleado clave
está a punto de irse
Fuente: Univisión (México)
Es uno de esos momentos
angustiosos que deben
enfrentar los propietarios
de pequeñas empresas: una
de sus empleadas clave
anuncia que va a
renunciar.
Usted está en condiciones
de hacerla cambiar de
opinión, dependiendo de lo
flexible que pueda o
quiera ser, y cuánto
cuidado y cuánta
consideración tenga al
momento de negociar con
ella.
Es posible que se revierta
una determinación que
incluso la misma empleada
considera definitiva.
Cuando Rachel Imison, una
de las vicepresidentas de
Lou Hoffman, le anunció a
su jefe que se iba de la
empresa, éste hizo todo lo
posible para mantenerla en
su puesto y le ofreció
incluso alicientes que
podrían parecer
extraordinarios: le
propuso una licencia de
tres meses para darle el
tiempo que necesitaba para
acomodar sus asuntos
personales, y luego un
trabajo a su medida, más
flexible.
"Fue bueno hacerlo",
expresó Hoffman, director
ejecutivo de The Hoffman
Agency, una compañía de
relaciones públicas con
sede en San José,
California.
"Ella es fenomenal y no
sólo se trata de su
desempeño tangible, sino
también de lo intangible:
su liderazgo, ella
entiende la cultura (de la
empresa), perpetúa la
cultura", sostuvo.
Si usted realmente quiere
mantener a un trabajador
valioso, necesita
reaccionar de manera
inmediata y hacerle saber
que no quiere que se vaya
de la compañía, dijo Leigh
Branham, consultor de
recursos humanos de
Overland Park, en Kansas.
"Cuando alguien crucial
viene y renuncia, puede
perjudicar a su empresa
inmediatamente", sostuvo
Branham, autor de "The 7
Hidden Reasons Employees
Leave" (Las siete razones
ocultas por las que los
empleados renuncian).
"Usted quiere transmitir
el mensaje: Oh Dios, este
es un asunto complicado.
Nosotros lo valoramos",
indicó.
Branham explicó que los
dueños de empresas que
tienen una verdadera
predisposición para
retener a un empleado
necesitan dejar de lado
todo lo que están haciendo
y enfrentar de inmediato
la situación: cancelar
reuniones si es necesario,
o determinar el nivel que
ha alcanzado el trabajador
en caso de que labore en
otro lugar.
El siguiente paso es
comenzar un diálogo para
determinar todas las
razones por las que planea
irse de la empresa.
En general, la explicación
de que se va para ganar
"más dinero" podría
ocultar otras razones más
importantes, o tal vez lo
hace para evitar una
confrontación.
Es mejor averiguar esto en
otra conversación, afirmó
Paul Sarvadi, presidente y
director ejecutivo de
Administaff, una empresa
de recursos humanos con
sede en Houston.
Un diálogo al día
siguiente o en los días
posteriores le dará a
usted algo de tiempo para
recuperarse de su primera
reacción emocional, ya sea
de ansiedad, temor, enojo,
o todos estos sentimientos
juntos.
Le dará también el tiempo
para hacer lo que Sarvadi
llama "el análisis", una
evaluación sobre si
realmente necesita
conservar a ese empleado o
si su empresa podrá
soportar su ausencia, a
pesar de la necesidad de
contratar y entrenar a
otro.
Cuando usted entable la
conversación, existe la
posibilidad de que incluya
algunos temas espinosos:
tal vez uno de los
gerentes de la compañía
está provocando que los
empleados se vayan. O
quizás usted sea el
problema y no haya hecho
sentirle a su empleado que
lo aprecia.
Probablemente haya
demasiado trabajo atrasado
y el empleado está
agotado. O quizás no le
están dando a esa persona
suficiente
responsabilidad.
Si usted quiere conservar
al empleado, tiene que ser
sincero al momento de
conceder los cambios que
éste le ha pedido.
"Si promete cambiar una
situación específica de
una manera específica,
debe ser convincente",
señaló Branham. "Pero si
hay algo que usted promete
hacer y no comienza a
cumplirse de inmediato, va
a perder" a ese empleado,
advirtió.
Otra tarea será lograr que
el trabajador sienta
nuevamente entusiasmo de
trabajar con usted.
"Usted tiene que reavivar
lo que había allí" al
comienzo del trabajo,
manifestó Sarvadi.
En el caso de Imison, la
empleada de Hoffman, no
existía una situación que
requiriera cambios.
"Ella realmente sentía que
era el momento (de irse),
y no estaba satisfecha con
el trabajo", sostuvo
Hoffman.
Pero agregó: "Comenzamos a
hablar y entonces pude
comprender lo que iba a
funcionar para ella y lo
que era importante". Eso
hizo que le ofreciera una
licencia, y finalmente la
mujer volvió al trabajo.
Joyce Gioia también
efectuó grandes cambios
para atraer a una empleada
que había abandonado su
empresa por razones
puramente personales y se
había mudado a California,
lejos de la sede de la
firma de consultoría, que
está en Greensboro,
Carolina del Norte.
Gioia le pidió que
trabajara medio tiempo,
utilizando la red virtual
privada de la compañía.
"Ella puede sentarse en
California y trabajar con
nuestro sistema como si
estuviera en nuestras
oficinas de Greensboro",
declaró Gioia, presidente
de The Herman Group.
El arreglo es valioso
porque "ella es buenísima,
es maravillosa", aseguró
Gioia.
Obviamente existen
numerosos casos en los que
es imposible persuadir a
un empleado a que se quede
en la empresa. Pero
intentar no cuesta nada y
puede dar frutos.
Sus diálogos con el
empleado pueden revelarle
a usted "cosas que
necesitan hacerse para
evitar que sucedan
nuevamente", dijo Sarvadi.
"Mírelo como algo útil
para obtener información".
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