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Los derechos de los emigrantes mexicanos indocumentados en Estados Unidos


por Dr. Oscar Álzaga. Director de Conciliadores de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal (México) y Coordinador General de la ANAD, 2003-2005. macroeconomia@prodigy.net.mx Publicado en la Revista Macroeconomía el 01/02/2006

Prólogo
El 16 de diciembre de 2005 el Congreso de EU aprobó la “Ley Sensenbrenner” (o Ley de Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de la Inmigración Legal), y queda pendiente que el Senado ratifique o rectifique esa ley, para que entre en vigor. Se trata del endurecimiento de los controles migratorios en toda la frontera con México, que prevé la figura legal de criminalizar a los indocumentados, sancionar a las personas que los ayuden y lenvartar un muro de más de 1 100 kilómetros en la frontera norte para, afirman, frenar la inmigración indocumentada mexicana y latinoamericana. Todo esto por supuestos motivos de seguridad de EU ante el terrorismo y el narcotráfico, pese a que nunca han estado vinculados con los trabajadores indocumentados y a sabiendas que no frenarán la emigración, pero se aumentarán los riesgos y los muertos.
Bien visto, se trata de una medida demencial, racista e imperial, contraria al derecho internacional, que pretende ocultar su verdadera finalidad: dividir al mundo entre los condenados a la miseria y el atraso y el primer mundo de los privilegiados. Pese a que el subdesarrollo lo han provocado las políticas neoliberales y el propio Consenso de Washington.

1. La globalización y las migraciones de los siglos XX y XXI
Para los organismos internacionales son un fenómeno las migraciones de alcance universal, del que ningún país escapa y propio de la era de la globalización. Es a partir de los años ochenta y noventa del siglo XX cuando las migraciones se acentúan como nunca en el plano internacional. Y con ellas, la problemática que conllevan: social, política, económica, cultural, legal, etcétera.
Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el problema migratorio es prioritario para la comunidad internacional, por lo que se instauró la Comisión Global de Migraciones Internacionales en el año 2000, con los siguientes propósitos de: a) examinar las lagunas legales y normativas de protección de los inmigrantes; b) cubrir las lagunas con las agencias o consejos de la propia ONU que atienden asuntos migratorios y c) destacar la importancia del tema en un mundo globalizado como el actual.
La población mundial creció de 1900 al 2000 de 1600 millones a 6100 millones, pero sólo de 1960 a 2000 pasó de 3000 a 6100 millones. Así, mientras que en Europa y China se concentra 40% de la población que menos crece, el otro 60% corresponde a los llamados países en desarrollo que son los que más crecen, 3% anual en los países del sur, lo que implica que en los siguientes 25 años duplicarán su población. Los países más pobres son los que tienen los índices más bajos en educación, empleo, ingresos y desarrollo, por lo tanto se agrava el éxodo rural a las urbes, y de los países atrasados a los desarrollados.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el 2003, muestra una tasa de desempleo de 6.2%, que representa 186 millones de personas, de los 3000 millones que integran la fuerza de trabajo mundial. Pero la economía informal es de 41% del PIB en los países en desarrollo y de 18% en los desarrollados, por lo que la pobreza y el subempleo se concentra en los primeros: los principales expulsores de mano de obra hacia los países ricos.
Porque los gigantes de las empresas trasnacionales acaparan los mercados internacionales, tanto de los países adelantados como de los atrasados, siendo en las economías subdesarrolladas donde más sucumben las pequeñas y medianas empresas, provocando el crecimiento de las economías informales en estos países.
El tema principal de la Conferencia 92 de la OIT (junio de 2004), fue el de los trabajadores emigrantes. Considera que desde que se aprobaron los convenios 97 (en 1949) y 143 (en 1975) de la OIT, se han dado cambios sustanciales tanto en los países expulsores como en los receptores de fuerza de trabajo. El envejecimiento de la población, las nuevas tecnologías y la flexibilización de las leyes laborales, han alentado la inmigración hacia los países receptores, mientras que los bajos salarios, el desempleo, el subempleo y la pobreza, estimulan las emigraciones de los países expulsores.
En tanto crece la desigualdad entre los países ricos y los pobres, aumenta la migración mundial.
Alrededor de 4000 millones de personas sobreviven con ingresos menores de 1500 dólares por año, en los países en desarrollo. Así, la desigualdad económica entre las regiones norte y sur y la interna en cada país, alientan la migración.
Se calcula que entre 1945 y 1990 la migración mundial fue 100 millones de personas; mientras que de 1990 a 2000 llegó a 175 millones, lo que significa 75% de crecimiento en 10 años, aunque el total de la población sea sólo 3%. De los 175 millones de migrantes, para el 2000, unos 16 millones fueron por causas políticas, religiosas y ecológicas; en cambio159 millones (91%) emigraron por causas de tipo económicas, en busca de empleo y mejores salarios. Veamos el cuadro 1 para el año 2000:1
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, (3 de enero de 1976), en el cual 143 naciones se suscribieron en el 2000, entre ellas México (Diario Oficial de la Federación, 12 de mayo de 1981) y Estados Unidos en 1977 (sin ratificarlo), promueve tres derechos humanos: al trabajo en condiciones justas y favorables; el derecho a la seguridad social y a la salud; a la educación, libertad cultural y progreso científico. Sin embargo, los convenios de la OIT y otras normas internacionales no se cumplen.

2.El caso mexicano y estadounidense de expulsión y atracción de trabajadores
Estados Unidos ocupa, en el mundo, la mayor recepción de inmigrantes y México la mayor expulsión de emigrantes. Lo que no es casual, pues EU es el país más poderoso del mundo y México es, de los países en desarrollo, el único que tiene 3 mil kilómetros de frontera con EU y una vecindad de más de 200 años, que facilitan e impulsan el flujo migratorio.
Igual que en el marco internacional, el flujo migratorio de México a EU existió siempre, pero nunca llegó a ser tan grande como en los años ochenta y noventa, en la era neoliberal.
Como fácilmente se puede apreciar en todo el siglo XX hemos tenido flujos migratorios, pero los cambios más notables corresponden a los años de la segunda guerra mundial, luego a los años sesenta y setenta, pero se dispara como nunca en los ochenta y siguientes. Del total de 25.487 mil personas, se desglosa restando los de origen mexicano nacidos en EU: 15.983 mil, en primera y segunda generación, quedando 9.504 como los nacidos en México que residen y trabajan allá, de estos últimos cerca de 5 millones son indocumentados.2
Otra fuente señala que para el año 2003, de 115 millones nacidos en México, 14.6% ha emigrado a EU, y salen aproximadamente 450 000 al año.
Hay diversas razones del por qué se incrementa la cifra de los mexicanos indocumentados, pese al endurecimiento de la vigilancia en la frontera, pero una de ellas es la más evidente, la preferencia de la mano de obra mexicana frente a la estadounidense por los empresarios de EU, por su bajo costo y dócil manejo. En 1992 se estimaba que 20% de los trabajadores indocumentados retornan a México en un lapso de seis meses; para 1997 la cifra baja a 15% y para el año 2000, sólo 7% volvió a México ese mismo tiempo.
El Consejo de Relaciones Internacionales de Chicago en su informe de junio de 2004, señala que para 2002 el total de indocumentados en EU de 9.3 millones, de los cuales 5.3 eran mexicanos, (57%). En 2001 y 2002, se estimó que alrededor de 430 000 mexicanos cruzaron la frontera sin documentos, pese a la recesión económica de EU. La mayoría de estos trabajadores ostentan una media escolar de 9.2 años, comparados con 13.5 años de los que ya nacen en EU. En EU se da también la fuga de cerebros de México: entre 15 y 17 % de los mexicanos con 12 años o más de escolaridad forman parte del mercado de trabajo de EU, de éstos cuando menos 11% terminaron la licenciatura y 30% el doctorado. Claro, éstos sí son documentados.
Un dato sobresaliente: para el año 2000 en el sureste de Los Angeles, el corredor industrial “Alameda” con 5 000 empresas, produce 40 000 000 de dólares, emplea a 380 000 trabajadores, del total: 326 000 eran de origen mexicano (86%), uno de los corredores industriales más importantes y modernos de la aviación y artefactos del mundo. En el año 2000, la población residente de California era de 34 millones y las proyecciones indican que para el 2050 serán 55 millones. En 2000 la composición racial era: anglos 47%, latinos 33%, asiáticos 11% y negros 11%. Para el 2050: anglos 23%, latinos 54%, asiáticos 12% y negros 6%. Debido al flujo migratorio y al crecimiento demográfico de cada sector poblacional .3
Estas cifras corresponden a un total de 9 504 000 personas que se estiman de las nacidas en México con residencia en EU para el año de 2002, según datos del Conapo 4. Los movimientos migratorios se presentan generalmente en todo el país, aunque destacan los estados antes mencionados como los más afectados por el desempleo, bajos salarios y crisis crónica rural, además de las “cadenas” familiares y de paisanos que facilitan la emigración.

3. Los emigrantes trabajadores mexicanos en Estados Unidos
Los principales estados a los que llegan la mayoría de los mexicanos en EU, son California, 41%; Texas, 25%; Illinois, 6%; Arizona, 5%; en Colorado, Florida, Nuevo México, Washington, 2%; Nevada, Georgia, Nueva York y Carolina del Norte, 1%.
Como se advierte predominan los estados fronterizos, cercanos a México, pero también los de alto crecimiento económico; California cuenta con la cuarta mayor economía del mundo, después la de su propio país, Japón y Alemania.
Sin embargo, la discriminación racial, el incumplimiento de las leyes y el trato diferenciado a las personas en EU son las características típicas del empleo y salario (°en el país campeón de las libertades!). La diferencia salarial se encuentra muy marcada en los cuatro grupos étnicos de la estadística oficial estadounidense.
Del cuadro 2 destacan los siguientes aspectos:
a) Algunas formas graves de discriminación laboral, racial y sexual que hasta ahora se mantienen y que acusan desigualdades y prácticas contrarias a la ley, la equidad y la democracia que pregona EU.
b) Entre los trabajadores de origen anglo, hay una marcada desigualdad salarial entre hombres y mujeres; menor entre negros, mayor en asiáticos y menor en latinos.
c) Una diferencia salarial significativa entre las razas: por encima de todos, los asiáticos, luego los anglos, abajo los negros y al final los latinos.
d) Una diferencia salarial significativa entre los trabajadores sindicalizados y los ajenos a éstos, pues los primeros ganan más.
e) En 2003, se advierte una tendencia general a la mejoría salarial, respecto a 2002, pero también al acentuamiento de las diferencias entre afiliados a un sindicato de los que no lo están; entre los asiáticos y las demás razas; entre los hombres y las mujeres (salvo en los asiáticos).
f) Las prácticas discriminatorias laborales en EU son generalizadas, pero en mayor medida contra los negros y, en los últimos años, se aprecia más con los latinos.
g) Los indocumentados no están clasificados en la estadística estadounidense, sin embargo se sabe que muchos no ganan ni siquiera el salario mínimo, salvo los afiliados a un sindicato. Los patrones aprovechan que la condición de indocumentados los trabajadores para someterlos a una expoliación extrema de sus derecho.

4. Condiciones laborales y discriminación de los mexicanos en Estados Unidos
Hay una amplia diversidad de empleos que ocupan los emigrantes en EU; los casi 26 millones de trabajadores de procedencia mexicana, pero nacidos en EU se distinguen básicamente por su preparación académica, profesional o laboral , y ello les permite ocupar puestos mejor remunerados. Sin embargo, el denominador común es que los puestos más altos los ocupan trabajadores anglos o asiáticos. En el caso de la mayoría de los mexicanos, nacidos allá o aquí, sean documentados o no lo sean, por lo general ocupan los puestos más bajos de las categorías laborales por su escasa preparación.
En tres ramas de la economía predomina la presencia de mexicanos o latinoamericanos: en agricultura y agroindustria, construcción y servicios de limpieza y mantenimiento de grandes industrias, tiendas, almacenes y edificios. Este tipo de empleos, con los salarios más bajos de EU, son rechazados por los trabajadores sajones, asiáticos e incluso por los negros. Se reservan casi exclusivamente para los llamados trabajadores hispanos o latinos, término que se usa para los latinoamericanos.
La demanda de este tipo de mano de obra es permanente en las ramas económicas de agricultura, construcción y limpieza. Falso es entonces que los trabajadores emigrantes desplacen a los que nacen en EU, porque es en esos empleos donde los salarios son más bajos y las condiciones de trabajo muy precarias. Las cifras del Departamento de Trabajo de EU no sólo muestran que en esas ramas se ofrecen los salarios más bajos, sin que también registran los mayores índices de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales originadas por las condiciones laborales.
Pero más grave que lo anterior es el racismo y la xenofobia en el trabajo y en la vida cotidiana en EU, particularmente para los “latinos” o “hispanos”, predominando entre éstos los mexicanos, ello a pesar de que éste país, como sabemos, se formó casi en su totalidad con emigrantes, la mayoría provenientes de Europa.
Ahora veremos el lado oscuro del país que se autoproclama el campeón de las libertades y la democracia, o la infamia discriminatoria y xenofoba convertida en política institucional e internacional en la nación más poderosa del mundo.
En efecto, los mexicanos indocumentados en EU pasan por todo tipo de prácticas oficiales y no oficiales para desempañar un trabajo: discriminación para ingresar y laborar; aplicación parcial de las normas; todo tipo de persecuciones, pero en particular la racial y la laboral; explotación indiscriminada; negativa al libre tránsito; pérdida de derechos humanos, laborales, políticos y sociales; hostigamiento constante de autoridades de “seguridad”: retenes, redadas, caza de indocumentados, tráfico de personas, entre otros.
Las detenciones de mexicanos allende de la frontera de EU, sumaron 1.1 millones en el año fiscal 2003 (julio1?/ junio 30), y puede llegar a 1.2 millones en 2004. El incremento se atribuye a factores de demanda y atracción de mano de obra por la recuperación de la economía estadounidense en 2004.
El incremento también se debe al factor expulsión de mano de obra en México, a la falta de empleos aquí, a los bajos salarios, a la eterna crisis del campo y de las medianas y pequeñas propiedades rurales, a la constante emigración del campo a las ciudades, la cual ya no ofrece oportunidades. Como se sabe, el crecimiento del empleo en México ha estado por debajo del aumento de la población: cada año más de un millón de jóvenes requiere trabajo, cuando la oferta en los años de 2001 a 2003, ha sido de 100 000 empleos formales y 200 000 en la economía informal, como lo señalan los informes anuales del INEGI y del IMSS.
Para darnos una idea de las diferencias salariales entre EU y México, veamos el valor en dólares por hora en la industria manufacturera de cada país, en 1993 en EU era de 11.70 dólares y en México de 2.10 dólares, diferencia que aumenta en 2002, a 25.48 y 2.49 dólares respectivamente (Tercer Informe de Gobierno Federal, 2003).
Las normas legales de EU reconocen los derechos humanos y laborales de los inmigrantes indocumentados, pero no se aplican o se hace sólo parcialmente, aun en el caso de algunas normas internacionales