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El
diagnóstico
de
capacitación
y su impacto
en la
productividad
por
José Manuel
Vecino.
Gerente de
Jobmanagementvision.com
(Colombia)
Comienza un
nuevo año y la gerencia
de Gestión humana asume
nuevamente el reto de
diseñar, ejecutar y
evaluar un programa
tanto de formación como
entrenamiento que
contribuya efectivamente
al cumplimiento de las
metas corporativas,
apoyando así la
productividad propuesta
por la dirección de la
empresa.
En este contexto creo
importante tener en
cuenta las siguientes
reflexiones que apuntan
a la formación del
personal que desarrolla
su trabajo de cara al
cliente, sea como
vendedor, impulsador o
asesor de atención y
servicio:
1. Todos los
seres humanos nacemos
con características
‘comportamentales’
diferentes y en esto
radica precisamente la
riqueza de las
organizaciones. Sin
embargo:
a. Algunos son
más hábiles para las
actividades
administrativas y de
oficina, donde
desarrollan múltiples
funciones necesarias
para dar apoyo a quienes
tienen la
responsabilidad de
atender los clientes.
b. Otros, por el
contrario, piensan que
estar encerrados en una
oficina no hace parte de
su estilo de vida y, por
lo tanto, sus
actividades se
desarrollan en áreas de
la organización donde
deben permanentemente
atender, escuchar y
motivar a los clientes
que llegan a los puntos
de venta diariamente.
c. Algunos otros,
sin rechazar el trabajo
propio de la oficina,
prefieren que su
contacto con el cliente
sea vía telefónica, por
correo electrónico o
físico, son
especialistas en
resolver las quejas y
reclamos de los
clientes.
d. Por último
encontramos también las
personas que han
desarrollado habilidades
para gobernar, dirigir y
liderar.
No importa en qué punto
de la organización se
encuentren, porque
permanentemente crean
nuevas ideas, soluciones
a los problemas y tomen
decisiones aunque sean
impopulares.
En general son los que
cumplen labores de
dirección en la empresa
o bien los que dirigen
administran, supervisan
o ejercen alguna
jefatura.
2. Identificar
estas características y
desarrollarlas permite a
la gerencia de Gestión
humana ubicar y entrenar
acertadamente las
competencias del
personal de acuerdo con
las necesidades de la
empresa, pero también de
acuerdo con las
particularidades de cada
uno.
3. Un programa de
capacitación orientado
al cliente impacta en
tres áreas
fundamentalmente:
a. Conocimientos:
Se trata de entregar
información sobre un
tema específico.
b. Habilidades:
implica entrenar para
desarrollar destrezas
propias de un oficio.
c. Actitudes:
supone modificar una
conducta que apoye el
quehacer cotidiano de la
persona en la
organización.
4. Un programa de
capacitación orientado a
formar el personal
comercial y de servicio
al cliente hace énfasis,
sobre todo, en el
entrenamiento de las
habilidades comerciales
necesarias para quienes
atienden público en cada
uno de los puntos de
venta. Sin embargo
es necesario reconocer
que cada una posee
conocimientos sobre el
negocio y los productos
propios que se ofrecen y
exhiben en el punto de
venta.
Se incluyen, por
supuesto, contenidos
orientados al
conocimiento comercial y
al desarrollo del
compromiso corporativo.
5. Cada uno de
los asistentes al
programa debe tener la
posibilidad de evaluar
algunas de las
características
personales, porque son
un factor de éxito en la
labor diaria.
Además permiten recibir
información conceptual
para conocer aspectos
importantes en el
proceso de entrenamiento
y desarrollo de dichas
habilidades comerciales
que son puestas a prueba
todos los días en los
“momentos de verdad”,
tanto con el cliente
externo como interno.
6. En el proceso
de formar y entrenar
estas habilidades se
debe reforzar el
concepto de “servicio al
cliente”, desde una
perspectiva estratégica,
táctica y también
operativa, mostrando y
ejemplificando
situaciones cotidianas
que hagan del Servicio
al Cliente un factor
diferenciador en la
decisión de compra.
7. Igualmente, al
finalizar el programa de
entrenamiento, cada uno
de los asistentes debe
tener la posibilidad de
evaluar sus avances
personales en los temas
propuestos y recibir un
apoyo orientado a
fortalecer los
conocimientos recibidos.
Todos estos elementos
permitirán diseñar un
plan de formación que
apunte directamente al
mejoramiento de los
procesos de servicio al
cliente de la
organización y lleven a
cada uno de los
funcionarios
involucrados a
desarrollar un mayor
compromiso personal con
la empresa.
Espero que estas
reflexiones sean una
ayuda en este momento
del año en que planeamos
y organizamos la mejor
manera de invertir los
recursos monetarios
asignados a la
capacitación del
personal.
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