El aprendizaje del adulto mayor

Publicado por LosRecursosHumanos.com el 14 de Marzo de 2010

Desde perspectivas interdisciplinarias tendientes a la inclusión de las personas mayores en el conjunto de las redes sociales, investigadores buscan revertir algunos estigmas negativos de la vejez y realizan estudios sobre la formación en esa etapa de la vida. Se tomó como muestra el Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM) que, desde su creación en 1995, generó prácticas de enseñanza con personas mayores de 50 años de edad en adelante.

El mito acerca de la vejez como sinónimo de decadencia, pérdida generalizada o decrepitud aún está muy arraigado en el imaginario social, por lo cual se niega de antemano la valoración del adulto mayor en su situación de desarrollo vital y, muchas veces, se le quitan sus derechos a una vida digna y a la participación social.
Sin embargo, hoy es posible desarrollar la capacidad de aprendizaje incluso en edades avanzadas. Ante ello, resulta importante promover estas aptitudes con oportunidades educativas que les permita actuar como sujetos activos en sus familias y comunidades.

Es por ello que un equipo de investigación busca construir un espacio para volver a pensar el lugar de las personas mayores, fortalecer su capacidad educativa y sociocultural, y desterrar prejuicios infundados que suelen postergarlos o, más aún, excluirlos de la participación ciudadana. Al recomponer los lazos sociales con pares y familiares, los beneficiarios indirectos son, precisamente, el contexto familiar y el comunitario.

Los investigadores se centraron fundamentalmente en la indagación de la disposición al aprendizaje y de su sentido durante el envejecimiento. Se intentó identificar el potencial de aprendizaje de las personas mayores, detectar dificultades y condiciones de sociabilidad, como así también proponer estrategias y metodologías innovadoras para promover nuevos aprendizajes.

Con este fin se tomó como muestra el Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM) con sede en esta universidad, el cual, desde su creación, en 1995, generó prácticas de enseñanza con personas mayores de 50 años de edad en adelante. Se sustenta en un modelo educativo fundado en el desarrollo cognitivo social propio de la vejez, orientado a contextualizar situaciones de aprendizaje pertinentes a sus intereses e inquietudes actuales.

“Según nuestra experiencia en el PEAM, se puede afirmar que las personas mayores encontraron en las aulas universitarias un espacio para poner en evidencia que cualquier edad es propicia para aprender, descubrir nuevos intereses, ampliar experiencias, y se convirtieron en precursores de una nueva forma de ‘ser mayor’, expresada en diversidad de formas y estilos de participación sociocultural que pone énfasis en las competencias y ‘ganancias’ de una vida vivida con plenitud”, opina la Dra. en Ciencias de la Educación y especialista en Gerontología Educativa Norma Tamer, directora de este programa y del proyecto de investigación.

Dentro del marco de la práctica mencionada, se hizo hincapié en el conocimiento y la aplicabilidad de la metodología de historias de vida, en particular, el uso de la biografía educativa como una propuesta estratégica para entender el proceso de aprendizaje en adultos mayores, mediante la rememoración de sus historias y la reflexión sobre las experiencias educativas que tuvieron hasta el momento. “Con esto se pretende reconstruir los relatos de cada persona, se valoran acontecimientos y situaciones vitales, tratando de marcar los hechos o sucesos importantes de la vida, intentando ver cómo, dónde y cuándo éstos fueron significativos para mantener una mente activa, ágil, y dispuesta a nuevas adquisiciones intelectuales, sociales y culturales”, destaca la investigadora.

El trabajo es interdisciplinario; el equipo está compuesto por el psicólogo Rubén Brandan, los sociólogos Alberto Tasso y María Mercedes Ruiz; Estela Brunner se encarga de la parte de idiomas y Estela Tamer hace sus aportes desde la Biología y las Neurociencias.

“El recorrido nos permitió demostrar que no sólo es posible la educación en etapas avanzadas de la vida, sino que también es necesario proponer acciones para impulsar diversidad de oportunidades que tiendan a la integración y el diálogo intergeneracional de las personas mayores en la sociedad actual, lo cual contribuirá a lograr un mundo mejor para todos”, concluyeron los especialistas.

 

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