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La diversidad
genera
creatividad y
desarrollo
por
Myrtha
Casanova
Presidenta del
Instituto
Europeo para
la Gestión de
la Diversidad
(IEGD)
entrevista
publicada en
la revista
Selection
Management
Las
tecnologías
hacen que el
planeta sea
más pequeño.
Pero aunque el
mundo se
globalice y
las fronteras
se diluyan,
persisten las
diversidades
culturales,
idiomáticas,
de género o
físicas. Y si
el mercado es
cada vez más
heterogéneo,
también lo son
las plantillas
de las
empresas.
Según Myrtha
Casanova,
fundadora del
Instituto
Europeo para
la Gestión de
la Diversidad,
el éxito de
una empresa
reside en
gestionar las
diversidades
de sus
empleados y
clientes. Si
se valoran
correctamente
las
diferencias,
se gana
creatividad y
eficacia
mientras se
conquista el
mercado con
mayor
precisión.
¿Vivir en
un mundo cada
vez más
globalizado
significa
vivir en un
mundo que
apunta a la
homogeneidad?
Para nada.
Vivimos en un
mundo diverso:
el 52% de la
población es
femenina, el
10% es blanca;
en los países
desarrollados,
la natalidad
es baja: el
95% del
crecimiento
demográfico se
da en las
naciones en
vías de
desarrollo.
Hay una gran
diversidad de
lenguas, de
culturas, de
identidades. Y
de
capacidades:
una de cada
diez personas
tienen algún
tipo de
discapacidad.
Reconocer
estas
diversidades
es el nuevo
paradigma de
esta Era.
¿Y cómo
puede una
empresa
aprovechar
esto?
Antes, las
empresas
buscaban la
igualdad de
oportunidades
para resolver
los problemas
de las
minorías. De
este enfoque,
se pasó a la
estrategia de
la diversidad.
La idea es que
el entorno
externo es
diverso, y por
ende también
lo es el
interno. Y
antes que
segmentar a
una
organización
por minorías,
es mejor
incorporar a
todas las
personas
diversas en un
mismo objetivo
corporativo.
Si estas
diversidades
se gestionan
en forma
responsable,
se genera más
innovación,
más
creatividad, y
por supuesto,
más
desarrollo.
Así, se logra
que el
desarrollo sea
sostenible.
¿Hay alguna
manera de
evaluar las
diversidad?
Las
diversidades
son como un
iceberg: hay
visibles e
invisibles, y
todas impactan
en la empresa,
de manera
positiva o
negativa. Las
visibles son
las que se
ven: las de
raza, género o
discapacidad.
Y las no
visibles son
las
competencias,
el idioma, la
cultura,
etcétera, que
hay que
manejar con
cuidado,
porque incluye
la forma de
pensar y de
expresarse. Si
unas personas
en una empresa
interactúan
positivamente
respetando sus
diversidades y
se convierten
en un grupo
positivo, son
eficientes
porque
realizan su
trabajo con el
mínimo de
conflicto y el
máximo de
creatividad.
Pero si un
equipo dice
‘tenemos que
integrar a
personas que
no son
iguales, de
otros
perfiles’, y
si ese grupo
no es
gestionado, si
a las personas
no se las
incorpora y se
las mete en
una caja y se
deja que la
interacción
sea
espontánea,
pueden surgir
conflictos.
¿Cómo surge
el Instituto
Europeo para
la Gestión de
la Diversidad?
El origen
proviene de mi
participación,
durante más de
diez años en
Estados
Unidos, de un
panel dirigido
por The
Conference
Board. Su
objetivo es
crear una
nueva gestión
estratégica
que potencie
la
participación
del capital
humano en las
nuevas
organizaciones.
Varias
empresas con
las que
trabajamos con
éxito en
Estados Unidos
se han
instalado en
Europa, y nos
hemos puesto
en contacto y
les estamos
dando apoyo
para entender
y desarrollar
su política de
Diversidad de
Europa.
¿Se
incorporan
nuevas
culturas con
la ampliación
de la Unión
Europea?
Es que Europa
se construye a
partir de la
diversidad.
Entonces, una
política
corporativa
hay que
adaptarla a
las realidades
del capital
humano y del
entorno
europeo.
Resulta que la
Unión Europea
es un proyecto
admirable que
en ningún
momento trata
de quitar la
soberanía o de
cambiar a la
gente, sino
todo lo
contrario:
trata de
potenciar las
diversidad
locales,
culturales,
respeta los
entornos
locales. Por
lo tanto, para
desarrollar
una política
de diversidad
hay que
reconocer que
Europa es
diversa en
todo: en
idiomas,
comportamientos,
criterios y
valores.
Pero en
Europa no
viven sólo
europeos...
Cierto. En
Europa tenemos
unos grandes
movimientos
migratorios. Y
el primer
resultado es
la
transculturalidad.
A Europa
llegan
personas con
diferentes
culturas,
necesidades,
con distintas
aportaciones y
conceptos de
vida. Y
también tienen
diferentes
necesidades de
compra,
distintos
criterios de
toma de
decisión.
Todos estos
son factores
que una
empresa tiene
que tener en
cuenta, en el
momento de
suministro,
producción y
venta de sus
productos y
servicios.
¿Qué puede
sucederle a
una empresa
que no sabe
gestionar la
diversidad del
mercado?
Un caso
clásico es el
de Chevrolet.
Cuando lanzo
su línea Nova
tuvo un gran
éxito en
Estados
Unidos. Pero
cuando lo
enviaron a
Latinoamérica,
no tuvieron en
cuenta que
Nova se puede
interpretar
como ‘no-va’.
O sea, que no
sirve, no
funciona. Y no
se reparó que
el carácter
latino es muy
dado a la
broma, al
sarcasmo, al
doble sentido.
Se dieron
cuenta que no
se vendía, y
tuvieron que
retirarlo del
mercado, con
enormes
pérdidas por
el coste de
producción, el
envío
logístico, las
campañas de
marketing, de
publicidad. Y
el impacto de
la falta de
confianza del
cliente y la
pérdida de
lealtad del
distribuidor,
que empieza a
dudar.
La idea
seria
concienciar a
las empresas
que esta
gestión de la
Diversidad les
beneficia
económicamente.
El coste es
calculable en
términos
económicos y
no económicos.
Es que la
gestión de la
diversidad es
un imperativo
empresarial y
no una
estrategia o
unas acciones
para resolver
el problema de
la inmigración
o para ser
políticamente
correcto. Si
entendemos que
las personas
tienen
capacidades
diversas,
significa que
el cliente
tiene gustos
diferentes.
Antes, si
fabricabas
algo caro,
partías de la
base que tu
comprador
objetivo era
alguien de
poder
adquisitivo
alto. Pues hoy
no es así.
¿Por qué?
Hoy un
producto puede
ser caro, pero
puede ser que
una persona
con poder
adquisitivo
bajo, por la
razón que sea,
prefiera
hipotecarse
para comprar
ese televisor
plano. O puede
que prefiera
irse de viaje
en un crucero
antes que
invertir más
en su
educación o en
su casa. El
perfil del
cliente es
diverso,
llegas a las
personas no
por su poder
adquisitivo,
sino por su
cultura.
¿Entonces
una empresa,
puertas
adentro, debe
reflejar la
diversidad del
mercado?
Los grupos de
trabajo que no
son diversos
tienden a la
obsolescencia.
Porque no
cambian, y
entran en el
conformismo;
ya no desafían
su propia
capacidad de
introducir
innovaciones y
siguen la
rutina de
repetir el
pasado. Eso
explica porqué
muchas
empresas
siempre están
en un proceso
de
reestructuración
de plantillas:
porque se
empeñan en
repetir el
pasado. Y su
gerencia
entiende que
si tuvo éxito
en el pasado
con una
política tal,
esa es la que
tiene que
seguir siendo.
Pero no se dan
cuenta que el
entorno, la
competencia,
las materias
primas, el
proveedor, la
tecnología,
todo ha
cambiado. Las
políticas
anteriores
fueron
diseñadas por
personas que
habrán sido
buenas en su
momento, pero
el entorno
cambia a mucha
velocidad y ya
no son
eficaces.
Destacados :
“Los grupos de
trabajo que no
son diversos
tienden a ser
obsoletos”
“Se llega al
cliente por su
cultura, no
por su poder
adquisitivo”
¿Que
consejo daría
a los
departamentos
de RR.HH en
general para
fomentar la
diversidad sin
que tuvieran
el temor de
que fuera una
política
contraproducente
para los
intereses de
sus empresas?
La creciente
diversidad de
los agentes
del entorno es
una evidencia
y un proceso
irreversible,
que si algo
hará, será
aumentar en
todos los
aspectos
(demografía,
economía,
tecnología,
gobernabilidad
) Lo cual
evidentemente
impacta el
proceso
empresarial y
sus
posibilidades
de
sostenibilidad
- lo cual es
el objetivo
indiscutible
de toda
organización.
Un empresa
sostenible en
los entornos
cambiantes; o
sea, una
empresa que se
rige por
políticas y
estrategias de
inclusión de
la Diversidad,
le permite
operar con
beneficios; es
una empresa
que esta
preparada para
cumplir con
sus objetivos
sociales:
crear puestos
de trabajo,
proporcionar
un entorno de
satisfacción
que les
permita
conciliar su
vida laboral y
personal a sus
empleados,
producir y
entregar
productos y
servicios
adecuados a
las diversas
necesidades
del nuevo
perfil de sus
clientes,
gestionar su
suministro
creando una
situación de
partenariado
con sus
proveedores,
al igual que
integrar a sus
accionistas en
un proyecto
común.
La Gestión
de la
Diversidad no
substituye,
sino que
potencia todos
los recursos
de la
organización
para
incrementar la
eficacia y los
resultados del
plan
estratégico
Dentro de un
proceso
continuo
porque los
excelentes
recursos del
presente no
van a ser
necesariamente
los más
adecuados en
un futuro; van
a ser
diferentes/
diversos
Por lo tanto
el perfil de
competencias y
habilidades
sociales del
Capital Humano
tendrá que
anticiparse a
los cambiantes
y diversos
recursos
(tecnología,
finanzas,
equipos,
stakeholder)
que emergen,
para
garantizar el
incremento en
la eficacia de
la empresa. |