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Entrevista a
David White.
Director
General de
Empresas e
Industrias de
la Comisión
Europea:
"Europa
puede dejar de
ser rica
dentro de 30
años"
por Nuria
Navarro de
E Periódico de
Catalunya -
publicada el
25/01/2005
El experto
dice que en
España faltan
patentes,
capital riesgo
y ansia de
formación.
David White:
Belfast
(Irlanda,
1947)
Licenciado en
Economía.
Visitó el Parc
Tecnològic
Barcelona Nord
Este caballero
de mirada
glacial y
cercanía
irlandesa
acaba de
revelar al
mundo un dato
atroz: España
va a la cola
de la
innovación
tecnológica en
la UE. Y lo ha
hecho sin
titubeos. No
sólo estamos,
según David
White, al
mismo nivel
que
Eslovaquia,
Lituania y
Rumanía.
También vamos
perdiendo
fuelle.
-Ha
deprimido al
país entero
con su
estadística.
¿No se
avergüenza?
-Nunca me
avergüenza
decir la
verdad. La
verdad siempre
provoca
reacciones.
Permite
conocer cuál
es la realidad
y poner
remedio.
-Dice
usted que
vamos detrás
de Malta y
Chipre.
-Están a la
par que
Lituania y
Eslovaquia,
que son
antiguas
culturas, como
la suya.
-Despegamos
unos años
antes que
ellos, ¿no
cree?
-El
crecimiento
económico de
España es
innegable,
pero, si
quieren
mantenerlo,
deben prestar
mucha atención
a la
innovación. No
hay progreso
económico sin
apuesta por la
innovación. Y
a juzgar por
los datos,
España podría
tener
dificultades
en el futuro.
-En el
2000 recibimos
buena nota.
¿Qué ha
pasado?
-Que van
ustedes con
menos potencia
y más lentitud
que otros
países de la
UE. La familia
europea debe
ser más
competitiva en
su conjunto.
Si la
tendencia
actual se
mantiene,
Europa puede
dejar de ser
una zona rica
dentro de 30
años.
-Sigue
amedrentando...
-Yo espero
vivir esos 30
años y quiero
poder cobrar
una pensión y
recibir
atención
médica. ¿Usted
no?
-Como todo
ciudadano.
-Pues la UE
se sitúa por
detrás de EEUU
en 10 de 11
indicadores.
-¿Y todo
por flojear en
innovación?
-Empecemos
por definir
qué es
innovación. Es
el punto de
contacto entre
el mercado y
el
conocimiento.
Es decir, si
un emprendedor
ve una
posibilidad de
mercado, debe
poder tener a
su alcance el
conocimiento
que cubra su
necesidad.
-Como aquí
no ocurre, ¿a
quién le
echamos la
culpa?
-A la
sociedad. La
buena marcha
depende de la
educación, de
la
disponibilidad
de científicos
e ingenieros,
del acceso a
Internet de
banda ancha,
de la creación
de nuevos
conocimientos...
España hace
mejor la
investigación
pública que la
financiada por
capital
privado, ¿no?
-¿Qué
tiene eso de
malo?
-¡Lo tiene! A
mí me
sorprende la
casi ausencia
de capital
riesgo en
España. ¡Si en
España hay
gente rica!
Eso quiere
decir que no
destinan su
dinero a
invertir en
empresa.
-Están en
su derecho.
-Pero detrás
hay una
actitud... ¿La
sociedad
española
respalda a los
que ponen su
dinero a
disposición de
la industria?
En EE.UU. se
reconoce a los
hombres que
hacen una
contribución
social. Sin
ellos, no hay
futuro. Aquí,
¿ocurre? ¿De
dónde sacan
capital las
pequeñas
empresas?
-No sabría
decirle.
-Hay que
estar presente
en los
sectores donde
se pueda
desarrollar
innovación.
Comunicación,
salud, incluso
el textil...
Hay que
transformar el
conocimiento
en tecnología.
Y protegerlo.
El número de
patentes
españolas es
bajísimo.
-Son
importantes,
claro.
-Para hacer
innovación hay
que disponer
de toda la
gama de
productos y
tenerlos en
cantidad
suficiente.
Esto es como
una casa.
Puede tener el
aseo y el
dormitorio
bien
equipados,
pero si la
cocina no
existe, la
casa no
funciona.
Además,
ustedes
también fallan
en la
educación
continua.
-Pare,
pare. ¿Su
estadística no
dice que Catalunya es
diferente?
-No. Pero soy
consciente de
que su
eficiencia
está muy por
encima de la
media
española.
Entre ustedes
y los amigos
nórdicos, que
son los que
van a la
cabeza de la
innovación,
hay
similitudes.
Finlandia y
Suecia tienen
una alta
creatividad.
Como
Barcelona...
Aquí destacan
las torres de
la Sagrada
Familia y las
chimeneas de
la central
eléctrica.
¡Ambas son
necesarias! No
lo olviden.
-¿Qué
impacto tiene
la política en
la innovación?
-La
innovación es
cosa de los
industriales y
las empresas.
Pero ellos
reciben el
influjo de la
población, que
aprueba o
rechaza un
producto o
servicio; y
del Gobierno,
que anima o
dificulta la
actividad
económica.
-¿Anima
más la
derecha?
-Bueno, los
países
nórdicos
tienen una
tradición de
democracia
social. ¿Y
Alemania? ¿Es
conservadora?
Pero yo me
preocuparía
por otra
cosa...
-Le temo.
-La mayoría
de grandes
sociedades
europeas que
hacen
investigación,
no la hacen en
Europa.
Encuentran
condiciones
más
estimulantes
en América y
en China. Y a
eso no ponen
solución ni la
derecha ni la
izquierda. Hay
que mantener
la presión en
todos los
frentes.
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