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Importancia
de la Cultura y la Comunicación Institucional
por
Dr.
Heriberto Cardoso Milanés. Doctor
en Ciencias de la Comunicación Social. Profesor
Titular del Departamento de Comunicación Social
de la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Más
de 30 años de experiencia docente e investigativa
sobre diferentes materias periodísticas y de Comunicación
Organizacional. hcardoso@enet.cu
>Un
problema que tiene su historia
>Cómo comunicar la identidad
>Un tercer soporte: la publicidad y relaciones públicas
>Comunicación Organizacional como teoría
básica
>Situación comunicativa de algunas entidades
>Bibliografía consultada
Los problemas relacionados con la imagen e identidad corporativa
u organizacional de las empresas y otros tipos de entidades
cubanas o extranjeras, guardan estrecha relación
con las modernas teorías de la llamada Comunicación
Organizacional y el perfeccionamiento y aplicación
de algunas metodologías para su investigación,
diagnóstico y programación estratégica.
Sólo
hay una forma de lograr que la organización tenga
una imagen única para sus diferentes públicos:
siendo única, realmente. Y para ello los primeros
que deben percibirlo así son sus propios trabajadores,
quienes han de ser portadores de los valores o atributos
que dicha organización reconoce en si misma como
esenciales.
¿Qué
hacer entonces ante las exigencias de mayor apertura hacia
el mercado en fronteras y fuera de ellas, trazadas por
la dirección del país? ¿Frente al
lanzamiento de nuevos productos? ¿En entidades
que prestan sus servicios en el mercado interno, pero
cargan con la herencia de una baja cultura organizacional
y nivel profesional de sus trabajadores?.
Tales
problemas se vinculan estrechamente con la comunicación
identitaria empresarial u organizacional y la determinación
de sus atributos o valores atribuibles en cada caso, y
se conectan a su vez a un nivel macro con el tema más
estratégico aun de las políticas y programas
de perfeccionamiento y/o redimensionamiento de empresas
e instituciones, a tono con las exigencias crecientes
de la economía y sociedad cubanas en la actualidad.
Un
problema que tiene su historia
Sin
detallarlo, vale recordar cómo desaparecieron las
marcas y firmas registradas, a partir de los años
sesenta, quedando sólo las excepciones imprescindibles
para nuestro comercio exterior o mantenidas quizás
más por hábito que por reales exigencias
comerciales internas.
La
economía cubana se construye hoy sobre bases nuevas,
donde la eficiencia, competitividad y excelencia son palabras
que tienen un sentido y familiaridad creciente para ejecutivos
y trabajadores simples.
La
imagen pública de las entidades y sus productos/servicios
aún sin que el cliente los haya sometido a prueba,
decide a menudo las opciones de este último. Nos
comunicamos desde mucho antes de entrar en contacto directo
con el público. Y saber hacerlo bien hoy parece
ser una cuestión de supervivencia y desarrollo,
en los nuevos contextos en que se mueve el país.
Mas,
¿qué comunicar y cómo?.
La
identidad de la organización no es más que
el conjunto de rasgos que la caracterizan o distinguen,
y la diferencian de otras de similar o distinta categoría.
Si ello es así, nuestro problema comienza por tratar
de encontrar, estudiar, definir y hacer valer tales rasgos,
y proyectar los modos y vías para comunicarlos
(hacerlos percibir) de la manera más efectiva.
Diversos
trabajos universitarios y de otras instituciones nos demuestran
que la primera dificultad se encuentra precisamente ahí.
En ese proceso de necesario estudio hacia adentro y hacia
afuera (historia, misiones, entorno geográfico
y social, calidad de productos/servicios, proyecciones,
competencia, recursos humanos, autoimagen, imagen intencional
e imagen pública), que debe permitir una definición
experta de lo que hay (o debe haber) en cada organización
como bueno y distintivo.
El
concepto de identidad corporativa surge así del
diagnóstico de los atributos esenciales de la organización
y sus aspiraciones de superación posible. Es verdad
presente y meta futura. Lo que ella es y lo que se propone
ser. Realidad y símbolo. El núcleo sustantivo
de su mensaje a todos.
Tal
concepto da respuesta a la pregunta: ¿qué
comunicar?... Debemos comunicar la identidad de nuestra
empresa y los atributos de sus productos/servicios.
Cómo
comunicar la identidad
Las
formas de hacerlo se basan sobre tres soportes principales:
el comportamiento organizacional o corporativo, el diseño
corporativo o presentación visual, y la comunicación
corporativa u organizacional (Relaciones Públicas
y Publicidad).
Una
adecuada gestión de identidad supone establecer
normas de conducta y actuación de todos y cada
uno de los estamentos de la organización, en un
mismo sentido, a una sola voz. Desde el gerente hasta
la recepcionista, el cocinero y el ama de llaves del hotel;
desde el departamento de ventas hasta el laboratorista
y el simple empleado de la fábrica.
Se
expresa también en una ética común
y un mismo sentimiento sobre la historia y tradiciones
de la empresa o institución: un compromiso y un
concepto único sobre la calidad del producto/servicio
y lo que cada quien aporta a ello en su sentido de totalidad.
Y un estilo distintivo para comunicarse con los clientes.
Cuando
todo ello se asimila de una manera consciente y hace cuerpo
en cada miembro de la entidad es que podemos empezar a
hablar de cultura organizacional, como "un conjunto
de valores implícitos que ayudan a las personas
en la organización a entender cuáles acciones
son consideradas aceptables y cuáles son consideradas
inaceptables"; o lo que también explica Adecec
(Asociación de Empresas Consultoras de Relaciones
Públicas y Comunicación) como cultura de
empresa o filosofía de empresa: "un conjunto
de valores que definen la actuación y el comportamiento
de una empresa y que la dotan de una identidad propia".
La
concepción y diseño de los símbolos,
nombres, marcas y demás elementos visuales, por
otra parte, codifican el mensaje de presentación
formal de la empresa ante sus públicos, de manera
cotidiana. Son su carta de identidad y quizás su
mejor o peor patrimonio. La expresión más
subjetiva de lo que ella significa. Con el tiempo bastará
enunciar un vocablo, mostrar un logotipo o los colores
de un uniforme para que toda su imagen quede evocada en
la mente de muchas personas, para bien o para mal.
¿Podrían
ser tales símbolos el objeto de una decisión
apresurada o sin el concurso de un profesional experimentado
en la materia?. Lo cierto es que a menudo evidentemente
lo es. Y en otras ocasiones, existiendo el símbolo
bien concebido, un empleo inconsecuente suele dar al traste
con sus intenciones. Las confusiones con respecto al problema
de la marca tampoco suelen escasear: ¿se trata
de un producto, una línea o una cartera de productos?
¿qué tipo de estrategia de marcas es la
que más conviene?, ¿qué estudios
de mercado se han realizado
Un
tercer soporte: la publicidad y relaciones públicas
Por
último queda por abordar el conjunto de acciones
que debe realizar la entidad para comunicarse por medios
publicitarios y desarrollar sus relaciones públicas
con otras instituciones u organismos, así como
con sus clientes y trabajadores.
La
presencia en ferias y exposiciones, el patrocinio de eventos,
concursos y donaciones, ocupan en este ámbito un
lugar fundamental; al igual que sus relaciones con los
medios de comunicación masiva, en particular la
prensa, radio y televisión. Con demasiada frecuencia
se hacen inversiones sin una idea clara de lo que se espera
de ellas y el sentido de nuestras acciones.
La
realización efectiva de estrategias de marketing
exige un adecuado dominio de sus técnicas de comunicación,
entre las cuales --junto a las ventas personales, la promoción
de ventas y la publicidad,-- el éxito operacional
en última instancia se decide por una buena gestión
de relaciones públicas, generadora de una imagen
de prestigio, acreditada y familiar.
De
igual modo cabe subrayar la necesidad de una correcta
política de comunicación interna hacia los
propios miembros de la organización. El sistema
de estimulaciones, las actividades sindicales y familiares
bien organizadas, la creación y transmisión
de tradiciones de viejos a jóvenes, el cumpleaños
colectivo y el trato respetuoso, personal y amistoso entre
ejecutivos y empleados simples, junto a otras acciones,
deben formar parte de esa política. Como también
el reconocimiento a los que más se destaquen y
el fomento constante del orgullo individual y colectivo
por los éxitos de la entidad
Todo
lo planteado hasta aquí evidencia la importancia
de las estrategias de comunicación de toda organización,
en cualquier ámbito de la vida social. Estrategias
que guíen las relaciones entre comprador y vendedor,
jefe y subordinado; la empresa o institución y
sus públicos. Y que establezcan claramente las
diferencias entre su gestión de identidad (permanente)
y el programa de acciones promocionales ocasionales en
torno al lanzamiento de productos/servicios, jornadas,
campañas u otros objetos de su quehacer a corto
plazo.
Comunicación
Organizacional como teoría básica
¿Por
dónde empezar?
Las
diferentes teorías y metodologías de la
Comunicación Organizacional o Corporativa constituyen
la base para el análisis de los problemas relacionados
con la identidad, imagen y programas de comunicación
de cualquier tipo de entidad, y conectada con éstos,
la promoción de sus productos/servicios.
Un
instrumento de investigación muy importante en
ese sentido son las técnicas de auditorías
de imagen o comunicación.
El
investigador Federico Varona Madrid lo recalca con acierto:
Las
auditorias de la comunicación han venido
a llenar el vacío que existía entre la investigación
y la aplicación de los resultados de esa investigación
al mejoramiento de la comunicación organizacional.
Los resultados de las auditorias han demostrado,
por una parte, que efectivamente existen prácticas
de la comunicación que son detrimentales para el
funcionamiento eficaz de la organización y que
necesitan acciones correctivas. Ha sido también
gracias a las auditorias comunicacionales que las
organizaciones han comenzado a sentir cómo la teoría
y la investigación que se enseña y practica
en la academia pueden ser beneficiosas para sus organizaciones..."
Diversos
autores (Klepners, Costa, Villafañe, Muñiz,
González, Lozano, Rivera y otros) aunque plantean
diferentes matices en sus respectivos enfoques, coinciden
en destacar la importancia de dichas auditorias.
"Las investigaciones sobre este objeto demuestran
dos hechos importantes -- nos dice Carmen Rivera--: uno,
que las culturas difieren entre organizaciones y otro,
que las diferentes culturas organizacionales pueden afectar
el desempeño de la organización"
Sin
embargo, el desarrollo insuficiente de algunas empresas
e instituciones, tanto en su dimensión estratégica
como operativa, obliga a la utilización de metodologías
más abarcadoras, cuyo diagnóstico permita
reconocer los conceptos y atributos de identidad en aquellas
entidades que carecen de estrategias y programas de comunicación
debidamente elaborados.
La
comprensión de los conceptos de identidad corporativa
y cultura organizacional es fundamental como punto de
partida para adentrarse en el conocimiento de sus diversas
opciones de manejo y los pasos a emprender para acometer
con éxito cualquier investigación destinada
a diagnosticar la situación organizacional y sus
necesidades y posibilidades de cambio.
El
diagnóstico y sus posibilidades de efectividad
están vinculados estrechamente con los métodos
para reestructurar o revitalizar las empresas. En dependencia
de sus resultados, la auditoría podría arrojar
cinco tipos de estadíos como situación de
la empresa: a) Armonía y continuidad, cuando todo
marcha satisfactoriamente y cualquier medida a introducir
seguiría el curso normal del trabajo precedente;
b) Inadaptación temporal o ajuste prematuro, cuando
se presentan dificultades parciales que requieren determinados
ajustes correctivos; c) Transformación o reorientación,
cuando la entidad requiere importantes cambios en algunas
de sus políticas o estrategias para lograr la imagen
deseada; d) Reestructuración o revitalización,
cuando la situación detectada implica la necesidad
de cambios profundos en la estructura y forma de actuar
de la entidad.
Rivera
insiste en que la posibilidad de cambios partiendo de
tales diagnósticos y la disonancia que éstos
reflejen con respecto al modelo a alcanzar, dependerá
mucho de la seriedad y voluntad con que la entidad se
proponga una metaestrategia o plan de acciones, que en
ocasiones podría implicar cambios formales o esenciales
de políticas, programas de desarrollo, valores,
modos de comportamiento empresarial, etc.; así
como del reconocimiento de que la estructura, la cultura
y los individuos que integran la organización son
tres elementos diferentes cuyos modos y ritmos de transformación
dependen de sus propias dinámicas intrínsecas
Aunque
con muchos aspectos comunes, la bibliografía es
variada en sus enfoques con respecto a los pasos a poner
en práctica para tales auditorías. Los autores
Firsirotu y Allaire, por ejemplo, resumen éstos
en los siguientes términos:
.
Evaluación al detalle de los factores estructurales
y culturales y sus vínculos
.
Definición o elaboración de los objetivos
deseados en ambos casos como modelo hipotético
.
Programa integral de medios y acciones de comunicación
para su consecución
.
Designar y entrenar adecuadamente los agentes de cambio
y situarlos en lugares claves de
la organización
.
Poner en marcha el programa y controlar y evaluar periódicamente
su realización, introduciendo
cualquier ajuste que se considere necesario.
La
definición de los objetivos deseados, en este caso,
supone la previa identificación de públicos
metas e intereses mutuos entre los mismos y la entidad
correspondiente; sin embargo, entre este paso y la elaboración
de un programa de medios y acciones de comunicación
resulta imprescindible la creación de una estrategia
del mensaje a trasmitir; o sea, el concepto o idea a persuadir,
tanto en lo que se refiere a su contenido como a sus elementos
formales.
El
Manual de ADECEC, señala con mayor precisión
el primer aspecto, pero aunque habla de "estrategia",
sólo se refiere a la "descripción de
actividades"; o sea, que también omite el
paso creativo que se refiere a la elaboración del
"concepto": Veamos:
.
Auditoría de comunicación: investigación
(antecedentes, situación actual, etc.)
.
Identificación de intereses
.
Definición de objetivos
.
Definición de estrategia (timing, descripción
de actividades)
.
Implementación
.
Evaluación de resultado
A
nuestro juicio, mantienen aún toda su vigencia
los autores Nancy Yion y Otto Klepners, cuando precisan
con acierto la necesidad de una proyección estratégica
de las ideas principales a trasmitir, insistiendo ambos
en que resulta imprescindible una etapa "creativa":
la elaboración del "concepto" o "eje
promocional" (Klepners), de la "estrategia del
mensaje" --argumentos e imágenes-- (Yion).
De
ahí que, resumiendo, el conjunto de pasos a dar
para acometer una proyección de esta índole,
independientemente de los diversos matices con que son
abordados en la bibliografía, implica en esencia
:
Un
estudio, auditoria o investigación previos
(análisis situacional),
La proyección de estrategias generales ( a.-identificación
de intereses entre la entidad y sus públicos y
definición de los objetivos comunicativos, b.-
elaboración de la estrategia creativa del mensaje,
tanto en contenido como para el manejo de medios e imágenes)
Plan o programa concreto para el empleo de los medios
y acciones de comunicación
Designación y adiestramiento de los agentes de
cambio, en casos necesarios
Ejecución y control parcial y final del proyecto.
El montaje de la auditoría o investigación
previa puede partir de las diferentes situaciones o estadíos
que se advertirían a través de un prediagnóstico
basado en el "briefing" (información
de entrada) realizado y entregado por la propia entidad.
Este paso es susceptible de realizarse por la empresa
o institución siguiendo una guía preestablecida.
La información obtenida así será
un material de gran utilidad para el especialista, sobre
cuya base podrá proyectar e iniciar la investigación
pertinente.
Situación
comunicativa de algunas entidades
La
necesidad de acometer con urgencia una política
de redimensionamiento estratégico de algunas empresas
e instituciones en el ámbito de la comunicación
organizacional, viene siendo confirmada una y otra vez
a través de numerosos proyectos realizados por
el Departamento de Comunicación Social de la Universidad
de Oriente, en Santiago de Cuba, así como otras
instituciones, durante los últimos años.
Dichos
proyectos abarcaron un total de 18 entidades, entre las
cuales hay 9 instalaciones turísticas y otras 5,
además de éstas, insertan sus servicios
en el sector MLC; en dos casos se trata de proyectos comunitarios,
y 6 más son instituciones o entidades que prestan
servicios científicos, informativos o de otro tipo.
En
su mayoría (10 entidades), el diagnóstico
resultado de la investigación consideró
que el estadío en que se encontraba la organización
requería una "transformación o reorientación"
de algunas de sus políticas o estrategias de trabajo;
mientras que 3 de ellas demandaban una profunda "reestructuración
o revitalización", y otras 3 la "adaptación
temporal o ajuste" de algunos sistemas de funcionamiento.
Sólo en 2 casos la investigación apreció
una situación totalmente satisfactoria de "armonía
y continuidad" en sus proyectos, dejando no obstante
un conjunto de medidas para el perfeccionamiento de sus
programas de comunicación.
A
partir de esos resultados, sólo en 3 casos se recomendó
un cambio de algunos procesos estructurales, y en 10 de
ellos, de algunos aspectos parciales o totales de determinadas
estrategias básicas. En cuanto a la comunicación,
se elaboraron 15 programas integrales relacionados con
la identidad corporativa y/o promoción de productos/servicios;
mientras que 3 de ellos centraron su atención sólo
en este último objeto de referencia.
Un
aspecto de gran importancia, como se ha dicho, es el que
se refiere a los atributos de la entidad y sus productos/servicios,
a partir de los cuales se elaboró el concepto o
mensaje básico a manejar por todos los canales
de comunicación. Los principales valores extraídos
del estudio y proyectados posteriormente de manera creativa
fueron los siguientes:
Calidad
y exclusividad de la oferta: 15
Trato
personal y diferenciado al cliente: 15
Identidad
corporativa de la cadena u organización correspondiente:
11
Contacto
directo con la naturaleza: 7
Ambiente
histórico: 4
Valores
e instituciones culturales: 6
Aventura:
5
Tecnología
de avanzada: 4
Otros
(economía, ubicación geográfica,
etc.): 4
Es
digno de interés resaltar como hecho positivo que
la mayor parte de los rasgos destacados tengan un carácter
interno, inherente a la entidad y sus productos/servicios;
aunque otros como el "contacto con la naturaleza",
"ambiente histórico" y "cultural",
"aventura", etc., externos a la organización,
también ocuparan un lugar importante en el concepto
a manejar en los respectivos programas de comunicación
proyectados.
Por
último, los investigadores valoraron la actitud
de cambio que mostraron las entidades en sus diferentes
estamentos internos, apreciando que en 6 casos podía
considerarse alta; media en otros 7, y baja en 5.
Los
datos resumidos y esbozados anteriormente, además
de confirmar la importancia de las auditorias o
estudios de comunicación organizacional, señalan
algunas de las principales dificultades que presentan
entidades analizadas, a partir de los cuales podría
inferirse la hipótesis de que un número
relativamente alto de nuestras empresas e instituciones
se encuentran en estadios similares.
Es
evidente igualmente que la situación diagnosticada
rebasa los marcos de un problema "promocional"
o "comunicacional" y trasciende a elementos
de carácter estructural o estratégico, que
podrían constituir serios obstáculos para
cualquier esfuerzo de revitalización o perfeccionamiento
empresarial. De igual forma, es obvio que además
de sus implicaciones administrativas o gerenciales, también
compromete la participación y el papel de otros
factores políticos y sindicales que inciden sobre
el estado de ánimo, los niveles de comprensión
y la conducta de los trabajadores.
Lo
más práctico quizás sería
comenzar por una mirada "hacia adentro", desde
nuestras propias organizaciones. Tal vez ello podría
ser el primer paso de un movimiento de revisión
o creación de los respectivos programas de comunicación
en muchas entidades, contando con el esfuerzo interno
y el apoyo de algunos profesionales con la debida experiencia
en esta importante disciplina.
Bibliografía
consultada
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Villafañe, Imagen positiva, Ed. Pirámide,
S.A., Madrid, 1993.
M.
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Yion, Selección de Lecturas de Propaganda, t. 1,
Ed. Enspés, La Habana, 1982
O.
Klepners y otros, Publicidad, Ed. M.G. Hill, México,
1991
ADECEC,
Libro Práctico de Relaciones Públicas, España,
1996
Revista
Diálogos No. 39, Felafacs, Perú, 1994.
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