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Customer
Relationship
Management
por
Los Recursos
Humanos.com
Axxon Consulting
organizó el curso:
"CRM, Cómo las
soluciones focalizadas
en el cliente, potencian
la productividad, la
rentabilidad y el
crecimiento".
Auspiciado por
Microsoft, el encuentro
tuvo por objetivo
introducir a los
participantes a la
utilización de una nueva
herramienta informática
que permite mejorar la
relación de la empresa
con los clientes.
Si bien es importante
que los profesionales de
Recursos Humanos estén
actualizados sobre la
gestión comercial del
cliente externo, los
mismos postulados
utilizados en este curso
para el "cliente
externo" pueden
tenerse en cuenta para
una mejora en la gestión
de los procesos ligados
al "cliente interno".
El curso comenzó con una
presentación conceptual
del Customer
Relationship Management
ó CRM. La primera de las
definiciones fue
expresada en 1928 por
Mahatma Gandhi, un
prominente abogado dijo:
“el cliente no es una
interrupción de nuestro
trabajo sino la razón
del él”. Asimismo en
1954, Peter Druker
afirmó, “el verdadero
negocio de cualquier
empresa es traer y
conservar clientes”.
En el 2000, al entrar en
juego la tecnología, los
consultores de Guru
Definition, expertos en
software de Customer
Relationship Management
-CRM-, lo definen como
“la adopción de
estrategias orientadas
al cliente. Es
implementar estas
estrategias cambiando la
manera en que los
clientes hacen negocios
y cómo las personas
realizan su trabajo,
estableciendo nuevas
estrategias, nuevas
interacciones con los
clientes y un nuevo
flujo de trabajo a
través de tecnología
apropiada”.
A partir de allí, el
Customer Relationship
Management se transforma
en algo más complejo, en
una estrategia de
negocios, orientada al
cliente.
La definición más
cercana a este nuevo
enfoque es la que se
hizo en el último
congreso de CRM en 2002
en Shangai, que precisa:
“CRM es hacer
nuevos amigos y obtener
mucho dinero”.
La idea es estrechar los
lazos con el cliente, al
conocerlo cada vez más,
el cliente estará más
satisfecho con la
empresa y de esta manera
optimizar los ingresos.
En Shangai, también se
hipotetizó sobre cómo
sería una empresa sin
CRM, sin una estrategia
orientada al cliente,
sin una tecnología que
permita concentrar la
información de los
clientes en una base de
datos. Sería lo que
sucede cuando alguien le
comenta: “se me
perdió el tarjetero y
perdí todas las tarjetas
de mis clientes” ó
“se me colgó la
computadora y perdí toda
la información de mis
clientes”.
Cuando una empresa
decide finalmente
contratar un softaware
de CRM, se les solicita
a los vendedores que
carguen información en
el sistema y nada más,
generando que se sientan
controlados. Esto se
produce, porque no se le
ofrece al área de ventas
tener en cuenta la
información tanto de los
clientes actuales como
de los potenciales en
lugar de hacer una carga
de datos.
La situación ideal sería
la del vendedor que,
antes de poder visitar a
un cliente, posee todo
el historial de ese
cliente. Cuándo le
facturaron, cuándo la
gente de marketing se
comunicó con él para
invitarlo a un evento,
cuándo la gente de
soporte registró algún
incidente con ese
cliente y si el cliente
en cuestión, tiene
muchas deudas y no ha
pagado por un largo
tiempo.
Por eso, para que no
surjan diferencias entre
las áreas, una
estrategia de CRM apunta
a organizar toda la
empresa en torno al
cliente y no a tratar a
los clientes desde cada
departamento por
separado.
Desde el punto de vista
del cliente, una empresa
sin Customer
Relationship Management
afecta el proceso de
relacionamiento de
manera negativa. El
cliente es derivado de
sector en sector, sin
poder solucionar sus
problemas con su
proveedor de servicios,
tampoco se puede
determinar su grado de
descontento o de
disgusto respecto de lo
que le ofrece la
compañía.
Cuando se habla de
Customer Relationship
Management, se habla de
la administración de las
relaciones con el
cliente. Esta
tecnología, permite
automatizar la fuerza de
ventas, realizar tareas
automáticas de
marketing, administrar
el servicio de atención
al cliente, administrar
órdenes y pedidos,
administrar un canal de
ventas y gestionar todo
el conocimiento acerca
de los clientes.
Customer Relationship
Management no es una
estrategia de negocios,
ni es únicamente un
software que se compra e
instala. Es una
combinación de ambas
variables.
Tener toda una
estrategia orientada al
cliente, implica definir
el nivel de servicio que
se le dará al cliente,
saber por qué un cliente
es distinto de otro, qué
cliente es más
importante que otro, qué
quiere uno y qué quiere
otro. Pero, por otro
lado, es necesaria una
tecnología que mejore la
adquisición, retención y
crecimiento de los
clientes y que soporte a
esta nueva estrategia.
Ya que es imposible
registrar toda esa
diversidad de
interacciones con los
clientes sin la ayuda de
una herramienta
novedosa.
Las empresas necesitan
un Customer Relationship
Management,
fundamentalmente, para
retener a los clientes,
aumentar los ingresos
(en la medida en que los
clientes estén más
satisfechos y puedan
adquirir más productos)
realizar pronósticos de
venta rudimentarios,
mejorar la productividad
de los empleados y
cuantificar resultados
de las campañas de
marketing.
Una aplicación de CRM
constituye un poderoso
nexo entre el negocio y
el cliente. Hoy por hoy,
existe una interacción
constante con el
consumidor a través de
llamadas de venta o de
soporte y por ende una
aplicación de CRM
permite un registro de
todas esas idas y
vueltas que se producen
a lo largo del tiempo y
que hacen a la relación
de los implicados en el
proceso.
Los clientes forman
parte de una pirámide en
cuya base se encuentran
los clientes
potenciales. Más arriba,
están los compradores,
que les da lo mismo
comprarle a mi compañía
o a la competencia. En
la cúspide de la
pirámide, tenemos al
Partner o Socio. El
Partner es el cliente
estrella, el cliente que
nos recomienda a sus
amigos y a sus colegas.
Lo que sería deseable es
obtener cada vez más
clientes-partners, que
son los clientes más
fieles y que estarán más
cerca nuestro.
La mayoría de las
empresas gasta un 70% de
su presupuesto en atraer
nuevos clientes. Sin
embargo, sólo el 30%
restante del presupuesto
es invertido en retener
a los Partners.
Se ha comprobado que en
su mayoría, los clientes
se van de una empresa
por la indiferencia. La
indiferencia es el no
trato de clientes.
Cuando las compañías no
hacen cosas para que sus
clientes se sientan
parte de ellas, al
encontrar mejores
opciones, abandonan a su
anterior proveedora de
servicios. No se trata
ni de tener el producto
equivocado, ni de tener
un mal precio, ni se
debe al cambio de la
razón comercial. El
cliente se va porque no
lo reconocen, no se
siente tratado como si
fuera importante para la
compañía.
El software CRM permite
tratar al cliente de la
misma manera desde todas
las áreas. Pero, no
basta con dar vuelta la
organización y ubicar a
los clientes en primer
lugar. No se logran
buenos resultados
tratando a los clientes
de la misma manera en
que lo hacíamos antes.
Áreas como las de
producción, servicios,
ventas o logística, no
deben seguir operando
desde sus propias
necesidades, cada una de
manera independiente.
Esta actitud provoca
pérdidas de dinero e
insatisfacción por parte
de los clientes.
Asimismo, se producen
disputas internas y una
consecuente baja de la
rentabilidad.
Si no pensamos qué
precisa realmente el
cliente, tenemos a todas
las áreas actuando de
manera aislada y sin
coordinación.
Para evitar estos saldos
negativos, debemos
centrarnos en diferentes
tipos de clientes. Todos
vamos a acordar y
consensuar cuál va a ser
el mensaje para cada
tipo de cliente y, así,
podremos tratarlos de
manera diferenciada
organizando las
distintas fuentes de
información.
Dentro del área de
ventas, es muy
importante que el
vendedor valore esta
nueva aplicación para
que se involucre
correctamente en el
proceso y de esta manera
no se obstaculicen los
cambios. En la medida en
que el vendedor comienza
a tener acceso a la
historia de su cliente,
podrá desempeñarse con
mayor eficacia y contará
con un conocimiento
apreciable para él.
La premisa básica de la
metodología Peppers &
Rogers es “tratemos a
clientes distintos de
manera distinta”. Se
trata de una metodología
que ayuda a identificar
las distintas
necesidades para conocer
mejor a los clientes.
La metodología one to
one permite
personalizar productos y
servicios, dejar de
estandarizarlos. El
cliente es tratado como
una persona,
fomentándose una
relación de aprendizaje
con él. El cliente
empieza a expresar sus
necesidades a través de
un diálogo fluido con la
compañía, lo que genera
una creciente fidelidad.
Dentro de la estrategia
de Customer Relationship
Management, para crear
un marketing one to
one o una estrategia
orientada al cliente,
necesitamos realizar
cuatro pasos.
En primer lugar:
identificar al cliente.
En segundo lugar:
diferenciarlo, saber
cuáles son las
necesidades que tiene
ese cliente.
En tercer lugar:
interactuar con él,
ver cómo voy a registrar
ese diálogo constante.
Y, por último:
personalizar productos y
servicios.
De todos modos, el
marketing one to one
no significa empezar a
tratar a todos los
clientes uno por uno.
Esta metodología no
reemplaza al marketing
masivo. En la práctica,
ambas modalidades son
complementarias. Acercar
a los clientes y
capturarlos para que
formen parte de la base
de la pirámide requiere
del marketing masivo,
mientras que para hacer
subir a esos mismos
clientes por la pirámide
se podrá aplicar el
marketing uno a uno.
Dos casos paradigmáticos
ilustran esta nueva
manera de pensar al
cliente:
La empresa LEGO, que
fabrica juguetes, ha
diseñado sus productos
de acuerdo a las
necesidades de
construcción,
creatividad y
representación de los
niños. Bajo la premisa
que no existe el cliente
promedio, LEGO se
concentró en segmentar a
los clientes por sus
habilidades cognitivas y
no por sus edades. De
este modo, si un chico
necesitaba una gran
cantidad de ladrillos
para inventar
rascacielos o prefería
leer múltiples
instrucciones en un
manual para transformar
una serie de piezas en
una nave espacial, podía
hacerlo sin problemas.
La relación con los
clientes implica una
interacción, y esa
interacción o diálogo
debe transformarse en
rentabilidad. El cliente
dice cosas. Esa
información es
analizable y puede
transformarse en
conocimiento.
Conocimiento que
proviene del cliente
para brindarle un mejor
servicio.
Otro ejemplo
relevante es
el de la
fábrica de
indumentaria
Levi’s. Esta
prestigiosa
marca de
jeans, hace
algunos años,
realizó una
exitosa
campaña
publicitaria
que convocaba
a los usuarios
a diseñarse su
propio jean.
Entrando en la
web de Leavi’s
y con sólo
llenar una
planilla con
el nombre, el
apellido, la
edad y las
medidas, el
cliente
obtenía, en
dos semanas,
un jean hecho
a medida
eligiendo,
además, el
modelo más
acorde a su
gusto. Para
este cliente,
ese jean, fue
un producto
totalmente
personalizado.
Esto nos lleva
a la
conclusión de
que, a veces,
con un poco de
creatividad,
podemos
ofrecer más, a
partir de una
mirada
distinta de
nuestros
propios
recursos.
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