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Dormir Sí es importante

Gemma Cardona. Publicado en Psychologies Magazine Nº5 Junio de 2005

 

 

 

La noche es el período del día en que cuerpo y mente se regeneran. Por eso, al sueño hay que dedicarle el tiempo necesario. Irritabilidad, falta de concentración, de memoria e incluso depresión son algunas de las consecuencias de no hacerlo.
El cerebro no para nunca de trabajar. Ni siquiera mientras dormimos. De hecho, por la noche, la actividad cerebral se hace muy intensa. El sueño tiene dos fases; la rem, durante la cual se produce toda actividad onírica, y la no rem. Dentro de ésta hay cuatro fases que van de menos a más profundidad de sueño. Al dormir pasamos progresivamente de la fase uno a la cuatro, para luego volver a la dos e ir a la fase rem en ciclos de sueño que duran entre 90 y 120 minutos. Estos ciclos se van repitiendo durante toda la noche, pero a medida que avanza el tiempo se alarga la fase rem y se acorta el sueño profundo. Por eso, es menos probable que nos despertemos en una fase tres o cuatro. De hacerlo, es cuando tenemos la sensación de estar tan profundamente dormidos que reaccionar con rapidez se nos antoja imposible.
No se conoce con exactitud científica qué pasa mientras dormimos, pero sí sabemos que cada fase del sueño está relacionada con un mecanismo de recuperación. Así, durante las fases tres y cuatro se produce la restauración física, y la rem se ocupa de la función cognitiva (procesos de aprendizaje, memoria y concentración). Es decir, durante esta fase consolidamos lo aprendido durante el día. De ahí que frases populares como "lección dormida, lección aprendida", o "consultarlo con la almohada" cobren más significado. "Sabemos que las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo. ¿Por qué? Porque pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Es decir, que una persona que viva 90 años pasará 30 durmiendo. Parece una barbaridad, pero la realidad es que tendrá que pasarlos si quiere estar los otros 60 activo. Dormimos para poder estar despiertos al día siguiente. Esto tan simple explica en realidad muchas cosas. No es ninguna tontería", explica Francesc Segarra, doctor de la Unidad de alteraciones del sueño del Instituto Dexus de Barcelona.

Consecuencias
¿Cuántas horas debemos dormir? Cada persona es un mundo con unas necesidades distintas. Por eso, es vital conocer tu cuerpo y tus necesidades para entender qué necesita y con cuántas horas tienes suficiente para recuperarte, pero según Segarra, el mínimo se sitúa entre cinco o seis horas diarias. Fuera de ahí se empiezan a sufrir trastornos. Por eso es tan importante detectar el problema a tiempo y poner soluciones.
Las consecuencias de dormir poco y mal son instantáneas. Una persona que duerme mal el lunes, se encontrará mal el martes, así de sencillo. Es decir, una persona que duerma poco de lunes a viernes no recuperará la falta de sueño el fin de semana. El sueño perdido no se recupera, o como máximo sólo en un 20-30 por ciento. Evidentemente, no es lo mismo si hablamos de dormir mal durante un par de días que de dos semanas.
Por ejemplo, Segarra apunta que pese a que los porcentajes de patología son muy parecidos en toda Europa, si nos comparamos con los países nórdicos, somos una sociedad privada de sueño.
A pesar de nuestra fama y la siesta, la realidad es que dormimos menos porque nos levantamos igual de temprano por la mañana y en cambio nos vamos a dormir más tarde. Como media, en España se duerme prácticamente una hora menos al día. "No tiene mucha importancia, pero seguramente nosotros tenemos tendencia a estar más fatigados o más inquietos de lo normal porque dormimos un poco menos. Y mucha gente toma cafés para sustituir al sueño", dice el doctor.
Ahora bien, si hablamos de un mal dormir prolongado es fácil que se multipliquen los trastornos. El tiempo que debe pasar para que una persona note alguna disfunción dependerá completamente de su físico y de la intensidad del insomnio. Cuánto más grave y crónico sea, más se notarán las consecuencias y nuestra calidad de vida se verá afectada. Los trastornos relacionados con el estado anímico son los que más quejan provocan entre los pacientes que acuden a la Unidad del Sueño del Instituto Dexeus: "La mayoría explica que aunque se encuentra mal, físicamente puede ir tirando, y que en cambio lo verdaderamente difícil de sobrellevar es la sensación de mal humor e irritabilidad. En segundo lugar, les preocupa que les cueste concentrarse y prestar atención en el trabajo".

¿Por qué dormimos mal?
Las principales disfunciones del sueño son las hipersomnias o dificultad para mantener una vigilia de calidad, las parasomnias, donde se englobarían trastornos como el sonambulismo o los terrores nocturnos, y el insomnio. Aproximadamente un 30 por ciento de la población española sufre insomnio. De este porcentaje, un 10 por ciento es de tipo crónico y el resto, transitorio. Segarra explica que es lo más importante es entender que el insomnio es siempre un síntoma. Entre los motivos que pueden provocarlo están las enfermedades psiquiátricas, como depresiones importantes, problemas de ansiedad generalizada, trastornos obsesivos compulsivos, etc.
Los estudios dicen que son en su mayoría las mujeres las que tienen más peligros de caer en él: "Perfeccionistas, sufridoras o incluso un tanto obsesivas", a lo que se suma una tensión somatizada durante el día que no se ha canalizado correctamente. En estos casos en los que el insomnio ya afecta a nuestra vida diaria, hay que tratarlo médicamente. Si es psicofisiológico, se combinan técnicas farmacológicas con otras no farmacológicas que engloban desde un control de estímulos a ejercicios de relajación.

COMPORTAMIENTOS QUE HAY QUE EVITAR

» ACOSTARSE antes de tener sueño
» Dormir LA SIESTA si se hace en la cama y resulta muy larga
» Tomar una cena copiosa acompañada de alcohol o NO CENAR nada. El ayuno no invita al sueño
» Calentarse el cuerpo mediante la práctica de un deporte con el pretexto de cansarse o darse un baño caliente, ya que el sueño sólo se establece cuando BAJA LA TEMPERATURA corporal.
» Tomar MEDICAMENTOS para dormir sin prescripción médica. Se desaconseja tomar de forma regular los que se venden libremente en la farmacia.
» Jugar
con  EL SUEÑO o creer que nos lo podemos saltar.

COMPORTAMIENTOS QUE HAY QUE ADOPTAR

» Llevar un ritmo de VIDA REGULAR, levantarnos siempre a la misma hora aunque hayamos trasnochado la noche anterior.
» Comer a HORAS REGULARES
» Permanecer ACTIVO, sobretodo cuando se pasa de la vida activa a la jubilación
» No consumir BEBIDAS ESTIMULANTES
» RESPETAR los HÁBITOS a la hora de irse a la cama según el propio gusto, desde la relajación por medio de una tisana al sexo
» Aprovechar EL SOL y LA LUZ DEL DÍA y dejar para la noche el sueño. Algunos expertos recomiendan acompasar el despertar con el amanecer, con la llegada de la luz del día. Un despertar tranquilo.
» Por último, y no por ello menos importante, ACEPTAR sin grandes dramas la idea de que una MALA NOCHE la puede tener cualquiera.

Palabras claves: Salud,
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