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Conseguir trabajo requiere
de un "entrenamiento"
por
Hugo Zavala,
Consultor y docente de
RR.HH.
Es posible conocer el
ámbito donde se lleva a
cabo una entrevista, sus
condiciones, preguntas y
contestaciones.
Estamos asistiendo a la
aparición de una nueva
especialidad laboral. El
trabajo de conseguir
trabajo. La gran cantidad
de personas desocupadas,
subocupadas o con
intenciones de mejorar su
actual ocupación, ha
llevado a modificar
sustancialmente los
requisitos necesarios para
hacer frente a un proceso
de búsqueda o reinserción
laboral.
Hasta hace algunos años
era frecuente que quien
estaba desocupado por
mucho tiempo, era porque
no tenía alguna
especialidad o profesión
que pudiera exhibir a la
hora de presentarse a una
búsqueda, por lo cual,
quien sí la tenía marchaba
unos pasos adelante en su
posibilidad de éxito. Es
más: no tener trabajo era
algo que se trataba de
ocultar, pues en una
Argentina “productiva”,
quien no trabajaba era
porque no quería o no
tenía la capacidad para
hacerlo. Hoy,
lamentablemente, la
realidad es otra. Ha
pasado a ser “casi” normal
el hecho de no tener
trabajo. Prácticamente es
imposible que no
conozcamos a alguien
(familiar, compañero de
estudios, amigo o vecino)
que esté sin trabajo.
Es totalmente cierto que
la entrevista laboral
dependerá de quién sea el
entrevistador. Nadie podrá
asegurarnos que siguiendo
determinadas formas,
ganaremos la vacante, pues
el resultado dependerá de
la opinión que se forma el
selector. Pero sí es
indudable que podemos
entrenarnos y conocer el
ámbito en que se
desarrolla normalmente una
entrevista, sus
condiciones generales,
preguntas y contestaciones
más usuales, en fin, todo
aquello que hemos
asimilado a lo largo de
más de 20 años de
trayectoria como gerente
de Recursos Humanos.
¿Por qué “entrenamiento”?
Comparándolo con la
actividad deportiva, el
entrenar y tener al mejor
Director Técnico no me
aseguran ser el ganador,
pero sí que voy a tener
muchísimas más
probabilidades de éxito
que si no me entreno o no
tengo un buen manager. Es
así que se plantea la
necesidad de desarrollar
toda una técnica para
afrontar la contestación
de avisos y las
entrevistas laborales.
Podemos definir cuatro
componentes: CV, red de
contactos, selección de
avisos y, finalmente,
entrevista laboral.
1)
El CV: “Lo bueno, si
breve, dos veces bueno”.
No carguemos de datos. Si
soy universitario, no hace
falta poner el título
primario y secundario. La
idea es mostrar lo
principal nuestro a fin de
lograr que nos llamen a
una entrevista. Pongamos
los últimos trabajos y
describamos los mejores
resultados o logros
obtenidos. Es importante
que el CV refleje las
características que se
priorizan en el aviso.
2) Red de contactos: hoy
no es una vergüenza estar
buscando trabajo. Cuantas
más personas sepan que lo
estamos haciendo, tanto
mayor será la posibilidad
de conseguirlo. Llevemos
siempre con nosotros
tarjetas personales con la
indicación de nuestra
especialidad y, de ser
posible, un breve CV.
3) Selección de avisos: no
contestar por contestar.
Pero... el único aviso por
el que seguro que no nos
llaman es... el que no
contestamos. Fijarse bien
la palabra “excluyente”.
Cuando aparece en el texto
del aviso, está indicando
que eso será lo primero
que controlen para seguir
adelante con la búsqueda.
Si el aviso dice: “inglés
conveniente”, y tenemos
una vaga idea del idioma,
escribamos igual y
manifestemos nuestro
propósito de profundizar
el estudio. Ahora bien, si
dice “excluyente inglés”,
y no lo sabemos a la
perfección, no perdamos
tiempo.
4) Entrevista laboral:
importantísimo. No
queramos aprender todas
las formas de entrevista
que hay, ni pretendamos
aparentar algo que no
somos. Si nos atiende un
profesional, rápidamente
se dará cuenta y jugará en
contra nuestra. Seamos
naturales. Nada mejor que
ser como se es.
Lleguemos a horario (ni
antes, ni después).
Dejemos que sea el
entrevistador quien inicie
la entrevista. No
intentemos tomar el
control. Tratemos de
lograr un acercamiento con
él (feeling). Tratemos de
caer bien. Hablemos lo
justo y necesario y, si
podemos, hagamos preguntas
sobre la posición y la
empresa. No alarguemos la
charla si el entrevistador
la está terminando.
Preguntemos, si es que el
no lo dice, cómo sigue el
proceso. Agradezcamos el
tiempo que nos dedicó y si
el tono de la entrevista
lo permite, podemos
despedirnos con un “la
próxima vez espero verlo
en la empresa”.
Seamos coherentes. Somos
como somos y lo peor y más
difícil es querer dar una
imagen distinta a la que
tenemos.
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