Consecuencias de dormir poco o no dormir

Publicado por LosRecursosHumanos.com el 10 de Marzo de 2011

La cantidad de horas de sueño necesarias para responder satisfactoriamente a las exigencias de la vida cotidiana varían a lo largo de la vida, están condicionadas tanto por las características y necesidades personales como por las tendencias propias de cada cuerpo. Sin embargo la medicina asegura que hay parámetros generales a tener en cuenta.
Se considera que una persona duerme la cantidad de horas suficientes, si  después de haber permanecido un lapso de tiempo durmiendo, se despierta por sí mismo y se siente en estado renovado y con capacidad para realizar satisfactoriamente sus actividades diarias.

dormir-consecuenciasLa medicina tradicional estima entre 8 y 10 horas promedio la cantidad de horas necesarias de sueño, para la persona adulta, aumentando hasta 12 horas para los niños y adolescentes y disminuyendo hasta 6 o 4 para los ancianos.
Las características más evidentes de la falta de horas de sueño son las consecuencias emocionales, se manifiestan como somnolencia, cambios repentinos del humor, irritabilidad, adopción de una actitud más pesimista, tristeza, enojo extremo, aumento de estrés y ansiedad.
Otro tipo de patología, con un gran costo social son los constantes insomnios. El doctor García Borreguero define el insomnio como un estado de alerta precoz que padece más del 30 por ciento de la población en España.
Recientemente surgió un debate dentro del campo en donde se replantea la relación de asociación entre insomnio y estas patologías. La visión tradicional ubicaba a las enfermedades como las causantes del insomnio, hoy se está replanteando la postura, y se sostiene que es el insomnio la causa y no la consecuencia de estas patologías.
La pérdida de reflejos, visibilidad y coordinación de movimientos también aparece ante la falta de sueño. Por esto es que en pilotos de líneas aéreas, choferes de transporte de pasajeros se exige que respeten la cantidad de horas de sueño.
En lo físico, la falta de sueño también repercute en la habilidad para procesar la glucosa, lo que puede provocar altos niveles de azúcar en la sangre y otros síntomas de diabetes. También puede ocasionar que la glucosa se almacene como grasa, lo que provoca un aumento de peso.
También provoca la disminución de la temperatura corporal basal, esto puede provocar alguna alteración en el funcionamiento del metabolismo del cuerpo así como la pérdida de constancia del ritmo cardíaco.
Una de las causas más probadas de la falta de sueño son los trastornos psiquiátricos. Diego García Borreguero, neurólogo de la Unidad del Sueño de la Fundación Jiménez Días de España, afirma que han detectado casos de ansiedades y depresiones entre personas que no respetan las 6/8 horas diarias de sueño.
No dormir puede provocar una alteración en el centro del habla, manifestando un menor control al hablar que se presenta como balbuceo o palabras repetitivas. Se puede observar una mejora en la memoria de corto plazo, pero disminuye la posibilidad del recuerdo a largo plazo. En este estado es casi imposible aprender una nueva habilidad. También puede provocar una disminución en la creatividad y en la capacidad para resolver problemas, ya que la persona vuelve más lenta y menos precisa.
Experimentos para estudiar la falta de sueño durante varios días, comprobaron que las alucinaciones y la locura temporal suele presentarse por falta del sueño, después del tercer día sin dormir. Los estudios demuestran que cuando las dificultades para dormir se vuelven crónicas, aumenta a un 40% las probabilidades de sufrir de alguna enfermedad psiquiátrica.
En los adolescentes, el ritmo de estudio combinado con la costumbre de salir durante la noche, va desfasando la relación que se produce entre el sueño y la vigilia provocando desórdenes de todo tipo, especialmente repercute en los procesos hormonales,  tanto como en la maduración sexual.
A largo plazo trae asociados otros trastornos como pueden ser la obesidad, el envejecimiento precoz, el agotamiento, un aumento de probabilidades de contraer infecciones, diabetes, enfermedades cardiovasculares y trastornos gastrointestinales, así como también la pérdida crónica de la memoria.
El doctor Reyes Haro Valencia, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM considera que hay que dormir las horas que la naturaleza ordena, pero que es importante dormir de noche, ya que la producción de melatonina que forma parte del sistema de señales que regulan el ciclo circadiano (son las expresiones fisiológicas del organismo que ocurren en un lapso de 24 horas) es estimulada por la oscuridad e inhibida por la luz.
La dificultad para dormir se debe considerar una enfermedad cuando durante el día se perciban síntomas de cansancio, irritabilidad, dolores de cabeza o falta de concentración con una frecuencia de tres o mas veces por semana y durante varios meses consecutivos.
Las estadísticas afirman que dormir menos horas de lo necesario multiplica por diez las posibilidades de sufrir un accidente de tránsito o laboral.
Según Matthew Walter,  profesor de psicología  de la Universidad de Berkeley, “una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40 por ciento” ya que el sueño limpia la memoria a corto plazo y deja espacio libre para más información.
En relación al contexto social, dejar de dormir provoca un deterioro en las relaciones interpersonales, ya que disminuye todo tipo de interés por todo lo que ocurre en el entorno, son frecuentes la pérdida del trabajo o de la pareja.
Según los investigadores del grupo de Francesco Capuccio de la Facultad de Medicina de Warwck, del Reino Unido los resultados sostienen que existe una relación específica en el sexo femenino entre la privación del sueño y la hipertensión.
Según un grupo de expertos del Reino Unido, las mujeres que duermen seis o menos horas al día son más propensas a presentar hipertensión arterial que las que descansan más tiempo.
Varios estudios relacionaron la falta de sueño con un aumento de riesgo de tensión alta, y en las mujeres se vio un aumento en un 42% de las posibilidades de contraer la enfermedad entre las que estaban habituadas a dormir menos de seis horas diarias. Los factores de riesgo cardíaco, como fumar, tener sobrepeso, o llevar una vida sedentaria contribuyeron parcialmente en esta relación.
En cambio en los hombres no se pudo establecer ninguna relación entre estas variables.
Si se pasa un día sin dormir, los síntomas que se pueden observar son leves, apenas la manifestación de mal sentido del humor, irritación, lentitud para desarrollar las tareas cotidanas o falta de concentración, a los dos días sin dormir, es imposible concentrar la atención en ninguna tarea que requiera alguna habilidad , para el tercer día sin dormir se comienzan a tener síntomas alucinatorios y de pérdida de contacto con la realidad.

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