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Las
comunicaciones internas en
el Banco Central de
Venezuela
(I)
En casa de herrero
cuchillo de palo, reza el
refrán. Este dicho
rescatado de la sabiduría
popular ilustra a la
perfección uno de los
aspectos más cotidianos de
nuestras vidas y que
muestra las permanentes
contradicciones en que
incurrimos y a las que
estamos sometidos.
Adolecemos de lo que
presumimos, no vemos en
nosotros lo que sí
escrutamos a la perfección
en el prójimo; en fin
somos incapaces, muchas
veces, de aplicar a
nosotros mismos y al
entorno más próximo que
nos rodea las habilidades,
creencias y conocimientos
que proyectamos sobre
terceros, por lo demás con
gran responsabilidad y
autoridad profesional. Por
qué actuamos así, no es
materia a tratar en este
encuentro y lo podemos
dejar para el análisis de
algún seminario de
psicología o de
sociología. Pero esta
reflexión puede servirnos
como punto de partida para
abordar el tópico de las
comunicaciones internas en
la banca central, en
contraposición o, si se
prefiere, como complemento
de las comunicaciones
externas, a la luz de la
modesta experiencia que ha
vivido el Banco Central de
Venezuela y que de alguna
manera se ha sistematizado
en su Plan de
Comunicaciones.
Pretendemos apenas aportar
algunas ideas que
contribuyan - es nuestro
propósito- a darle
relevancia a todo ese
mundo que encierran los
flujos informativos
internos de los bancos
centrales y que puede,
según las circunstancias,
convertirse en un valioso
aliado de los objetivos de
nuestras instituciones o
en el más mortal de los
enemigos, si no
aprovechamos todas sus
potencialidades.
Partimos del concepto de
que la comunicación
interna es el vehículo que
moviliza los mensajes que
van dirigidos al personal
de la institución con el
objetivo de proveer un
conocimiento adecuado de
las políticas
institucionales, a fin de
reducir los niveles de
incertidumbre. Se
persigue, por lo tanto,
contar con un aliado
fundamental para el éxito
de cualquier organización,
como es un personal
identificado con su
misión, visión y
principios. La ausencia o
mala calidad de estos
flujos informativos
internos puede conducirnos
a la desmotivación del
personal y a la pérdida
gradual del sentido de
identidad y pertenencia,
con las subsiguientes
consecuencias para el
instituto.
Las comunicaciones
internas deben centrarse,
a nuestro juicio, en la
promoción de la cultura e
identidad institucionales.
La cultura institucional
es descrita en el Plan
Comunicacional del Banco
Central de Venezuela como
los valores, creencias y
principios fundamentales
del Instituto y el
conjunto de procedimientos
y conductas gerenciales
que sirven de ejemplo y
refuerzan esos principios
básicos. Por su parte, la
identidad se concibe como
el perfil institucional
construido por el propio
esfuerzo del Banco
Central, producto de un
proceso dinámico muy
influido por el clima
organizacional y por las
fortalezas y debilidades
de la cultura
institucional. Visto así,
la identidad puede
convertirse en un
instrumento de acción y en
una estrategia capaz de
mejorar el desempeño y los
objetivos estratégicos de
la organización. Se
refuerza la identidad
institucional cuando se
desarrollan actividades
dirigidas a provocar un
mayor acercamiento entre
los funcionarios y la
realidad de la
organización, ayudando a
reconocer a la institución
y a mejorar el clima
interno, no sólo a través
de políticas de recursos
humanos y de incentivos
materiales, sino
principalmente mediante
acciones que reafirmen las
visiones compartidas y el
espíritu de compromiso
entre el empleado y el
Banco.
¿Qué podemos hacer en este
sentido? ¿Cuándo tenemos
que intervenir?
¿Cómo tenemos que hacer
las cosas? La imaginación
es libre y las
posibilidades infinitas.
Cada organización habrá
tomado en el pasado o
tomará en el futuro las
medidas que estime más
adecuadas a su realidad y
al momento que esté
viviendo. Lo que sí
podríamos asegurar ahora,
sin temor a equivocarnos,
es que si se percibe que
los resultados obtenidos
en este campo no
satisfacen las
expectativas de la
organización, si nos
enfrentamos a cambios
internos o externos
considerables, si los
“ruidos” que emanan de las
entrañas de la institución
no se dejan de oír, si los
resultados de los estudios
de clima evidencian la
necesidad de cambios, es
hora de evaluar las
creencias, percepciones y
conductas prevalecientes,
inventar y ensayar
reformas, así como modelar
y recrear conductas
exitosas de personas y
corporaciones que ya hayan
alcanzado los paradigmas a
los que se aspira. Es el
momento, también, de darle
respuesta a interrogantes
sobre qué tipo de
comunicaciones se buscan,
cuáles serán sus objetivos
e impactos, cómo trabajar
el mensaje en función de
la segmentación de los
públicos internos, cuál
debe ser el mensaje común
para todo el personal o
qué medios se utilizarán
para potenciar los
contenidos. La delegación
del Banco Central de
Venezuela les va a relatar
las iniciativas que ha
emprendido y los proyectos
que ha desarrollado en
este ámbito de las
comunicaciones, los cuales
nos han permitido alcanzar
algunos objetivos.
Siempre es importante
partir de un estudio del
clima interno –aunque no
siempre es posible-, que
se repita cuantas veces se
considere necesario para
darle seguimiento y que
permita tener un
diagnóstico adecuado de la
situación que se vive en
la organización. El clima
interno es el resultado de
la interacción entre las
personas y los grupos, los
conflictos, los estilos de
liderazgo, las estructuras
de la organización y la
comunicación. En una
institución, el clima
puede considerarse como
una especie de estructura
psicológica, a través de
la cual se percibe la
“sensación”, la
“personalidad” o el
“carácter” del ambiente
interno. Una vez que
poseamos este mapa y nos
tracemos un plan para
alcanzar los objetivos
deseados –recordemos que
la construcción de un
modelo exitoso de
comunicaciones internas
comienza con la
visualización de la
realidad que se aspira a
tener- trazamos las
estrategias y acciones
concretas, algunas de las
cuales les comentaremos a
continuación:
En primer término,
quisiéramos destacar tres
publicaciones que circulan
internamente en el Banco
Central de Venezuela. Cada
una tiene un objetivo
particular, personalidad
propia y públicos que no
siempre coinciden: -El
BCVOZ, es un boletín de
periodicidad quincenal, de
8 páginas, con un color
adicional –el azul que
identifica a nuestra
institución-, cuyos textos
van acompañados de
fotografías e
ilustraciones. Es el buque
insignia, por decirlo de
alguna manera, de las
comunicaciones internas
del Banco. Allí se refleja
la cotidianeidad de la
vida institucional. Desde
un editorial que aborda
alguna importante decisión
del Directorio hasta el
relato de algún gracioso
incidente acaecido
recientemente. Desde la
entrevista a algún
ejemplar funcionario con
muchísimos años de
servicio hasta la
conversación con otro
empleado que realiza algún
trabajo no muy conocido
pero vital para los
intereses institucionales.
Desde la difusión y
explicación de las
políticas de recursos
humanos hasta el
comentario epistolar de un
trabajador comprometido.
El
BCVOZ no sólo contribuye a
mantener un mensaje
coherente entre el
personal y consolidar su
identidad, sino que
también permite aliviar
tensiones en momentos
críticos. Por contar una
anécdota, hace un año, en
el Banco Central de
Venezuela se realizaron
reestructuraciones en
varias dependencias, lo
que originó rumores de
pasillo. El tema fue
abordado por nuestro
boletín interno,
explicando las razones que
lo motivaban y las
oportunidades que
generaba, pero
aprovechando que el
momento coincidía con el
aniversario del Banco y
del propio BCVOZ, se
imprimió una edición
especial dedicada a
realzar al personal a
través de anécdotas y
fotos curiosas. Esta
acción generó una
interesante corriente de
camaradería y comentarios
chistosos que
contribuyeron en aquel
preciso momento a aliviar
las tensiones referidas.
Con esto ratificamos que
el BCVOZ es una
publicación destinada a
mantener y mejorar el buen
clima organizacional,
llamada a consolidar la
cultura institucional y
perfilar su identidad. Se
trata de un boletín muy
versátil, redactado e
impreso en el propio
Banco, que se adapta
fácilmente a los
requerimientos
comunicacionales
endógenos. Tan es así que
a lo largo del año se
publican varios BCVOZ
Extra, donde se abordan
temas puntuales que no
pueden esperar a la
próxima edición quincenal.
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