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La Comunicación Interna,
instrumento fundamental de
la función directiva
por Nuria Saló.
Profesora de la
Universidad de Barcelona
es Licenciada en Ciencias
de la Educación por la
Universidad de Ginebra,
Doctora en Psicología,
Profesora de Comunicación
Audiovisual del
Departamento de Didáctica
de la Lengua y la
Literatura de la
Universidad de Barcelona,
y Directora del Master en
Gestión de la Comunicación
en las Organizaciones, en
el Centro de Formación
Continua «Les Heures», de
la Fundación Bosch y
Gimpera de la Universidad
de Barcelona.
La información y
participación de los
trabajadores resulta
esencial para el logro de
los objetivos
empresariales.
En la sociedad actual , en
la que los cambios
económicos en el mercado
se suceden con gran
rapidez y son constantes e
inesperados (fusiones,
implantación constante de
nuevas tecnologías,
globalización), y en la
que las empresas están
alcanzando un poder en el
manejo del capital que
supera el de las
administraciones públicas,
políticas y
administrativas, así como
el comercio y los negocios
se convierten en altamente
competitivos, los
ciudadanos manifiestan
según datos de Wallach
(2000) una gran
inseguridad por su puesto
de trabajo en un futuro
inmediato y también por el
de sus hijos.
1. La Gestión
Esta situación obliga a
las organizaciones a
implementar nuevas
estrategias y planes de
acción, con multiplicidad
de proyectos de producción
para optimizar su imagen
mediante todos los medios
materiales, humanos y
financieros que tienen a
su disposición, para lo
que necesitan instrumentos
que generen rápidamente
notoriedad y valor a sus
marcas y buscar líneas de
actuación respecto a los
ciudadanos y a los
empleados.
Para ello las
organizaciones deben
cambiar, entender y
posicionar y dar valor a
la contribución de la
comunicación interna como
un servicio dirigido a
toda la organización y
como un instrumento de
gestión necesario para
apoyar los cambios y
transformaciones de la empresa.
Entendemos que la
comunicación interna es un
instrumento fundamental
para la gestión de la
comunicación que depende
directamente de la función
directiva y de las
estrategias, políticas,
misión y objetivos
definidos por la
organización.
Este planteamiento se
apoya en aplicaciones que
están funcionando en
distintas organizaciones,
aunque el uso de la
comunicación constituye
aún una práctica que se
concreta con actuaciones
muy dispares sin tomar
como punto de referencia
un modelo común de
comunicación
organizacional. En
conclusión, se ha
elaborado un cuerpo de
conocimientos
teórico-práctico sobre la
comunicación interna, pero
ésta constituye aún un
concepto que presenta un
elevado grado de polisemia
en su definición dado su
difícil equiparamiento, su
posicionamiento y sus
aplicaciones. Es necesario
encontrar un lugar común
clarificador tanto en la
definición conceptual de
la comunicación interna en
relación con las distintas
prácticas que se
desarrollan en cada
organización, su
definición, las funciones
que desempeña, ya que aún
no existe un modelo
general, que sirva, como
en física o química, para
todas las organizaciones.
Desgraciadamente, en
muchas organizaciones se
está desarrollando la
comunicación externa sin
considerar una mínima
estructura de comunicación
interna.
En este contexto, poner en
marcha un servicio de
comunicación interna es un
reto para una organización
puesto que debe proceder a
crear un aparato para
desarrollar esta función,
su servicio o unidad, sus
estrategias. Para que la
gestión de la comunicación
interna sea posible, debe
estar integrada en los
procesos de toma de
decisiones, de gestión de
proyectos, es decir, en
las fuentes de información
de carácter estratégico.
Será necesario que el
servicio de
comunicación interna esté
subordinado de forma muy
dinámica y organizada a
los objetivos, planes y
proyectos que emergen de
la dirección de la
organización para poder
asegurar la información
interna y posibilitar el
desarrollo de la imagen e
información creadora de
identidad para todos los
empleados y las
instituciones.
Este posicionamiento
proporciona al comunicador
la capacidad y la
información necesarias
para proporcionar
asesoría, servicio y
consejo a los clientes
internos y externos sobre
los distintos productos y
procesos de comunicación
en su organización.
2. Responsabilidades de la
dirección
Según Andreu Pinillos
(1998) y D´Humières
(1994), en primer lugar el
responsable de poner en
marcha la gestión de la
comunicación interna es la
dirección general. La
ejecución y la
implantación de la
comunicación interna debe
recaer y apoyarse en los
ejecutivos, directores y
mandos intermedios.
Es fundamental mejorar la
calidad de la dirección,
el rol de los equipos
directivos, puesto que
como depositarios de la
información significativa
deben y pueden estructurar
los contenidos, dinamizar
los procesos y evaluar los
resultados, y así asegurar
la transmisión
comunicativa eficaz y
bidireccional entre la
Dirección y el resto de la
organización. Los
directivos tienen que
estar comprometidos con la
idea de que la
comunicación con los
empleados resulta esencial
para el logro de los
objetivos empresariales.
En la actuación de los
directivos de la
organización tiene que
producirse una coherencia
entre lo que se dice y lo
que se hace, ya que los
empleados conocen su
organización a través de
sus jefes y directivos.
La comunicación con los
empleados es una
responsabilidad
compartida. Todos y cada
uno de los directivos de
la organización tienen que
gestionar la comunicación.
En segundo lugar, asegurar
que la comunicación
interna a partir de las
indicaciones de la
dirección general
proporcione a cada
empleado la información
operacional necesaria par
realizar su tarea y la
información institucional
para poder participar en
la política de toda la
empresa en el marco de sus
objetivos comunes.
3. El Departamento de
Comunicación Interna
Como afirmamos
Justicia(1998),
Pinillos(1998), Auvinet(1990),
Invernizzi(1993), Lebel(1988),
Schneider(1990), Villafañe(1993),
Young y Post(1994)
Saló(2000), entre otros,
tomar la decisión de
cometer la puesta en
marcha de una unidad de
comunicación interna es un
reto para una
organización.
En síntesis, estos
comunicadores expresan
mediante descripciones de
su práctica los elementos
necesarios para enmarcar
«el producto interno» (Andreu
Pinillos 1998), resultado
del servicio de
comunicación interna.
3.1. Las estrategias de
comunicación interna
En primer lugar, hay que
formular las estrategias
de comunicación interna,
la cual depende
absolutamente de la
política de comunicación
de la dirección general,
de sus estrategias y de su
planificación realizada en
función de los objetivos
que se quieran alcanzar,
partiendo del principio de
que el empleado es el
primer público de la
empresa. Como señala
Justicia (1998), para
hacer comunicación interna
la política de la empresa
debe seguir una línea de
gestión basada en los
subsistemas técnico,
humano y organizativo.
Para delimitar la
estrategia de comunicación
es necesario realizar un
estudio riguroso mediante
informes o auditorias que
permitan posicionarse
explícitamente sobre el
estado de la comunicación
en el marco de la realidad
estructural y
comunicacional, las
deficiencias, sus puntos
fuertes y débiles, las
prácticas de comunicación
en funcionamiento, la
influencia del estilo de
dirección y su liderazgo
en los empleados, la
imagen institucional
interna, la motivación y
las opiniones, las
contradicciones, los tipos
y la cantidad de
información que se recibe
y las demandas que se
generan, las culturas y
subculturas internas. Cada
mensaje debe ser elaborado
en función de su público,
definido para cada caso
sus ejes principales y
tener como objetivo
proporcionar datos útiles
y necesarios sobre la
responsabilidad y el
impacto de las acciones de
comunicación en las tareas
de cada uno de los
sectores, en función de
los objetivos de los
servicios o del negocio.
En una estrategia de
comunicación interna es
básico definir los
objetivos y planificar los
procesos según las
instrucciones de la
dirección (Gráfico I).
Elaborar los ejes básicos
de la estrategia de
comunicación interna
dentro de la política
fijada por la Dirección
para ampliar y dar a
conocer la imagen, cultura
y valores institucionales
de la empresa es definir
los objetivos y
prestaciones de las
diferentes unidades del
servicio en función del
plan de acción, a nivel
general e individual,
puesto que cada empleado
debe saber el rol que
ocupa y cómo se valora su
trabajo mediante una
información regular. Esta
información proporciona a
la Dirección el
conocimiento y la
comprensión del mercado
interno (Lesca, 1989)
|
Gráfico I |
| |
|
La gestión de
la
comunicación
interna se
fundamenta en |
|
Aumentar la cultura
de la organización
La implantación de
nuevos instrumentos
y métodos de trabajo
Una definición
precisa y
cualitativa de los
puestos, tareas y
funciones
Gestionar la
integración y
sinergia de todos
los servicios,
trabajos y niveles
de la empresa
La adaptación
permanente a los
cambios y a la toma
de decisiones
Una buena estrategia
de aplicación a
partir de los
responsables a todos
los niveles de
actuación
Asegurar la calidad
total
El conocimiento de
las culturas que la
componen
Asegurar la gestión,
el trato y la
difusión de los
sistemas de
información y de
comunicación
El uso de unos
medios adecuados
|
3.2. El plan de
comunicación interna
Formular e implementar una
estrategia de comunicación
articulada de acuerdo con
la realidad del día a día
que,
muchas veces, en las
organizaciones, debe
adaptarse a los cambios
constantes impuestos por
el entorno externo, y
además mantener el peso de
la estructura, misión,
cultura institucionales,
se concreta a través de un
plan de acción en
comunicación interna
(Gráfico II).
La planificación de la
comunicación interna
consiste en implementar
según la estrategia una
serie de variables de
comunicación como
elementos comunes que
intervienen en todo
proceso comunicacional, es
decir, un conjunto de
programas coherentes que
permitan racionalizar las
funciones para cada
servicio relativos a los
componentes de la
comunicación interna,
elaborando cada uno de los
circuitos y procedimientos
de circulación de la
comunicación y
planificando las acciones
concretas. La finalidad
del plan de comunicación
interna, en el marco de la
gestión o estrategia de
comunicación formalmente
definida, es apuntar las
líneas estratégicas que
permitan transmitir la
realidad de la política
global a los públicos.
Se han de establecer un
conjunto de programas
coherentes que incluyan
cada uno de los circuitos
de comunicación
transversal, haciendo la
comunicación más ágil y
adecuada a las necesidades
de la organización. Y hay
que realizar una
evaluación, un seguimiento
y control y una
supervisión de resultados.
Para la cultura de la
organización, no se trata
de una acción puntual sino
de mejorar la gestión y la
imagen externa e interna
del servicio.
|
Gráfico II |
|
Fases del Plan de
Comunicación Interna |
| |
|
|
|
§ |
|
Estudio del
estado de la
comunicación
Auditoria de
comunicación |
|
|
§ |
|
Análisis de
factores que
intervienen |
|
|
§ |
|
Concreción de
una política
estratégica de
comunicación
interna |
|
|
§ |
|
Elaboración de
un plan de
comunicación
interna |
|
|
§ |
|
Establecer un
programa de
aplicación con
fases o etapas |
|
| |
3.3. Los componentes de la
comunicación interna
Los componentes de la
comunicación interna
integran todos los
elementos que permiten la
circulación de los flujos
comunicativos.
Según D’Humiéres (1993)
las tres dimensiones
constitutivas de la
comunicación interna son:
• la imagen y la identidad
• la información
• la animación
Es fundamental establecer
y difundir los mecanismos
y los sistemas de difusión
de información y constatar
su correcta recepción en
el seno de la
organización, mediante la
aplicación del plan de
acción.
4. Los sistemas, circuitos
y acciones
La gestión de la
comunicación interna debe
conseguir la credibilidad
del discurso interno,
favoreciendo que los
mensajes lleguen a través
de las acciones de
comunicación transversal
con plena coherencia,
significación y notoriedad
a los públicos internos,
para que estos puedan
comprender la marcha del
negocio y los retos de su
organización.
Los sistemas de
comunicación interna como
procesos o sistemas,
circuitos y acciones, está
subordinada absolutamente
a los objetivos, planes y
proyectos que emergen de
la estrategia de la
organización.
Tradicionalmente, se ha
considerado que los
sistemas de la
comunicación interna
pueden ser formales e
informales. En esta visión
la comunicación formal
representa los componentes
explícitos y planificados
de la organización, la
misión, las políticas y
los valores. Este sistema,
si no proporciona la
información necesaria
provoca rumores al no
recoger completamente las
necesidades de información
de los empleados.
La comunicación informal
consiste en aquellas
acciones que no están
planificadas y son el
resultado de la
interacción social,
grupos, relaciones
interpersonales, entre los
miembros de una
organización.
La multiplicación y
complejidad de la
comunicación formal e
informal reclama la
organización detallada de
acciones de
microcomunicación
operativa cuyo contenido
son los temas relativos al
negocio. La comunicación
circula y fluye a través
de múltiples circuitos,
canales, mensajes, sean de
carácter unidirecccional o
bidireccional, mediante
circuitos de circulación
procedimentados en
acciones de comunicación
(los jornadas
informativas, hojas
informativas, tablero de
anuncios, videos, notas,
correo electrónico, etc.)
Una de las funciones de la
unidad de comunicación
interna es establecer un
dispositivo específico,
riguroso y planificado,
que sistematice la
complejidad que presentan
los múltiples canales,
circuitos y acciones que
con objetivos
diferenciados vehiculan un
número infinito de
mensajes que emergen en
todas direcciones, que
provienen de emisores
distintos con estrategias
y tácticas q ue se
sobreponen, son variables
y tienen públicos
distintos.
Ello significa
racionalizar con
coherencia y significación
los sistemas de
comunicación formales,
analizar sus circuitos,
diferenciar el contenido
de los mensajes en el
funcionamiento real de
cada nivel operativo.
Para diseñar y aplicar la
sistemática del itinerario
de las acciones de
comunicación en cada
circuito se deberá seguir
el mensaje a través de las
diversas áreas o
departamentos implicados,
cómo se produce la
alimentación del mismo en
cada uno de ellos, qué
relaciones directas o
indirectas se establecen,
qué posibles recesos se
producen en la
alimentación de la
información y cómo se
modifican si hay cambios
fiables.
Anteriormente, se
analizaban tres ejes en la
circulación de la
comunicación: ascendente,
descendente y horizontal.
Actualmente estos ejes se
consideran arbitrarios
dada la gran cantidad y la
calidad de las
interacciones
transversales u otras que
se producen en las
organizaciones innovadoras
(Gráficos III , IV y V).
|
Gráfico III |
| |
|
Resultados
esperados
valoración
eficacia |
|
§ |
|
Destinatario
lugar
recepción |
|
§ |
|
Técnicas
utilizadas
marketing
directo
relaciones
públicas
promociones,
etc... |
|
§ |
|
Canales
personales
físicos |
| |
|
|
Fuentes
lugares,
áreas,
departamentos,
servicios |
.............................................
|
|
Emisión
intención
objetivo |
|
§ |
|
Mensajes
tareas
procedimientos
funciones |
|
§ |
|
Segmentación
identificación
de los
públicos |
|
§ |
|
Uso de
soportes
orales
escritos
audiovisuales |
| |
|
|
|
|
|
Gráfico IV |
|
Itinerario de la
comunicación en cada
circuito |
| |
• Función
• Origen
• Objetivos
• Mensaje
•
Recorrido/proceso
real
• Alimentación
• Dirección
• Segmentación
de públicos
•
Medio/soporte
• Canal
•
Procedimentación
de acciones
•
Destinatarios
• Control de
la recepción
• Resultados
operativos
•
Mantenimiento
del sistema |
| |
|
Gráfico V |
|
Ficha de
acción |
Acción
Objetivos
Emisores
Gestión de la
acción
Funciones
Mensajes
Públicos
Calendario
Soportes,
instrumentos,
técnicas
utilizadas
Presupuesto
Resultados,
valoración |
|
En los Gráficos vemos el
ejemplo del itinerario
genérico que sigue
cualquier acción de
comunicación, con los
distintos elementos que
intervienen, que han de
ser preparados y
planificados por la
dirección de comunicación
con una normativa de
información dirigida a
todos los empleados de la
organización. La dirección
del mensaje desde el
emisor o fuente de
información pasa
transversalmente por las
distintas redes y
circuitos hasta llegar al
receptor final. El medio o
soporte debe adecuarse a
cada situación: hoja
impresa, comunicado oral,
etc. Algo parecido ocurre
con el canal, que deberá
asegurar la correcta
recepción de la
información. Cada circuito
depende de las tareas, las
redes y los roles que lo
conforman.
En cuanto al destinatario
o destinatarios, hay que
tener en consideración no
sólo a quien va dirigida
la comunicación sino qué
instancias reales de
llegada se producen, para
controlar mejor la
eficacia y los resultados
de la acción. Conocer de
forma precisa y objetiva
qué características y
rasgos presenta el público
interno es un paso previo
a toda política de
comunicación interna. A
partir de los datos
recogidos se establece un
pattern o modelo de
comunicación estable y
repetible que permita el
mantenimiento del sistema.
Este sistema de
comunicación formal es
indispensable para conocer
la rentabilidad de la
comunicación interna, es
decir, qué resultados
reales logra y qué
influencia ejerce
realmente en la
organización, al menos en
la parte controlada y
mesurable.
La optimización y detal le
de las redes y los
circuitos de circulación
comunicativa deben ser
ratificadas por los
responsables ejecutivos
para asegurar el valor
significativo de los
mensajes y de las
informaciones de la
Dirección.
Se trata, además, de
elaborar mecanismos y
dispositivos especiales y
estables de carácter
objetivo para escuchar y
obtener información sobre
la opinión de los públicos
internos y sus
características
diferenciales en calidad,
en cantidad, en
satisfacción, etc.
5. Los públicos de la
comunicación interna
La comunicación interna es
la distancia que resulta
de la confrontación entre
el discurso destinado
hacia el entorno externo
mediatizado por las
técnicas, y los productos
de comunicación y el
discurso y las técnicas
que la organización se
plantea para proporcionar
información a los
empleados.
La comunicación
institucional o relacional
cuyo contenido es
fundamentalmente la
personalidad, los valores
y las prioridades
estratégicas de la
organización, debe
completar la comunicación
operacional, para que los
empleados comprendan y se
identifiquen con las
decisiones y movimientos
de su organización, así
como para responder a sus
expectativas o a las
incógnitas, o simplemente
para tener información
directa de los mandos, ya
que a veces estas acciones
hacen dar un salto
cualitativo que se
concreta en cambios en las
actitudes y q ue forman
una base sólida para
sobrevivir en la
complejidad.
Los empleados constituyen
el primer público de la
empresa y son los primeros
que entran en contacto
directo con los clientes y
usuarios, a los que
transmiten sus
motivaciones, convicciones
y sus expectativas en
cuanto a los objetivos
estratégicos de la
empresa.
A menudo, en la realidad,
la comunicación interna
está a la cola de las
funciones de la
organización y existe una
verdadera dificultad en
diseñar y aplicar un
modelo de comunicación
interna que integre real
mente a todo el personal
de la organización.
Pero la comunicación con
los empleados es un
proceso de gran
importancia. Cada vez más
se concibe como un proceso
vital y eficaz para
fomentar el aprendizaje de
la organización, el cambio
y la mejora de la misma.
Para ello los empleados
necesitan:
- conocer su empresa
- intercambio y diálogo
- conocer las perspectivas
de futuro
- reconocimiento y
valorización
Estas cuatro necesidades
necesitan cuatro a |