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Coaching y cambio de
actitud
por Javier Mañero
- Escuela de
Inteligencia -
www.escueladeinteligencia.com
Jacometrezo 15. Madrid
(España) Tel. 91 548 81
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El coaching ayuda a las
personas/profesionales a
cambiar. En definitiva,
es un proceso de
modificación de hábitos
para alcanzar sus metas
u objetivos. Para tomar
conciencia de esos
hábitos es necesario
comprender el proceso
acción=resultado y cómo
funcionamos ante ello.
Cuando realizamos una
acción y obtenemos un
resultado positivo,
tendemos a repetir el
mismo proceso ante
situaciones similares.
La pregunta es ¿cómo
actuamos cuando el
resultado es negativo?
Por regla general,
probamos otras acciones
sin analizar el proceso
y es posible que se
produzca una reiteración
inconsciente de un mismo
proceso que nunca
llegaremos a acertar, lo
que nos lleva a
resignarnos, estancarnos
o bloquearnos y, a
partir de ahí, nos
decimos que es imposible
cambiar.
Por fortuna, desde
tiempos muy remotos, no
hay más que ver a
maestros filósofos
utilizados hoy en día
como referencia
(Sócrates, Aristóteles,
Confucio, Séneca,
Baltasar Gracián …) se
ha observado que la
persona puede cambiar
cuando toma conciencia
de cuál es su actitud.
Porque la actitud y no
la acción es la raíz del
error. En el coaching se
enseña que: si sembramos
una actitud cosecharemos
una acción; si sembramos
una acción cosecharemos
un hábito y si sembramos
un hábito cosecharemos
un carácter. El carácter
nos lleva a nuestro
destino. Por lo tanto,
si no me gusta mi
destino, cambio la
actitud.
Y es en ese punto, en la
actitud, donde el coach
trabaja como coachee o
cliente, entendiendo
ésta como el conjunto de
nuestras conductas,
creencias, valores y
mística personal y
profesional.
Cambiar conductas
Desde este punto de
arranque, y aunque
muchas veces nos cuesta
creerlo, no es difícil
cambiar nuestras
conductas. Si tomamos
conciencia de cómo nos
conducimos ante las
situaciones terminaremos
siendo dueños de
nuestros pensamientos,
emociones y
sentimientos.
A menudo, nuestros
pensamientos están
condicionados con
nuestras conductas
inefectivas que junto
con las emociones nos
llevarán a desarrollar
sentimientos positivos o
negativos. Son
fundamentalmente los
sentimientos de víctima,
culpa y resentimiento
los que construyen las
cargas emocionales que
más problemas nos
acarrean: ignorancia,
ira y miedo, cargas
emocionales que son las
que dominan nuestras
vidas y que cuanto antes
debemos aprender a
canalizar.
El coaching ayuda
también a descubrir
nuestras debilidades y
fortalezas para
conocernos mejor y
superarnos en
situaciones límite ya
buscar nuestras
oportunidades que son
las que nos llevan a
tomar decisiones y ser
valientes en momentos de
crisis y, por
consiguiente, tomar
conciencia de las
amenazas y ser muy
cuidadoso y respetuosos
con uno mismo y con los
demás.
Cuando nos demostramos a
nosotros mismos que
somos capaces de
cambiar, adquirimos
mucha más confianza y
auto estima, lo que nos
lleva a sentirnos más
satisfechos, a compartir
y confiar más en las
personas y a que nuestra
vida tenga un sentido y
una dirección. También
es importante un cambio
para realizar mis
sueños, y sentirme
querido, valorado y
realizado.
El coaching y su
evolución
En una investigación
realizada en EE.UU en
1957, ante la pregunta
de ¿es usted feliz? La
respuesta afirmativa fue
de un tercio de los
encuestados. La misma
investigación y con una
muestra igual se repitió
30 años después. El
resultado fue el mismo.
Este estudio concluyó
que la característica
común en dos épocas tan
diferentes social e
históricamente era que
la felicidad dependía de
que uno es y de su
experiencia y no de lo
que tiene. Los que se
declaraban felices
coincidían en enfocarse
en la experiencia,
mientras que los
insatisfechos valoraban
el éxito según los
símbolos externos.
Coaching personal y
su aplicación al
coaching profesional
Las nuevas corrientes
han demostrado que la
aplicación del coaching
personal en el ámbito
profesional aumenta la
eficacia de cualquier
objetivo de empresa en
un servicio de coaching
empresarial.
Esto debería haber sido
evidente siempre, ya que
la empresa está formada
por persona. En el S.
XXI, a las empresas se
las medirá por su
talento (Capital
intelectual+Capital
emocional) de sus
equipos de trabajo. Esos
equipos tienen que tomar
decisiones, gestionar
cambios de organización
y obtener resultados
para su supervivencia
mediante el desarrollo,
investigación e
innovación.
Para llegar a estas
metas, las personas
necesitan estar
satisfechas en el
trabajo y disfrutar de
un excelente clima
laboral. Está demostrado
que en este terreno
abonado es donde se
obtienen los mayores
beneficios y unas
mejores cuentas de
resultados.
Un negocio próspero es
aquél donde se realiza
bien el trabajo y se
logran las metas de
acuerdo a unos valores
centrales y respetados
por todo el personal, de
acuerdo a los criterios
de responsabilidad
social corporativa cada
vez más extendido como
parámetro de
rentabilidad de una
empresa. Según este
concepto, la empresa
para sobrevivir necesita
una satisfacción
armoniosa entre
accionistas, clientes,
proveedores,
organizaciones públicas
y la propia sociedad, lo
que lleva a convertir a
la persona como el gran
motor de la compañía.
Según la Revista Fortune
500, una de las
herramientas más
utilizadas en el 57% de
las empresas más
admiradas había sido el
Coaching personal y
Ejecutivo. Según un
estudio del Manchester
INC en la fecha de enero
2001, los directivos que
habían recibido coaching
habían mejorado el
rendimiento en 6 veces
con respecto coste que
había supuesto el
servicio de coaching.
Los coachees declaraban
que habían conseguido
mejorar su calidad de
vida personal y
profesional. Además,
habían aprendido a ser
mejores entrenadores de
sus equipos para
desarrollar el talento y
reforzar sus habilidades
para alcanzar sus
objetivos.
Así pues, el coaching
ayuda a la empresa a
manejar el cambio
enseñando a los
directivos a utilizar
correctamente sus
habilidades de liderazgo
y crear un ambiente de
trabajo que evite la
fuga de los talentos. Se
trata de mejorar en los
individuos su acción y
comportamiento para que
apoyen el negocio tanto
a corto, medio y largo
plazo. Cuando los
individuos y equipos
trabajan de forma
efectiva toda la
organización se
beneficia.
A través del coaching,
el directivo “aprende a
aprender” y tiene la
oportunidad de potenciar
su talento y alinear sus
propios objetivos con
los de la organización.
Los directivos
excelentes lo son en
muchos casos porque
tienen coachees capaces
de ayudarles a optimizar
su eficacia, fijar
objetivos, superar
obstáculos y detectar
oportunidades. La misión
del Coach es apoyar a
cada directivo a ser el
mejor profesional que es
capaz de ser y a
enseñarle a utilizar
bien estas habilidades
con su equipo.
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Un directivo excelente
tiene que desarrollar
las siguientes
cualidades:
- Practicar con lo que
predica
- Dedicar tiempo a sus
equipos
- Ser flexible con los
errores y tomar
conciencia con ellos
para un cambio
- Desarrollar y formar a
sus equipos
- Darles el
reconocimiento adecuado
- Comunicación efectiva
con sus equipos
- Apoyar con los
recursos necesarios para
alcanzar los objetivos
- Estar dispuestos a una
mejora continua
- Reconocer la
creatividad e innovación
¿Qué fases tiene que
dominar un directivo
para alcanzar los
objetivos con su equipo?
- Apoyar a sus equipos
para la obtención de sus
propios recursos
- Comprometerse a que
participen y se
conviertan ellos mismos
en gestores del proceso
de cambio
- Hacerles conscientes
de la realidad
empresarial y de los
beneficios
- Enseñarles a liderar
en lugar de jefear
- Los cambios de
conocimientos,
habilidades, competencia
y capacidad para
anticiparse al mercado
de futuro permiten a la
organización tener mayor
control sobre su
destino.
¿Es fácil el cambio por
sí mismo?
Son muy pocos los que
pueden desarrollar todo
su potencial por sí
mismos y sin ayuda de un
coach, son pocos los que
consiguen experimentar
un cambio profundo y
real, con el apoyo de un
coach se consigue en el
menor tiempo y además es
un guía, una caja de
herramientas que apoya
de alguna medida a ser
también la fuerza motriz
en ese esfuerzo por el
cambio y a obtener el
máximo de ellos mismos.
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