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El empleado
¡es el primer
cliente!
publicado en diario
La Vanguardia
(Cataluña -
España)
La empresa
debe dedicar
esfuerzo a
'venderse'
como producto
atractivo a
los
trabajadores.
Un
reciente
sondeo de
Gallup
aseguraba que
el 87% de los
asalariados
trabajan
solamente "por
el dinero que
cobran de
mes". Puede
que sorprenda
el porcentaje,
porque el
sonsonete
estamos hartos
de oírlo en
todas partes.
No puede
decirse,
ciertamente,
que este
resultado diga
mucho en favor
de la
motivación del
empleado tras
tantos años de
hablar de ella
como objetivo.
Si nos creemos
a Gallup,
entonces, ¿en
qué quedamos?
O las empresas
han hecho mal
sus deberes o
simplemente
nos han
engañado y se
han cansado de
explicar lo
bueno que es
hacer blanco,
cuando hacían
negro. De todo
hay, claro.
Desde las que
se han
aplicado en
hacerlo bien
hasta las que
todo ha sido
palabrería,
con los
matices
intermedios
que quieran,
aunque a
juzgar por los
resultados
ganan por
goleada estas
últimas.
"Eso de que la
gente y el
talento son lo
más importante
para la
empresa, es un
tópico que no
siempre es
cierto. Cuanto
más
centralizado
esté el poder
en una
organización
tanto menos importantes
acostumbran a
ser las
personas. Si
la
descentralización
es grande, las
cosas cambian.
Es lo que hizo
decir a Bill
Gates que si
se fueran 20
personas de
Microsoft, sus
acciones
perderían
valor", aclara
de entrada
Juan Torras,
socio de Egon
Zehnder. Bien,
hay mucha
palabra hueca,
pues. Pero
algo habrá que
hacer, porque
la motivación
es necesaria.
"Si nos
afanamos por
convencer a
nuestros
clientes y a
los
consumidores
de la
excelencia de
nuestros
productos a
través del
marketing,
¿por qué no lo
hacemos con
los empleados
que son los
primeros
clientes? Si
creemos que no
hay clientes
satisfechos
sin empleados
contentos.
Entonces, ¿por
qué no
aplicamos la
metodología
del marketing
a la gestión
de los
recursos
humanos?", se
pregunta
Antonio Ruiz
Va, director
de marketing
relacional de
Gas Natural y
profesor del
IDEC-UPF.
Se trata
sencillamente
de considerar
al empleado
como un
cliente
interno y
explicarle el
producto, Sólo
que el
producto
es especial.
En este caso,
es vender un
trabajo
determinado en
mejores
condiciones y
de la forma
más eficaz,
haciendo ver
claramente
para qué sirve
la labor que
se desarrolla,
cómo aporta
valor añadido
a la empresa,
cómo puede
mejorar su
aportación a
través de la
innovación...
porque "la
mejor
consultoría es
el propio
trabajador,
nadie como él
conoce los
clientes y los
procesos
internos",
prosigue Ruiz
Va. La
comparación
que hace es
diáfana. "Si
hacemos
investigaciones
de mercado
para conocer
al cliente,
hagámosla
también con
los
trabajadores.
Preguntemos
qué necesitan,
consensuemos,
tratemos de
conciliar
trabajo y
familia... En
Estados Unidos
eso es moneda
de curso
legal, aquí no
estamos
inventando
nada". Sin
embargo, se da
prisa en
reconocer que
en nuestro
país aún se
demoniza
demasiado todo
"lo que huele
a venta o
marketing.
Algunas
empresas hasta
tienen
prevención de
usar el
término
marketing
interno",
añade. Pero,
¿qué es
exactamente el
marketing
interno? Pues,
según el
Institut
d´Educació
Continua (IDEC),
aquél que "se
preocupa de
analizar y
gestionar una
serie de
transacciones
complejas en
la
organización,
estableciendo
un nuevo
proceso de
relación. Su
objetivo
central no es
otro que el de
maximizar los
beneficios
obtenidos, de
todo tipo, y
para todos los
agentes que
intervienen".
Por supuesto,
el temor a la
palabra debe
superarse. Lo
importante es
ver "como en
las
organizaciones
las personas
se integran en
grupos de
acción que dan
servicio a
otros dentro
de la misma
empresa, por
ello estamos
obligados a
pensar en
términos de
clientes
internos. Cada
unidad
funcional lo
es. Este punto
de vista puede
aplicarse
tanto a los
sistemas de
información
como a los
recursos
humanos",
plantea
Torras. Una
empresa no es
una ONG, por
supuesto. Aquí
no se trata
sólo de que la
gente esté
bien. Lo que
sucede es que
si la gente
está más
motivada es
más productiva
y aporta más
valor añadido.
de aquí que
los recursos
humanos
demanden ser
considerados
como un factor
estratégico.
Alfonso
Jiménez,
socio-director
de
Peoplematters,
puntualiza que
ello es más
importante en
las empresas
de servicios
"porque en
ellas las
personas son
también más
importantes".
Afirma que de
cara a la
motivación de
las personas,
"no sólo se ha
de hacer lo
que se dice,
sino hacerlo
lo mejor
posible. En
España hay una
gran cantidad
de
trabajadores
que no afloran
su capacidad
creativa
porque no
están
motivados. El
área de
recursos
humanos debe
reaprender una
serie de
aspectos. Ir
más allá del
día a día y
sobre todo,
hacer todo lo
que se decía y
no se hacía".
A partir de
aquí surge la
necesidad de
dotar de
conocimientos
de ventas a la
gestión de
personas. "Hay
que ir a los
caladeros
de empleo,
universidades,
centros de
formación... y
pescar
a los mejores
talentos. El
director de
recursos
humanos debe
convertirse en
un gran
vendedor de la
empresa en el
mercado
interno y al
mismo tiempo
convencer a
sus colegas
directivos de
que el
personal es
crítico para
el éxito de la
empresa y
forzarles a
que busquen
talento
constantemente
donde
fueran...",
prosigue.
Destaca
también la
necesidad de
crear acciones
que generen
una conciencia
de que la
empresa tiene
unos valores
positivos y
que en la
misma se
trabaja bien.
Cita asimismo
el caso de
Microsoft,
donde la gente
sabe que va a
trabajar
muchísimo,
pero a cambio
se formará,
optará a
importantes
ganancias
futuras y será
alguien
deseado por el
mercado. "Las
políticas de
recursos
humanos deben
ser
coherentes,
con planes de
formación y
presupuestos
detrás de
ellas. Ello y
una buena
política de
comunicación
interna son
las claves
para que la
gente pueda
sentir más la
empresa como
algo suyo",
concluye.
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