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27 de Junio 2006
Las empresas extranjeras
podrían abandonar China si el país endurece sus
leyes laborales
El gigante
asiático ha sido hasta ahora "débil" en cuanto a
leyes de empleo, y es "necesario" reforzar la
protección de los trabajadores.
Una reforma de las leyes laborales de China podría
hacer que los inversores extranjeros abandonen el
país, en favor de las naciones asiáticas rivales que
tienen unos estándares laborales más débiles, según
señala en un reciente artículo la editora de
Industria del diario 'Times', Christine Buckley.
El futuro proyecto de ley que está dirigido por el
Congreso chino, endurecerá las leyes que impiden la
explotación de los trabajadores, incluyendo las
regulaciones que sobrepasan algunos estándares
europeos. Este proyecto de ley está siendo
presentado en un momento de malestar de la
industria, en el que se ha disparado la inflación en
los sueldos.
Por su parte, el experto en Relaciones Chinas de la
Cámara de Comercio Británica, Keyang Wu, afirmó que
"hace mucho que se necesitaba esta reforma porque
China ha sido hasta ahora débil en cuanto a leyes de
empleo se refiere y estas nuevas regulaciones
podrían estabilizar las prácticas tanto de empleados
como de organizaciones".
Asimismo, Keyang declaró que "China no puede estar
en paralelo con Europa" en este sentido. Las
empresas se fijan en China no sólo por los costes,
sino también por su rendimiento. Si las regulaciones
comienzan a afectar a esto y a su flexibilidad,
entonces las empresas "se 'mudarán' a India,
Pakistan o al Sudeste asiático", aseguró.
Las Cámaras de Comercio europeas han afirmado que la
nueva ley incrementará los costes de la producción
china y "forzará a las empresas a reconsiderar si
hacen nuevas inversiones en otros lugares o
continuan con sus actividades en China".
CAMBIOS
HISTÓRICOS PARA LOS TRABAJADORES CHINOS
La nueva
Ley laboral producirá la mayor conmoción hasta el momento
vivida por los empleados chinos respecto a regulaciones
laborales. Este nuevo proyecto consolidará la seguridad y
las inspecciones en los puestos de trabajo, forzará a los
empresarios a que consulten a los representantes de los
trabajadores a cerca de reducciones significativas en la
carga laboral e intensificarán las subidas de los sueldos
mínimos. La nueva ley podría también acortar la jornada
semanal de trabajo e incrementar el salario de las horas
extras.
El anteproyecto de esta futura Ley fijaría la jornada
laboral en 40 horas semanales, ocho horas menos que la
media en Europa. También propone pagar las horas extras al
doble de lo marcado hasta ahora. En algunas áreas, la
jornada semanal es de 50 horas, pero los trabajadores
llegan a trabajar hasta 60 o incluso más horas.
Las organizaciones internacionales temen que las nuevas
leyes para los empleados no sean tan buenas, a no ser que
haya una aplicación real y una vigilancia intensiva por
parte de todos los sindicados de las industrias de China.
Los trabajadores chinos no tienen, oficialmente, derecho a
ir a huelga, pero la tendencia en disputas laborales suele
resolverse a favor de los empleados.
De acuerdo con las estadísticas gubernamentales, en 1987
hubo 5.600 disputas laborales, relacionadas con problemas
en los sueldos y con huelgas generales. En 2001 el número
de problemas laborales se incrementó a 154.600, según la
OIT. El pasado año hubo 300.000 disputas, lo que supuso un
incremento del 53% desde 1987.
El pasado mes la Federación de Sindicatos de China designó
abogados, un total de 670, para todos los sindicatos del
país, para que den asesoramiento gratuito a los empleados
que deban enfrentarse a un proceso de este tipo.
A diferencia de Europa, donde estos enfrentamientos tienen
que ver en la mayoría de los casos con los incrementos en
los sueldos, la mejora de las condiciones generales o en
contra de los cortes o cierres laborales, las disputas en
Chinas son a menudo sobre horarios que no se cumplen o
sobre salarios menores a lo acordado.
Europapress/El Economista |