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Los 10 pecados de la
capacitación
por
Ileana Gólcher.
docente universitaria.
Publicado en Diario Prensa (Panamá)
09/03/2006
El recién aprobado Decreto
Ley No. 8 del 15 de
febrero del 2006 que
reestructura el sistema de
formación profesional,
capacitación laboral y
capacitación en gestión
empresarial a través de la
cual se crea el Instituto
Nacional de Formación
Profesional y Capacitación
para el Desarrollo Humano
en reemplazo del Instituto
Nacional de Formación
Profesional y todos los
programas de capacitación,
nos convoca a reflexionar
sobre las principales
limitaciones que por
décadas hemos observado en
esta actividad tan vital
para el desarrollo.
Históricamente la
capacitación profesional
ha sido una de las
actividades que menos
importancia ha
representado dentro de las
estructuras
gubernamentales como de la
empresa privada. En la
práctica ha significado
para los empleados
públicos asistir
periódicamente a
seminarios aislados,
basados en el esquema de
las 40 horas presenciales
que han generado en
algunos gremios
—particularmente en el
docente— la fiebre por el
medio punto como mecanismo
para acumular puntaje y
ascender profesionalmente.
La capacitación como
herramienta para
contribuir a la
transformación
profesional, desde nuestra
perspectiva, debe superar
al menos 10 pecados
capitales a los que habría
que prestarle atención en
la nueva estructura
gubernamental. Veamos:
1. La falta de un
diagnóstico de detección
de necesidades de
capacitación que priorice
a lo interno de cada
institución los
conocimientos, destrezas y
competencias laborales,
basados a su vez en una
estrategia de formación de
recursos humanos y las
necesidades del mercado
laboral.
2. La ausencia de un
programa integral de
capacitación que permita
superar los clásicos
seminarios de 40 horas
"sobre cualquier tema" y
que ha desatado la euforia
por el medio punto como
único móvil para asistir a
los seminarios.
3. La falta de un programa
de incentivos o mecanismos
de ascenso profesional
basados en el eficiente
nivel de desempeño y en el
esfuerzo- muchas veces
pagado por los propios
empleados-. Es decir, a
mayor cantidad de
seminarios, la respuesta
es la total indiferencia y
capacitarse no logra ni
mejora salarial, ni
movilidad laboral.
4. La ausencia de
programas de capacitación
innovadores apoyados en la
tecnología de los medios
de comunicación (Canal
Once, Radio
Nacional y en otros
espacios en los medios de
comunicación), lo que
convierte a los seminarios
en verdaderas jornadas
plenas de aburrimiento y
desaprovechamiento del
potencial creativo de los
medios. Se requiere dotar
a la nueva entidad de
formación profesional de
una inversión considerable
de equipos tecnológicos y
de infraestructura moderna
que permita dinamizar los
clásicos seminarios
basados en el tablero y en
la voz del facilitador.
5. Capacitar previamente a
los facilitadores de los
seminarios para que
dominen plenamente
estrategias didácticas de
aprendizaje significativo
y uso de medios
audiovisuales que
repercutan en un
aprendizaje dinámico. Es
frecuente que quienes "se
ganan las licitaciones" de
los programas de
capacitación, son,
sospechosamente las ONG de
los amigos de los
ministros y directores de
turno de cada institución.
Buscar con objetividad en
el mercado local a
profesionales idóneos es
un deber ineludible.
6. Escasa bibliografía
escrita sobre los
contenidos del seminario,
lo que impide que los
participantes estudien de
forma independiente y
realicen tareas prácticas
relacionadas con la
capacitación (bibliografía
actualizada).
7. Seleccionar los
participantes de los
programas de capacitación
basados en verdaderos
criterios de necesidades
profesionales y demandas
del mercado laboral y no
en amiguismos con las
fuerzas del poder.
Cuando los seminarios son
a nivel internacional el
vía crucis de los
funcionarios que realmente
merecen participar son
objeto de un botín
político relacionado con
el partido en el poder.
8. Unificar los salarios
de los facilitadores,
basados en la categoría de
"expertos internacionales"
y profesionales
nacionales. Las
discriminaciones son
humillantes y
preocupantes, sobre todo
de quienes "llegan,
informan y se van".
9. Establecer otras
modalidades de
capacitación más ágiles,
que permitan
descentralizar la
burocracia interna de las
respectivas direcciones de
perfeccionamiento
profesional: capacitación
a distancia, en servicio,
empleo de la capacitación
en línea.
10. La ausencia de
mecanismos de seguimiento
a los participantes en los
seminarios que permita
evaluar la eficiencia de
los contenidos y a la vez
garantizar que los
beneficiarios permanezcan
en la institución con el
compromiso de multiplicar
y potencializar las nuevas
herramientas.
Quien dirija esta nueva
entidad gubernamental
deberá tener la suficiente
trayectoria profesional,
entusiasmo, creatividad y
liderazgo comprobado en
materia de desarrollo de
recursos humanos. De lo
contrario estaremos
profundizando la crisis
actual que se vive en
materia de actualización
laboral |