La creciente
incorporación de
Telefonía IP y el
aumento de la oferta de
proveedores multiplica
los posibles modelos de
outsourcing de servicios
de interacción con
clientes. La cadena de
tercerización se nutre
de nuevos eslabones, los
límites entre adentro y
afuera de la compañía se
desdibujan y los
resquemores por el
manejo de las bases de
datos disminuyen. Sin
embargo, los puntos
clave siguen siendo los
mismos: el outsourcer
debe ser un socio de
negocios con management
experto en la operación
y experiencia en la
gestión de Recursos
Humanos.
La decisión de
tercerizar una o la
totalidad de las
actividades del Contact
supone grandes desafíos
para el management del
área; y esa iniciativa
es sólo la primer etapa
de un proceso complejo.
En principio, determinar
qué y cómo; luego la
elección de “en quién”;
y, por último, la tarea
de pulir y sostener en
el tiempo la nueva
relación.
Claro que en la práctica
tal sucesión lineal no
existe.
Muchas veces la elección
del proveedor supone una
consultoría paralela
junto a él, y de ahí la
resolución del qué y el
cómo. Hay quienes
recomiendan “salir a
buscar” con la mayor
cantidad posible de
incógnitas resueltas,
sabiendo bien lo que se
quiere hacer, pero en
esto se juega una de las
claves del proceso: en
muchos aspectos
tercerizar requiere
conocimientos distintos
a los del gerenciamiento
del Call en sí mismo.
Son experiencias
diversas. El proveedor
quizá desconoce detalles
del negocio de su
potencial cliente,
incluso aspectos del
particular trato con sus
clientes, pero se mueve
bien en lo que respecta
a las opciones, los
modelos y las
prioridades de un
proceso de outsourcing,
y su repetida
experiencia lo deja bien
posicionado para
asesorar en ese aspecto.
Ante la probable
pregunta del “usuario”
¿a quién consultar que
no sea juez y parte?,
hay quienes enfatizan lo
ilusorio de creer que
alguien pueda no ser
parte. Y aquí otra
clave: el desafío de
tercerizar es buscar y
encontrar un socio de
negocios, alguien que
considere nuestros
clientes como propios,
sin perder de vista los
límites y las reglas de
esa pertenencia. Alguien
que sea parte. La
primera vez, hasta el
más experto
administrador de un Call
debe aprender a
relacionarse y a
convivir con este nuevo
partner.
Nuevos eslabones
Este tornado que llegó
para modificar de
principio a fin el
negocio del contacto y
que llamamos Telefonía
IP, complejiza el cuadro
de situación y desdibuja
los límites de lo que
está “adentro” o
“afuera” de la compañía.
Según Guillermo
Brinkmann, Gerente de
Estrategia y Oferta para
soluciones CRM & Speech
Applications para el
Cono Sur de Avaya ( y
además, lúcido
intérprete de la yunta
negocios y tecnología),
el impacto del nuevo
paradigma IP en los
Contacts se da sobre
todo en la
virtualización y el
autoservicio. Si antes
las opciones del qué y
el cómo tercerizar eran
varias, ahora se
multiplicaron. Lo
mencionamos en otros
espacios de esta misma
edición (Ver Los
vínculos de Andreucci).
Así, hoy un proveedor de
servicios tercerizados
no necesita PBXs ni ACD
sino sólo un espacio
para las personas y las
máquinas, al que llega
el “caño” con el acceso
al CRM y la voz
convertida en paquetes
de datos. Esto es un
nuevo modelo,
combinación de out con
in-sourcing, con
infraestructura
proporcionada por otro
proveedor o por el
propio cliente, pero
operado desde el
exterior de su
plataforma. Como
veremos, ahora la
especialización entre la
oferta de los
outsourcers se agudiza y
suma un nuevo eslabón a
la cadena. El cliente
contrata a un proveedor
de management y recursos
humanos y éste, a su
vez, a un proveedor de
la “ferretería”
tecnológica que le
proporciona la
administración y el
enlace digital de los
flujos de contactos. En
el mercado hay una nueva
oferta: la de servicios
independientes de IP:
PBX, ACD, IVR y lo
demás, como hoy los web
servers.
Del lado del cliente de
“primer orden”, mantener
pleno control sobre los
ítems estratégicos de su
base de datos resta
resquemores a la hora de
decidirse a dar el paso
y entregar la operación
a otro, es decir, que la
TIP agiliza la
tercerización de la
gestión de contactos.
Adrián Páez, director
para Brasil y Cono Sur
de Genesys, lo pone en
estos términos: “el
outsourcer maneja
tráfico y management de
gente; ese es su skill.
En general no tienen los
recursos exclusivamente
asignados. Algunos de
sus clientes no son tan
grandes o son variables,
entonces gana
optimizando la
asignación de los
recursos para poder
superar ese tráfico. El
mercado tiende a que el
propio outsourcer
tercerice la
infraestructura
tecnológica en una Telco
o en otro proveedor para
olvidarse de las
actualizaciones de
hardware, software y
pueda dedicarse a lo que
conoce. Su valor es el
manejo de gente, de
grupos, de campañas, de
marketing... de esta
forma pagan mensualmente
y variabilizan el
negocio conforme a lo
que sus clientes le
compran”. A los
outsourcers de servicios
de interacción con
clientes les viene un
bumerang con su propia
medicina, pero preparada
por otro tipo de
outsourcers, que ofrecen
infraestructura
tecnológica.
Vemos que el efecto de
esta nueva tecnología
desborda los aspectos
meramente tecnológicos
para intervenir con
fuerza en el corazón del
negocio. La TIP permite
deslocalizar las
operaciones y
centralizar su
administración e
inteligencia. Según un
dato también aportado
por Brinkmann, el
movimiento mundial de
posiciones off-shore
(que estaban en una
localización y pasaron a
otra) en 2004 fue de
aproximadamente 96 mil,
mientras para este año
se estiman unas 123 mil.
Para dar por terminado
el breve capítulo de los
números duros sobre esta
actividad, en un evento
reciente organizado por
Atento Argentina, Carla
Zarza, consultora
especializada de Frost
and Sullivan, dijo que
según estudios de 2003
en América Latina había
un total de 115 mil
posiciones dedicadas a
servicios de outsourcing,
en tanto para 2008
estiman una tendencia
creciente que llevaría
ese volumen a 200 mil
posiciones.
Además, la consultara
explicó que los
conductores
fundamentales del flujo
de inversión en
servicios off-shore
desde Estados Unidos
hacia la región fueron
las tasas de desempleo
entre los jóvenes
latinoamericanos, la
necesidad de
diversificar el riesgo
(no quedar “atado” a
India), el gran tamaño
del mercado hispano y el
aumento de la
estabilidad política. A
su vez, los factores que
inhiben la localización
de operaciones serían
las limitadas
capacidades bilingües,
la retirada (durante
2004) de varios clientes
norteamericanos (Zarza
opinó que tras esto hay
razones políticas, pero
sin efectos de largo
plazo) y la creciente
competencia entre los
propios países
Latinoamericanos. Otro
dato notable del sondeo
de Frost and Sullivan
señala un alto
desconocimiento general
en relación al
outsourcing de
actividades de contacto
con clientes.
A partir de la explosión
del mercado en 2002, el
cuello de botella del
negocio local no fue
tanto la falta de
bilingües (sí lo fue
para las campañas de
outsourcing off-shore),
sino la escasez de
conocimiento entre los
mandos medios del área
de Operaciones, que
encontraba skills con
inglés nativo pero nula
experiencia en el manejo
de gente y métricas.
Mientras la “nueva
camada” no alcanzaba a
formarse, los pocos team
y proyect leaders
capacitados fueron
absorbidos por la
demanda y los
outsourcers pudieron
salir a ofrecer algo
difícil de encontrar en
el mercado: la capacidad
de operación que sólo
dan los años de
experiencia. El ciclo de
aprendizaje de los
recursos es milenario
frente al de las
implementaciones
tecnológicas.
Capacitar al proveedor
Tras iniciar la
relación, empieza la
transmisión del saber
necesario para que el
socio proveedor optimice
su trabajo. Es frecuente
que el trato inicial
haga hincapié en las
obligaciones de este
último, cuyo paradigma
en contactos entrantes
es el Nivel de Servicio:
tantos atendidos, en
tanto tiempo, con tales
resultados. Menos
aclarados quedan los
compromisos del
“usuario”, que deberá
estar predispuesto a la
transferencia de saberes
y recursos,
especialmente en la
etapa de start-up. Hay
empresas predispuestas a
desarrollar a sus
proveedores; otras que
no tanto. Es de las
cosas que se dicen pero
no siempre se cumplen:
depositar en otro la
gestión no supone
delegar
responsabilidades. Queda
en manos de quien
contrata la tarea de
supervisar que el
trabajo se lleve
adelante según lo
convenido, además de
cumplir su papel en el
análisis de la
información suministrada
por el outsourcer. Así,
el papel ejecutivo se
mantiene pero más
centrado en las
funciones de veedor y
supervisor.
En este mercado, para el
que tan importante es el
trabajo en tiempo real,
la tecnología también
abrió nuevos horizontes
en la mencionada función
de supervisión del
cliente. El sueño del
Gran Hermano que todo lo
ve y lo escucha está a
la vuelta de la esquina,
y los proveedores están
en condiciones de poner
en manos de sus clientes
herramientas de escucha
y auditoría, que por un
lado usan para
diferenciar o destacar
sus servicios, y que
además sus clientes
deben aprender a
utilizar. De nuevo, en
el mejoramiento
constante del proceso es
“responsabilidad” del
usuario estar
predispuesto a hacer uso
de las herramientas que
le proporciona su
proveedor.
A diferencia de otras
áreas como la de
Sistemas, en el
imaginario corporativo
criollo la vinculación
con clientes tendió a
considerase una tarea
que debía afrontar la
propia compañía. Los
proveedores del sector
lo saben bien: el
paquete de los Servicios
Integrales al Cliente
fue uno de los últimos
bastiones en caer bajo
el influjo de la movida
outsourcer, e incluso
hay algunos mercados,
como la Banca, que sobre
todo en contactos
entrantes aún persisten
en su negativa, por una
serie de razones que
analizamos más adelante.
Buena parte de los
proveedores consultados
considera que en
empresas grandes la
reticencia va en vías de
ablandarse. Para unos
“las grandes” visualizan
las ventajas de delegar
con mayor facilidad;
para otros esta
disposición “no tiene
que ver con el tamaño”.
Mientras, los sondeos en
ámbitos gerenciales
muestran que los temores
aún existen. Las
objeciones apuntan a que
el relacionamiento con
“nuestros clientes” es
clave, como si dejar en
otros la gestión de
aspectos delicados fuera
necesariamente un paso
riesgoso. Aquí el
desafío de los
outsourcers es doble.
Por un lado explicar que
el contacto con los
clientes es importante,
una tarea delicada y que
precisamente por eso es
mejor dejarlo en manos
de “expertos”; por otro,
comunicar que durante
los últimos años la
actividad y sus opciones
cambiaron mucho. La
profesionalización, que
es tan evidente hacia
adentro de la industria,
puede no serlo tanto un
paso más allá.
Así como entre los
tercerizadores se
observa preocupación por
encontrar un estilo
propio, que les de
identidad y los
diferencie del resto
dentro del mercado, al
momento de decidir sus
clientes y prospectos
buscan una manera de
sortear los velos del
marketing y descubrir lo
que “verdaderamente” hay
detrás. Lógicamente
todos prometen
compromiso y ofrecen
como muestra de ello
casos de éxito
seleccionados entre sus
actuales cuentas. Esta
competencia imprimió
importantes cuotas de
presión sobre el nivel
de profesionalización
general del mercado,
especialmente hacia el
interior de los Calls
in-house, que en sus
distintos niveles
empezaron a recibir
propuestas “desde
afuera” con sofisticados
análisis de “costos
ocultos” y “agregados de
valor” bajo el brazo. A
su vez, los servicios
off-shore elevaron el
nivel general de
exigencia aún más y las
métricas básicas fueron
insuficientes. En otras
palabras, la competencia
entre los outsourcers
fogoneó la
profesionalización del
management del contacto
in-house.
Un fenómeno que despunta
tímidamente es la
especialización, con
proveedores que muestran
una trayectoria con
experiencias y casos en
determinado tipo de
campañas o mercados. Del
lado del usuario, el
trabajo será identificar
aquellos proveedores que
puedan aportar esa
experiencia ya adquirida
a su propio negocio.
Otro factor que según
ciertos analistas puede
estimular la
tercerización es el
ciclo de recambio
tecnológico. La
obsolescencia en PC y
algunas áreas de
networking se generalizó
desde 2002 y es probable
que antes de reinvertir
muchos se inclinen por
la opción de outsourcear.
¿Por qué un tercero?
Las razones de por qué
outsourcear el contacto
con los clientes cambian
de acuerdo al enfoque
teórico o estratégico
con que se analicen las
necesidades de negocios
de cada empresa. Para
Mariano Castaños
Zemborain, Gerente
Comercial y Director de
Negocios de Atento
Argentina, esas razones
son de tipo operativas,
legales y económicas.
“El Contact tiene un
gran desgaste operativo
y, en algunos aspectos,
demandas y
requerimientos
desproporcionados
respecto a otras áreas
del negocio. En una
empresa de TV Cable, por
ejemplo, que tiene 2000
personas, el Call se
lleva 400; con ese 20%
de los recursos humanos
se convierten en un
elefante pesado, difícil
de manejar, una energía
que podría concentrar en
los tres focos de su
negocio: la red de
cable, la programación y
captar nuevos clientes”.
Otra ventaja operativa y
legal asociada a la
tercerización según
Zemborain tiene que ver
con la rigidez de la
legislación laboral
argentina, un tema clave
sobre el que su compañía
viene acumulando
experiencia (quizá
excesiva para el gusto
de sus ejecutivos).
“Equivocarse al momento
de contratar 100
personas puede ser
terrible”, afirma. “Es
cargar una mochila
innecesaria con
contratos, embarazos,
accidentes y un largo
etcétera”. Cosas que
quitan el foco del
objetivo del negocio.
“Esos deben ser
problemas del proveedor,
siempre y cuando el
proveedor responda con
solvencia... y no todos
los del mercado están
capacitados para
hacerlo”.
En la discusión sobre a
partir de qué volumen de
contactos conviene
pensar en outsourcear,
Zemborain cree que, sin
bien Atento no apunta a
ese segmento, las Pymes
pueden encontrar valor,
más que nada en
conocimiento. “A ellas
les es difícil contratar
especialistas en
atención al cliente”.
Reconoce, sin embargo,
que en términos
estrictamente
financieros el valor
agregado aumenta con el
volumen. “De todas
formas, no es la
cantidad lo que importa
sino la definición de
negocios que hay detrás.
El Call puede tener 7
personas y ser súper
profesional”.
Para Juan Pablo
Tricarico,
vicepresidente de
Clienting Argentina, el
volumen de contactos
dejó de ser un ítem
clave a partir de la
diversificación de
proveedores, que creó
una oferta para cada
demanda. “Para
convencerse de que la
tercerización es viable,
las Pymes tienen que
hacer bien los números
de sus costos.
Generalmente se traban
en el proceso de
análisis de factibilidad
de una tercerización,
cuando comparan el
precio del servicio con
el costo interno. Si no
hacen bien ese cálculo,
comparan el precio de la
hora que ofrece un
proveedor, lo
multiplican por la
cantidad de horas de
trabajo, y lo comparan
con el sueldo de un
empleado que
hipotéticamente haría
eso mismo dentro de su
compañía, sin considerar
el resto de las
variables que tienen que
ver con el servicio de
un Contact. Si hacen
bien la ecuación, se dan
cuenta que el precio del
servicio tercerizado
esta cerca del costo
real”.
En Clienting analizan el
mapa de la tercerización
en base a un esquema
progresivo entre un
total in y un total out.
De los modelos, el pure-outsourcing
es, por su visibilidad,
el más fácil de
identificar, con la
operación totalmente
delegada y en la
plataforma del
proveedor. En el co-sourcing,
el cliente cuenta con su
operación y contrata a
un tercero para un
servicio específico, por
ejemplo, los contactos
salientes de venta, o el
customer care a partir
de determinada hora. En
el tercero o in-sourcing,
el cliente tiene
instalaciones e invita
al proveedor a operar
ahí con todo el espectro
horario y todas las
funciones de supervisión
y recursos humanos a su
cargo. El gerenciamiento
se combina entre el
cliente y el proveedor.
El cuarto modelo es el
selected co-sourcing,
que más allá de lo
operacional, hace al
reclutamiento, la
selección y la
capacitación de recursos
humanos.
Este último es el caso
de la consultora Suessa,
que se especializa en
proveer recursos
humanos. “Nosotros a los
tercerizadores les
buscamos gente”, explica
su vicepresidente,
Sebastián Viscay,
“porque su negocio es
administrar recursos,
infraestructura y
conocimiento”. Pero
otras veces Suessa
provee recursos propios,
es decir, los operadores
hacen el trato laboral
con ella, y luego los
“cede” para ser operados
con el conocimiento y la
infraestructura de sus
clientes. En ese esquema
compite con otros
proveedores del sector.
“Pero la tercerizadora
tiende a dar el servicio
total, no alquilan
infraestructura, ni
proveen recursos humanos
aislados”, dice Vizcay.
De hecho, Zemborain
opina que lo que
usualmente se considera
el manpower, no
“califica” como
verdadera tercerización
de servicios de atención
a clientes. Lo de Suessa
es más un acoplarse al
conocimiento de gestión
de sus clientes y
adecuarse a sus
necesidades de recursos
humanos. “Nuestro
cliente”, dice Vizcay,
“busca un determinado
perfil de gente entre el
primero de un mes y el
treinta del mes
siguiente, que es lo que
dura su campaña. Durante
ese tiempo necesita
cierta cantidad de
recursos capacitados.
Entonces trabajamos
sobre su fecha de inicio
menos la semana o los
quince días de
capacitación para
obtener recursos
suficientes, colaborar
con la formación,
administrarlos durante
todo ese periodo, y
después tratar de
ubicarlos en otros
proyectos”.
El esquema comercial
para este último modelo
varía de acuerdo a la
cantidad de recursos que
sean y de los acuerdos
comerciales que tenga la
consultora con la
empresa cliente.
“Generalmente están
vinculados a la
remuneración a abonarle
al trabajador”, indica
Vizcay, “y, en base a
las remuneraciones, se
aplican coeficientes que
contemplan todo lo
inherente al vínculo
laboral: el sueldo, el
aguinaldo, las
vacaciones, las cargas
sociales, las licencias,
el hecho de buscar y
administrar a las
personas, y es eso lo
que se le factura a la
empresa usuaria” ¿el
beneficio? “evitar el
trámite delegándolo en
alguien que lo sabe
hacer; una gestión que
si no contás con la
estructura montada para
hacerlo se hace muy
engorroso”.
Vale aclarar que las
leyes laborales
establecen una
solidaridad inevitable
entre la empresa usuaria
y el prestador, es
decir, que si este
último no cumple con sus
obligaciones de pagar
sueldos, seguridad
social, aportes y
contribuciones, la
empresa usuaria también
es responsable. Es
conveniente cerciorarse
de elegir gente que haga
las cosas bien.
Un modelo no contemplado
hasta ahora es el
outsourcing de contactos
dentro de la misma
empresa, cuando se trata
de una multinacional con
filiales distribuidas,
que aprovechan ventajas
de unos países por sobre
otros para centralizar
la operación. Como es
sabido, los avatares
cambiarios de nuestro
país atrajeron estas
actividades de “venta
interna”, e incluso
estimularon la
generación de unidades
de negocios que buscaron
aprovechar la
infraestructura y el
management para generar
ingresos independientes,
muchas veces
completamente
desvinculados de la
tarea original de la
compañía, convirtiéndose
en otros nuevos
jugadores en la oferta
local de tercerización.
“Para mi es un capitulo
aparte”, opina Mariano
Zemborain, ya que
“distorsiona el negocio,
y es más que nada un
fenómeno argentino
originado a partir de
aquel reacomodamiento
puntual del management
posterior al 2002. Una
reacción ante la
negativa de crédito
desde afuera. Pero no le
veo lógica a competir en
un negocio marginal. Sí
puede ocurrir en
empresas con una
estrategia clara de
concentración de ese
tipo de estructuras,
para juntar operaciones
desperdigadas. Diría que
hay que ser cauteloso de
perder el tiempo en otra
cosa que no sea la
batalla del propio
mercado”.
En el curso de posgrado
denominado Gestión
Integral de Centros de
Contactos, que se brinda
en la Universidad de
Buenos Aires, el tema
tercerización es parte
importante de uno de los
módulos. El ingeniero
Ricardo Veiga, docente y
fundador del curso junto
a Federico Quesada y al
también ingeniero
Gabriel Venturino,
comenta que la intención
del programa es dar una
visión crítica sobre los
procesos de outsourcing.
“Crítica en el sentido
de mostrar cuáles son
las ventajas pero
también, algunas veces,
las dificultades”,
explica Veiga. “En
algunos casos creemos
que lo conveniente es
mantener el in-house. A
veces, por cuestiones
estratégicas de
contrato, hay compañías
que siguen y necesitan
seguir atendiendo a sus
clientes en su casa. En
otros casos tiene que
ver con cuestiones de
naturaleza humana que no
se pueden desestimar.
Hoy quienes gestionan un
Call lo sienten como
propio y es parte de la
cultura que tienen en
una empresa”.
Zemborain señala lo
mismo. “Hay empresas que
en lugar de mostrar
números de facturación,
muestran con orgullo la
cantidad de recursos
humanos, algo así como
mirá la cantidad de
gente que tengo!!” El
punto es delicado e
involucra una de las
dimensiones que
atraviesan este negocio,
solventadas en lo
complejo y seductor que
resulta la formación y
el liderazgo de un
grupo. “A veces la
sensación del gerente es
que de dueño del circo
pasa a ser el mero
administrador de un
contrato”, fue la cruda
expresión de un joven
ejecutivo de una de las
proveedoras.
Por otro lado, en
sintonía con lo dicho
por Vizcay, uno de los
drivers para tercerizar
podría ser el deseo de
“sacarse de encima”
temas complejos
relacionados con la
gestión de grandes
volúmenes de gente, como
sueldos, remuneraciones
y cuestiones sindicales.
Pero Tricarico difiere.
“Yo no diría que esa
decisión pase por el
echo de “no quiero tener
gente porque no sabría
como manejarla”. En
realidad las empresas sí
saben manejar la gente y
lo hacen muy bien. Hubo
un factor que favoreció
y favorece el
outsourcing de esta
industria. Es una
ecuación que pretenden
los accionistas por la
que le piden a su
empresa, como una
métrica de excelencia,
cierta tasa de relación
entre facturación y
cantidad de empleados.
Entonces una forma
especulativa pero lógica
para lograr una buena
relación
facturación/empleados es
reducir la nómina a
través del modelo de
tercerización”.
En Next S.A, otra de las
reconocidas proveedoras
locales, insisten con la
importancia del espacio
físico de la operación,
en que el proveedor debe
asegurar un buen lugar
de trabajo, con boxes lo
suficientemente
espaciosos. “Como
outsourcer pediría que
confíen en que nosotros
sabemos sacar las
mejores fuerzas, las
mejores energías del
grupo de gente que hace
el trabajo”, dice
Marcelo Mariosa, Gerente
de Marketing. “Cada uno
debe buscar el mejor
partner. Los grandes
puntos ocultos de las
empresas que necesitan
atender a sus clientes y
no son expertas en eso
tienen que ver con los
recursos humanos. No
sólo el equipo inicial,
si no también la
búsqueda de nueva gente
y el control correcto
(no extorsivo) de esa
gente. Los mandos
medios, por ejemplo,
para una empresa común,
que no se dedica a esto,
puede ser difícil
encontrar un team leader
o un proyect manager
experto, y saber cuánto
pagarle, saber dónde
conseguirlo”.
Para Rubén De Lera,
Vicepresidente de Dial
Database Marketing, el
clima que intuitivamente
se respira en la
plataforma es un
indicador clave a la
hora de decidirse por
uno u otro proveedor.
“Muchas veces pasa que
el cliente termina
comprando cuando viene a
ver tu Call. Si yo
tuviera que contratar
estos servicios hablaría
con los clientes
actuales que tiene, a
ver cuál es el nivel de
calidad, si está
satisfecho. Después iría
al Call, no para ver lo
lindo o feo que es, sino
para averiguar cómo
opera, cómo está la
gente, si tiene una
división permanente de
soporte para Sistemas,
si se cumplen las
obligaciones
previsionales, ese tipo
de cosas”.
En relación a la
pregunta clave sobre qué
tercerizar, todos
coinciden en que es
imposible hacer
generalizaciones. Aún
así, las formas de
abordar el análisis son
distintas. Para Vizcay
la tercerizacion de una
operación de vinculación
con el cliente tiene
básicamente tres ejes:
el humano, el de la
infraestructura
tecnológica y el del
conocimiento o know how.
“¿Cuáles son
tercerizables? Todos,
pero es lógico que si la
empresa tiene espacio
físico o capacidad
tecnológica ya montada,
va a tender a buscar
afuera el conocimiento y
los recursos”.
Uno de los temas más
complejos es el
contractual. Hay
coincidencia general en
que la situación ideal o
de mayor madurez es el
acuerdo en base a una
remuneración variable
atada al nivel de
servicio. Otro
movimiento, que a los
proveedores le gustaría
ver convertido en una
verdadera tendencia, es
hacia la extensión de
los contratos. “La
jerarquización de la
función del Call”,
explica Tricarico,
“llevó a la
jerarquización de la
relación de
tercerización. Los
contratos en Argentina,
en el mejor de los
casos, se plantean por
períodos anuales, cuando
en el exterior son mucho
mas extensos (de 3 a 5
años), por supuesto, con
posibilidades de dejar
sin efecto el contrato
ante incumplimientos de
las partes”.
Palabra de cliente
“Todo partneriazgo tiene
su etapa de adaptación,
de entender lo que
quiere uno y lo que el
otro puede dar”, asegura
Ricardo Pérez Tort,
Responsable de Gestión
Relación Cliente de
Peugeot Argentina. “Lo
que perfeccionamos con
el tiempo fue el
contrato con el
proveedor (Clienting),
que ahora está manejado
en base a indicadores de
la relación. Es un
indicador donde aparece
cuál es el turn over
máximo que queremos,
cuáles son los niveles
de productividad
deseados a alcanzar,
cuáles los niveles de
productividad por
posición, los niveles de
calidad en el promedio
de escuchas, los
promedios de calidad de
servicio en base a
encuestas realizadas
sobre los clientes y así
calidad de management,
calidad de
funcionamiento del
software y del
hardware... en fin, una
serie de indicadores que
se miden todos los
meses; si se alcanzan
esos objetivos, el
proveedor cobra la
totalidad del contrato,
incluido el bonus. Si
no, no hay bonus”.
Hubo un proceso de
aprendizaje. “Esa parte
variable no empezó de un
día para el otro. En el
contrato fue claro que
al proveedor le dábamos
un período de adaptación
de 7 meses, para que
tuviera tiempo de
entender las métricas,
alcanzarlas, poner sus
medios a disposición y
una vez alcanzados,
precisamente a partir de
abril de este año,
empezar a actuar bajo
las pautas de esa
relación. Hoy lo estamos
manejando de esa
manera”.
Además de ahorrar
energía en manejar algo
que uno no domina, Pérez
Tort encuentra otras
ventajas. “Es cierto, es
lógico que el tercero
considere dentro del
costo su turn over, las
ausencias por
enfermedad, etc, pero
hay otra ventaja que
pasa por los indicadores
de gestión,
confirmándole al tercero
qué es lo que quiero de
la operación, me estoy
asegurando de pagar por
lo que voy a recibir. Si
no, pagaré menos con
menos calidad. El otro
tema está vinculado a un
fenómeno conocido en
Argentina, que son las
épocas de crisis
periódicas donde las
empresas se ven
obligadas a tomar
medidas de reducción de
gastos. En un contrato a
determinado plazo con un
proveedor, es él quien
fija las dotaciones; yo
lo único que le doy es
la volumetría. En base a
esto, él ajusta las
dotaciones; no soy yo
quien le dice cuantos
teleoperadores tiene que
tener. El proveedor debe
conservar la ecuación
productividad/nivel de
servicio/ASA, es su
problema tener 5 o 20
operadores. Así, la
crisis no implica
automáticamente
reducción de gente. Lo
que tengo que hacer es
sentarme a negociar con
el proveedor y ver dónde
se pueden encontrar los
ahorros”.
Junto a las
telecomunicaciones, la
banca fue históricamente
uno de los mercados más
codiciados por los
outsourcers. Los
obstáculos para ganar
ese interesante volumen
eran, por un lado, la
fuerte tradición de sus
propios calls, que son
grandes y se formaron
tempranamente, cuando la
oferta de tercerizadores
estaba en gestación; y
por otro, una serie de
normativas oficiales
relativas a la seguridad
y confidencialidad de
los datos. Como
resultado, los bancos
tercerizaban sólo
contactos salientes y
bajo la forma de
campañas puntuales de
venta o cobranza. Para
el gusto de los
outsourcers la situación
de “encierro” se
extendió demasiado;
creen haber dado pruebas
suficientes de su
capacidad y ahora además
cuentan con las
herramientas de la
Telefonía IP, que apunta
a diluir sobre todo las
cuestiones de seguridad
y confidencialidad.
“Los bancos se juegan
mucho más que unos pesos
si la tercerización les
sale mal”, explica
Marcelo Mariosa, “porque
el Banco Central tiene
la facultad de penarlos
cerrándoles las
sucursales, ya que
considera el área de
Seguridad Informática
distribuida en
sucursales, y el Call
sería una más de esas
sucursales”.
Recientemente Next
incorporó como cliente
al Banco Columbia. “Es
una entidad con
clientela masiva”,
cuenta Juan Cruz Lluy,
Gerente de Operaciones.
“Ellos tienen toda su
actividad con nosotros,
salientes (ventas,
cobranzas) y entrantes.
Lo bueno de esto es que
el resto del mercado
está viendo que es
posible. Para ellos
tenemos un rack
dedicado, cerrado con
llave, al que nosotros
no tenemos ningún
acceso. Eso nos permitió
pasar la auditoría.
Empezamos con 10
workstations y hoy
estamos en las 50”.
El grueso de los bancos,
sin embargo, aún
mantienen su estructura,
o tercerizan
escalonadamente, como es
el caso de Banco
Privado. El proceso fue
gradual. Su Call está
repartido en Atención al
Cliente y Ventas. Dentro
de este último tienen
una parte in y otra out,
con funciones distintas.
La entidad pasó de
trabajar para empresas a
enfocarse en banca
personal, más que nada
con tarjetas de crédito
y una amplia oferta de
bocas de pago, buscando
reducir el tráfico a las
sucursales. Laura